Acabar con las hepatitis C pasa por el diagnóstico en un solo paso, un sistema de alertas y derivación al especialista

Acabar con las hepatitis C pasa por el diagnóstico en un solo paso, un sistema de alertas y derivación al especialista

Expertos en hepatología, enfermedades infecciosas y microbiología han publicado un ‘Decálogo de Eliminación de la Hepatitis C’ que engloba diferentes acciones como el diagnóstico en un solo paso y descentralizado cuando sea necesario; un sistema de alertas y derivación directa al especialista; la simplificación en la evaluación basal, dispensación y tratamiento; el cribado universal y por perfiles de pacientes; o la búsqueda de ‘pacientes perdidos’, que son aquellos que ya han sido diagnosticados, pero aún no han recibido tratamiento.

El objetivo es continuar avanzando para lograr el objetivo de eliminación de la hepatitis C marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este documento, realizado con la colaboración de la compañía biofarmacéutica AbbVie, contiene los requisitos que deben cumplir los hospitales para avanzar en el diagnóstico y tratamiento de los pacientes con hepatitis C.

El texto, avalado por las sociedades científicas involucradas en el abordaje de la enfermedad (Asociación Española para el Estudio del Hígado -AEEH-, la Sociedad Española de Patología Digestiva -SEPD-, la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica -SEIMC- y el Grupo de estudio de las hepatitis víricas -GEHEP-) y estará disponible en las páginas webs de dichas sociedades científicas.

El director general de AbbVie en España, Felipe Pastrana, asegura que “esta iniciativa supone un paso más en la eliminación de la hepatitis C y sitúa a España como un modelo de excelencia a seguir por el resto del mundo. Como compañía, es un orgullo poder colaborar en este tipo de iniciativas que nos acercan aún más al objetivo común que tenemos todos de lograr la eliminación del virus de la hepatitis C de cara a 2030”.

Tal y como asegura el doctor José Luis Calleja, presidente de la AEEH y jefe de Servicio de Gastroenterología y Hepatología del Hospital Universitario Puerta de Hierro (Majadahonda, Madrid), “la eliminación del virus de la hepatitis C es posible. Para conseguirlo, comenta, las sociedades médicas que estamos involucradas en el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad nos hemos puesto de acuerdo y hemos desarrollado este decálogo que establece las estrategias necesarias para abordar la microeliminación de este virus en los hospitales”.

En este sentido, el doctor Antonio Aguilera, secretario de SEIMC, añade que “el ‘Decálogo de Eliminación de la Hepatitis C’ recoge diez acciones para alcanzar la eliminación, estableciendo objetivos comunes y con la implicación coordinada de todos los servicios”.

Los expertos coinciden en la importancia de la búsqueda activa de pacientes asintomáticos portadores del virus de la hepatitis C en grupos de riesgo, por ejemplo, aquellos con patologías psiquiátricas o usuarios de drogas. El doctor Juan Macías Sánchez, presidente de GEHEP, resalta igualmente “la necesidad de poner el foco en las estrategias de microeliminación de la enfermedad que consisten en desglosar los objetivos nacionales en objetivos más pequeños y manejables que se dirigen a subpoblaciones o entornos específicos. La microeliminación debe considerarse como una prioridad en los hospitales, dado que se puede aprovechar que las personas con mayor riesgo de infección ya están siendo atendidas allí”.

Desde las sociedades implicadas en la elaboración del decálogo advierten que, debido a la pandemia de la COVID-19, se han retrasado las estrategias de eliminación de la enfermedad, pero aseguran que es el momento de volver a trabajar juntos para conseguir los objetivos propuestos por la OMS para su eliminación.

“Somos conscientes de que todavía quedan muchas cosas por hacer y pretendemos que este documento sea una guía para llevarlas a cabo. Estamos convencidos de que, trabajando conjuntamente, podremos alcanzar los objetivos de la eliminación en España”, concluye el doctor Javier Crespo, presidente de la SEPD.

Fuente: infosalus.com

Día Internacional de la Enfermería: enfermeras, un cuidado con muchas caras

Día Internacional de la Enfermería: enfermeras, un cuidado con muchas caras

En Cataluña trabajan unas 50.000 enfermeras. Unas atienden a pie de cama, otras desde el CAP, pero todas cuidan nuestra salud. ARA entrevista dos perfiles diferentes para conmemorar el Día Internacional de la Enfermera.

