El Decálogo de Eliminación de la Hepatitis C aterriza en los hospitales catalanes

El Decálogo de Eliminación de la Hepatitis C aterriza en los hospitales catalanes

En muchos hospitales de Cataluña ya se están aplicando las pautas marcadas por el Decálogo de Eliminación de la Hepatitis C para mejorar el abordaje de las personas con la enfermedad y avanzar en el objetivo de eliminación de la hepatitis C.

«Una parte importante de los casos no diagnosticados de hepatitis C se encuentran en poblaciones vulnerables. Sólo trabajando de forma transversal en grupos multidisciplinares de profesionales de diferentes ámbitos podremos llegar a estos pacientes». Es una de las principales conclusiones alcanzadas por los profesionales participantes en el simposio «Objetivo 2030: Hacia la excelencia en la eliminación de la Hepatitis C», organizado por AbbVie en el marco del XXXII Congreso de la Sociedad Catalana de Digestología.

Durante la reunión se han definido una serie de estrategias de actuación para poder identificar el máximo posible de casos de hepatitis C ocultos en diferentes poblaciones de riesgo. Estas estrategias están plasmadas en el Decálogo de Eliminación de la Hepatitis C, un documento que intenta definir los criterios que deben cumplir los hospitales para alcanzar la eliminación de la enfermedad.

«El decálogo nos permite contar con una serie de premisas para conocer qué estamos haciendo bien y qué aspectos tenemos que cambiar o mejorar. El decálogo es un excelente instrumento para llegar a alcanzar un equilibrio en la forma de trabajar entre las diferentes Unidades de Hepatología de Cataluña en la atención a este problema de salud pública», explica el doctor Joan Carles Quer Boniquetjefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitari Joan XXIII de Tarragona.

Según datos del año 2019, la incidencia de hepatitis C en Cataluña es de 0,47 casos por cada 100.000 habitantes. «Al tratarse de una infección silente y poco sintomática en el momento del contagio, debemos tomar estos resultados con cautela y pensar en que la incidencia puede ser superior», advierte el doctor Quer. En cuanto a la prevalencia de infección crónica por virus Cse estima que en Cataluña es del 0,43%. Sin embargo, como explica el doctor, «es importante aclarar que estos datos de incidencia y prevalencia pueden variar según los colectivos estudiados. El grupo de mayor riesgo corresponde a aquellos individuos que tienen o han tenido contacto con drogas, tanto por vía endovenosa como nasal, en los que la prevalencia es significativamente más elevada. Por este motivo, una gran parte de las estrategias definidas en el decálogo se dirigen a facilitar la detección de casos en estos colectivos».

La hepatitis crónica por virus C se puede considerar actualmente como un problema de salud pública. «Al tratarse de una infección que frecuentemente cursa de forma asintomática en el momento del contagio y que tiene una gran tendencia a evolucionar a la cronicidad, hemos tenido que realizar enormes esfuerzos para diseñar estrategias de búsqueda de casos ocultos entre la población», asegura el doctor Joan Carles Quer. Como explican los expertos, la disponibilidad de tratamientos eficaces y sin efectos adversos relevantes ha permitido tratar y curar a más de 30.000 pacientes en Cataluña, pero, «a pesar de ello se calcula que pueden existir todavía muchos casos por diagnosticar, especialmente en determinados grupos de población en los que la prevalencia de la infección es más elevada y su accesibilidad al sistema sanitario es dificultosa».

En este contexto, el doctor Quer asegura que, en Tarragona, en el ámbito de referencia del Hospital Joan XXIII, «llevamos unos cuantos años trabajando en diferentes estrategias para mejorar la detección y tratar el máximo número de pacientes, con excelentes resultados. Gran parte de estas estrategias son de carácter multidisciplinar, es decir, se están llevando a cabo con la colaboración de nuestra Unidad de Hepatología, el laboratorio de Análisis Clínicos, la Unidad de Farmacia, profesionales de Atención Primaria, profesionales de la Unidad de Drogodependencias y también del Centro Ambulatorio de Atención Psiquiátrica de nuestra ciudad».

Por último, el doctor insta a todos los agentes involucrados en el abordaje de la hepatitis C a trabajar de manera conjunta para seguir avanzando en el diagnóstico y tratamiento de los pacientes con la enfermedad, especialmente aquellos de grupos vulnerables. Además, hace hincapié en que «cualquier ciudadano debería realizarse, al menos una vez en la vida, un test serológico para descartar esta infección», concluye.

 

Fuente: immedicohospitalario.es

Los expertos inciden en la necesidad de seguir investigando las hepatitis virales

Los expertos inciden en la necesidad de seguir investigando las hepatitis virales

Se han analizado los éxitos conseguidos con la hepatitis C y los retos a abordar en las variantes B y D.

