La importancia de la detección de la hepatitis C

La importancia de la detección de la hepatitis C

Se estima que 2,4 millones de personas en Estados Unidos viven con hepatitis C, y en 2016, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés) informaron de que aproximadamente 18.000 muertes en EEUU fueron el resultado del virus de la hepatitis C (VHC) como un factor subyacente o contribuyente. Los CDC creen que ese número es una estimación baja de cuál es la cifra real.

El problema es que la mayoría de las personas que viven con el virus ni siquiera saben que lo tienen. Es por eso que los CDC recomiendan la detección única de la hepatitis C para los ‘Baby Boomers’ (los nacidos entre 1945 y 1965), independientemente de los factores de riesgo aparentes.

Sin embargo, a pesar de las pautas recomendadas, sólo una pequeña fracción de este segmento ha sido analizada. Por esa razón, es vital que los médicos de atención primaria desempeñen un papel más activo.

Alexea M. Gaffney, MD, internista en Stony Brook, Nueva York, dice que la detección de la hepatitis C es muy importante porque la gran mayoría de las personas con la infección no tendrán síntomas o tendrán síntomas que los médicos describen como “extrahepáticos” fuera del hígado.

“Sin la detección, perdemos la oportunidad de tratar y curar esta infección antes de que los pacientes o las personas infectadas se vuelvan sintomáticos o progresen a una enfermedad hepática irreversible o cicatrices como cirrosis o desarrollen cáncer de hígado”, afirma Gaffney. “También perdemos la oportunidad de prevenir la insuficiencia hepática y la necesidad de trasplantes de hígado en un número significativo de pacientes”.

Janette Nesheiwat, MD, médico de familia y directora médica de City MD, que opera más de 100 centros de atención urgente, explica que algunas vías de transmisión incluyen la actividad sexual, el uso de drogas intravenosas, la transmisión de madre a hijo durante el embarazo, el pinchazo de aguja o las transfusiones de sangre.

“La detección temprana es importante porque hay una mejor tasa de éxito y resultado si la enfermedad se detecta antes de que se presenten síntomas y complicaciones graves. La detección temprana reduce el riesgo de empeorar las complicaciones, como la necesidad de un trasplante de hígado o la formación de cáncer y la muerte”, explica Nesheiwat. “Ésta es la razón por la que los médicos recomiendan la detección”.

Los médicos de atención primaria han de ejercer un papel más activo

Rusha Modi, MD, MPH, profesor asistente de medicina clínica en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, dice que como gastroenterólogo y hepatólogo académico, él ve una amplia gama de pacientes con VHC, desde aquellos asintomáticos hasta aquellos que necesitan salvar vidas con trasplantes.

“Ahora que tenemos tratamientos efectivos que pueden erradicar el virus, hay una oportunidad para que las personas avancen su salud y prevengan complicaciones a largo plazo”, afirma. “No tiene sentido que las personas no estén siendo examinadas”.

Los médicos de atención primaria pueden ser una solución a este problema y tomar medidas en sus prácticas.

“Pueden realizar consultas haciendo preguntas de calificación a los pacientes durante las visitas de pacientes nuevos, los exámenes anuales o las visitas de bienestar”, afirma Gaffney. “También podrían dar un cuestionario a los pacientes preguntando si cumplen con alguno de los criterios. Un solo sí significa que un paciente necesita ser examinado. La prueba se puede ordenar sola o con otros análisis de sangre de rutina”.

La lista de verificación de criterios incluye a aquellos que actualmente o en el pasado han compartido agujas para el uso de drogas intravenosas o pajillas para el uso de drogas intranasales; se ha hecho tatuajes o perforaciones en el cuerpo en una instalación sin licencia; fueron tratados por un trastorno de coagulación de la sangre como la hemofilia antes de 1987; recibió una transfusión de sangre o productos sanguíneos o un trasplante de órganos antes de julio de 1992; están en tratamiento de hemodiálisis a largo plazo; tiene pruebas de función hepática anormales o enfermedad hepática; o trabajar en el cuidado de la salud o la policía y haber estado expuestos a la sangre a través de un objeto filoso, lesión o mordida.