“Conozco la versión más frágil del paciente y recibo mucha gratitud”

Neus Llarch, enfermera de práctica avanzada en el Hospital Clínic

La relación con los pacientes puede ser corta e intensa. A veces dura sólo unos meses, con suerte unos pocos años, pero cada nombre y apellido quedan grabados en su memoria. De una manera o de otra, dejan marca. Neus Llarch es enfermera de práctica avanzada (IPA) en la Unidad de Oncología Hepática del Hospital Clínic de Barcelona. Es la figura que trabaja codo con codo con el hepatólogo y sería lo más parecido a una enfermera especializada en el cuidado de esta enfermedad (si estas especializaciones estuvieran reconocidas tal y como reclama desde hace años la profesión). “Conozco la versión más frágil de las personas, en el momento más vulnerable de su vida. Esperan toda la atención que se les pueda dar y, de vuelta, es increíble la gratitud y el grado de confianza que recibo”, explica.

Se necesita tiempo para asimilar un diagnóstico de cáncer de hígado, una enfermedad que desgraciadamente todavía tiene una expectativa de vida baja. Si ya supone un trance visitarse cuando el tumor sólo es una sospecha, la constatación se siente como un misil para quien lo sufre y su entorno. Llarch asegura que es normal que el paciente se hunda ante el médico, a quien escucha para no perder detalle, a pesar de que seguramente no lo acaba de entender. Y cuando sale de la consulta, la primera profesional a la que encuentra es ella, la EPA. “Le damos el teléfono de la unidad para que pueda contactar con nosotros siempre que quiera, porque poder llamar a demanda en un ecosistema tan grande como un hospital tranquiliza”, dice. Le explica cómo funciona la biopsia que se le hará, cuántos días tendrá que esperar para obtener resultados, le informa de qué complicaciones puede esperar y qué tiene que detectar para avisarla. “Y cuando siente esta proximidad, cuando lo educamos para ser autónomo y lo implicamos en su salud, su ansiedad baja y ahorramos viajes a urgencias y a los centros de atención primaria (CAP)”, afirma.

Una EPA está en contacto estrecho con el paciente y tiene los conocimientos para liderar y tomar decisiones complejas de cara al seguimiento de los enfermos. En el Clínic hay un centenar de ellas de diferentes especialidades, dos de las cuales trabajan en oncología hepática y hacen más de 6.500 visitas presenciales y telefónicas. Controlan los efectos adversos de los tratamientos, gestionan y educan a enfermos y familiares para enfrentarse a la enfermedad y a las complicaciones e investigan mejores maneras de atender al paciente, adaptándose a cada uno de ellos. “El paciente gana calidad de atención. No son cinco o diez minutos más de atención, sino que se respeta el tiempo a cada uno de ellos”, dice.

Cuando el cáncer progresa o la terapia fracasa, llega el desánimo y, al mismo momento, la contención por parte de la EPA. “Tanto si hay alternativas como si se tiene que recurrir a la atención domiciliaria, continuamos allí, manteniendo el contacto. Yo digo que son visitas de mimos”, explica.

Llarch a menudo se encuentra en la calle a familiares de pacientes que no han superado la enfermedad. Lo vive con alegría, pero también con pena. “Sabes que en aquel momento los trasladas al hospital, a un momento doloroso. Pero también recibo mucho afecto y gratitud”, afirma.

“Para la depresión tendríamos que prescribir más ir al teatro”

Alba Brugués, enfermera de atención primaria

Cuidan de ti desde antes de nacer, vacunando a tu madre cuando está embarazada y te acompañan en todas las etapas de la vida, aconsejando y tirándote de las orejas cuando tus hábitos de vida no son lo bastante saludables. No adquieren tanto protagonismo hasta que la edad empieza a pasar factura o aparecen las primeras enfermedades y, cuando llegas al final de vida, se quedan y te ahorran el sufrimiento con una inyección o simplemente cogiéndote la mano. Esta es la definición de enfermera que defiende Alba Brugués, presidenta de la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria. “Somos las referentes de salud de las personas, de familias enteras, y lo somos durante toda la vida y teniendo en cuenta las condiciones sociales y económicas que arrastran”, afirma. “Si un niño es diabético –sigue–, se involucra toda la familia en conocer cómo tener una vida saludable conviviendo con una enfermedad crónica”.

