Octubre es el mes del cáncer de hígado: Únete

Octubre es el mes del cáncer de hígado: Únete

El mes de octubre, a nivel internacional, es el mes del cáncer de hígado.

Una oportunidad para dar a conocer esta enfermedad, cada vez mas frecuente, con una elevada mortalidad y un importante componente de estigma social que compromete las medidas encaminadas a reducir su incidencia, promover el diagnóstico precoz y dar acceso a tratamientos eficaces para las personas afectadas en España.

La AEEH se une a otras sociedades científicas y de pacientes para contribuir durante este mes a concienciar a la población, profesionales sanitarios y, especialmente, las administraciones sanitarias sobre la relevancia de esta enfermedad y las numerosas necesidades no cubiertas.

España es un referente mundial en investigación en esta grave enfermedad, hemos marcado la pauta para diagnosticar, evaluar la severidad de la enfermedad y decidir cuál es el mejor tratamiento para nuestros pacientes. Sin embargo, nos estamos quedando atrás como país en cuento a ofrecer a las personas afectadas los mejores tratamientos disponibles, muchos de ellos con una evidencia científica generada en buena parte desde nuestro propio país.

Por estos motivos, y muchos más, queremos aprovechar este mes de octubre para difundir la importancia de este cáncer y qué podemos hacer todos para mejorar la vida de nuestros pacientes y reducir los nuevos casos de esta enfermedad. Para ello hemos lanzado una campaña de información dirigida a la población general así como para el personal sanitario.

 

Fuente: ww2.aeeh.es

¿Se ha de tener en cuenta la causa de la enfermedad hepática en la indicación del tipo de terapia sistémica del carcinoma hepatocelular?

¿Se ha de tener en cuenta la causa de la enfermedad hepática en la indicación del tipo de terapia sistémica del carcinoma hepatocelular?

La terapia sistémica para el carcinoma hepatocelular avanzado (HCC) se hizo realidad con la aprobación del tratamiento oral con sorafenib, mediante el ensayo clínico SHARP.

En ausencia de otro tratamiento sistémico, el ensayo SHARP comparó sorafenib con placebo en pacientes con HCC avanzado. El sorafenib mejoraba la supervivencia general de 7,9 a 10,7 meses, en el grupo tratado con sorafenib. En los subanálisis posteriores de los participantes en el ensayo clínico, se observaron diferencias en la eficacia según la etiología de base: la mejoría relativa más grande se observó en los pacientes VHC positivos mientras que en los pacientes con VHB positivo el impacto fue menos pronunciado.

A medida que el arsenal terapéutico se ha ido ampliando durante los últimos 15 años, la disponibilidad de diversas opciones estimuló aún más la discusión sobre los motivos por los que se toman las decisiones terapéuticas. Las opciones de primera y segunda línea son ahora una realidad. En el contexto de primera línea, el ensayo IMbrave 150 agregó la inmunoterapia al espectro de agentes sistémicos efectivos. El análisis de subgrupos de IMbrave 150 también sugirió una contribución etiológica al resultado terapéutico: así el tratamiento con atezolizumab + bevacizumab frente a sorafenib fue más eficaz en pacientes con VHC (con una mediana de supervivencia global de 24,6 meses frente a 12,6 meses), seguidos de los pacientes con VHB ( con una mediana de supervivencia 19 meses frente a 12,4 meses). Mientras que, para el HCC no viral, la combinación no mostró ningún beneficio sobre el sorafenib (con una mediana de supervivencia de 17 meses frente a 18, 1 meses).

Los análisis de subgrupos son siempre post-hoc y propensos al sesgo. Por lo tanto, sólo serían aplicables para formular hipótesis y para futuros estudios. La verificación de tales hipótesis requiere nuevos análisis en cohortes estratificadas en nuevos ensayos prospectivos. De lo contrario, la carga tumoral, la función hepática y varios otros factores de pronóstico pueden tener un fuerte impacto de confusión sin poder aclarar la eventual eficacia antitumoral.