Mark Shaffer, MD, un médico de familia y profesor clínico asistente de medicina familiar y preventiva en la Universidad de Carolina del Sur, dice que el enfoque más simple para configurar la detección de la hepatitis C en la oficina de atención primaria es integrarla en el mismo mecanismo de pedido y seguimiento utilizado para mamografías, colonoscopias y otros servicios de atención preventiva en el examen de mantenimiento de la salud de adultos.

“La mayoría de los registros médicos electrónicos tienen un mecanismo para esto”, explica. “Sin embargo, un desafío es que muchos médicos que visitan a los pacientes se sienten demasiado alejados de las personas que realmente programan su EHR, especialmente en sistemas grandes, para impulsar cambios efectivos. Otro reto es que muchos pacientes no asisten a un examen anual de mantenimiento de la salud, que actualmente es el único momento dedicado para que un médico revise su registro y sus necesidades de atención preventiva”.

Esto ha llevado a una gran cantidad de publicidad directa al paciente para otras medidas de atención preventiva, como las mamografías, y Shaffer sospecha que lo mismo es necesario para mejorar la detección de la hepatitis C.

La comunicación importa

Gaffney dice que los médicos deben informar a los ‘Baby Boomers’, que representan tres de cada cuatro pacientes infectados con el VHC, explicando que recibieron atención médica antes de que las precauciones universales se convirtieran en estándar para la atención médica.

Sin embargo, esto no siempre es tan fácil como parece. “A veces los médicos no quieren arriesgarse a hacer que los pacientes se sientan juzgados por ellos, por lo que pueden no hacer las preguntas adecuadas para evaluar el riesgo de hepatitis C”, explica Gaffney. “También pueden no entender que los pacientes pueden ser asintomáticos y tener un examen y análisis de laboratorio normales y aún tener infección por hepatitis C”.

Además, los pacientes a veces rechazarán las pruebas cuando no entiendan sus factores de riesgo para un proceso de enfermedad, especialmente una infección transmisible.

Aaron Eli Glatt, MD, presidente de medicina en South Nassau Communities Hospital en Oceanside, NY, y portavoz de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de América, dice que si bien el cribado es esencial para los ‘Baby Boomers’, la hepatitis C puede afectar a todo tipo de poblaciones, especialmente a aquellas generaciones más jóvenes que estuvieron involucradas en el abuso de sustancias. Él afirma que los médicos deberían hablar sobre los peligros del VHC con todos sus pacientes.

Explica que a menudo el virus pasará desapercibido hasta que haya síntomas, y aunque todavía se puede curar fácilmente, algunas complicaciones que se desarrollen podrían no solucionarse tan fácilmente, por lo que es necesario realizar un examen antes de que el virus entre en funcionamiento.

Glatt cree que la razón por la que más personas no son examinadas se reduce a la apatía. “Para la mayoría de las personas, y creo que esto es especialmente cierto para la población de ‘Baby Boomers’, si no están enfermos, sienten que no tienen el tiempo para ser examinados y no es una prioridad”, explica Glatt. “Los médicos de atención primaria sólo necesitan enfatizar la importancia de este examen y sus pacientes deben aceptar que se haga el examen. Eso podría resolver tantos problemas”, añade.

Glatt dice que un simple análisis de sangre puede ser un indicador si la detección es necesaria y ningún paciente debe asustarse de eso. “Hay una tasa de curación del 98%, y hay muy pocas enfermedades con ese tipo de números”, afirma. “Es costoso, pero el seguro generalmente lo cubre. Una píldora simple una vez al día durante ocho semanas puede curarla. Si alguien está en el rango de ‘Baby Boomer’, tiene todo el sentido del mundo ser examinado”.