Brugués trabaja en el CAP Can Bou de Castelldefels y asegura que durante años la atención primaria ha dedicado tiempo y esfuerzos a enmascarar síntomas y a hacer consultas rápidas sin conocer a fondo la problemática social que arrastra la persona, las esferas que pueden afectarla. “Para ser una buena enfermera tienes que conocer la comunidad donde trabajas y los activos que tiene al alcance. Si conoces al paciente más allá de su historial clínico, puedes ofrecerle una mejor atención que, por suerte, no siempre tiene que ser medicalizada”, plantea.

Las enfermeras no pueden recetar todos los fármacos que querrían –necesitan la validación del médico, una cuestión que empieza a revertirse a pesar de que no a la velocidad que querría el colectivo–, pero tienen libertad absoluta para hacer prescripciones sociales. “A una persona que tiene ansiedad puedes recomendarle ir a talleres de relajación. A los que se sienten solos o viven un episodio de depresión, les tendríamos que poder recomendar más ir al teatro, a la obra que sabes que hacen a pocos metros del CAP. La comunidad tiene muchos recursos para empoderar al paciente y la enfermera los tiene que conocer”, asegura.

Estos instrumentos tienen que ayudar a las personas a ser más independientes –continúa– y a no depender tanto del sistema sanitario. “La enfermera acompaña, guía, está junto a sus pacientes, pero son ellos los que tienen que tomar las decisiones solos, por ellos mismos y por su familia”, añade.

Colegiadas de todo el Estado

El aspecto que más preocupa a Brugués es la falta de manos enfermeras. “Se prevén años de precariedad en la búsqueda de profesionales porque durante años no ha habido una planificación para fabricarlas en las universidades y los próximos diez años tendremos una cifra alta de jubilaciones. Es muy grave”, asegura. Los últimos datos del Col·legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Barcelona (COIB) lo certifican: mientras que aumenta la cifra de abandono de la profesión (1.327 desde el 2020), el 35% de las nuevas colegiadas para ejercer en Catalunya vienen de fuera. Desde principios del 2022, se han colegiado 347 enfermeras y el 54% llegan desde otras zonas del Estado.

 

Fuente: es.ara.cat

La segunda “Semana de las Enfermedades Hepáticas” pone el acento en la prevención

La segunda “Semana de las Enfermedades Hepáticas” pone el acento en la prevención

La Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) lanza la segunda Semana de las Enfermedades donde se reunirán profesionales del sector para compartir las novedades y debatir sobre las nuevas estrategias de actuación.

La Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), con el auspicio de AbbVie, ha inaugurado la segunda Semana de las Enfermedades Hepáticas, un proyecto en el que diferentes profesionales del sector de la hepatología se reunirán por tal de mejorar el abordaje de estas enfermedades mediante el diagnóstico y las estrategias de prevención de la hepatitis C (VHC), enfermedad hepática metabólica (hígado graso), la enfermedad hepática asociada al consumo de alcohol y el carcinoma hepatocelular.

Esta Semana de las Enfermedades Hepáticas se celebra desde el lunes 9 de mayo hasta el viernes 13 de mayo en diferentes ciudades de Cantabria y Asturias. Durante estos cinco días, expertos de ambas regiones expondrán sus conclusiones sobre el diagnóstico y tratamiento de las diferentes enfermedades hepáticas, y debatirán sobre los nuevos retos y soluciones para estas patologías. A lo largo de toda la semana, se realizarán actividades en las que se compartirán conocimientos y buenas prácticas en hepatología dirigidas tanto a profesionales del sector sanitario como a pacientes y población general, destacando la atención multidisciplinar conjuntamente con otras especialidades hospitalarias y Atención Primaria como elemento esencial. Asimismo, se impartirán otro tipo de actividades, como un curso dirigido a alumnos de secundaria, un cuso para profesionales del sector y un coloquio sobre la enfermedad hepática por alcohol y la importancia del abordaje multidisciplinar de estas patologías.

Los expertos advierten de que “todavía nos queda un camino largo para eliminar el VHC. El incremento en la epidemia de la obesidad y el elevado consumo de alcohol harán que la prevalencia de las enfermedades hepáticas crónicas no solo no disminuya, sino que se incremente en los próximos años”, explica el doctor Javier Crespopresidente de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Santander que añade que “el objetivo de la Semana es crear una sensibilización que facilite el reconocimiento, la prevención y el diagnóstico de las enfermedades hepáticas”.

