La EMA recomienda la aprobación de remdesivir en COVID-19

La EMA recomienda la aprobación de remdesivir en COVID-19

La agencia da luz verde a ‘Veklury’, de Gilead, en pacientes a partir de 12 años con neumonía que requieren oxígeno. La Comisión Europea se pronunciará la próxima semana.

El Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ha recomendado otorgar una autorización de comercialización condicional a Veklury (remdesivir), de Gilead, para el tratamiento de la COVID-19 en adultos y adolescentes a partir de 12 años con neumonía que requieren oxigenoterapia. Se convierte así en el primer medicamento contra la COVID-19 recomendado para su comercialización en la Unión Europea.

La agencia informa que los datos sobre remdesivir se evaluaron en un período de tiempo excepcionalmente corto a través de un procedimiento de revisión continua, un enfoque utilizado por la EMA durante emergencias de salud pública, para evaluar los datos a medida que están disponibles.

La Comisión Europea, que se mantuvo informada por la EMA durante la evaluación, acelerará el proceso de toma de decisiones y tiene como objetivo otorgar una decisión sobre la autorización de comercialización condicional para remdesivir en la próxima semana que, de ser positiva, supondrá dar luz verde a su comercialización en la Unión Europea.

A partir del 30 de abril de 2020, el CHMP comenzó a evaluar los datos sobre calidad y fabricación, los datos no clínicos, los datos clínicos preliminares y de seguridad procedentes de los programas de uso compasivo, mucho antes de la presentación de la solicitud de autorización de comercialización el 5 de junio.

Ensayo clínico

La evaluación del dossier ha concluido con una recomendación, que se basa principalmente en datos del ensayo clínico NIAID-ACTT-11, patrocinado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID), además de datos procedentes de otros estudios sobre remdesivir.

El estudio NIAID-ACTT-1 evaluó la efectividad del tratamiento con remdesivir de 10 días de duración en más de 1.000 pacientes hospitalizados con la COVID-19. Remdesivir se comparó con placebo y la principal medida de eficacia fue el tiempo de recuperación de los pacientes (definido como no ser hospitalizado y/o requerir oxígeno en el domicilio o ser hospitalizado, pero no requerir oxígeno suplementario y no requerir atención médica continua).

El estudio mostró que los pacientes tratados con remdesivir se recuperaron de media después de 11 días, en comparación con los 15 días que necesitaron los pacientes del grupo placebo. Este efecto no se observó en pacientes con enfermedad leve a moderada: el tiempo de recuperación fue de 5 días tanto para el grupo remdesivir como para el grupo placebo.

Pacientes graves

Para los pacientes con enfermedad grave, que constituían aproximadamente el 90% de la población del estudio, el tiempo de recuperación fue de 12 días en el grupo de remdesivir y de 18 días en el grupo de placebo.

Sin embargo, no se observaron diferencias en el tiempo de recuperación en pacientes que comenzaron con remdesivir cuando ya estaban en ventilación mecánica o oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO, por sus siglas en inglés). Los datos sobre la proporción de pacientes que fallecieron hasta 28 días después de comenzar el tratamiento se están recopilando actualmente para el análisis final de resultados.

Teniendo en cuenta los datos disponibles, la agencia ha considerado que el balance beneficio-riesgo es positivo en pacientes con neumonía que requieren oxigenoterapia; es decir, pacientes con enfermedad grave.

Remdesivir es un tratamiento de administración intravenosa y su uso se limita a centros en los que los pacientes pueden ser monitorizados estrechamente, ya que la función hepática y renal debe controlarse antes y durante el tratamiento. El tratamiento debe comenzar con una infusión de 200 mg el primer día, seguida de una infusión de 100 mg al día durante al menos 4 días y no más de 9 días.

Acceso temprano

La autorización de comercialización condicional es uno de los mecanismos de la EMA para facilitar el acceso temprano a medicamentos que satisfagan una necesidad médica no satisfecha, incluidas situaciones de emergencia en respuesta a amenazas de salud pública como la pandemia actual.

