Impacto de la terapia contra la hepatitis viral en el mieloma múltiple y otras gammapatías monoclonales relacionadas con los virus de la hepatitis B o C

Impacto de la terapia contra la hepatitis viral en el mieloma múltiple y otras gammapatías monoclonales relacionadas con los virus de la hepatitis B o C

Presentamos un estudio que habla de la eficacia del tratamiento anti-VHB o anti-VHC en algunos casos de mieloma múltiple. Éste es un tema conocido previamente, pero el interés de este trabajo deriva del elevado número de casos analizados y los resultados obtenidos en el seguimiento. Además es una forma de mostrar la importancia del trabajo interdisciplinario y de excelencia para obtener resultados en la clínica y en el día a día de los pacientes
En el algunos casos de gammapatías monoclonales, como en el mieloma múltiple (MM) la Ig monoclonal del paciente reconoce específicamente un patógeno infeccioso, lo que implica que la gammapatía clonal se inició por estimulación crónica en relación con un antígeno de este patógeno.
El presente estudio refuerza y extiende hallazgos previos de las gammapatías monoclonales de importància indeterminada (GMSI) y del mieloma múltiple (MM) en relación con el VHB: para más de un tercio de los pacientes con VHB+ e Ig monoclonal, se demostró que las dianas de Ig monoclonal se relacionaban con el VHB, lo que implica que el VHB inició las gammapatas monoclonales de importància indeterminada (GMSI) en estos individuos. Además, también se demostró que la terapia anti-VBH mejoraba la supervivencia de los pacientes con MM y VHB+.
Los pacientes portadores de gammapatas monoclonales de importància indeterminada (GMSI) o bien de mieloma múltiple (MM) impulsados por el VHC (cuando la Ig está dirigida frente al VHC) se beneficiaron de la terapia antiviral, la evolución de la enfermedad mejoró después de la terapia anti-VHC, incluyendo un caso de MM refractario para el que la terapia y los antivirales condujeron a una remisión completa a largo plazo.
En resumen, las gammapatías clonales en pacientes infectados por el VHB con frecuencia están impulsados por el VHB. Este estudio demuestra la importancia de los tratamientos antivirales tanto para los pacientes con VHB y gammapatías clonales y también en los casos en que estén impulsadas por el VHC, incluido el mieloma múltiple (MM). El tratamiento antiviral debe prescribirse lo antes posible en el tratamiento de las gammapatías clonales ligadas al VHB o al VHC, idealmente en la etapa inicial de las gammapatas monoclonales de importància indeterminada (GMSI).

Resumen de artículo: Impact of viral hepatitis therapy in multiple mieloma
Ref: A. Rodríguez-García et al. Haematologica | 109 , 272-282. Jan 2024
(traducción y adaptación ASSCAT)

Prevalencia y Factores de Riesgo de MASLD (Enfermedad hepática asociada al depósito de grasa) y Fibrosis Hepática entre la Población Penitenciaria de Cataluña: Estudio PRISONAFLD

Prevalencia y Factores de Riesgo de MASLD (Enfermedad hepática asociada al depósito de grasa) y Fibrosis Hepática entre la Población Penitenciaria de Cataluña: Estudio PRISONAFLD

Resumen: Antecedentes y objetivos: La prevalencia de las enfermedades crónicas no transmisibles, en particular el síndrome metabólico (SM), ha aumentado entre la población penitenciaria. Sin embargo, disponemos de pocos datos sobre la enfermedad hepática por depósito de grasa y asociada a disfunción metabólica (MASLD) que es la manifestación hepática de este síndrome. El objetivo de este estudio fue investigar la prevalencia y los factores de riesgo de MASLD y el estadío de fibrosis hepática asociada a MASLD en la población penitenciaria de Cataluña, España. Método: Estudio observacional transversal en el que participaron ocho centros penitenciarios. Los participantes tenían al menos un trastorno metabólico y estaban en un centro penitenciario de régimen cerrado. Se excluyeron individuos con enfermedades hepáticas concomitantes y/o consumo de riesgo de alcohol. La fibrosis significativa y la MASLD se definieron como una rigidez hepática ≥8 kPa (Fibroscan®) y un parámetro de atenuación controlado ≥275 dB/m (CAP). Se realizó un análisis estadístico para identificar los factores predictores de MASLD y de fibrosis significativa asociada a MASLD. Resultados: De los 4338 internos estudiados, 1290 (29,7%) tenían trastornos metabólicos, y a 646 (14,9%) se les realizó una prueba de Fibroscan® . La edad media era de 48,0 años y el 89,5% eran varones. La prevalencia de MASLD fue del 33,9%. Se encontró fibrosis significativa y fibrosis significativa asociada a MASLD en el 16,4% y el 9,4% de los internos, respectivamente. La existencia de diabetes T2D, el mayor perímetro de la cintura, la puntuación MetS y los valores más elevados de ALT se identificaron como factores de riesgo independientes de MASLD y de fibrosis significativa asociada a MASLD entre la población reclusa. Conclusiones: Los trastornos metabólicos y el MASLD, son muy prevalentes entre los reclusos. La prevalencia de fibrosis significativa es notablemente superior a la de la población general, lo que subraya la necesidad de programas de detección y de intervenciones terapéuticas en la población reclusa. 