La contribución de los aspectos no controlados y específicos del ensayo se puede ver al comparar el rendimiento de sorafenib en los ensayos SHARP y en IMbrave 150 mencionados anteriormente: En SHARP, la supervivencia global de los pacientes que tenían VHC y fueron tratados con sorafenib fue de 14 meses en comparación con 9,7 meses en el grupo de pacientes con VHB positivo, lo que sugiere una eficacia superior del sorafenib en el HCC asociado al VHC. Sin embargo, en el estudio IMbrave 150, los pacientes con VHC y VHB tratados con sorafenib mostraron un resultado idéntico: con 12,6 y 12,4 meses, respectivamente. Además, los relativos malos resultados de atezolizumab + bevacizumab en comparación con sorafenib en el subgrupo de casos con hepatopatía de causa no viral en el IMbrave 150 se deben más a un mejor rendimiento de sorafenib en ese grupo (una media de supervivencia de 13,4 meses en todo el grupo, mientras que en los pacientes no virales, fue de 18,1 meses).

El resultado menos eficiente de los inhibidores de puntos de control de agentes únicos dirigidos contra PD-1 o PD-L1 en pacientes con HCC no viral planteó la cuestión de si hay un subconjunto de pacientes en los que la inmunoterapia puede ser ineficaz. En un metanálisis reciente 4 de 3 ensayos que investigaron nivolumab (CheckMate 459), pembrolizumab (KEYNOTE-240) y atezolizumab + bevacizumab (IMbrave 150), que incluyó 1.656 pacientes, la supervivencia fue superior a la del grupo control en pacientes con HCC relacionado con el VHB (n = 574; p = 0,0008) que en el HCC relacionado con el VHC (n = 345; p = 0,04), pero no se observó en pacientes con HCC no viral (n = 737; p = 0,39). Los autores sugieren que el HCC en la hepatopatía no viral, y en particular en el HCC desarrollado en la esteatohepatitis no alcohólica (NASH), podrían responder menos a la inmunoterapia, posiblemente debido a la activación inmunológica de las células T relacionada con la NASH que causa daño tisular hepático y que conduce a una vigilancia inmunitaria deficiente. Este análisis clínico fue respaldado por elegantes datos preclínicos de laboratorio que demostraron el desarrollo de células T CD8 + PD1 + que carecían de vigilancia inmunológica y causaban daño tisular en modelos animales de NASH. Dado que estas células aumentaron con el tratamiento anti-PD1, se discutió una posible contribución a los efectos desfavorables del tratamiento anti-PD1. Curiosamente, una población similar de pacientes con linfocitos T CD3 + CD8 + Ki67 + obtuvieron mejores resultados, con mejores tasas de respuesta cuando se trataron con durvalumab (anti-PD-L1) y tremelimumab (anti-CTLA4).

En este número de Journal of Hepatology, Ruwanthi Kolamunnage-Dona y sus colegas comparten la hipótesis de que el sorafenib es más eficaz en los pacientes que tienen VHC positivo que en otros pacientes con HCC y demuestran una tasa de crecimiento tumoral más lenta y un menor aumento de la alfa-fetoproteína sérica en pacientes tratados con sorafenib que fueron seropositivos al VHC en comparación con otras etiologías. Esto argumentaría a favor de un efecto directo del sorafenib sobre las células tumorales o el microambiente del tumor, ya que se ha demostrado previamente que la concentración viral del VHC no se altera con el tratamiento con sorafenib.

En resumen, es necesario generar pruebas para demostrar si una terapia determinada para el HCC es más eficaz en un subgrupo de pacientes (por ejemplo, sorafenib para pacientes con VHC positivo) realizando ensayos prospectivos que utilicen la etiología como factor de estratificación. En la actualidad, el conjunto de datos disponible es retrospectivo y genera hipótesis, pero, lamentablemente, aún no se tienen bases sólidas para una toma de decisiones terapéuticas con información basada en la evidencia.

Establecer decisiones terapéuticas según la etiología subyacente es tentador, ya que se refiere a una comprensión común de la enfermedad y la información etiológica está disponible en casi todos los casos. Sin embargo, se puede suponer que incluso si los ensayos futuros demuestran el valor de usar la etiología subyacente como un marcador para predecir el resultado terapéutico, seguiremos con una elevada heterogeneidad incluso dentro de una etiología determinada. Este problema sólo se resolverá en el futuro mediante la definición de nuevas dianas o de mutaciones a los que se pueda dirigir.

