Mensaje de Su Wang, presidenta de la World Hepatitis Alliance (WHA) con motivo del Día Mundial de la Hepatitis 2021

Mensaje de Su Wang, presidenta de la World Hepatitis Alliance (WHA) con motivo del Día Mundial de la Hepatitis 2021

Descubrí que tenía hepatitis B cuando empecé mis estudios de Medicina en la Universidad y ahora puedo hablar de mi propio diagnóstico y de la experiencia de cuidar a todas las personas que viven con hepatitis en todo el mundo.

Sigo muy preocupada por la falta de acción en la lucha contra las hepatitis. Hay más de 350 millones de personas que viven con hepatitis vírica. Uno de nosotros muere cada 30 segundos como consecuencia de la hepatitis.

La falta de compromiso y de apoyo financiero tanto a nivel de los gobiernos nacionales, de los donantes globales, de los fondos de desarrollo, de los responsables políticos, de las instituciones dedicadas a la investigación y de los gestores de la salud, manifiestan que han aceptado estas muertes que podrían haberse evitado.

Se nos dice que no vale la pena salvar nuestras vidas. No podemos esperar más para la acción y es hora de que las cosas cambien. La oportunidad de eliminar una enfermedad como amenaza para la salud pública es rara. Pero en el caso de las hepatitis víricas, la eliminación está a nuestro alcance. Con la vacuna y los tratamientos contra la hepatitis B y la cura para la hepatitis C, eliminaremos las hepatitis para 2030. Debemos trabajar juntos y asegurarnos de que nadie se quede atrás.

Los 350 millones de personas que viven con hepatitis no pueden seguir esperando. Los 290 millones que aún no han sido diagnosticados no pueden seguir esperando a que se les haga la prueba y se les vincule a la atención sanitaria. Aquellos que necesitan tratamiento no pueden seguir esperando el acceso a un tratamiento que les salve la vida mientras su riesgo de cáncer de hígado cada día aumenta. Las personas que se inyectan drogas no pueden esperar a programas efectivos de reducción de daños.

Sé que la comunidad de hepatitis vírica alzará la voz y utilizará cada oportunidad para crear conciencia el 28 de julio de 2021. La pandemia de COVID-19 ha obstaculizado los planes, pero sé que el poder de la comunidad está en nuestra resistencia y determinación para superar la adversidad.

El Día Mundial de la Hepatitis es nuestro día. Es nuestro día para contarle al mundo sobre la hepatitis viral. Somos una comunidad muy diversa en todos los ámbitos de la vida, en todo el mundo:

Es nuestro día para decirle al mundo que es hora de preocuparse por nosotros, las personas que vivimos con hepatitis y estamos afectadas por ella. Podría ser un miembro de la familia, de tus seres queridos, tus hijos o podrías ser tú mismo y es hora de actuar. Al reflexionar sobre los millones de seres queridos que hemos perdido a causa de las hepatitis, no podemos permitir que sus muertes sean en vano.

Este Día Mundial contra la Hepatitis 2021 debe ser un catalizador para la acción mundial, necesitamos aumentar el impulso y debemos eliminar la hepatitis.

Gracias por el compromiso y os deseo un feliz Día Mundial contra la Hepatitis.

 

Dra. Su Wang

Presidenta de la World Hepatitis Alliance (WHA)

La hepatitis C podría tener vacuna en cinco años, según el Premio Nobel que descubrió el virus

La hepatitis C podría tener vacuna en cinco años, según el Premio Nobel que descubrió el virus

El profesor Sir Michael Houghton ve más cerca una protección eficaz contra la infección.

Una vacuna que proteja contra la infección de la hepatitis C podría estar en uso dentro de cinco años, según ha afirmado el profesor Sir Michael Houghton, que ganó el Premio Nobel de Medicina y Fisiología junto con otros tres científicos por descubrir el virus de la hepatitis C (VHC) en 1989, en una intervención en el Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ECCMID, por sus siglas en inglés).

Cada año se producen hasta 2 millones de nuevas infecciones por el VHC en todo el mundo, y se calcula que hay 70 millones de portadores del virus, la mayoría de los cuales no están diagnosticados. Se calcula que el virus causa unas 400.000 muertes al año. Muchas personas infectadas por el virus acaban desarrollando cirrosis y cáncer de hígado.