Importancia de la eliminación de la hepatitis C

Durante la Semana de las Enfermedades Hepáticas se pondrá especial atención en la eliminación de la hepatitis C para prevenir otras enfermedades hepáticas graves. “Para terminar con la hepatitis C y poder cumplir el objetivo de eliminación de esta enfermedad marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es necesaria una constante comunicación y formación a los profesionales para mejorar el abordaje y perfeccionar el diagnóstico y el tratamiento, facilitando la curación del paciente con VHC”, explica el doctor Crespo.

En este sentido, los recientes estudios epidemiológicos realizados en Cantabria estiman que todavía quedan entre 600 y 1.000 pacientes infectados por tratar, de los cuales, hasta el 30% desconocen que tienen la enfermedad. Entre las poblaciones con mayor incidencia de la enfermedad están los pacientes con difícil acceso al sistema sanitario, las personas que sienten temor a sufrir estigmatización social y los grupos que desconocen los factores de riesgo y por lo tanto la posibilidad de estar infectados.

En Asturias, el doctor Manuel Rodríguezjefe de la sección de Hepatología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), Oviedo, ha destacado que “teniendo en cuenta los datos del último estudio epidemiológico realizado por el Ministerio de Sanidad, en Asturias habría entre 1.200 y 1.800 personas con hepatitis C activa, es decir sin curar. La mayoría, alrededor de un 70%, estarían diagnosticados, pero por diversas razones han perdido el contacto con el Sistema Sanitario, mientras que el 30% restante estaría aún sin diagnosticar”. “Es importante resaltar que hoy en día tratar la hepatitis C es equivalente a curarla, ya que prácticamente el 100% de los pacientes tratados se curan”.

Los expertos resaltan la necesidad de crear un plan estratégico de eliminación de la hepatitis C ante la falta de un programa institucional para la eliminación de la de esta enfermedad. “A finales del pasado mes de marzo se celebró una reunión entre el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas con el objetivo de unificar la estrategia para desarrollar la Guía de Cribado de la Infección por el Virus de la hepatitis C publicada por el Ministerio de Sanidad en julio de 2020 y esperamos que la misma sirva de impulso para definitivamente poner en marcha un plan para la eliminación de la hepatitis C en todas las comunidades autónomas” y añade que “desde la introducción de los nuevos fármacos para el tratamiento de la hepatitis C se ha observado un marcado descenso en el número de ingresos hospitalarios por complicaciones de la cirrosis ocasionada por el VHC, así como en el número de trasplantes hepáticos por esta indicación. No obstante, aún se diagnostican pacientes con hepatitis C en fases avanzadas de la enfermedad lo que pone de manifiesto la importancia de un plan estratégico encaminado a la eliminación de la enfermedad”, señala el Dr. Jose Luis Calleja, presidente de la AEEH, jefe de Servicio de Gastroenterología y Hepatología Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, Madrid.

Semana de las Enfermedades Hepáticas de Cantabria y Asturias

La Semana de las Enfermedades Hepáticas dará comienzo en Santander, con la conferencia sobre la importancia de la visibilidad de la enfermedad hepática, que contará con la presencia del consejero de Sanidad de la Comunidad de Cantabria, Raúl Pesquera. Además, ese mismo día tendrá lugar la jornada “International Precision Medicine Forum” y un curso dirigido a médicos de Atención Primaria. El martes, dará comienzo la Semana de las Enfermedades Hepáticas en Gijón, Asturias con un coloquio sobre la enfermedad hepática causada por el alcohol en el Hospital Universitario de Cabueñes (HUCAB). El miércoles tendrán lugar diferentes actividades entre las que se destaca el coloquio sobre VHC en el que los expertos como médicos de la Cruz Roja o profesionales especializados en drogodependencia y en áreas como psiquiatría compartirán sus conocimientos sobre la hepatitis C centrándose en las estrategias para la eliminación de esta enfermedad y poniendo el foco en poblaciones de riesgo o en situación de vulnerabilidad. El jueves, se pondrá especial atención en la enfermedad hepática causada por el alcohol a través de una sesión general y un curso en el Instituto de Enseñanza Secundaria la Albericia dirigido a estudiantes de secundaria de Santander, enfatizando en la importancia de la concienciación y prevención desde las edades más tempranas. El viernes, tendrá lugar en Cantabria el debate “Hepatología para todos” en el que participarán diferentes profesionales del sector, mientras que Asturias se realizará un coloquio celebrando los 20 años del primer trasplante hepático en la región que contará con el doctor Manuel Rodríguez como moderador.