Las enfermedades hepáticas siguen siendo un problema de salud a nivel global, por lo que es importante seguir trabajando para impulsar estrategias de eliminación de las hepatitis virales en España. Por ello, el simposio “Poniendo el foco en las hepatitis virales”, organizado por Gilead Sciences en el marco del XXXII Congreso de la Societat Catalana de Digestología, ha puesto el foto en este reto, así como en las líneas estratéginas necesarias siguiendo los objetivos relacionados con este tema marcados por la OMS para 2030.

Un encuentro moderado por el Dr. Francisco José Martínez Cerezo, del Hospital Universitario Sant Joan de Reus, y en el que, en una primera mesa redonda, se han analizado distintas “Historias de éxito en la eliminación de la hepatitis C” de la mano de la Dra. Laisy Zacarias, del Hospital del Vendrell, y la Dra. Patricia Huelin, del Hospital Universitario Arnau de Vilanova, en Lleida. España está a la cabeza dentro del mundo industrializado en la consecución de la eliminación de las hepatitis virales marcado para 2030, pero se debe seguir trabajando en este campo. Por eso, en esta sesión se ha recordado la importancia del diagnóstico precoz de la infección por hepatitis C (VHC) y el beneficio que supone, tanto desde el punto de vista del paciente como de la salud pública, para reducir el riesgo de contagio, romper la cadena de transmisión y disminuir las tasas de mortalidad que aún existen asociadas a este virus.

Como explica el Dr. Martínez Cerezo, “se deben simplificar los circuitos de diagnóstico y derivación al especialista, llevar a cabo programas de búsqueda de pacientes perdidos en el sistema para identificar a los que ya están diagnosticados pero no han recibido tratamiento, y cribar a los pacientes con riesgo; sin olvidar el desarrollo de campañas divulgativas y de educación sanitaria dirigidas a poblaciones vulnerables y fuera de los circuitos sanitarios convencionales”. En la actualidad, continúa existiendo un número elevado de ciudadanos no diagnosticados que desconocen ser portadores de la enfermedad. Sólo en nuestro país, en torno al 25-45% de las personas infectadas, no saben que lo están.

En una segunda mesa llamada “Piensa en D, cuando veas B”, y en la que han intervenido el Dr. Juan Carlos Hurtado y el Dr. Xavier Forns, ambos del Hospital Clinic de Barcelona, se ha recordado que la hepatitis D (VHD), al igual que el resto de las hepatitis virales, tiene un elevado impacto en la salud global, tanto por su gravedad como por el número de afectados. Actualmente, existen entre 15 y 20 millones de personas infectadas en el mundo. En este sentido, el Dr. Forns explica que “es la más grave y la de peor pronóstico”. Es la de más rápida progresión entre las hepatitis, incrementando 2-3 veces el riesgo de complicaciones hepáticas y mortalidad, afectando, además, a pacientes jóvenes que sufren un deterioro rápido de su salud y de su calidad de vida. Su severidad e infradiagnóstico deberían impulsar a que se realice su screening en todos los pacientes que tienen el VHB, como recomiendan las guías nacionales y europeas.

“El tratamiento de las hepatitis virales, a pesar del éxito de curación logrado en el caso de la hepatitis C, tiene ante sí numerosos retos. Queda mucho por hacer y por investigar en el caso de la hepatitis B y de la D, ya que van de la mano. Alcanzar el éxito en el tratamiento, a pesar del tiempo que se lleva investigando, está siendo complicado, ya que es un virus cuyo ciclo vital es muy complejo y que es capaz de provocar reactivaciones y burlas a nuestras defensas, manteniéndose en nuestro organismo durante años”, explica el Dr. Forns.

Según ha señalado el moderador de la jornada, el Dr. Martínez Cerezo, “en hepatitis virales quedan temas por resolver. Si bien disponemos de tratamientos eficaces que consiguen curar la infección por el virus de la hepatitis C, esto no es así en el caso de la hepatitis B, en el cual el tratamiento consigue controlar, pero no eliminar el virus”.

En el caso de la hepatitis delta, nos encontramos ante una enfermedad rara cuya prevalencia en España se estima en torno al 5% de los pacientes infectados por el VHB y para la que, hasta ahora, no existe ningún tratamiento aprobado para esta enfermedad. Al igual que en la hepatitis C, todos los pacientes con hepatitis delta se podrían beneficiar del tratamiento, siendo los pacientes con bajo grado de fibrosis los que más pueden notar un tratamiento que limite su progresión.

Impulsando la formación para la eliminación de las hepatitis virales

Gilead ha impulsado este simposio en el marco del XXXII Congreso de la Societat Catalana de Digestologia como muestra de su compromiso con los profesionales sanitarios implicados en el abordaje de las enfermedades hepáticas crónicas, así como con los pacientes de estas patologías. Este tipo de acciones informativas y formativas son parte de la identidad y la responsabilidad de Gilead por seguir avanzando en la resolución de las necesidades médicas de las personas con enfermedades hepáticas.