Palabras clave: enfermedad del hígado graso no alcohólico; enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica; síndrome metabólico; fibrosis hepática; prisión 

  1. Introducción 

En las últimas décadas, la incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles ha aumentado en la población general de todo el mundo. Este aumento se ha relacionado con el envejecimiento de la población y con estilos de vida poco saludables, que incluyen malos hábitos nutricionales y una actividad física reducida [1]. 

El síndrome metabólico (SMet) es por su frecuencia una causa muy importante de enfermedad crónica no transmisible. El SM engloba múltiples trastornos muy prevalentes, como la diabetes mellitus, la obesidad, la hipertensión arterial y la dislipidemia [2]. Estos trastornos desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de neoplasias y enfermedades cardiovasculares, respiratorias y hepáticas, que son las principales causas de muerte en los países desarrollados [3]. El impacto del SM en la morbilidad y la reducción de la esperanza de vida son problemas de salud mundial y objetivos prioritarios en la agenda sanitaria internacional [4]. 

La enfermedad del hígado graso no alcohólico (HGNA) o enfermedad hepática por acúmulo de grasa asociada a disfunción metabólica (EHGNA), tal y como ha sido rebautizada recientemente por un grupo de consenso de expertos mundiales [5], representa la manifestación hepática del Síndrome Metabólico (SMet). Esta enfermedad se caracteriza por la acumulación de grasa hepática en ausencia de consumo nocivo de alcohol, y está estrechamente relacionada con la obesidad y la resistencia a la insulina. La MASLD es una enfermedad progresiva que puede conducir a inflamación, fibrosis hepática e incluso cirrosis. El desarrollo de fibrosis hepática progresiva en el curso natural de la enfermedad, aumenta el riesgo de complicaciones hepáticas y no hepáticas y también de mortalidad de cualquier causa [6-8]. 

Los estudios poblacionales realizados en nuestro medio indican una prevalencia aproximada del 30% para el SMet y del 25-30% para el MASLD [8,9]. Además, un reciente estudio observacional que incluía datos histológicos sugería que aproximadamente el 2,03% de la población general en España presentaría fibrosis significativa y el 0,7% cirrosis por MASLD [10]. 

El drástico aumento de la prevalencia y el impacto de la MASLD ha llevado al desarrollo y validación de pruebas diagnósticas no invasivas (NIT). Las NIT basadas en la analítica de sangre, como el índice FIB-4, se emplean como herramienta de cribado inicial para la evaluación de la fibrosis hepática tanto en la población general como en los grupos de alto riesgo [11,12]. La elastografía transitoria controlada por vibración (ETVC) , Fibroscan®, proporciona una estimación precisa del estadío de fibrosis hepática y permite detectar la concentración de grasa hepática mediante el parámetro de atenuación controlada (CAP). 

El Fibroscan® se ha utilizado en varios estudios poblacionales y está ampliamente implantada en la práctica clínica [12-14]. 

En la población reclusa influyen los mismos patrones de evolución del estilo de vida y las mismas tendencias sanitarias globales que en la población general y, además, presenta características distintivas que la convierten en un grupo demográfico especialmente vulnerable con una mayor susceptibilidad a la enfermedad. 

Hay varias razones que explican esta mayor predisposición, entre ellas los determinantes sociales desfavorables, ya que muchos reclusos proceden del tercer o cuarto mundo, una mayor incidencia de trastornos mentales y su participación en conductas y estilos de vida de alto riesgo, como el consumo de drogas [15,16]. 