Los profesionales ponen en valor este tipo de iniciativas para concienciar a la población general y seguir formando a los profesionales con el fin de alcanzar los objetivos de eliminación de la hepatitis y recalcan que en España tenemos las herramientas necesarias para eliminar la hepatitis C y controlar la hepatitis B y debemos usarlas. Además, hacen hincapié en la “importancia de la implicación de los agentes sociales y las autoridades sanitarias para cambiar la percepción del riesgo que producen las patologías hepáticas y reducir la estigmatización social asociada con estas enfermedades”, concluye el doctor Crespo.

 

Fuente: immedicohospitalario.es

#ProtagonistasHUB: Entrevista al Dr. Antoni Rafecas Renau, casi cuatro décadas combinando docencia y cirugía en el HUB

#ProtagonistasHUB: Entrevista al Dr. Antoni Rafecas Renau, casi cuatro décadas combinando docencia y cirugía en el HUB

Tortosino de nacimiento, desde 1985 el Dr. Antoni Rafecas es miembro de la Unidad de Transplante Hepático del Hospital Universitario de Bellvitge y entre 2003 y 2010 fue jefe del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo.

Durante su carrera profesional, el Dr. Rafecas ha compaginado la cirugía con la investigación en el IDIBELL y la docencia en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB, como profesor titular de Universidad desde 2001 y de 2017 a 2021 como director del Departamento de Ciencias Clínicas. El Dr. Rafecas se ha jubilado en abril de 2022.

¿Cómo fueron sus orígenes como médico? ¿Tenía algún referente en la familia?

Nací en el seno de una familia que vivía encima de la farmacia del abuelo. El hermano de mi madre, el tío Paco Renau, era otorrinolaringólogo, muy reconocido en Tortosa y comarca. Desgraciadamente falleció con tan sólo 49 años y su entierro fue multitudinario, lo que demostró el cariño que le tenían tantos y tantos pacientes. El otro referente fue nuestro médico de familia, el Dr. Franquet. De ellos aprendí el espíritu de servicio, a procurar solucionar los problemas de salud de los pacientes y estar siempre a su lado, especialmente en los momentos más difíciles.

¿Siempre tuvo claro que quería ser cirujano?

Sí, mi tío operaba en la pequeña clínica que formaba parte de su casa y a mí me llamaba mucho la atención el pequeño quirófano donde se operaban las amígdalas y las vegetaciones. Cuando entré a realizar prácticas voluntarias en el Clínic como estudiante interno, me acabé de decidir por la cirugía general. Hice la residencia como MIR en la llamada entonces “Ciudad Sanitaria Príncipes de España” entre 1978 y 1982, en el Servicio de Cirugía B, del Dr. Sitges Creus, que fue el Jefe de Departamento de Cirugía entre 1972 y 1990. En verano de 1985 me incorporé como adjunto al mismo servicio, en la Sección de Patología Hepática, Biliar y Pancreática, con el trasplante hepático incluido. El equipo estaba liderado por el Dr. Eduard Jaurrieta, uno de los pioneros, el año anterior al primer trasplante hepático en España.

¿Volvería a escoger ahora la misma especialización? ¿Cómo la ha vivido a lo largo de los años?

Sí que lo volvería a hacer. Es un área que ha evolucionado muchísimo en estos años, y no sólo bajo el punto de vista tecnológico con los aparatos quirúrgicos para cirugía hepática o la cirugía mínimamente invasiva, vídeo asistida y la robótica, sino también en el campo de la anestesiología, del diagnóstico e intervencionismo por imagen, de la inmunología, de los fármacos inmunosupresores, antimicrobianos, del tratamiento de las hepatitis y del VIH, y, cómo no, de los tratamientos oncológicos, con todo lo que ha representado por el aumento de la supervivencia de los pacientes trasplantados y oncológicos. Pero, sobre todo, he visto cómo se ha consolidado el trabajo en equipo y multidisciplinar, tanto asistencial como científicamente, aspecto que todavía no existía en la década de los 80 y que era el objetivo de algunas personas con especial visión de futuro.

¿Cómo era el Hospital de Bellvitge de 1985?