Muestra de esto es la quinta edición de sus Becas Gilead para Proyectos de Microeliminación en Hepatitis Cde la que se ha fallado ya la resolución y que presentaba en esta convocatoria como novedad la inclusión de un fondo adicional para Proyectos de Epidemiología en Hepatitis D con una dotación total de 350.000 euros – 300.000 para hepatitis C (VHC) y 50.000 para proyectos de epidemiología en hepatitis D (VHD)­ –con un máximo de 30.000 euros por proyecto. Por su parte, en la celebración de la VIII y IX edición de las Becas Gilead a la Investigación Biomédica, la compañía reconocía a seis proyectos en el área de las hepatitis virales.

 

Fuente: consalud.es

Analizan la utilidad de prednisona frente a budesonida en hepatitis autoinmune

Analizan la utilidad de prednisona frente a budesonida en hepatitis autoinmune

Una investigación colaborativa en toda España ha comparado la eficacia y seguridad de la budesonida respecto a la prednisona como fármacos de primera línea en el tratamiento de la hepatitis autoinmune (HAI).

La hepatitis autoinmune es una enfermedad hepática necro-inflamatoria poco frecuente, que afecta predominantemente a mujeres y que tiene dos picos de incidencia: en la adolescencia y entre 40-60 años. Un tercio de los pacientes no presentan síntomas, aunque un elevado nivel de transaminasas puede iniciar el camino a su difícil diagnóstico.

El tratamiento de primera línea para la remisión de la HAI se basa en la administración de fármacos inmunosupresores. Las guías clínicas recomiendan un uso indistinto de budesonida o prednisona; sin embargo, en la práctica clínica el uso de la budesonida es llamativamente escaso.

Este nuevo estudio retrospectivo incluyó 381 pacientes recién diagnosticados de hepatitis autoinmune, 105 pacientes tratados con budesonida como fármaco de primera línea y 276 pacientes tratados con prednisona.

La tasa de respuesta bioquímica (BR) fue significativamente superior en los pacientes tratados con prednisona (87% frente al 49%), con lo que estos últimos tenían una probabilidad más baja de alcanzar la remisión bioquímica.

La media de tiempo hasta la respuesta bioquímica fue de 3,1 meses en los pacientes tratados con budesonida y de 4,9 meses en los que recibieron prednisona. Sin embargo, se identificó que en pacientes con transaminasas.

El estudio revela que el uso de budesonida como tratamiento de primera línea es bajo y generalmente se prescribe a pacientes con una percepción de menor actividad de la enfermedad. El estudio concluye, a la vista de los resultados, que la budesonida fue inferior a la prednisona como fármaco de primera línea, si bien se asoció con el desarrollo de menos efectos secundarios clínicamente relevantes.

“Los resultados de este estudio tienen una gran relevancia y aplicabilidad clínica, permitiendo ayudar a los diferentes hepatólogos/as en la toma de decisiones a la hora de tratar una enfermedad tan compleja como la hepatitis autoinmune”, ha comentado Álvaro Díaz-González, hepatólogo del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander y uno de los coordinadores de la investigación.

En el desarrollo de esta investigación, también coordinada por la doctora Maria Carlota Londoño, del Hospital Clínic de Barcelona, han participado especialistas de 22 hospitales españoles y pertenecientes al Registro ColHai de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), que se creó en 2016 para conocer el alcance de las enfermedades autoinmunes y colestásicas en España. El registro ColHai de la AEEH realiza una importante labor investigadora y ha presentado diversos trabajos de impacto relacionados con esta patología.

“Es muy importante realizar estudios colaborativos en enfermedades raras como la hepatitis autoinmune. Solo así podemos generar la información necesaria para determinar cuál es la mejor opción terapéutica y establecer recomendaciones para individualizar el tratamiento de la hepatitis autoinmune según las características de cada paciente”, ha concluido Londoño.

 

Fuente: infosalus.com

Hace falta elegir un lenguaje apropiado para reducir el estigma en torno a las enfermedades mentales y los trastornos asociados al uso de sustancias tóxicas incluyendo el alcohol y el tabaco

Hace falta elegir un lenguaje apropiado para reducir el estigma en torno a las enfermedades mentales y los trastornos asociados al uso de sustancias tóxicas incluyendo el alcohol y el tabaco

Las palabras que usamos para describir enfermedades mentales y trastornos por uso de sustancias tóxicas (adicción al alcohol y otras drogas legales e ilegales) pueden afectar a los sentimientos de las personas y disminuir la probabilidad de que las estas personas busquen ayuda especializada e incluso podría afectar a la calidad de la ayuda que reciben.