“Aunque la llegada de los antivirales de acción directa (AAD) para curar la hepatitis C nos ha proporcionado un arma enorme para cambiar el rumbo de esta pandemia, no cabe duda de que se necesita una vacuna para ayudar al mundo a alcanzar su ambicioso objetivo de reducir las nuevas infecciones por hepatitis C en un 90% y las tasas de mortalidad en un 65% para 2030”, explica Sir Michael, que actualmente trabaja en el Instituto de Virología Aplicada Li Ka Shing de la Universidad de Alberta (Canadá).

Según ha señalado, aunque países como Egipto han conseguido realizar enormes programas de control de la hepatitis C (50 millones de cribados y 4 millones tratados y curados con AAD desde 2014), sólo han podido hacerlo gracias a la producción masiva de medicamentos genéricos (a 84 dólares por paciente, unos 71 euros). Sin embargo, el coste por paciente en los países de renta alta es de unos 20.000 dólares por paciente, unos 17.000 euros.

El experto ha destacado cómo la comunidad científica ha aprendido cuáles son las respuestas inmunitarias que protegen contra la infección por el VHC, y muchas tecnologías, entre ellas la nueva tecnología de ARN (utilizada en las vacunas COVID-19 de Pfizer y Moderna) y las tecnologías basadas en adenovirus (desarrolladas por la Universidad de Oxford y AstraZeneca, y Johnson & Johnson) son capaces de reproducir estas respuestas inmunitarias protectoras mediante la vacunación.

Sir Michael y sus colegas del Instituto de Virología Aplicada Li Ka Shing están desarrollando actualmente una vacuna recombinante adyuvada, de la que se espera que induzca la producción de anticuerpos contra múltiples epítopos de neutralización cruzada, dificultando que el virus escape a la respuesta inmunitaria humoral. Dicho de otro modo, es probable que esta vacuna produzca muchos anticuerpos diferentes que puedan prevenir la infección por el VHC, lo que dificultará que el virus los evada por mutación y, por tanto, protegerá al receptor de la vacuna de la infección por la hepatitis C.

Ha señalado, asimismo, que la pandemia de COVID-19 ha retrasado muchos ámbitos de la investigación médica, incluido el trabajo sobre las vacunas contra la hepatitis C, pero prevé que en 2022 se realicen ensayos de fase 1 con diferentes adyuvantes, seguidos de ensayos de eficacia en humanos de fase 2 entre 2023 y 2026, ya sea en una población de riesgo, como las personas que se inyectan drogas, o mediante ensayos de provocación de vacunas en humanos.

“Si se demuestra la seguridad y la eficacia, el despliegue de la vacuna a la población de alto riesgo de personas que se inyectan drogas podría comenzar en 2026/2027. Los ensayos de fase 3, la vacuna contra la hepatitis C podría extenderse a otros grupos de alto riesgo en 2029 o alrededor de esa fecha, como los hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres, los trabajadores sanitarios y los bebés nacidos de madres con hepatitis C, en todos los países del mundo”.

Utilizando Canadá como ejemplo, Sir Michael ha subrayado el enorme ahorro de costes que podría generar una vacuna exitosa: se calcula que el tratamiento de las personas que se inyectan drogas con AAD a lo largo de una década supondría unos costes de medicamentos de unos 800 millones de dólares (unos 678 millones de euros), en comparación con los 16 millones de dólares (13,5 millones de euros) que se calcula que costaría la vacuna para proteger a la misma población.

 

Fuente: lne.es

Científicos desvelan mecanismos esenciales para las funciones hepáticas

Científicos desvelan mecanismos esenciales para las funciones hepáticas

Lo han logrado investigadores del Programa de Hepatología del Cima Universidad de Navarra y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD) y han publicado los resultados en la revista científica Hepatology.

Científicos españoles han desvelado nuevos mecanismos moleculares implicados en el mantenimiento de la identidad y las funciones hepáticas y cómo la alteración de los mismos está directamente relacionada con el desarrollo del daño del hígado.

Lo han logrado investigadores del Programa de Hepatología del Cima Universidad de Navarra y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD) y han publicado los resultados en la revista científica Hepatology.

El hígado desarrolla funciones muy importantes en el organismo, como el mantenimiento de los niveles correctos de glucosa o de colesterol en sangre, la producción de proteínas sanguíneas (incluidas las proteínas de la coagulación), y de bilis (para la digestión de las grasas), o el procesamiento de múltiples toxinas para su eliminación.

Los centros de investigación han observado que esas funciones se ven impedidas cuando se produce un fallo hepático agudo, generalmente por intoxicación farmacológica, alimentaria o alcohólica, y causan una elevada mortalidad cuando no se realiza un trasplante hepático.