Lo dirigía el Dr. Capdevila, una de las personas que más amó este hospital, a pesar de todo. Se cumplía un año del primer trasplante hepático, que había revolucionado y tensionado los dos servicios de Cirugía (A y B) de aquella época, el de Gastroenterología y, en general, el hospital. Siempre ha sido un hospital de mucho trabajo asistencial con guardias duras y exigentes, y así lo vivíamos: “parece un hospital de campaña”, pero siempre noté y viví un buen ambiente entre todos los estamentos: enfermería, residentes, celadores, personal administrativo y de servicios, personal facultativo… Sentíamos el hospital como nuestra casa. Entre 1985 y 1990 tuvieron lugar diversas situaciones difíciles: el tema del sida, una huelga de médicos que duró casi dos meses, accidentes estructurales… Y también nos afectaba el trato diferencial que recibía como hospital que no era uno de los grandes de Barcelona. Pero creo que todo esto nos hizo estar más unidos con el espíritu de superación de Bellvitge.

¿Y cómo lo ha visto evolucionar, ahora que cumple 50 años? 

Yo diría que muy bien. Si siempre había estado orgulloso de trabajar en Bellvitge, ahora aún más al ver el nivel de excelencia y reconocimiento que se ha alcanzado en muchas áreas, destacando especialmente las quirúrgicas y de trasplante.

¿De qué proyectos en los que ha participado está más satisfecho, echando la vista atrás?

El programa de trasplante hepático, por la intensidad de la dedicación que me ha supuesto y por cómo está actualmente.

Ha sido miembro y secretario del Comité de Ética Asistencial (CEA) del HUB. ¿Qué puede contarnos?

Me vinieron a buscar a principios de 2014 porque hacía falta una persona que pudiera aportar su experiencia en el ámbito de la Cirugía General y acepté, siempre pensando que, si podía hacer algo más por el hospital, lo tenía que hacer. Durante estos últimos ocho años he intentado aportar mi experiencia y valores éticos como cirujano general y he colaborado como secretario en los últimos tres años. Ha sido una experiencia personal muy satisfactoria. He aprendido mucho de todas las personas integrantes del comité, que siempre piensan en el beneficio de pacientes y profesionales y en el buen nombre del HUB, el ICO y el Hospital de Viladecans, los componentes de nuestro CEA.

Durante estos 37 años ha compaginado la práctica médica con la investigación y la docencia universitaria. ¿Qué vasos comunicantes existen entre las tres disciplinas?

Los hospitales universitarios deben caracterizarse por hacer una buena docencia, evidentemente. Esto no sería posible si no hay una buena asistencia, incluso excelente diría yo. Y para ello es necesario mantener siempre el espíritu de búsqueda y mejora constante, que nos hace avanzar a todo el mundo por el beneficio de la sociedad a la que servimos.

Siempre en contacto con la universidad, ¿cuáles cree que son los retos de las nuevas generaciones de médicos y cirujanos que se están graduando ahora?

Humildemente lo digo: el reto principal que tienen es no dejarse “dominar” por la tecnología y esforzarse por mantener siempre el espíritu humanista de nuestra profesión: escuchar, curar y cuidar a los pacientes. 

Ahora que se jubila, ¿seguirá vinculado de algún modo al mundo académico y al hospital?

Decidí cerrar esta etapa de mi vida tanto en el hospital como en la universidad, dejando paso definitivamente a las personas que me siguen en ambos lugares y empezar otros planes con mi familia.

¿Qué representa para usted el “orgullo Bellvitge”?

Un espíritu de superación constante y, como antes comentábamos, de vencer dificultades. La oportunidad de haber sido una de las personas que humildemente ha contribuido a realizar el hospital que tenemos ahora es una gran satisfacción personal.

¿Hay algo que quisiera añadir?

Agradecer a todas las personas que me han ayudado, a las personas con las que he compartido tantas experiencias, y a las que han confiado en mí a lo largo de todos estos años. Y pedir disculpas si a alguien he podido decepcionar o no tratar adecuadamente.

 

Fuente: bellvitgehospital.cat

Un estudio confirma los beneficios que aporta la práctica de ejercicio físico en la enfermedad del hígado graso

Un estudio confirma los beneficios que aporta la práctica de ejercicio físico en la enfermedad del hígado graso

Un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad del Este de Finlandia, y que ha sido publicado en la revista Scientific Reports, ha evidenciado que el ejercicio físico aporta beneficios en el tratamiento de la enfermedad del hígado graso.