Este tipo de mecanismo permite a la agencia recomendar un medicamento para su autorización de comercialización con datos menos robustos de lo que normalmente se exige, si el beneficio de la disponibilidad inmediata supera el riesgo inherente al hecho de que aún no están disponibles todos los resultados.

Para caracterizar mejor la eficacia y la seguridad de remdesivir, la compañía tiene de plazo hasta diciembre para presentar los informes finales de los ensayos. Para agosto, tendrá que remitir más datos sobre la calidad del medicamento y los datos finales sobre mortalidad.

 

Fuente: diariomedico.com

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Expertos analizan las oportunidades de las consultas virtuales en pacientes con VIH y hepatitis C

Expertos analizan las oportunidades de las consultas virtuales en pacientes con VIH y hepatitis C

Semergen organiza, con el apoyo de Gilead, la jornada virtual ‘”Cinco meses de COVID-19: ¿Cómo convive con otras enfermedades infecciosas?’”.

La Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), con el apoyo de Gilead Sciences, ha organizado la jornada virtual “Cinco meses de COVID-19: ¿Cómo convive con otras enfermedades infecciosas?” con el objetivo de debatir sobre cómo ha impactado la infección por coronavirus en pacientes con enfermedades infecciosas, entre ellas, el VIH y la hepatitis C, y las oportunidades que brinda la telemedicina y la telefarmacia para optimizar los recursos en Atención Primaria y en centros hospitalarios.

La actual epidemia producida por el SARS-CoV-2 ha provocado que sea necesario que los pacientes pertenecientes a los grupos de riesgo deban evitar acudir presencialmente a las consultas y apostar más por los recursos que brinda la tecnología en materia sanitaria, contribuyendo a la progresiva implantación de la telemedicina. Además, tal y como se ha explicado durante la jornada, en estos meses se han desarrollado aplicaciones móviles que facilitan la interacción con los servicios sanitarios y hacen que el paciente sea protagonista de su historia clínica.

El desarrollo tecnológico ha posibilitado realizar consultas virtuales multidisciplinares en las que han intervenido especialistas de Atención Primaria, centros penitenciarios y de adicciones para facilitar el diagnóstico, seguimiento y tratamiento de pacientes con hepatitis viral o infección por VIH sin necesidad de trasladarse al hospital y haciendo llegar la medicación al paciente a través de mensajería, Protección Civil o con la colaboración de entidades no gubernamentales. Igualmente, en la jornada se ha subrayado que los estudios sobre este nuevo modelo asistencial muestran que pueden ser una estrategia de optimización de recursos en comparación con la asistencia basada en el circuito clásico.

El doctor José Ignacio Peis Redondo, médico de familia del Centro de Salud Bulevar de Jaén, coordinador del grupo de Actividades Preventivas y Salud Pública de Semergen y moderador de la sesión, ha destacado que “tras esta experiencia que desbordó nuestro sistema sanitario, debemos aprovechar esta opción de mejora y desarrollar una mejor actividad asistencial. Utilizar recursos telemáticos para optimizar nuestra atención a los pacientes y consensuar su seguimiento entre niveles es muy buena opción”.

Por su parte, el doctor Manuel Linares Rufo, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud Buenos Aires de Madrid y coordinador del Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas, Medicina tropical y del viajero de Semergen, ha ofrecido una respuesta tajante ante la polémica generada de si la Atención Primaria ha estado cerrada estos meses, “de hecho sólo en la Comunidad de Madrid durante los meses de marzo y abril se atendieron casi 300.000 episodios relacionados con la COVID-19 en el primer nivel, seis veces la cifra de pacientes vistos en el hospital. Hemos dejado de hacer cosas que tradicionalmente realizábamos, para priorizar muchas otras”.

