Hepatitis B

Diagnóstico de la hepatitis B: Cómo saber si se padece la enfermedad. Pruebas de hepatitis B. Cribado.

Diagnóstico Clínico del VBH

La hepatitis B aguda puede ser asintomática. Los síntomas más frecuentes y relevantes del cuadro agudo sintomático son: malestar general, astenia, fatiga, fiebre, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, orinas oscuras e ictericia acompañados de alteraciones analítica en el perfil bioquímico hepático En la forma crónica, los síntomas suelen ser leves e intermitentes variante entre pequeñas dispepsias e intolerancias alimentarias concretas a cuadros de cansancio y astenia más o menos prolongados. El perfil bioquímico presenta alteraciones de las transaminasas compatible con la presencia de la infección viral.

Hay infecciones que, para producir síntomas muy atípicos y poco relevantes, no son diagnosticadas como tales, la mayoría de ellas evolucionan de forma espontánea a la curación dejando protección permanente, otros se hacen crónicas y evolucionan con síntomas poco específicos y elevaciones moderadas y oscilantes de las transaminasas, la objetivación casual mediante el análisis de la serología específica orientará a su diagnóstico.

La forma fulminante carrera con fallo multisistémico, por anulación de la función hepática con una rápida caída de los factores de coagulación y alteraciones bioquímicas muy llamativas. Estos pacientes deben ser remitidos lo antes posible a un centro donde se puedan evaluar para un trasplante urgente.

La coinfección con otros virus puede dar lugar a modificaciones de los síntomas y del perfil bioquímico, especialmente en la coinfección con el Virus Delta (VDH) que supone un factor de riesgo añadido en la evolución de las personas que tienen ambos virus.

Diagnóstico Microbiològico del VBH

En el laboratorio se deben considerar 2 tipos de pruebas:

  • Los marcadores serológicos.
  • Las pruebas moleculares para la detección del ácido nucléico (NAT).

Pel que fa als marcadors serològics hem de distinguir els següents:

  •  Antígeno de superfície: HBsAg

El HBsAg, antígeno de superficie o antígeno Australia, es sintetiza en el citoplasma del hepatocito.

Es una partícula formada por más de 100 copias de moléculas proteicas con una compleja estructura tridimensional. Este antígeno se encuentra en el citoplasma unido a las membranas del retículo endoplasmático desde donde, libre y en gran cantidad, se excreta en el torrente sanguíneo con formas de agregados esféricos o filamentosos.

Estas formas excretadas de antígeno, aunque son marcadoras de infectividad, no son infecciosas que no tiene el ADN del VBH. En las fases agudas, la viremia también es muy alta pudiéndose alcanzar concentraciones de 106 a 109 UI/mL.La concentración de este antígeno en la sangre puede oscilar entre 50 y 300 mg / mL.

El HBsAg es un marcador muy precoz, puede ser detectado tanto en el período de incubación como en la fase aguda y en el estadio crónico. En caso de evolución favorable, desaparecerá a los 3 o 6 meses de la enfermedad. Si este marcador da positivo después del sexto mes de la enfermedad, define la situación clínica de hepatitis crónica.

Aunque los ensayos de detección del HBsAg más utilizados son los cualitativos (positivo / negativo), en la actualidad también existen análisis, que han demostrado su utilidad, con la cuantificación del HBsAg (aunque esta prueba no está disponible en todos los laboratorios). En los últimos años se han comunicado numerosos estudios sobre la cuantificación del HBsAg y los resultados se relacionan con el pronóstico, la historia natural, la patofisiología y la respuesta al tratamiento de la hepatitis crónica B. La cuantificación de los niveles de la ‘HBsAg, se fundamenta en su relación con la respuesta inmune de la persona, con los niveles del DNAccc (del núcleo celular) y con la carga viral del VBH. Así, la determinación cuantitativa del HBsAg puede ser útil en la predicción de la respuesta al tratamiento, en la monitorización de la progresión de la enfermedad y en la identificación de los verdaderos portadores inactivos de la infección.

  • Anticuerpos anti-HBs

El HBsAg provoca la aparición de anticuerpos, denominados anti-HBs. Estos anticuerpos aparecen en las personas vacunadas y también podría aparecer en las personas curadas.

El anti-HBs es el último marcador en aparecer. Su seroconversión sucede poco después de la desaparición del HBsAg, a los 2 o tres meses de la infección en los cursos agudos autolimitados. La presencia de este marcador indica inmunidad de larga duración frente a la reinfección. En las personas vacunadas es el único marcador de VBH presente y se considera que un individuo está protegido si la concentración de este anticuerpo supera las 10-20 mUI/mL.

En las personas vacunadas, la respuesta no es tan intensa como la que ocurre tras la infección y los anticuerpos inducidos mediante la vacuna disminuyen a mayor velocidad hasta su posible total desaparición. Un cierto número de respondedores, pasados unos años y en relación con el título alcanzado tras la vacunación, pueden colocarse por debajo del nivel detectable de anticuerpos.

Estas personas permanecen protegidas frente a la reinfección. No obstante, algunos autores consideran aconsejable revacunar a estos pacientes especialmente si pertenecen a colectivos con riesgo de infección. No se conoce con certeza cuál es el nivel mínimo de anticuerpos que protege de la infección, pero se piensa que incluso los individuos vacunados no respondedores permanecen protegidos de la infección y que se mantendría una memoria inmunológica que elevaría títulos de anticuerpos ante cualquier estímulo antigénico.

 

 

 

23/06/2018

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