 

Fuente: medicaleconomics.com

Noticia traducida por ASSCAT

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“La eliminación del VHC requiere de planes globales de screening”

“La eliminación del VHC requiere de planes globales de screening”

Entrevista a Mariano Gómez Rubio, profesor de Medicina en la UEM y especialista en Aparato Digestivo.

Pregunta. ¿Qué retos existen para lograr la eliminación de la Hepatitis C?

Respuesta. La eliminación de la hepatitis C se basa en medidas preventivas, el diagnóstico poblacional y el tratamiento de todos los casos diagnosticados. En estos tres aspectos existen dificultades para su puesta en práctica cuyas estrategias estarán condicionadas por las peculiaridades epidemiológicas y sociales, el sistema sanitario y el nivel económico de cada país.

P. ¿Cómo se debe actuar con aquellas poblaciones más vulnerables?

R. Existen poblaciones más vulnerables desde el punto de vista epidemiológico y del tratamiento. Los usuarios de drogas inyectadas, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, los ingresados en prisiones, los emigrantes y los refugiados son grupos que tienen un mayor riesgo de infección. En nuestro país, aunque el sistema sanitario público permite su administración a todos los pacientes, existen grupos como los usuarios de drogas inyectadas y los inmigrantes en los que el acceso es limitado. En estas poblaciones deberán realizarse medidas específicas para obtener los mejores resultados.

P. ¿Qué importancia tiene el cribado en el momento actual?

R. En 2016, la OMS estableció su primera estrategia a nivel mundial para la erradicación del VHC. Sin embargo, una intervención global y efectiva es extraordinariamente compleja. Por ello, se ha propuesto la microeliminación. Ésta consiste en fragmentar el objetivo global en otros más reducidos y dirigidos a segmentos en los que resultan más factibles la prevención y el tratamiento.

P. ¿Qué queda por hacer para mejorar el acceso a fármacos contra el VHC?

R. En nuestro país, el sistema sanitario público permite su administración a todos los pacientes. Pero hay determinados grupos como los usuarios de drogas inyectadas y los inmigrantes en los que el acceso al tratamiento es limitado.

P. ¿Cuáles han sido las claves del éxito en el abordaje del VHC en nuestro país?

R. Fundamentalmente que el Ministerio de Sanidad elaboró en 2015 un Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C en el Sistema Nacional de Salud. Este plan incluía entre sus objetivos el estudio de la epidemiología de esta enfermedad y establecer una estrategia de tratamiento. Desde entonces más de 130.000 pacientes han sido tratados. Pero el objetivo de eliminación requiere planes globales de screening que hasta la actualidad sólo una minoría de Comunidades Autónomas ha implantado. También la colaboración de los médicos y el resto del personal sanitario que atiende a estos pacientes ha sido entusiástica desde el principio.

P. De las medidas adoptadas en España, ¿existe alguna que pueda extrapolarse a otros países que no hayan avanzado tanto en esta materia?

R. La elaboración de un Plan Estratégico con objetivos epidemiológicos y de tratamiento, incluyendo un número muy importante de pacientes tratados son aspectos claves que pueden extrapolarse a otros países. La eliminación mediante una intervención global efectiva o bien microeliminación son aspectos necesarios en los países que deseen progresar en este ámbito.

P. ¿Cree que es objetivamente posible lograr la eliminación de la enfermedad para el año 2030?

R. En España, en el caso de que se realizara el screening de toda la población sería posible la completa erradicación de la hepatitis C probablemente antes de 2025. Sin embargo, la eliminación a nivel mundial, debido a numerosos condicionantes económicos y culturales, resultará difícil incluso para el año 2030.

 

Fuente: elglobal.net

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“Tener hepatitis C y no saberlo puede acabar en una cirrosis”

“Tener hepatitis C y no saberlo puede acabar en una cirrosis”

El doctor Romero afirma que hay cierto riesgo en los nacidos entre 1950 y 1975.