Los intentos de lograr una definición más general de las firmas moleculares en el caso del HCC se remontan a más de dos décadas, pero nunca llegaron a la clínica. Sin embargo, la comprensión cada vez mayor de la heterogeneidad genotípica y fenotípica y, en particular, del microambiente inmunológico tumoral está ayudando a dar forma a una percepción nueva y más específica del HCC basada en un conjunto de marcadores como PD-1, PD-L1, CD4 +, CD8 +, Ki-67, FoxP3 y muchos más. Se puede anticipar que la toma de decisiones terapéuticas en el HCC, basada en biomarcadores pronto complementará y eventualmente superará a los factores clínicos como la etiología.

 

Fuente: journal-of-hepatology.eu (Editorial)

Referencia: https://doi.org/10.1016/j.jhep.2021.05.015.

Artículo traducido y adaptado por ASSCAT

Investigadores subrayan la importancia de la medicina personalizada en pacientes con enfermedad hepática metabólica

Investigadores subrayan la importancia de la medicina personalizada en pacientes con enfermedad hepática metabólica

Investigadores del CIBER de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD) han descubierto, tras cinco años de seguimiento a pacientes con la enfermedad hepática metabólica, la importancia de la medicina personalizada.

El estudio nacional y multicéntrico, publicado en la revista Liver International, ha sido liderado por Javier Ampuero y Manuel Romero Gómez, responsables del grupo SeLiver, perteneciente al Área de Enfermedades Hepáticas, Digestivas e Inflamatorias del Instituto de Biomedicina de Sevilla y médicos del Hospital Universitario Virgen del Rocío.

El estudio ha sido desarrollado en el entorno del Registro HEPAmet, e incluyó a casi 2.000 pacientes con diagnóstico histológico de esteatosis hepática metabólica (EHmet) y se ha descrito que las características histológicas que definen la esteatohepatitis disminuyen en presencia de enfermedad hepática avanzada.

“Nuestros hallazgos ponen de manifiesto que existen pacientes que no se incluyen en ensayos clínicos y por tanto no reciben una terapia que podría beneficiarles, debido a que, a pesar de seguir teniendo la enfermedad hepática, han perdido algún elemento histológico habitual en el diagnóstico”, concluye Ampuero.

Además, aquellos pacientes con esteatohepatitis con y sin actividad inflamatoria presentaron características clínicas y un pronóstico muy similar, con unas tasas de progresión a cirrosis superiores a aquellos pacientes con esteatosis simple.

Este proyecto colaborativo, llevado a cabo entre más de 30 hospitales españoles y 13 investigadores pertenecientes a grupos CIBEREHD, pone de manifiesto la importancia de la medicina personalizada y de la evaluación individual de los pacientes de manera previa a su inclusión en terapias experimentales.

La enfermedad por hígado graso no alcohólico, recientemente renombrado como esteatosis hepática metabólica (EHmet), es una de las hepatopatías con mayor prevalencia a nivel mundial, y actualmente es la tercera indicación de trasplante hepático.

Su diagnóstico se realiza mediante biopsia hepática, y los pacientes se clasifican en esteatosis simple, inicialmente benigna, y esteatohepatitis no alcohólica (NASH, en inglés), que presenta un componente inflamatorio y puede ir asociada a diferentes estados de fibrosis que pueden desembocar en cirrosis y cáncer hepático.

 

Fuente: infosalus.com

“Los pacientes crónicos se han quedado fuera del sistema: debemos ir a buscarlos”

“Los pacientes crónicos se han quedado fuera del sistema: debemos ir a buscarlos”

La directora del Servei Català de la Salut (CatSalut), Gemma Craywinckel, aborda en El Periódico la problemática de las listas de espera.

Gemma Craywinckel, exdirectora-gerente del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, es desde mayo la directora del Servei Català de la Salut (CatSalut).

¿Cómo valora Salut la situación de las listas de espera ahora mismo? 

Están mejorando, claramente. Estamos prácticamente en niveles de 2019. Por tanto, desde el punto de vista de la recuperación de actividad y aligeramiento de las listas de espera, estamos bastante contentos, tanto en lo referente a las pruebas diagnósticas, como a las consultas externas y a las operaciones quirúrgicas. Pero lo que más nos preocupa y donde ponemos todos nuestros esfuerzos es en facilitar la accesibilidad y el retorno de los pacientes al sistema. Es donde ponemos todo el énfasis.

Metges de Catalunya dice que, si las listas de espera están en niveles de 2019, es porque hay un infradiagnóstico. ¿Es así? 