Algunas investigaciones indican que el estigma (actitudes negativas hacia las personas basadas en características distintivas) contribuye de diferente forma a tener unos peores resultados de salud; en consecuencia, se ha identificado el lenguaje y el uso de las palabras como un foco crítico para estudios e intervenciones enfocadas a superar el estigma creado por el lenguaje y a superar estereotipos.

Los investigadores y los equipos médicos pueden ayudar a reducir el estigma eligiendo cuidadosamente las palabras que usan para describir las condiciones de salud mental y las adicciones y las personas que se ven afectadas por ellas. El lenguaje juega un papel importante en la configuración de los pensamientos y creencias de las personas, y la comunicación científica a veces puede ser un vector inadvertido de estereotipos y suposiciones dañinas. Utilizar un lenguaje y los términos científicamente precisos que presenten la experiencia de pacientes que padecen afecciones psiquiátricas sin devaluarlos puede afectar positivamente su autoestima y la forma en que son tratados dentro de la atención médica y en la sociedad en general.

Las enfermedades mentales y los trastornos por uso de sustancias tóxicas, incluyendo el alcohol y el tabaco, siempre han sido problemas de salud estigmatizados. A pesar de los avances de las últimas décadas en la educación de los equipos de atención médica y del público sobre los fundamentos genéticos y neurobiológicos de estas afecciones, el estigma persiste. Se considera que los esfuerzos para reducir el estigma son un componente importante para eliminar las barreras en la atención, especialmente dado que el 35% de las personas con enfermedades mentales graves en los EEUU, y casi el 90% de las personas con trastornos por uso de sustancias, no reciben tratamiento. El estigma es uno de los factores que pueden limitar la utilización de los servicios de salud y de tratamiento. Por ejemplo, las personas con un trastorno por consumo de alcohol, perciben un alto grado de estigma público hacia ellos y por su afección tenían aproximadamente la mitad de probabilidades de buscar ayuda en comparación con las personas que percibían un bajo grado de estigma.

Incluso los equipos y profesionales sanitarios a veces estigmatizan a las personas con enfermedades mentales. Ello puede reducir la probabilidad de que a las personas con enfermedades mentales se les ofrezca o reciban el tratamiento adecuado o se las remita para recibir atención especializada. Se están realizando esfuerzos para reducir el estigma de los profesionales sanitarios. En un estudio reciente, el testimonio de pacientes que se beneficiaron del tratamiento para enfermedades mentales redujo el estigma entre los estudiantes de medicina. Dichos enfoques podrían ayudar a mejorar la probabilidad y la calidad de la prestación en la atención de la salud mental.

Los efectos dañinos adicionales del estigma surgen cuando se internaliza, por las propias personas afectadas, lo que se conoce como autoestigma. Si sufren autoestigma disminuye significativamente el interés en buscar ayuda por problemas de salud mental. Las investigaciones muestran que el autoestigma impacta negativamente en la recuperación de las personas con enfermedades mentales graves al disminuir su autoestima y reduce su esperanza de recuperación, afecta a sus relaciones sociales y empeora sus síntomas psiquiátricos. Los estudios también sugieren que el autoestigma aumenta la conducta evitativa y el riesgo de suicidio y además reduce la adherencia al tratamiento.

El estigma que sufren las personas con trastornos por uso de sustancias ha demostrado que es difícil de superar. El público en general, sigue viendo estos trastornos como defectos de carácter o incluso como desviaciones, lo que contribuye a una mentalidad reacia al tratamiento incluso entre algunos médicos y otros responsables de la atención médica. La adicción es un trastorno cerebral, una enfermedad, y como tal, debe considerarse tratable como cualquier otra afección médica.

Hace más de una década, investigadores de Harvard realizaron un estudio pionero que muestra el poder de la elección de las palabras para determinar la motivación de los profesionales para tratar o no a las personas con trastornos adictivos. En un estudio que utilizó viñetas para explicar los casos, los médicos con nivel de doctorado en salud mental y adicción aconsejaban un castigo (por ejemplo una sentencia de cárcel) en lugar de un tratamiento para un personaje, cuando se describía que ese individuo “abusaba de sustancias” y aconsejaban terapia cuando se le describía que tenía un “trastorno por uso de sustancias”; todas las demás palabras de las descripciones eran idénticas. Este hallazgo se ha replicado con profesionales de la salud mental y en otros grupos.

Dada la persistencia de términos implícitamente estigmatizantes como “adicto”, “alcohólico”, “abusador”, etc., incluso en la literatura profesional, tal vez no sea sorprendente que la brecha de tratamiento sea aún mayor para los trastornos por uso de sustancias tóxicas que para otras afecciones psiquiátricas. A pesar de que Estados Unidos, está en medio de una crisis de opioides devastadora y ampliamente publicitada, y a pesar de la existencia de tres medicamentos eficaces para tratar el trastorno por uso de opioides, en 2019 sólo el 18% de las personas con el trastorno recibieron medicamentos para tratarlo; en el mismo año, menos del 2% de las personas con el trastorno por uso de opioides recibieron alguno de los medicamentos eficaces.