Pocas enfermedades y en tan poco tiempo han tenido los hitos de la hepatitis C para orgullo de investigadores y beneficio de la ciudadanía. En los años 90 se diagnosticó, entre 2000 y 2010 se supo que originaba cáncer y motivaba el trasplante hepático; y, en 2015 llegaron los fármacos para curarla, hasta el punto de que en el Virgen del Rocío han curado a un total de 2.600 enfermos desde entonces.

¿Y ahora qué queda? Pues encontrar a las personas que la padecen y no lo saben porque pueden infectar al resto. Se estima que son pocas pero lo suficientemente importantes.

Así lo explica Manuel Romero, experto en la materia y director de la cátedra de Hepatología de la Hispalense, la Sociedad Andaluza de Patología Digestiva y Gilead Sciences, la situación de esta enfermedad cuyo presente y futuro, o sea su eliminación, fueron tratados en unas jornadas en Sevilla.

El problema es cómo llegar a esas personas que desconocen que sufren hepatitis C y que además, están fuera del sistema. Lo primero que explica es que la hepatitis C “se transmite por la sangre a través de transfusiones, por las jeringuillas, y practicando relaciones sexuales de riesgo”.

Así, la captación de pacientes se está haciendo en los centros de Atención Primaria, en los de tratamiento de adicciones y en las cárceles.

Respecto a los primeros, es decir, los centros de salud, ya se han visitado todos para explicar a los médicos que hay que estar ojo avizor para hacer un cribado opcional a pacientes que nacieron entre 1950 y 1975 con un sencillo análisis de sangre porque la hepatitis C no da síntomas hasta que aparece una cirrosis.

Este experto aclara que el riesgo de tener la hepatitis C y no saberlo es bajo pero existe. Y explica: “Imagine alguien que no se ha trasfundido ni ha tenido relaciones sexuales de riesgo pero que a los 6 años le pusieron una inyección. Tienen que pasar muchas cosas como que esa jeringuilla fuera usada antes con alguien que tenía la enfermedad, con el enfermo inmediatamente anterior, y luego, que no fuera desinfectada bien. Insisto en que esto no es frecuente, pero puede pasar”.

Aunque es más complicado llegar a los usuarios de los centros de tratamientos de adicciones, el hecho de que haya pasado a depender de la Diputación de Sevilla al sistema sanitario público ha facilitado las cosas porque, según explica Romero, cuando el médico de Atención Primaria detecta al paciente el diagnóstico se hace enseguida y el tratamiento igual, conectados centro de salud y Hospital Virgen del Rocío. “Todo en un solo paso (apostilla Romero) porque no podemos permitirnos el lujo de que se nos escape”. Para dar una idea de los casos comenta que en el Polígono Sur se ha detectado a 8 personas con hepatitis C de entre las 400 que hay en el centro de tratamiento de adicciones.

En las cárceles también es importante el tiempo y por eso hay que mejorar el programa de telemedicina para evitar el desplazamiento del recluso al hospital con todos los medios que conlleva.

“Todo apunta a que España será el primer país del mundo que eliminará la hepatitis C en 2024”, termina orgulloso Manuel Romero.

A estas jornadas acudió también Javier Ampuero, de la Unidad de Hepatología del Hospital Universitario Virgen del Rocío e investigador del Instituto de Biomedicina de Sevilla, para hablar de la estrategia para conseguir el denominado “tratamiento en un solo paso”.

“En el abordaje diagnóstico y terapéutico actual de la hepatitis C (explica Ampuero), los pacientes tienen que acudir en diversas ocasiones a la consulta para ser, primero, diagnosticados, y, segundo, recibir el tratamiento. En total, unas 3 o 4 visitas. Eso hace que haya quienes pierdan el seguimiento en alguna de esas veces que acude. Con la estrategia de un solo paso se pretende que, en una única visita, los pacientes puedan recibir el tratamiento más óptimo”.