Sí. Bueno, Metges de Catalunya tiene una parte de razón, no toda la razón. Somos conscientes de que, aunque la capacidad del sistema para hacer cosas ya está en niveles de 2019, la accesibilidad al mismo ha disminuido. Hay un porcentaje de pacientes que nosotros debíamos tener en el circuito y que aún no tenemos, por lo que sea. Aun así, tenemos muchos más de los que teníamos en 2020, pues esta pérdida de pacientes del sistema fue mucho más elevada durante 2020, sobre todo durante la primera y la segunda oleada. Pero aún nos queda trabajo.

¿Qué enfermedades infradiagnosticadas le preocupan más a Salut? 

El plan de recuperación lo hacemos bajo los estándares de calidad asistencial, los cuales detectan precisamente al paciente crónico. En este momento debemos ir a buscar nuevamente pacientes hipertensos, con pluripatologías… Somos conscientes de que aquí ha habido una caída en estos estándares de calidad asistencial. El control de la diabetes, la presión arterial, la insuficiencia renal… No hemos perdido la atención en las cirugías cardiacas, en el ictus, en las enfermedades más agudas. En las que comentaba antes sí. Pero, además de en la accesibilidad, debemos incidir en la recuperación de la longitudinalidad: esto es, que siempre sea un mismo equipo de médicos y enfermeras el que te atienda. En esto estamos haciendo ahora más énfasis. Y también queremos poner el foco en el diagnóstico precoz de las neoplasias.

De hecho, en octubre del año pasado, El Periódico publicaba que había aumentado el tiempo de espera para operar las neoplasias malignas por la COVID-19. ¿Ya está habiendo más casos de cáncer? 

Aún no, pero es probable que aparezcan. El tiempo medio de espera de los procedimientos en garantías -las neoplasias, las cirugías cardiacas por ejemplo- ya están todos en el nivel de 2019. Es decir, cuando tú diagnosticas un cáncer lo has de operar en 90 días. Esto ya está pasando. Pero la cabeza la tenemos en que deberíamos estar detectando más de los que detectamos. Debemos ir a buscar. Esto ya lo dije en junio, en mi primera rueda de prensa. Pero en julio hubo la quinta ola y una vez más tuvimos que dedicarnos a la COVID-19 por delante de otras patologías y ello nos ha situado en un escenario con la primaria llena, los hospitales llenos y las ucis llenas otra vez de una enfermedad que todos queremos que deje de ser protagonista. Ojalá deje de serlo pronto: la gente que no está vacunada, que se vacune. El virus no ha desaparecido, pero nosotros tenemos que hacer cada vez menos esfuerzo frente al virus. Aún no podemos decir que la pandemia haya acabado.

¿Hay un plan específico para paliar las listas de espera? 

Tenemos uno previsto en los presupuestos de 2021 -y que estará también en los de 2022-, que es un recurso extraordinario, para primaria y hospitalaria, de 150 millones de euros destinado a la recuperación de toda la actividad. Debemos hacer más actividad, encontrar más rápido. Hemos perdido pacientes por las oleadas. Afortunadamente, con la vacunación, el impacto de esta ola ha sido mucho menor; sin ella, hubiera sido devastador. Debemos conseguir que la COVID-19 deje de interferir de esta manera en el sistema y pase a ser una enfermedad más. Aquí ponemos todos los esfuerzos.

En todo caso, la problemática de las listas de espera hace años que existe en Cataluña. ¿Qué hace falta? 

Las listas de espera tienen una doble mirada siempre: una son los pacientes en lista de espera y otra la actividad que haces. En Cataluña se hace mucha más actividad quirúrgica y mucha más actividad diagnóstica ahora, en 2019, 2020 o 2021, que la que se hacía en 2010. Ahora mismo operamos ya a niveles de 2019 y aquellos niveles ya eran claramente superiores a los de 2010.

¿Incrementarán la plantilla de médicos y enfermeras? 

Nosotros lo que tenemos previsto son unos programas de recuperación de la actividad y de fortalecimiento de la primaria, que ya contemplaban estos recursos. Aquí hubo un incremento muy importante de profesionales [diferentes perfiles, como psicólogos o nutricionistas] en los últimos dos años, tanto en la primaria como en la especializada. El problema que tenemos nosotros es que no tenemos médicos ni enfermeras. No hay una bolsa en estos momentos para ir a contratarlos.