En este sentido, el doctor Linares ha confirmado que “sin medios no hay control. Nos encontramos ante un momento de cambio en el que tenemos la oportunidad de mejorar nuestro modelo asistencial y la rentabilidad diagnóstica en la búsqueda de población oculta, por ejemplo, en el VIH o con la hepatitis C y B”. Pero para ello “necesitamos formación y que se dote de los medios técnicos y diagnósticos adecuados, con mayor conectividad de datos, implementar otros circuitos e integrar las nuevas tecnologías en las herramientas diagnósticas”, ha concluido el doctor.

Durante este encuentro se han analizado posibles circunstancias a destacar en los pacientes y se han proporcionado datos sobre la incidencia de la infección por el virus SARS-CoV-2 en los pacientes con VIH, que no presentan una tasa de infección superior a la de la población general, ni una mayor gravedad del cuadro clínico, con la excepción de los pacientes con infección VIH no controlada o pacientes con inmunosupresión grave.

También se han proporcionado datos de la afectación hepática en pacientes con COVID-19, donde alrededor de un 20% de los pacientes presentan alteración de la bioquímica hepática, que puede ser secundaria a múltiples factores, como el propio coronavirus, la toxicidad de los fármacos, fenómenos trombóticos, shock o a la presencia de otras patologías previas como las hepatitis virales, el uso previo de fármacos hepatotóxicos, esteatohepatitis, el abuso del alcohol y otros tóxicos, etc.

Los pacientes con COVID-19 pueden presentar otras infecciones concomitantes o adquiridas previamente y se debería de aprovechar su contacto con el sistema sanitario para diagnosticar otras infecciones como las producidas por el VIH, el virus de la hepatitis C, etc.

En palabras del doctor Luis E. Morano Amado, especialista en Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas, en el Hospital Universitario Álvaro Cunqueiro de Vigo, “un elevado porcentaje de pacientes con VIH son diagnosticados tardíamente en estadios avanzados de la infección, tanto en España como en Europa. El primer paciente comunicado con infección VIH y Covid-19 se describió en China y el diagnóstico de la infección VIH se realizó durante su ingreso hospitalario provocado por el coronavirus”.

En lo referente a la hepatitis C, “se estima que actualmente hay en España unos 80.000 pacientes con infección activa, el 71% con infección conocida y no tratada, y un 21% no diagnosticados, que no han recibido tratamiento, y de nuevo la actual epidemia es una oportunidad para detectar a estos pacientes”, ha apuntado el doctor Morano.

En los últimos años el circuito asistencial clásico de las personas con infección por virus de hepatitis C se ha simplificado con la implementación del diagnóstico en un solo paso y el uso de nuevas modalidades diagnósticas que emplean pruebas serológicas rápidas en sangre capilar o saliva o, más recientes, de determinación de la viremia en sangre seca que es analizada en los centros hospitalarios o directamente en el “point of care”, el dispositivo asistencial en el que se atiende al paciente. Con la llegada de la pandemia por SARS-CoV-2 se ha conseguido simplificar aún más el circuito asistencial al potenciarse el uso de la telemedicina y la telefarmacia.

En el transcurso de la reunión también se han puesto de manifiesto los avances en el tratamiento de la hepatitis C, con fármacos con altas tasas de eficacia, muy bien tolerados y pangenotípicos, que permiten curar a los pacientes en periodos cortos de tratamiento.

 

Fuente: consalud.es

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Un estudio demuestra que los hígados de pacientes con hepatitis C son seguros para el trasplante si se tratan

Un estudio demuestra que los hígados de pacientes con hepatitis C son seguros para el trasplante si se tratan

Los pacientes que reciben un hígado trasplantado infectado con hepatitis C y que luego son tratados por la infección se recuperan tan bien como los pacientes trasplantados que reciben un órgano libre de infección, según un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati (Estados Unidos) publicado en la revista Liver Transplantation.