En los últimos años, las enfermedades crónicas no transmisibles han superado a las enfermedades infecciosas como principal causa de muerte en las prisiones. Este cambio está impulsado principalmente por los eventos cardiovasculares, secundarios al envejecimiento progresivo y a la creciente carga de trastornos metabólicos en la población reclusa [17-20]. A pesar de estos datos preocupantes, los estudios previos sobre la población penitenciaria no examinaron de forma exhaustiva el SMet, ofreciendo sólo una visión parcial y ocultando el cuadro completo [21,22]. 

En lo que respecta al MASLD, algunos aspectos de la población penitenciaria favorecerían la aparición y progresión de la enfermedad. Se ha descrito que las personas con un nivel socioeconómico bajo tienen más probabilidades de desarrollar MASLD, fibrosis asociada a MASLD y muerte [23]. 

Además, las etnias específicas sobrerrepresentadas en las prisiones en comparación con la población general (es decir, los hispanos) se han asociado con una mayor susceptibilidad genética a MASLD, frecuentemente atribuida a polimorfismos de nucleótido único (SNPs) en genes bien establecidos, incluyendo PNPLA3 (patatin-like phospholipase domain containing 3) y TM6SF2 (transmembrane 6 superfamily member 2) [24].

Los estudios previos que evaluaban las enfermedades hepáticas en la población reclusa dejaban cuestiones relevantes sin resolver. La investigación sobre las enfermedades hepáticas en esta población se centró en las hepatitis víricas y el abuso del alcohol [25,26]; el despliegue del Fibroscan®  en este entorno ha sido poco frecuente [27], y hasta la fecha no se han evaluado estrategias específicas para el cribado de MASLD entre los reclusos [28,29]. En consecuencia, los datos epidemiológicos sobre trastornos metabólicos, MASLD y fibrosis hepática relacionada con MASLD son escasos, y aún no se ha establecido el enfoque diagnóstico óptimo en esta población. 

El presente estudio tiene como objetivo describir la prevalencia de MASLD e identificar predictores de MASLD y fibrosis hepática asociada a MASLD entre la población penitenciaria de Cataluña, España. Además, evaluamos el rendimiento diagnóstico de las NIT basadas en suero para el cribado de MASLD entre los reclusos. Finalmente, considerando la mayor diversidad étnica en las prisiones en comparación con la población general española, evaluamos la influencia de los SNPs de los genes PNPLA3 y TM6SF2 en el desarrollo de MASLD y fibrosis hepática dentro de esta población.

  1. Material y métodos 

2.1. Pacientes y entorno 

Se trata de un estudio observacional, transversal y multicéntrico que incluyó a la población penitenciaria de Cataluña, España. Los procedimientos del estudio y la recogida de datos se llevaron a cabo desde octubre de 2021 hasta marzo de 2022. 

Las prisiones catalanas se administran a través de un programa específico que depende del gobierno de la comunidad autónoma. Esta plataforma incluye un programa de salud penitenciaria vinculado a hospitales públicos terciarios. Participaron en el estudio los ocho centros penitenciarios de Cataluña que albergan internos en régimen cerrado, lo que supuso una población diana de 4338 internos. Estas prisiones fueron: (1) Departamento de Mujeres Brians-1 (Barcelona); (2) Centro Penitenciario Brians-2 (Barcelona); (3) Centro Penitenciario La Roca-1 (Quatre Camins, Barcelona); (4) Centro Penitenciario La Roca-2 (Quatre Camins, Barcelona); (5) Centro penitenciario Lledoners (Barcelona); (6) Centro penitenciario Ponent (Lleida); (7) Centro penitenciario Mas d’Enric (Tarragona); y (8) Centro penitenciario Puig de les Basses (Figueres, Girona). 

El estudio se diseñó y realizó siguiendo las directrices del STROBE [30]. 

2.2. Criterios de inclusión 

Se incluyeron internos que cumplían los siguientes criterios (1) >18 años; (2) régimen cerrado en el momento del estudio, lo que significa que los internos ya habían sido juzgados e ingresados en un centro penitenciario específico con movilidad restringida; (3) presencia de al menos un trastorno metabólico definido como (a) obesidad: índice de masa corporal (IMC) ≥30 kg/m2 y/o perímetro de cintura >102 cm para los hombres y >88 cm para las mujeres, respectivamente; (b) hipertensión arterial (HTA): ≥130/85 mmHg o que requiere tratamiento; (c) diabetes tipo 2 (DMT2): glucosa plasmática en ayunas ≥126 mg/dL o una hemoglobina glicosilada ≥6. 5% o que requiera tratamiento; d) dislipidemia: triglicéridos séricos ≥150 mg/dL y/o colesterol total >200 mg/dL, LDL >130 mg/dL, HDL <40 mg/dL en hombres y <50 mg/dL en mujeres o que requiera tratamiento. 