 

Fuente: elperiodico.com

“El cáncer hepático es más prevalente en personas que tienen hígado graso”

“El cáncer hepático es más prevalente en personas que tienen hígado graso”

Las investigadoras Saioa Gómez, María Puy, Maitane González y Jenifer Trepiana han publicado un artículo para conocer qué personas con hígado graso tienen mayor riesgo de padecer cáncer hepático.

Gómez, miembro del grupo Nutrición y Obesidad de la Facultad de Farmacia de la Universidad del País Vasco en Araba y del Centro de investigación biomédica en red CiberObn ha hablado con Diario de Noticias de Álava para dar a conocer estas y otras conclusiones.

El artículo divulgativo, publicado en la revista The Conversation, nació a raíz de otro en el que participaron más personas y que se pudo leer en la revista Antioxidants a finales de 2020. “En este artículo vimos que incluso en animales que presentaban una esteatosis leve –una acumulación de grasa en el hígado leve–, al hacer un análisis genético algunos genes relacionados con el cáncer ya estaban alterados como una etapa previa al cáncer”, explica la investigadora.

A raíz de eso, hicieron una búsqueda bibliográfica para comprobar si se daba en humanos también, y descubrieron que, efectivamente, el cáncer hepático es más prevalente en personas que tienen hígado graso. Según recuerdan en el artículo, al fin y al cabo, la enfermedad de hígado graso no alcohólico es una condición en la que “se produce una acumulación excesiva de lípidos (grasa) en el hígado, en ausencia de un consumo significativo de alcohol y de otras afecciones como la hepatitis viral y las enfermedades autoinmunes”.

Aunque, en ese mismo estudio también recuerdan que desde diferentes esferas se está proponiendo un cambio de denominación a esta enfermedad, dado que “no está claro que la ingesta de alcohol moderada o en períodos anteriores no influya en su desarrollo”. Por eso, se propone nombrarlo como enfermedad hepática grasa asociada a la disfunción metabólica, o para abreviar, enfermedad hepática metabólica.

Lo que sí está claro es qué influye al desarrollo de esta enfermedad. Gómez explica que el síndrome metabólico es un conjunto de enfermedades como la obesidad, resistencia a la insulina, alteraciones en el colesterol, etc. En ese sentido, al fin y al cabo, hay factores que predisponen a tener un mayor riesgo de tener hígado graso o incluso hepatocarcinoma –cáncer hepático–, como son el sedentarismo, la obesidad, el alcohol, el tabaco, etc.

Y, en ese caso, preocupa especialmente porque afecta a entre un 14 y un 30% de la población, y no sólo a adultos, sino también a adolescentes y a niños. “Especialmente en niños es preocupante, porque si ya presentan hígado graso desde pequeños, o se produce un cambio en el estilo de vida o según vayan creciendo el riesgo de padecer otras patologías se va incrementando con los años”. En ese sentido, recalca que el hígado graso, más que tratarlo, hay que prevenirlo; comiendo bien, haciendo actividad física, limitando el consumo de alcohol, etc.

Asimismo, en la mayoría de estudios se revela que hay una mayor tendencia a desarrollar cáncer hepático en hombres que en mujeres, aunque el incremento ahora mismo está siendo mayor en mujeres; probablemente –opina Gómez– porque anteriormente nos cuidábamos más y ahora se consume más alcohol, etc. “En cualquier caso, la prevalencia de hepatocarcinoma y de hígado graso es mayor en hombres que en mujeres”.

Muy pocos estudios

Algo que sorprende a esta investigadora, por otra parte, es que hay “muy pocos estudios” en animales y “casi ninguno” en el caso de los humanos para ver cómo cambian los genes y diagnosticar el hepatocarcinoma antes de que se curse la enfermedad. Reconoce, en ese sentido, que sería interesante que se realizara un estudio.

Lo que sí tienen previsto para el futuro en esta facultad es, por un lado, en investigación más básica en animales y experimentación, buscar estrategias para prevenir el hígado graso. Además, están estudiando qué alteraciones hepáticas aparecen por ejemplo bajo distintos patrones de alimentación –viendo si la dieta es más rica en sacarosa o fructosa aparecen más o menos daños en el hígado–, así como si con una dieta se puede prevenir.