 

Fuente: sevilla.abc.es

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Análisis automatizado de las pruebas de función hepática (PFH): un ensayo de diagnóstico y estadificación automatizados de enfermedad hepática en atención primaria

Análisis automatizado de las pruebas de función hepática (PFH): un ensayo de diagnóstico y estadificación automatizados de enfermedad hepática en atención primaria

Las pruebas de función hepática (PFH), son análisis de sangre solicitados con frecuencia por los médicos de medicina general y que pueden indicar enfermedad hepática. Las PFH pueden estar alteradas y las causas pueden ser complejas y con frecuencia no se investigan.

Ello representa oportunidades perdidas para el diagnóstico y tratamiento precoz de una enfermedad hepática, en una etapa temprana y con mayores posibilidades de éxito. En este artículo se presenta un algoritmo de investigación automatizado, mediante un programa digital que se denomina pruebas inteligentes de función hepática (PiFH), con el objetivo de aumentar el diagnóstico precoz de la enfermedad hepática de una manera eficaz y rentable.

Métodos

Se desarrolla un programa automatizado para investigar a fondo las PFH anormales en unas muestras de prueba iniciales para generar un diagnóstico probable y un plan de manejo. El algoritmo de investigación automatizado se integra en el sistema de gestión de laboratorio, basado en unos criterios de diagnóstico mínimos, estimación de fibrosis hepática y pruebas reflejas para detectar causas de enfermedad hepática. Este algoritmo generó posteriormente un diagnóstico y/o plan de manejo. Se utilizó un diseño de ensayo para comparar los resultados de las PFH en la práctica general de los 6 meses anteriores y posteriores a la introducción del sistema PiFH y se cotejaron y compararon los resultados de diagnóstico obtenidos.

Resultados

De los pacientes con PFH anormales, 490 fueron reclutados para el grupo de control y 64 fueron reclutados para el grupo de intervención. El resultado diagnóstico primario se basó en el diagnóstico del médico general, que coincidió con el diagnóstico de PiFH en el 67% de los casos. En el grupo PiFH, el diagnóstico de enfermedad hepática se incrementó en un 43%. Además, hubo aumentos significativos en las tasas de visitas al médico de cabecera después del diagnóstico y el número de derivaciones a la atención especializada en el grupo de PiFH, también aumentó pero fue rentable con una baja relación de coste-efectividad incremental inicial de 284 libras por diagnóstico correcto, y con un ahorro para el Sistema Nacional de Salud inglés (NHS England) de 3.216 libras por vida del paciente.

Conclusiones

El análisis con las PiFH aumenta los diagnósticos de enfermedad hepática, mejora la calidad de la atención y es altamente rentable. Esto se puede lograr con cambios menores en las prácticas de trabajo y en la explotación de la funcionalidad existente dentro de los sistemas modernos de diagnóstico de laboratorio.

Resumen

Hay una creciente epidemia de enfermedad hepática avanzada, que podría ser afrontada con la detección y el tratamiento tempranos. Revisar los análisis de sangre del hígado (PFH) debería ser una oportunidad para diagnosticar antes los problemas hepáticos, pero los resultados anormales a menudo se investigan de manera incompleta. En este estudio se demuestra que se aumentó sustancialmente el rendimiento diagnóstico de las PFH anormales utilizando el sistema inteligente de PFH automatizado. Añadiendo recomendaciones de referencia y planes de gestión, esta estrategia proporciona una investigación y gestión óptimas de las PFH y significa un ahorro de costes para el Sistema Nacional de Salud inglés (NHS England).