En el trabajo, se inscribieron dos grupos de 32 pacientes: un grupo que recibió hígados para trasplante de donantes que dieron positivo en la prueba de la hepatitis C (VHC) y un segundo grupo que recibió hígados para trasplante de donantes que dieron negativo en la prueba de la infección. Un paciente del grupo experimental murió como resultado de factores no relacionados con la hepatitis C durante el trasplante.

“Lo que encontramos es que se pueden utilizar hígados infectados con hepatitis C y los resultados en este análisis provisional son los mismos tanto si existe la necesidad de tratar los órganos afectados por la hepatitis C como si no. Todos los que recibieron un hígado afectado por la hepatitis C fueron eliminados del virus”, explica el autor principal de la investigación, Shimul Shah.

Como parte del ensayo clínico, 32 pacientes recibieron hígados positivos con VHC mientras que un grupo de control de 32 pacientes, todos en el Centro Médico de la Universidad de Cincinnati, recibieron hígados no infectados para ser trasplantados entre junio de 2018 y octubre de 2019. No se informó de ningún fallo en el tratamiento contra el VHC y no hubo diferencias en cuanto a la supervivencia de los pacientes y los injertos (u órganos) a 30 días y a un año, la duración de la estancia en el hospital, las complicaciones o las infecciones de la sangre entre los dos grupos.

“Los órganos positivos al VHC pueden ser usados con seguridad en pacientes que no tienen la infección, y el VHC puede ser erradicado con seguridad, aumentando así las posibilidades de que los pacientes reciban trasplantes de órganos vitales. Hay una gran diferencia entre la demanda y la oferta de hígados y los órganos previamente afectados por la hepatitis C estaban siendo descartados. Con este estudio está claro que podemos ayudar a que más pacientes sean trasplantados usando órganos con VHC”, detalla otro de los autores, Nadeem Anwar.

La edad media de los individuos que recibieron un hígado positivo para el VHC en el estudio fue de 60 años, mientras que para el grupo de control la edad media fue de 57 años. La edad media del donante era de 37 años. La mayoría de los participantes en ambos grupos eran hombres blancos. Los individuos que necesitaban tratamiento para la hepatitis C lo recibieron 47 días después del trasplante.

 

Fuente: cope.es

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El hígado graso no alcohólico, condición de alto riesgo para el embarazo

El hígado graso no alcohólico, condición de alto riesgo para el embarazo

Se han comprobado complicaciones hipertensivas del embarazo, el sangrado después del parto y el parto prematuro.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD) en el embarazo casi se ha triplicado en los últimos diez años. Aumenta los riesgos tanto para la madre como para el bebé, incluidas las complicaciones hipertensivas del embarazo, el sangrado después del parto y el parto prematuro, informan investigadores en el Journal of Hepatology. Recomiendan que la NAFLD se considere una condición de alto riesgo en el embarazo y que las mujeres con esta enfermedad reciban asesoramiento previo a la concepción sobre estos riesgos.

NAFLD está aumentando en adultos jóvenes, con posibles implicaciones para las mujeres en edad fértil. A nivel mundial, alrededor del 25% de todas las personas se ven afectadas con NAFLD. Es la causa más común de enfermedad hepática crónica (EPC) en los Estados Unidos e incluye esteatosis simple (acumulación de grasa en el hígado), así como lesión hepatocelular y fibrosis, conocida como esteatohepatitis no alcohólica (NASH). La NAFLD se considera la manifestación hepática del síndrome metabólico y está estrechamente relacionada con la obesidad y la diabetes.

La epidemia de obesidad ha afectado a las mujeres en edad reproductiva, con obesidad presente en más de un tercio de las mujeres estadounidenses de 20 a 39 años. El embarazo en sí es un estado relativamente resistente a la insulina y la obesidad materna concurrente aumenta aún más el riesgo de diabetes gestacional. Los riesgos adversos de la obesidad y la diabetes gestacional en los resultados perinatales están bien establecidos, aunque se desconoce si la NAFLD se asocia independientemente con complicaciones más graves relacionadas con el embarazo.