En 2019, más del 17% de las personas con un trastorno por consumo excesivo de alcohol u otras sustancias tóxicas informaron que no buscaron tratamiento debido a la preocupación de que sus vecinos o la comunidad tuvieran una opinión negativa de ellos. Además, las dolorosas experiencias previas de discriminación en entornos de atención médica pueden hacer que las personas con adicción eviten buscar tratamiento. Al igual que el estigma asociado a otras enfermedades mentales, el estigma en torno a la adicción se internaliza por el propio afectado como una fuente constante de vergüenza, y el angustioso aislamiento resultante puede conducir a un mayor consumo de sustancias.

El estigma en torno a los tratamientos para la adicción también es un problema. Por ejemplo, la creencia persistente de que los medicamentos agonistas para el trastorno por uso de opioides (metadona y buprenorfina) “simplemente sustituyen una adicción por otra” ha ayudado a perpetuar su baja implementación en los entornos de atención médica y en la justicia. El término ampliamente utilizado «tratamiento asistido por medicamentos» también estigmatiza estas farmacoterapias como menos que adecuadas por derecho propio y como distintas de los medicamentos para otras afecciones médicas, que simplemente se denominan medicamentos para tratar el cáncer, el VIH, la hipertensión, etc. “Medicamento para tratar el trastorno por uso de sustancias”, o más específicamente, “medicamento para tratar los trastornos por uso de opioides” o “medicamento para tratar el consumo excesivo de alcohol”, son los términos que deberían usarse. Se ha de tener en cuenta que, al igual que con otros trastornos mentales, existe un beneficio mutuo tanto de las farmacoterapias como de los tratamientos conductuales, psicoterapias, para los trastornos por uso de sustancias.

Lenguaje centrado en la persona

Las normas del lenguaje cambian continuamente y no todos los grupos de pacientes están necesariamente de acuerdo en los términos preferidos. Pero en términos generales, se alienta a los investigadores, médicos y otras personas que interactúan con los trastornos mentales y por uso de sustancias tóxicas, o se comunican sobre ellos a que reemplacen los términos y etiquetas que pueden ser potencialmente estigmatizantes por un lenguaje neutral y centrado en la persona. El lenguaje centrado en la persona refleja que el trastorno o la enfermedad es sólo un aspecto de la vida de una persona, no la característica definitoria.

Usando un enfoque centrado en la persona, por ejemplo, alguien debería describirse como “una persona con esquizofrenia” o “una persona con psicosis”, en lugar de ser descrito como “esquizofrénico” o “psicótico”. De manera similar, en lugar de describir a una persona con adicción a las drogas como un “adicto” o “abusador”, refiérase a ella como si tuviera un trastorno por uso de sustancias o una adicción; ambos son aceptables, incluso si el primero es más preciso. Del mismo modo, nos deberíamos referir a alguien como “una persona con un consumo de alcohol excesivo o tóxico ” en lugar de “un alcohólico”. Además, la palabra “alcohólico” no debe utilizarse como adjetivo; por ejemplo, el término “enfermedad hepática asociada al alcohol” debe usarse en lugar de “enfermedad hepática alcohólica”, para disminuir el impacto potencial del estigma en la atención de las personas con enfermedad hepática, incluidas las que necesitan un trasplante de hígado.

También se debe tener cuidado de evitar terminología que implique un juicio de valor negativo. Por ejemplo, al referirse al suicidio, se debe tener cuidado de decir “murió por suicidio” en lugar de “se suicidó”, ya que “cometer suicidio” connota criminalidad o pecado. Los intentos de suicidio tampoco deben describirse como “exitosos” o “infructuosos” (o “fallidos”). En su lugar, utilice “sobrevivió a un intento de suicidio”, tal como se podría describir a una persona que ha sobrevivido a un cáncer o a un ataque cardíaco.

De manera similar, en el contexto del uso de sustancias, las palabras “limpio” y “sucio” deben evitarse cuando se refieren a resultados de toxicología de drogas (es decir, análisis de orina negativos o positivos); tampoco debe usarse “limpio” para referirse a la abstinencia de drogas o en recuperación de un trastorno por consumo de drogas. Y lo que es más importante, la palabra “abuso”, tanto como sustantivo como verbo, debe reemplazarse por “mal uso” o simplemente “uso”. Aunque el “abuso” fue una vez una categoría de diagnóstico y todavía aparece como tal en algunas encuestas, su eliminación del DSM-5 en 2013 reflejó un cambio progresivo importante hacia la conceptualización de las personas con adicción como personas con una condición médica tratable en lugar de culpables de mala conducta.