Matías Ávila, director del Programa de Hepatología del Cima e investigador del CIBER de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD), ha explicado que además de los casos de fallo hepático agudo, las enfermedades hepáticas crónicas, como la hepatitis, la cirrosis o el cáncer de hígado, provocan más de 2 millones de muertes al año en todo el mundo.

Y ha subrayado que su incidencia está aumentando debido a la epidemia de obesidad, por lo que es fundamental profundizar en su conocimiento.

Estudios anteriores realizados por el equipo de científicos del Cima y del CIBEREHD habían demostrado que la pérdida de las funciones hepáticas se asocia no solo a la muerte de los hepatocitos inducida por los virus, el alcohol o la grasa, sino a la pérdida de su identidad, que depende de la alteración de la expresión de unas proteínas concretas.

En concreto, los investigadores lograron determinar que los niveles de una proteína (la “SLU7”, que realiza un papel muy importante para mantener las funciones del hígado normal) se reducen cuando el hígado está dañado.

En el nuevo trabajo los investigadores han demostrado que la reducción de los niveles de esa provoca la pérdida de función del hígado dañado y facilita el desarrollo del daño, ha explicado María Gárate, primera autora de la investigación.

Los resultados podrían abrir la puerta a nuevos mecanismos que pueden permitir el desarrollo de nuevas terapias para los pacientes con estas enfermedades, han explicado Carmen Berasain (CIBEREHD) y María Arechederra, investigadoras del Programa de Hepatología del Cima y codirectoras del estudio.

El trabajo, realizado en el marco del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdiSNA), ha contado con la ayuda de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y de la Fundación la Caixa (dentro del Programa Hepacare), entre otras instituciones públicas y privadas.

 

Fuente: heraldo.es

Identifican un nuevo mecanismo clave en el desarrollo de hígado graso no alcohólico

Identifican un nuevo mecanismo clave en el desarrollo de hígado graso no alcohólico

Las alteraciones en la nedilación han mostrado estar implicadas en algunas patologías hepáticas como el cáncer hepático, la fibrosis, la cirrosis y, ahora, en el desarrollo del hígado graso no alcohólico.

Se ha comprobado, en modelos animales, que la inhibición farmacológica del proceso de nedilación provoca la reducción de los niveles de grasa en el hígado graso, así como la inflamación y el daño celular. Los resultados de la investigación han sido publicados en la revista Molecular Metabolism.

La Dra. Teresa Cardoso Delgado y la investigadora predoctoral, Marina Serrano, del grupo liderado por la Dra. Martínez-Chantar del CIC bioGUNE (miembro del BRTA y perteneciente al Ciberehd), que cuentan con el apoyo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), han publicado recientemente en la revista Molecular Metabolism un nuevo avance en el estudio del hígado graso no alcohólico, una condición previa al cáncer hepático. En este trabajo se describe la identificación de un proceso que puede ser clave para parar a tiempo esta patología crónica antes de su evolución a cáncer.

En concreto, el proceso estudiado es la nedilación, un mecanismo por el que ciertas moléculas producidas en las células son modificadas para cumplir diferentes funciones y mantener el equilibrio. Sin embargo, algunas alteraciones de este proceso están implicadas en algunas patologías hepáticas como el cáncer hepático, la fibrosis, la cirrosis y, ahora, en la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

Usando tanto muestras de pacientes como modelos de laboratorio, los investigadores del CIC bioGUNE Ciberehd, en colaboración con otros grupos de investigación (Rubén Nogueiras, Patricia Aspichueta Celaá, Jesús M. Banales, Matías Ávila, José Juan García Marín, Dimitris Xirodimas y clínicos nacionales e internacionales, como Javier Crespo del Hospital Marqués de Valdecilla-IDIVAL, entre otros), han observado que los niveles de moléculas nediladas (es decir, moléculas que han sufrido nedilación) están considerablemente elevados, lo que significa que estos niveles pueden servir como un indicador de este problema hepático.

Además de ello, empleando modelos animales, los investigadores han comprobado que la inhibición farmacológica del proceso de nedilación provoca la reducción de los niveles de grasa en el hígado, así como la inflamación y el daño celular, una estrategia que podría ser aplicable y ayudar a prevenir el cáncer de hígado precedido por el hígado graso no alcohólico.

 

Fuente: cicbiogune.es

Referencia: sciencedirect.com

Obesidad e hígado graso: el azúcar puede ser tan dañino como el alcohol

Obesidad e hígado graso: el azúcar puede ser tan dañino como el alcohol

El azúcar añadido no sólo favorece la inflamación y la obesidad, además de aumentar el riesgo de diabetes y de enfermedad cardíaca, también puede dañar el hígado y provocar enfermedad hepática.