La incidencia de la enfermedad hepática está en aumento, principalmente debido a la NAFLD. Está claro que se necesitan intervenciones que conduzcan a un diagnóstico precoz con la oportunidad de intervenir y reducir la progresión de la enfermedad. El programa de PiFH ofrece esta oportunidad en atención primaria a la población general a un coste mínimo de intervención, utilizando la infraestructura existente y utilizando las vías clínicas existentes. El programa automatizado está diseñado para una implantación inmediata y podría tener un impacto a corto plazo. El sistema PiFH funciona, aumenta el diagnóstico de dolencias del hígado, es rentable y es claramente más eficaz para diagnosticar la enfermedad hepática que el estándar de atención actual.

 

Fuente: Journal of Hepatology 2019 Vol. 71

Referencia: J F Dillon et al. Intelligent liver function testing (iLFT): A trial of automated diagnosis and staging of liver disease in primary care. Journal of Hepatology 2019;71: 699-706.

Artículo traducido y adaptado por ASSCAT

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Hepatopatía alcohólica: la silente evidencia del daño por alcohol

Hepatopatía alcohólica: la silente evidencia del daño por alcohol

El alcoholismo, que es un problema real de salud pública, hace que en los países desarrollados exista una relación directa con las muertes de los pacientes y se asocia a los 35% de los suicidios, así como otras situaciones casos de violencia doméstica o accidentes de tráfico.

La hepatopatía alcohólica o etílica, que es como se denomina en la comunidad médica, son las enfermedades hepáticas producidas por el consumo excesivo de alcohol en donde influyen tanto la calidad de alcohol consumida como el tiempo de consumo y la metabolización de este dato que es del 90%. La acumulación de tóxicos sumado al aumento de la oxidación de las células hepáticas.

En España se relaciona directamente con unas 8.000 muertes al año, asociándose al 35% de los suicidios, al 75% de los casos de violencia doméstica y al 50% de los accidentes de tráfico.

La Organización Mundial de la Salud  (OMS) establece que el consumo excesivo de un paciente es aquel que sobrepasa los 70 gramos de alcohol al día para los hombres y los 50 gramos al día para las mujeres. Los gramos de alcohol que uno consume dependen de la graduación de la bebida ingerida y de la cantidad que se ingiere. De forma aproximada y simplificada se puede recordar que un litro de vino son 80 gramos de alcohol, igual que 2 litros de cerveza son 80 gramos de alcohol y 200 cm3 de bebidas destiladas son 80 gramos de alcohol.

No existe relación directa entre la tolerancia aguda al alcohol y el daño hepático. Es cierto que puede existir una enfermedad hepática sin episodios de embriaguez y, por tanto, muchas personas que toleran grandes ingestas de alcohol no notan que esto les afecta en el momento de tomarlo.

La situación que el paciente va creando pasa por padecer una esteatosis hepática  a lo largo de varios años sin recuperación alguna, y finalmente puede llegar a tener una cirrosis. Es muy importante vigilar estos hígados con el objetivo de prevenir otras complicaciones potenciales como son la esteatohepatitis no alcohólica, el hepatocarcinoma o la cirrosis. Esta es una enfermedad que se suele relacionar con la obesidad abdominal, la diabetes mellitus II y el síndrome metabólico. Normalmente los pacientes que acuden con molestias tienen vida sedentaria, factores genéticos y resistencia a la insulina en su historial.

El hígado graso por sí mismo es una condición benigna, aunque puede existir la progresión de fibrosis hacia cirrosis y después fallo hepático, pero no es lo normal.

Tenemos que tener en cuenta que las personas obesas tienen una mayor predisposición, dado que existe infiltración grasa en el hígado que afecta a la evolución de algunas otras hepatopatías crónicas.

La conciencia de evitar el alcohol para que no forme parte de nuestra vida y que nuestro hígado se regenere es un paso importante, dado que existe un momento de no retorno. Tener un hígado graso en la cuarta década de la vida es un problema a la hora de no padecer otros problemas más graves como son la cirrosis crónica y, por tanto, una muerte segura.