En la literatura y en algunos sitios web (NIDA y NIAAA, en sus siglas en inglés) se encuentran disponibles pautas integrales para la comunicación sobre enfermedades mentales y trastornos por uso de sustancias de una manera no estigmatizante. Pero dado que los principios del lenguaje no estigmatizante no siempre son consistentes entre los grupos y dado que las normas del lenguaje cambian, es importante que los investigadores y las instituciones se relacionen directamente con las comunidades afectadas por las condiciones que estudian para comprender qué prefieren esas comunidades.

El estigma es particularmente difícil de eliminar, incluso con intervenciones educativas y de otro tipo, y el lenguaje cuidadosamente considerado es sólo una parte para abordarlo. Pero también es una de las formas más inmediatas en que los investigadores y otras personas que se comunican sobre las condiciones estigmatizadas pueden efectuar cambios. La terminología apropiada puede fomentar la información centrada en la persona, y que refuerce implícitamente que los individuos afectados merecen compasión y cuidado y también indica lo que la ciencia ha demostrado en este caso: que en muchos o en la mayoría de los casos, las enfermedades mentales y los trastornos por uso de sustancias tóxicas pueden ser tratados o manejados, y que las personas pueden lograr su recuperación.

 

Fuente: nature.com

Referencia: Volkow, N.D., Gordon, J.A. & Koob, G.F. Choosing appropriate language to reduce the stigma around mental illness and substance use disorders. Neuropsychopharmacol. 46, 2230–2232 (2021). https://doi.org/10.1038/s41386-021-01069-4

Artículo traducido y adaptado por ASSCAT

Doctor Fuentes: “En nuestro país hay una tasa muy elevada de enfermedad hepática metabólica”

Doctor Fuentes: “En nuestro país hay una tasa muy elevada de enfermedad hepática metabólica”

El doctor Javier Fuentes, médico especialista en aparato digestivo, se acaba de incorporar al equipo médico de la Clínica HLA Montpellier.

El correcto funcionamiento del sistema digestivo tiene un gran impacto en el bienestar integral, tanto físico como emocional. En este sentido, la salud digestiva influye en la prevención de enfermedades, en las defensas, en el comportamiento, en las emociones y está relacionada con la calidad de vida. Se estima que cuatro de los ocho tipos de cánceres más diagnosticados en el mundo son del aparato digestivo: colorrectal (10%), próstata (6,7%), estómago (5,6%) e hígado (4,7%).

El doctor Javier Fuentes, médico especialista en aparato digestivo, explica las patologías más habituales relacionadas con esta especialidad e incide en la importancia de modificar y evitar los factores de riesgo, junto a la detección temprana y el tratamiento para reducir la mortalidad de los cánceres.

¿Cuáles son las patologías más habituales con las que se encuentra y qué intervenciones realiza habitualmente en su especialidad?

La patología más frecuente son los trastornos funcionales digestivos que incluyen tanto a la dispepsia funcional como al síndrome de intestino irritable. Son cuadros clínicos que afectan a la calidad de vida y para el diagnóstico, en muchas ocasiones es necesario realizar pruebas que descarten patología orgánica. Otros cuadros clínicos cuya incidencia y prevalencia van en aumento son la enfermedad inflamatoria intestinal y la enfermedad hepática metabólica o “hígado graso”. También estamos viendo un notable incremento de patología biliar (litiasis y sus complicaciones) y pancreática (pancreatitis y cáncer). Tampoco debemos olvidar el papel de la especialidad en la prevención del cáncer colorrectal.

En cuanto a las intervenciones que realizamos en la especialidad, en primer lugar, están los estudios endoscópicos siendo las más habituales la gastroscopia y la colonoscopia, tanto diagnósticas como terapéuticas, y también otras más complejas como el abordaje de la vía biliar o la ecografía endoscópica. También necesitamos estudios analíticos y de imagen de calidad (ecografía, TC, resonancia magnética).

¿Qué síntomas o signos de alarma manifiestan los tumores en el hígado?

Son tumores que en la mayoría de las ocasiones no producen síntomas por lo que el diagnóstico se hace en estadios avanzados. Si sabemos que hay una enfermedad hepática crónica se puede hacer una detección precoz con un control periódico y adecuado. Por ello es importante también el diagnóstico de estas patologías, haciendo un estudio adecuado de toda “elevación de transaminasas” para determinar si hay riesgo de cáncer y planificar el seguimiento.

¿Influyen los hábitos de vida y alimenticios en el desarrollo de este tipo de cáncer?