El consumo de azúcar añadido puede afectar la salud de tu hígado. El azúcar aumenta la producción de grasa en el hígado y puede provocar una enfermedad hepática, el desarrollo de la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

Un estudio publicado en el Journal of Hepatology encontró que la ingesta diaria de bebidas endulzadas con fructosa libre y sacarosa condujo a un aumento de dos veces mayor de grasa en el hígado que los que bebieron los que se abstuvieron de bebidas endulzadas con azúcar. La sacarosa es azúcar de mesa. Está compuesta por un 50% de glucosa y un 50% de fructosa.

El estudio fue realizado por investigadores de la Universidad Médica de Graz, Austria, y la Universidad de Zúrich y el Hospital Universitario de Zúrich, Suiza.

Las bebidas azucaradas son la mayor fuente de calorías y de azúcares añadidos en la dieta estadounidense según publica la Fuente de Nutrición de Harvard.

Azúcar e hígado graso

El hígado es uno de los lugares de nuestro cuerpo que almacena este exceso de grasa. Con el tiempo, las células del hígado son reemplazadas gradualmente por células grasas, lo que lleva a una enfermedad del hígado graso no relacionada con el alcohol.

El alto consumo de azúcar favorece la obesidad y aumentar el riesgo de diabetes tipo 2, ambas condiciones de salud contribuyen a la enfermedad hepática. WebMD señala que algunos estudios muestran que el azúcar puede ser tan dañino para el hígado como el alcohol, incluso si no se tiene sobrepeso.

La enfermedad del hígado graso no relacionada con el alcohol es una de las causas más comunes de enfermedad hepática en los Estados Unidos. Esta enfermedad puede afectar a personas de cualquier edad, incluidos los niños, según explican los Institutos Nacionales de Salud.

British Liver Trust explica que cuando el hígado está dañado, graso o inflamado, no puede funcionar tan eficientemente como un hígado sano. No puede procesar toxinas y eliminar toxinas de nuestro cuerpo. Los daños en el hígado por comer demasiada azúcar se pueden revertir al cambiar el estilo de vida y seguir una alimentación saludable.

La Asociación Estadounidense del Corazón sugiere un límite de azúcar agregado de no más de 100 calorías por día (aproximadamente 6 cucharaditas o 24 gramos de azúcar) para la mayoría de las mujeres y no más de 150 calorías por día (aproximadamente 9 cucharaditas o 36 gramos de azúcar) para la mayoría de los hombres.

 

Fuente: laopinion.com

Objetivo: acabar con la hepatitis C en La Mina

Objetivo: acabar con la hepatitis C en La Mina

La sala de venopunción de La Mina, gestionada por el Parc de Salut Mar, se alía con el Hospital Clínic en un programa para atender y curar a enfermos de hepatitis C en el propio centro de reducción de daños, sin que tengan que desplazarse al hospital.

La ley de cuidados inversos, enunciada por el médico y sociólogo Julian Tudor Hart en 1971, dice que el acceso a la atención médica varía en proporción inversa a su necesidad en la población asistida. Es decir, que las personas con más necesidades son las que tienen más dificultades para acceder a los recursos médicos.

Desobedecer a esa ley (que se ha hecho más que evidente durante la pandemia, con la telematización de tantos servicios) es uno de los empeños del programa para la detección y el tratamiento de la hepatitis C implantado en la sala de venopunción de La Mina gracias a una colaboración entre el Hospital Clínic, institución que pone a los profesionales expertos en hepatitis, y el Parc de Salut Mar, del que depende el centro de reducción de daños de en este estigmatizado barrio de Sant Adrià de Besòs, fronterizo con la capital catalana.

El éxito del programa radica en su flexibilidad total para con los pacientes. “Si tengo que enviar los medicamentos a la cárcel porque el paciente ha entrado preso, los mando a la cárcel. Si se los tengo que mandar a un CAS de otro barrio porque por lo que sea la persona no puede volver a La Mina, lo hago también. Si prefieren hacer el tratamiento en casa, se lo doy para que se lo lleven, y si prefieren que se lo guarde aquí, lo guardo”, narra Mont Gálvez, enfermera del Hospital Clínic cuya pequeña pero aprovechadísima consulta está en la sala de venopunción de La Mina. “Mi objetivo es hacer un cribado entre todos los usuarios y que todos los positivos se traten”, prosigue Gálvez.