La cirrosis es la inflamación intersticial del hígado. Ésta es una enfermedad crónica e irreversible que ocasiona cambios en la estructura del órgano y en sus funciones. Cuando existe una aparición de fibrosis y nódulos entre las células del hígado provoca que la circulación quede bloqueada. Según la American Medical Association, detrás de la cirrosis se encuentran algunas enfermedades autoinmunitarias del hígado, enfermedades del hígado graso no alcohólico, la infección por el virus de la hepatitis B, enfermedades hereditarias metabólicas y, como es bien sabido, el consumo excesivo de alcohol, que origina la inflamación del hígado.

La alimentación juega un papel fundamental a la hora de frenar el daño que la enfermedad produce en el hígado. Para cumplir este objetivo, hay que prevenir los déficits nutricionales y por ello tenemos que evitar la acumulación de residuos y tenemos que permitir que el órgano realice correctamente sus funciones. Es muy importante que eliminemos el alcohol completamente de nuestros hábitos de vida, y tenemos que evitar los alimentos grasos, los fritos, las carnes rojas, los asados, los lácteos con grasa y todo aquel alimento que contenga aceites u otras grasas no saludables.

El cambio de hábitos de vida que pasan por ingerir frutas, verduras, lácteos sin grasa, pescados al horno, pollo, pavo y frutos secos. En todo caso, es conveniente acudir a un médico endocrino para que determine si además el paciente tiene diabetes u otra enfermedad asociada o producida por el alcohol.

 

Fuente: periodistas-es.com

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Salud concederá ayudas a personas con hepatitis C contraída como consecuencia de tratamientos sanitarios recibidos en Navarra

Salud concederá ayudas a personas con hepatitis C contraída como consecuencia de tratamientos sanitarios recibidos en Navarra

Los herederos de pacientes también podrán solicitar la subvención por estos casos ocurridos entre 1989 y 1990.

El departamento de Salud destinará 84.300 euros para ayudar a personas con hemofilia u otras coagulopatías congénitas que hayan desarrollado hepatitis C como resultado de haber recibido un tratamiento en el ámbito sanitario público de Navarra. Asimismo, también podrán solicitar estas ayudas los herederos de las y los fallecidas, por estos contagios ocurridos entre 1989 y 1990.

Según las bases de la convocatoria, aprobada por la Resolución 850E/2019, de 20 de agosto, del Director General de Salud, para ser beneficiario o beneficiaria de la ayuda se deberá cumplir el requisito de estar incluido en el certificado del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad como persona afectada de hemofilia u otras coagulopatías. Estas enfermedades tienen que ser consecuencia de haber recibido transfusiones sanguíneas o tratamientos con concentrados de factores de coagulación en el ámbito del Sistema Sanitario de Navarra. Además, las personas beneficiarias tienen que estar incluidas en el censo definitivo previsto en el artículo 80 de la Ley 55/1999, de 29 de diciembre, de medidas fiscales, administrativas y del orden social.

Estas ayudas serán compatibles y complementarias con las que se otorguen por la Administración General del Estado al amparo de la Ley 14/2002, de 5 de junio. Sin embargo, no serán compatibles con las que se puedan obtener o se hayan obtenido por el mismo concepto en otra Comunidad Autónoma.

El plazo de solicitud será de un mes a partir del día siguiente a la publicación de esta resolución en el Boletín Oficial de Navarra, es decir, a partir del 9 de octubre. Toda la información se podrá consultar en la correspondiente ficha del catálogo de trámites de la web navarra.es.

Virus de la Hepatitis C

El virus de la hepatitis C (VHC) fue identificado a mediados de 1989 y hasta, un año después, los servicios públicos de Salud no dispusieron de medios técnicos para utilizar, con carácter obligatorio, en todas las unidades de sangre o plasma extraídas en los bancos de sangre y evitar el contagio. Por ello, muchas personas afectadas por hemofilia u otras coagulopatías congénitas estuvieron expuestas al riesgo de contraer hepatitis C.

 

Fuente: pamplonaactual.com

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