“Los datos emergentes de los Estados Unidos destacan el mayor aumento en la incidencia de NAFLD entre adultos menores de 40 años, y NASH es ahora la principal indicación de trasplante de hígado en adultos jóvenes”, explicó la investigadora principal, Monika Sarkar, MD, Universidad de California, San Francisco, División de Gastroenterología y Hepatología, San Francisco, CA, EEUU. “Las implicaciones para la salud pública de NAFLD y NASH en adultos jóvenes, incluidas las mujeres en edad de procrear, son, por lo tanto, vastas. En el estudio actual, investigamos las implicaciones de NAFLD en mujeres jóvenes y demostramos que efectivamente confiere riesgos distintos para sus embarazos, incluida la salud materna y perinatal”.

Metodología de los investigadores

Los investigadores utilizaron registros de alta hospitalaria de la base de datos de la muestra nacional de pacientes hospitalizados de EEUU de 2007-2016 para evaluar las tendencias temporales de NAFLD en alrededor de 18,5 millones de mujeres de 18 años o más que dieron a luz después de 20 semanas de gestación, incluidas las vivas y las muertes fetales. De estas mujeres, 5.640 tenían NAFLD y 115.210 tenían otra CLD no NAFLD. Los embarazos con NAFLD casi se triplicaron de 10,5 de 100.000 embarazos en 2007 a 28,9 de 100.000 embarazos en 2015.

Luego, los investigadores evaluaron si tener NAFLD en el embarazo se asoció con resultados adversos maternos y perinatales, en comparación con otros tipos de EPC y sin EPC en el embarazo. Descubrieron que la NAFLD estaba asociada con complicaciones hipertensivas en el embarazo, definidas como preeclampsia, eclampsia y/o síndrome HELLP (hemólisis, elevación de las enzimas hepáticas, plaquetas bajas), parto prematuro y sangrado materno después del parto (hemorragia posparto), independiente de otras enfermedades metabólicas preexistentes.

 

 

Fuente: redaccionmedica.com

 

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Gilead pone el acento en reactivar el abordaje de la hepatitis C

Gilead pone el acento en reactivar el abordaje de la hepatitis C

El laboratorio incide en la necesidad de reactivar las unidades de hepatología tras el parón por la pandemia.

Gilead Sciences ha organizado la jornada “COVID-19 y manejo de enfermedades hepáticas” para analizar y compartir, desde un punto de vista multidisciplinar, el impacto de la pandemia por COVID-19 en la práctica clínica en la región de Madrid, así como debatir sobre el restablecimiento de los diferentes circuitos de atención a los pacientes hepáticos y la implementación de nuevas formas de relacionarse en el ámbito sanitario.

Desde principios de marzo, hemos asistido en nuestro país a la mayor crisis sanitaria del último siglo generada por COVID-19. En palabras de Inmaculada Fernández, del Hospital Universitario Doce de Octubre de Madrid y moderadora de la jornada, “durante dos meses, el Sistema Nacional de Salud dedicó todos sus esfuerzos a la lucha contra la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2. Esto obligó a suspender los procedimientos y asistencias no urgentes a los pacientes con otras enfermedades. Poco a poco, según ha ido disminuyendo la incidencia de esta enfermedad infecciosa en nuestra población, las diferentes especialidades, y en particular la hepatología, han ido progresivamente reanudando su actividad”.

Aunque se está retornando paulatinamente a la normalidad, la pandemia ha impactado en la práctica clínica diaria y ha provocado una modificación en los circuitos de manejo y atención de los pacientes hepáticos. “Tras la disminución de los pacientes infectados por el virus SARS-CoV-2 que acuden al hospital, debemos reiniciar la actividad en la unidad de hepatología comenzando por la actividad preferente que se suspendió debido al colapso de los hospitales por la pandemia. Hay que retomar el screening de carcinoma hepatocelular (CHC) de los pacientes cirróticos e iniciar los tratamientos antivirales de hepatitis C que se pospusieron. Todo ello adoptando las máximas medidas de seguridad, tanto para el paciente como para el personal sanitario”, ha añadido Fernández.