Y es que, según han observado, el ejercicio realizado de forma regular durante 12 semanas redujo significativamente la glucosa en ayunas y la circunferencia de la cintura de los participantes del estudio, y mejoró su tasa máxima de consumo de oxígeno y la carga de trabajo máxima alcanzada.

Estos efectos positivos se asociaron con alteraciones en la abundancia de varios metabolitos y, en concreto, los investigadores observaron que el ejercicio alteró el metabolismo de los aminoácidos en el tejido adiposo.

Según los resultados, el ejercicio puede tener un efecto beneficioso sobre muchos factores que contribuyen a esta enfermedad, incluso sin pérdida de peso ni cambios en la dieta. El tejido adiposo parece jugar un papel clave en estos efectos. El ejercicio mejoró los niveles de glucosa en sangre en ayunas y modificó el metabolismo de los aminoácidos, lípidos y ácidos biliares. Sin embargo, las concentraciones anormales de lípidos en sangre no mejoraron con el ejercicio solo: su tratamiento requiere atención a la calidad de las grasas en la dieta.

 

Fuente: infosalus.com

Expertos ponen de manifiesto la importancia de simplificar el diagnóstico de hepatitis en población vulnerable

Expertos ponen de manifiesto la importancia de simplificar el diagnóstico de hepatitis en población vulnerable

Expertos relacionados con el sector de la hepatología han puesto el foco de atención en la necesidad de atender y seguir el tratamiento de los pacientes de riesgo de hepatitis (personas sin hogar, usuarios activos de drogas, etc.) y simplificar su diagnóstico y tratamiento de la enfermedad para su abordaje.

Así lo han asegurado en las jornadas ‘HepCatalunya’, que ha organizado AbbVie, en la que profesionales del sector de la hepatología han debatido y compartido experiencias sobre el abordaje de las enfermedades hepáticas.

Durante las jornadas, expertos de distintos hospitales catalanes han expuesto sus conclusiones sobre el abordaje, manejo y seguimiento del paciente con hepatitis C (VHC), además de compartir los retos y actualizaciones de las enfermedades hepáticas en la región.

Los profesionales han resaltado la importancia de continuar trabajando en las estrategias de eliminación de la hepatitis para mantener la posición de España como uno de los países que más cerca está de conseguir el objetivo de la OMS ya que, a pesar de que los datos de infección activa en la población general son del 0,22%, las tasas de infección son más elevadas en poblaciones de riesgo.

Así, se estima que entre la población reclusa la tasa de infección activa es del 1,2%; que entre el 3,9% y el 36,2% de la población vulnerable (personas sin hogar, usuarios activos de drogas, etc.) están infectados por VHC y que el 53,3% de los usuarios de drogas inyectables tienen infección activa por VHC. Además, se estima que entre un 45% y un 85% de los pacientes con VHC no están diagnosticados.

“Acciones como el diagnóstico en un solo paso o la descentralización de la atención al VHC mejoran el acceso al diagnóstico y el tratamiento y facilitan la curación del paciente”, ha explicado la doctora María Buti.

Por su parte, el doctor Xavier Torras ha puesto en valor las jornadas como ‘HepCatalunya’ “para compartir con los profesionales la relevancia de la atención personalizada a los pacientes con enfermedades hepáticas, así como para concienciar sobre la importancia de evitar prácticas de riesgo y tener un estilo de vida saludable para la prevención de estas enfermedades”.

Además, en las jornadas se han realizado simposios dirigidos a profesionales sanitarios, en los que se compartieron conocimientos y actualizaciones en la atención y diagnóstico del paciente con enfermedad hepática, y se ha hecho especial hincapié en el abordaje de la hepatitis C en personas que se encuentran en situaciones vulnerables o que pertenecen a colectivos de riesgo.

Dichas jornadas han estado moderadas por la doctora María Buti, catedrática y jefa clínica del Hospital Vall d’Hebron y el doctor Xavier Torras, jefe de sección de Hepatología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y contaron con las ponencias de la doctora Zoe Mariño, adjunta del Servicio de Hepatología del Hospital Clínic i Provincial de Barcelona; el doctor Xavier Forns jefe de sección de Unidad Hepatitis Víricas H. Clinic i Provincial de Barcelona; y la doctora Montse García Retortillo, jefa de Sección Servicio Hepatología. Parc de Salut Mar, entre otros.

 

Fuente: infosalus.com