Por supuesto. Pensemos que una de las causas más habituales de enfermedad hepática es la derivada del consumo de alcohol que puede conducir a la aparición de cirrosis. Pero en nuestro entorno de país desarrollado hay una tasa muy elevada de enfermedad hepática metabólica que está asociada a obesidad y patologías tan prevalentes como la diabetes; en ambos casos la dieta inadecuada juega un papel crítico y, si además se añade consumo de alcohol y tabaco, estamos ante la “tormenta perfecta”. El daño hepático es progresivo si no se corrigen estos factores y el riesgo de cáncer hepático es elevado.

¿Cuáles son los procedimientos diagnósticos más habituales en las patologías relacionadas con su especialidad?

Los procedimientos más habituales son las endoscopias, fundamentalmente gastroscopia y colonoscopia, así como pruebas de imagen como la ecografía y el TC.

¿Cómo han avanzado la tecnología y la investigación en su especialidad y cómo han beneficiado al paciente?

Los avances y los beneficios son muchos y no es fácil seleccionar los más relevantes. En relación con el confort del paciente destacaría la realización de las pruebas endoscópicas con sedación. En relación con la endoscopia, el desarrollo de la ecoendoscopia, la cápsula endoscópica y la incorporación en un futuro de la inteligencia artificial, aumentarán la calidad de las exploraciones permitiendo diagnósticos más exactos y precoces. En el ámbito de los tratamientos, los fármacos “biológicos” para la enfermedad inflamatoria intestinal y la inmunoterapia para el tratamiento del cáncer son avances muy relevantes. Pero quizá, uno de los cambios más significativos es algo que ya hemos vivido y que casi hemos olvidado, y ha sido la posibilidad de curar la hepatitis C, siendo España uno de los países que primero alcanzará el objetivo de la eliminación que la OMS estableció para 2030.

¿Qué ventajas aporta la endoscopia en la patología hepato-bilio-pancreática?

La endoscopia es un apoyo importante tanto para diagnóstico como para el tratamiento en la patología biliopancreática. La colangiografía endoscópica tiene un papel relevante para el tratamiento de las litiasis de colédoco (extracción) y de las estenosis de vía biliar (dilatación y colocación de prótesis). La ecoendoscopia es una exploración a la que se recurre con frecuencia para el diagnóstico de lesiones pancreáticas y para estadificar adecuadamente tumores del área pancreatobiliar.

Doctor, usted posee dentro de su especialidad una gran formación en el área de patología hepática, con especial interés en las hepatitis víricas, cirrosis hepática, hipertensión portal y oncología hepática. ¿Qué complejidad y riesgos podemos encontrar en estas patologías?

El espectro de enfermedades hepáticas es amplio y variado; la gravedad de las mismas también es muy variable, asociando en muchas ocasiones daño en otros órganos. Por ello considero básico tener una formación específica en Hepatología para el manejo de estas patologías y evitar la progresión y complicaciones que un diagnóstico tardío o un tratamiento inadecuado pueden tener. Los pacientes muchas veces no tienen ningún síntoma y el debut de la enfermedad es ya en fase de cirrosis con complicaciones que conllevan mortalidad elevada, por lo que la experiencia en el abordaje de las mismas permitirá reducir la mortalidad.

Lleva mucho tiempo vinculado al Hospital Miguel Servet de Zaragoza. Háblenos de su experiencia en este hospital.

Efectivamente, mi desarrollo profesional se ha llevado a cabo en este hospital, tanto en la formación especializada como en mi trabajo como especialista. He podido ver todo tipo de patologías en el área de Aparato Digestivo y, en consecuencia, adquirir experiencia.

Ahora acaba de incorporarse al equipo médico de la Clínica HLA Montpellier. ¿Qué espera de su trabajo en este centro?

Todo nuevo proyecto personal y profesional se afronta con ilusión. Espero poder aportar mi granito de arena para cubrir las necesidades de asistencia de los pacientes con patología digestiva y considero que mi formación como hepatólogo es un plus adicional a las prestaciones que actualmente tiene la Clínica HLA Montpellier, centro que además goza de gran prestigio dentro y fuera de nuestra Comunidad.

 

Fuente: heraldo.es

Diferencias de sexo en el consumo de alcohol y en la incidencia, prevalencia y gravedad de la enfermedad hepática asociada al alcohol

Diferencias de sexo en el consumo de alcohol y en la incidencia, prevalencia y gravedad de la enfermedad hepática asociada al alcohol

La enfermedad hepática asociada al alcohol se está volviendo cada vez más frecuente en los Estados Unidos y en Europa. Se sabía que la enfermedad hepática asociada al alcohol afectaba a los hombres con más frecuencia que a las mujeres; sin embargo, estas diferencias entre los sexos se están reduciendo.