Estas medidas de seguridad implican, entre otras, disminuir en lo posible las visitas de los pacientes al hospital mediante el empleo de la telemedicina y la utilización adecuada de los recursos. Empleamos test serológicos para la clasificación del nivel de fibrosis hepática de los pacientes. Estos test y, especialmente su combinación, permiten mediante la realización de un análisis, determinar el grado de fibrosis hepática en un grupo importante de pacientes, disminuyendo exploraciones innecesarias y visitas al hospital”, ha apuntado la moderadora de la jornada.

Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C

Gilead ha organizado esta sesión de práctica clínica en Madrid como parte de su compromiso con la formación médica continuada para seguir avanzando en la resolución de las necesidades médicas de los pacientes. Para la compañía es imprescindible la celebración de reuniones con especialistas donde se comparta conocimiento y se debata sobre el manejo de las enfermedades hepáticas. La investigación y la innovación científica son claves para lograr que España (referente en el tratamiento de las enfermedades hepáticas y de la hepatitis C) sea uno de los primeros países del mundo en conseguir eliminar esta enfermedad vírica”.

Desde la implementación del Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C, se han tratado más de 130.000 pacientes en España. Sin embargo, y como se publica en el documento de posicionamiento de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) acerca de la eliminación de la hepatitis C, se estima que en el ámbito de la población general que acude a la atención primaria hay todavía 76.500 personas viremias. Por ello, es muy importante, “a pesar del actual contexto de pandemia, no olvidar a estos pacientes y seguir insistiendo para mejorar el diagnóstico y el acceso al tratamiento en las fases tempranas de la enfermedad”.

La jornada “COVID-19 y manejo de enfermedades hepáticas” en Madrid ha sido moderada por Inmaculada Fernández, del Hospital Universitario Doce de Octubre de Madrid; y ha contado con la participación de Belén Piqueras, del Hospital Universitario de Fuenlabrada, Madrid; Francisco Gea, del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid; y Antonio Olveira, del Hospital Universitario La Paz de Madrid.

 

Fuente: redaccionmedica.com

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La COVID-19 desencadena una colaboración innovadora en los servicios de atención médica, pero la atención al paciente hepático sufre reveses a nivel mundial

La COVID-19 desencadena una colaboración innovadora en los servicios de atención médica, pero la atención al paciente hepático sufre reveses a nivel mundial

En un seminario web realizado conjuntamente por la EASL (European Association for the Study of the Liver) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), los expertos en virología y hepatología compararon estrategias para hacer frente a la pandemia actual.

Describieron un aumento en los enfoques innovadores y cooperativos de mitigación, pero señalaron que la hepatitis esencial y otros servicios relacionados con el hígado están sufriendo impedimentos y retrasos.

Se informaron retrocesos similares en Europa occidental y países de bajos y medianos recursos. Sin embargo, la crisis ha creado muchas oportunidades innovadoras para que los proveedores de atención médica mejoren los servicios a nivel local e internacional.

En un seminario web titulado ‘COVID-19 y el hígado: informes de primera línea’ celebrado el 15 de mayo de 2020, la EASL y la OMS convocaron a un panel de expertos internacionales líderes en hepatología y virología para explorar el status quo de la atención hepática durante la pandemia de COVID-19. Los oradores incluyeron médicos de primera línea y gerentes de programas de diferentes países de Europa occidental (Francia, Italia y España), de países de bajos y medianos recursos (Egipto, Malasia y Pakistán) y de la Alianza Mundial contra la Hepatitis (WHA). Los médicos de primera línea describieron sus experiencias de respuestas nacionales a la COVID-19, de manejar el impacto en los servicios de hepatitis durante la crisis, y las estrategias para volver a la normalidad.