Por otra parte, hace poco han empezado a enfocarse asimismo en la búsqueda de biomarcadores de enfermedad en sangre. “Normalmente para detectar el hígado graso, por ejemplo, la técnica de referencia es la biopsia, un método invasivo. Por eso, estamos intentando ver si mediante biomarcadores en sangre –es mucho más sencillo extraer una muestra de sangre que una biopsia hepática– podemos encontrar algunos marcadores que indiquen que ese paciente puede tener hígado graso o que tiene más riesgo de tenerlo”, explica, aunque aún está en una etapa muy temprana.

Artículo

  • El artículo divulgativo publicado en The Conversation por las investigadoras de la facultad de Farmacia de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea Jenifer Trepiana, Maitane González, María Puy y Saioa Gómez surgió a raíz de uno previo en el que participaron más personas y que se pudo leer en la revista Antioxidants a finales del pasado año. A raíz de ese artículo, hicieron una investigación bibliográfica y descubrieron que el cáncer hepático es más prevalente en personas que tienen hígado graso.

 

  • Factores de riesgo. Hay factores que predisponen a tener un mayor riesgo de padecer hígado graso o incluso hepatocarcinoma –cáncer hepático–, como son el sedentarismo, la obesidad, el alcohol, el tabaco, etc.

 

  • Niños. Algo que preocupa especialmente es que esta enfermedad afecta a entre un 14 y un 30% de la población, y no sólo a adultos, sino también a adolescentes y a niños. “Especialmente en niños es preocupante, porque si ya presentan hígado graso desde pequeños, o se produce un cambio en el estilo de vida o según vayan creciendo el riesgo de padecer otras patologías se va incrementando con los años”, asegura Saioa Gómez, miembro del grupo Nutrición y Obesidad de la Facultad de Farmacia de la Universidad del País Vasco en Araba y del Centro de investigación biomédica en red CiberObn.

 

  • Planes de futuro. Entre los proyectos que encaran para el futuro se encuentra, en investigación más básica con animales, el buscar estrategias para prevenir ese hígado graso. Además, están estudiando al mismo tiempo qué alteraciones hepáticas aparecen por ejemplo bajo distintos patrones de alimentación –viendo si la dieta es más rica en sacarosa o fructosa aparecen más o menos daños en el hígado–, y si con una dieta se puede prevenir.

 

  • Se estima que la enfermedad afecta a entre un 14 y un 30% de la población.

 

Fuente: noticiasdealava.eus

Descubren el papel del colesterol en el desarrollo del carcinoma hepatocelular

Descubren el papel del colesterol en el desarrollo del carcinoma hepatocelular

Un nuevo estudio coordinado por investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB) desvela un papel fundamental del colesterol en el desarrollo del carcinoma hepatocelular (CHC) asociado con la obesidad y la diabetes tipo 2.

De esta forma, utilizando modelos nutricionales y genéticos, se demuestra el papel clave del colesterol hepático como promotor del desarrollo del CHC vinculado con la progresión de la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA), la enfermedad crónica de hígado más común debido a su asociación con la epidemia de obesidad y la resistencia a la insulina.

La EHNA representa un espectro de alteraciones funcionales hepáticas, que se inician con la aparición de la esteatosis, o acumulación de grasa en el hígado. Aunque esta primera fase de alteración funcional contribuye a la sensibilización del hígado graso a factores adicionales, su papel en la progresión de EHNA a CHC no se había estudiado específicamente con anterioridad.

En este estudio, publicado recientemente en Cancers, con Vicent Ribas y Laura Conde de la Rosa como primeros firmantes y dirigido por Carmen García Ruiz, investigadores del CIBEREHD (pertenecientes al grupo liderado por el IP José Carlos Checa) ha demostrado que el incremento de colesterol en el hígado, y no el desarrollo de esteatosis hepática per se, determina la progresión de EHNA a CHC, siendo observado tanto en ratones como en ratas.

“Uno de los aspectos más importantes del estudio es el desarrollo de CHC en ratones controles a los que se les administró una dieta enriquecida en colesterol durante 10-12 meses, llegando a desarrollar CHC”, resaltan los investigadores. Este hallazgo es fundamental, ya que, en la mayoría de los modelos de CHC, es necesario utilizar modelos de ratones modificados genéticamente de genes supresores o promotores de CHC.

“Dichos estudios, complementados con el análisis de genes envueltos en la inmunoterapia, revelan que el enriquecimiento de colesterol promueve un ambiente que inactiva la inmunovigilancia del sistema inmune”, concluyen los investigadores.

 

Fuente: infosalus.com