Que este programa del Clínic se haya trasladado físicamente a La Mina (y se desarrolle al 100% en este espacio, sin que los pacientes tengan que pisar ni una sola vez el hospital) tiene un porqué claro. La meta es eliminar la hepatitis C antes del año 2030, y el colectivo en el que esta enfermedad tiene una prevalencia mayor es el de personas consumidoras de droga inyectada. El 60% del colectivo tiene o ha tenido hepatitis C, cifra altísima, que preocupa especialmente por el 24% de personas que se reinfectan. 

El ejemplo de la cárcel dado por Gálvez no es anecdótico. Una tercera parte de los pacientes procedentes del centro ingresan en prisión durante los meses del tratamiento y el seguimiento. Dos terceras partes no tiene trabajo y una tercera no tiene casa, lo que dificulta enormemente el seguimiento de los tratamientos. Se trata de los más vulnerables entre los vulnerables. De las 919 personas consumidoras de droga inyectada a las que Gálvez ha invitado a hacerse la prueba (una prueba sencilla y rápida, con una gota de sangre) 420, el 46%, aceptaron hacérsela. El resto, no. O todavía no. El trabajo de Gálvez es también el de estar siempre allí con la puerta abierta, ser paciente y saber encontrar el momento.

De los 420 que aceptaron hacerse la prueba, 234, el 55,7%, fueron positivas y 168, el 72%, empezaron el tratamiento. Los datos los aporta el jefe de la unidad de hepatitis del Clínic, el doctor Xavier Forns, el hepatólogo que hace el seguimiento de los pacientes captados por Gálvez en La Mina a distancia, desde su consulta en el hospital.

Prueba para detectar hepatitis C en el centro de venopunción del barrio de La Mina

Además de curarse de la enfermedad (obviamente, el objetivo perseguido por todos), los profesionales del programa destacan que gracias a la vinculación al mismo, algunos hábitos de estas personas han mejorado, disminuyendo el consumo. Además, la compartición de la parafernalia ha disminuido de un 43% a un 19% (uno de los principales causantes de la reinfección) y las relaciones de riesgo de un 33% a un 16%. Es por cosas como esas que la historia del centro de reducción de daños de La Mina es una de las ‘G-Stories’, programa de la biofarmacéutica Gilead Sciences creado para contar historias de éxito en el ámbito sanitario con el objetivo de darlos a conocer a la población general, concienciar y hacer divulgación sobre distintas enfermedades.

Noemí González, coordinadora de la sala de venopunción, señala que la relación con el vecindario ha pasado por muchas fases, algo muy habitual en este tipo de equipamientos, tan necesarios como complejos. “Lo que siempre hemos querido hacer entender al barrio es que atrae lo que atrae a los usuarios de drogas aquí no es el centro de venopunción, sino los vendedores de droga. El centro está aquí porque tienen que estar cerca de los puntos de venta y los puntos de venta está aquí. Está calculado que el tiempo máximo entre la compra de una dosis y su consumo es de 10 minutos. No tendría sentido un centro de venopunción alejado de los puntos de venta”, señala la coordinadora del centro, que en 2020 atendió a 2.126 personas distintas, un 91% hombres. 45.281 consumos seguros en un año, un año, además, extraño, el 2020. Un año, además, en el que el centro no cerró un solo día y en el que se atendieron 188 sobredosis. 188 vidas salvadas.

La sala abre 10 horas al día y los vecinos reclaman más horario. Cierra a las ocho de la tarde y a partir de esa hora la venta de droga sigue, con lo que el servicio sigue siendo necesario. Entre las actividades que realizan con los usuarios para establecer un vínculo con ellos, más allá de ofrecerles un lugar seguro en el que consumir, está salir a recoger jeringuillas por el barrio. “Es una actividad que es remunerada; es un trabajo por la comunidad, pero un trabajo, además de una manera de generar convivencia”, destaca González. Realizan también salidas a un huerto comunitario del barrio y les ponen las noticias de varios países: atienden a muchos georgianos, por ejemplo, a los que les cuesta enterarse de lo que sucede en su país (muchos no sólo no tienen casa, tampoco móvil).

Pese a que, actualmente, hay más casos de hepatitis que de VIH, socialmente el estigma y la preocupación todavía está más centrada en el VIH. A veces las personas acuden a la consulta a pedir la prueba rápida de VIH y Gálvez aprovecha y les convence para hacerse también la de la hepatitis.

 

Fuente: coffeeesp.com