Un objetivo común es reducir el contagio nosocomial (adquirido en el hospital), para proteger tanto a los pacientes como a los profesionales de la salud. Existe la preocupación de una segunda ola de COVID-19 en el futuro, con el aflojamiento gradual de las medidas de cierre y las posteriores oleadas de desafíos de atención médica desencadenados por una acumulación de otras enfermedades.

Todos los oradores mencionaron un aumento favorable en las comunicaciones digitales, ya sea por teléfono o videoconferencia, principalmente mediante consultas de telemedicina con pacientes, pero también colaborando con colegas e interactuando con la sociedad civil u organizaciones sin fines de lucro.

Encuestas recientes de pacientes hepáticos y asociaciones de pacientes, incluida una de la Global Hepatitis Alliance, mostraron que algunos pacientes no están accediendo al tratamiento, porque tienen miedo de exponerse al SARS-CoV-2 en el hospital, además de otras barreras prácticas, como transporte público reducido.

“La forma en que hemos respondido a esta crisis viral y las medidas de control que hemos implementado nos han brindado la oportunidad de aprender. Podemos aplicar este aprendizaje a otras amenazas virales, como la hepatitis viral. Ésta es una oportunidad para que fomentemos nuestras estrategias de eliminación y, en última instancia, alcancemos el objetivo de la OMS de eliminar la hepatitis C para 2030”, dijo el co-moderador, Prof. Thomas Berg, Vicesecretario General de la EASL y Jefe de la División de Hepatología, Departamento de Oncología, Gastroenterología, Neumología y Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universitaria de Leipzig, Alemania.

El profesor Berg también mencionó dos recursos innovadores y de publicación rápida para ayudar a los profesionales del cuidado del hígado a mitigar la crisis. El documento de posición de la EASL-ESCMID proporciona recomendaciones para los médicos que atienden a pacientes con enfermedades hepáticas durante la pandemia de COVID-19; y el registro COVID-Hep apoyado por la EASL sirve para recopilar y estudiar datos internacionales sobre pacientes con hígado también afectados por COVID-19.

“Cada gobierno debe hacer todo lo posible para controlar la situación, a fin de minimizar su impacto en los servicios de salud, incluida la atención de la hepatitis. Cuanto antes regresemos la situación, antes podremos restaurar nuestros servicios. En el futuro, tendremos que vivir con COVID-19 y adaptarnos a las nuevas normas, elaborando estrategias para garantizar la continuidad de los servicios de hepatología en su totalidad”, explicó el Dr. Radzi bin Abu Hassan, Jefe del Servicio de Gastroenterología y Hepatología, Ministerio de Salud, Malasia.

Las recomendaciones incluyeron: detección exhaustiva de la COVID-19 para pacientes que necesitan hospitalización por cualquier motivo; maximizando la atención ambulatoria; entregando las medicinas de los pacientes a sus hogares; proporcionar a las organizaciones de pacientes hepáticos información sobre cómo COVID-19 puede afectarlas; y explorar cómo la detección de hepatitis podría integrarse con los programas de vacunación, incluso para niños.

“Ésta es sobre todo una oportunidad: fortalecer el sistema de salud, la capacidad de diagnóstico de laboratorio y la capacitación de recursos humanos, así como el control de infecciones para prevenir nuevas infecciones”, indicó el profesor Manal El Sayed, profesor de pediatría y director de la clínica Centro de Investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad Ain Shams en El Cairo, Egipto, miembro fundador del Comité Nacional Egipcio para el Control de la Hepatitis Viral y miembro de la Junta de la Fundación Internacional del Hígado EASL.

El profesor El Sayed continuó: “En cuanto a la investigación, la comunidad internacional necesita participar y debatirla. Para aquellos casos en los que la financiación se ha detenido o reutilizado para la COVID-19, debemos analizar los mecanismos que nos permiten fusionarnos, para que podamos continuar haciendo nuestra investigación. Estudiar el impacto de la COVID-19 en la enfermedad hepática y la hepatitis viral también podría ayudar a aumentar la financiación”.

 

Fuente: easl.eu

Noticia traducida por ASCAT

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