Los estudios muestran que las mujeres desarrollan enfermedad hepática con una menor exposición al alcohol y sufren una enfermedad más grave en comparación con los hombres. Este artículo de revisión explora la creciente prevalencia de la enfermedad hepática asociada al alcohol en las mujeres, las razones de los patrones cambiantes en el consumo de alcohol y el desarrollo de enfermedad hepática grave, y factores de riesgo asociados como la obesidad y la cirugía bariátrica.

Los mecanismos propuestos para aclarar el por qué de las diferencias en el metabolismo del alcohol por sexo pueden explicar esta discrepancia entre hombres y mujeres, y también las diferencias en la respuesta al tratamiento.

Se identificaron estudios mediante la realización de una búsqueda bibliográfica en PubMed y Google Scholar y mediante la revisión de las referencias en los artículos recuperados. Los términos de búsqueda incluyeron enfermedad hepática asociada al alcohol, hepatitis alcohólica, cirrosis alcohólica, sexo, género, mujer, epidemiología, cirugía bariátrica, obesidad, tratamiento.

Debido a la escasez de literatura sobre algunos de los temas relevantes y la inclusión de estudios históricos, no se seleccionó ningún rango de fechas. Se incluyeron estudios si sus métodos eran lo suficientemente sólidos y si realizaban una comparación entre los sexos que fuera clínicamente relevante. La comprensión de la epidemiología cambiante y los mecanismos del desarrollo de la enfermedad hepática exclusivos de las mujeres es fundamental para crear intervenciones apropiadas y efectivas para las mujeres que representan un subconjunto de pacientes con enfermedad hepática asociada al alcohol en rápido crecimiento.

Aspectos destacados del artículo

  • Las mujeres se ven cada vez más afectadas por la enfermedad hepática asociada al alcohol y desarrollan una enfermedad más grave con niveles más bajos de exposición que sus contrapartes masculinas.
  • El aumento de la prevalencia general de obesidad y el aumento de la cirugía bariátrica en mujeres pueden contribuir al aumento de la prevalencia de la enfermedad hepática asociada al alcohol en las mujeres.
  • Existen múltiples mecanismos propuestos que ayudan a explicar el desarrollo de una enfermedad hepática más grave asociada al alcohol en las mujeres, incluidas las diferencias en el metabolismo de primer paso ( a nivel gástrico), las diferencias en las hormonas y las diferencias en la activación de las células de Kupffer en el hígado.
  • Las mujeres tienen menos probabilidades de buscar tratamiento para la enfermedad hepática asociada al alcohol y están infrarrepresentadas en la literatura actual sobre intervenciones conductuales y farmacoterapia para la adicción al alcohol; sin embargo, la literatura disponible apoya que las mujeres se benefician de las intervenciones incluso si sus motivaciones para el tratamiento y las barreras para la atención son diferentes de las de los hombres.

Conclusiones

Existe una gran cantidad de investigaciones que muestran una mayor susceptibilidad a sufrir enfermedad hepática asociada al alcohol en las mujeres en comparación con los hombres. A medida que la brecha entre el aumento del consumo de alcohol en los hombres y en las mujeres continúa reduciéndose, habrá cada vez más consecuencias para la salud pública relacionadas con la enfermedad hepática asociada al alcohol en las mujeres.

Las causas de esta discrepancia sexual en la progresión y gravedad de la enfermedad son multifactoriales, y muchos de los mecanismos propuestos hasta la fecha se describen anteriormente. Se necesitan más estudios para delinear aún más las diferencias en el metabolismo del alcohol entre los sexos y las posibles variables contribuyentes como el IMC (Índice de Masa Corporal)de los 50 interacciones de los usuarios, y el antecedente de cirugía bariátrica, ya que éstas pueden ser oportunidades para la prevención y el tratamiento.

Para que cualquier intervención sea significativa, estos pacientes deben poder mantener la sobriedad del alcohol en el futuro, y las opciones de tratamiento eficaces y accesibles son parte integral de este proceso. Los programas de tratamiento de adicciones se han enfocado durante años a los pacientes masculinos, y es necesario realizar más investigaciones sobre la eficacia de estos programas de tratamiento de adicciones en mujeres; sin embargo, la literatura disponible favorece que las mujeres se benefician de la intervención terapéutica a pesar de que la motivación para la participación y las barreras al cuidado pueden diferir.

Estas diferencias deben estudiarse más a fondo para que podamos atender adecuadamente a las pacientes con enfermedad hepática asociada al alcohol, en rápido crecimiento.

 

Fuente: mayoclinic.pure.elsevier.com

Referencia: Kezer, C. A., Simonetto, D. A., & Shah, V. H. (2021). Sex Differences in Alcohol Consumption and Alcohol-Associated Liver Disease. Mayo Clinic proceedings, 96(4), 1006-1016. https://doi.org/10.1016/j.mayocp.2020.08.020

Artículo traducido y adaptado por ASSCAT