2.3.Criterios de exclusión 

Los criterios de exclusión fueron los siguientes (1) presencia de antígeno de superficie de la hepatitis B, ARN del virus de la hepatitis C (VHC), cirrosis relacionada con el VHC o tratamiento reciente del VHC con agentes antivirales de acción directa (<3 años desde el inicio del estudio), y otras causas de enfermedad hepática crónica (por ejemplo, enfermedades autoinmunes); (2) consumo de riesgo de alcohol (>30 gr/día en varones y >20 gr/día en mujeres) o test AUDIT ≥8 puntos para excluir a aquellos pacientes con alto riesgo de enfermedad hepática relacionada con el alcohol [5]; (3) negativa o incapacidad del paciente para participar. 

2.4. Resultados 

Nuestro objetivo era describir la prevalencia y la gravedad de la MASLD entre los reclusos e identificar los factores predictivos de la MASLD y de la fibrosis hepática asociada a la MASLD, los métodos de diagnóstico no invasivo basados en el análisis de sangre para la detección de MASLD y el impacto de polimorfismos del PNPLA3 y TM6SF2 en el desarrollo de MASLD y fibrosis hepática en esta población. 

2.5. Definiciones 

MASLD se definió como la presencia de contenido de grasa hepática evaluada por un CAP ≥275 dB/m [12] en pacientes con al menos un trastorno metabólico y sin otras etiologías hepáticas. 

Las mediciones de la rigidez hepática (RH) ≥8 kPa mediante Fibroscan® . [12-14]. Enfermedad hepática crónica avanzada compensada (EPCAc) se definió como RH ≥ 15 kPa.

El síndrome metabólico se definió según los criterios NCEP-ATP-III [32]. Los métodos de diagnóstico no invasivo comprendían: el índice FIB-4, el índice de hígado graso (FLI) y la puntuación de fibrosis hepática mejorada (ELF). Un umbral FIB-4 ≥1,3/2,0 según la edad (menor o mayor de 65 años, respectivamente) y una puntuación ELF ≥ 9,8 clasificaron a los pacientes como de alto riesgo de fibrosis hepática. Un FLI >60 permite detectar esteatosis e identifica a los pacientes con riesgo de fibrosis significativa [33]. 

2.6. Procedimientos 

Durante la visita de estudio se recogieron variables epidemiológicas, datos de consumo de alcohol y datos antropométricos mediante exploración física. Ese mismo día se obtuvieron muestras de sangre en ayunas, incluyendo serologías de hepatitis viral y VIH, y se realizó el test AUDIT. A los internos con una puntuación AUDIT <8 puntos se les realizó Fibroscan® en ese momento, realizado por operadores experimentados utilizando las sondas M y XL según las recomendaciones del dispositivo [34]. El algoritmo CAP está incorporado en el dispositivo y calcula automáticamente la atenuación correlacionándose con el grado histológico de esteatosis [12-14]. 

Las técnicas empleadas en el estudio se seleccionaron basándose en las recomendaciones de las sociedades internacionales para la evaluación de MASLD y cACLD [13,31]. Las pruebas séricas (índice FIB-4, FLI y ELF) se utilizan habitualmente como primeras pruebas para identificar a los pacientes con riesgo de fibrosis hepática [11,33]. El Fibroscan® y la CAP están ampliamente validadas para la estimación de la rigidez hepática y la esteatosis, respectivamente [12-14].

  1. Resultados 

3.1. Muestra 

De los 4338 internos evaluados, 1290 (29,7%) presentaban al menos un trastorno metabólico. Se contabilizaron 398 bajas de internos, debidas principalmente a la imposibilidad de participar o a la excarcelación durante el periodo de estudio. Tras excluir a los pacientes por hepatitis vírica y riesgo de consumo dañino de alcohol durante el periodo de estudio, entraron 646 pacientes en el análisis final (Figura 1). 

3.2. Población del estudio 

La mediana de edad era de 48 años y sólo 62 (9,6%) tenían ≥65 años. 

La mayoría de los internos eran varones (89,5%), y el 36,5% habían nacido en países no europeos. La prevalencia de obesidad y T2D fue del 37,4% y del 18,5%, mientras que el 40,2% y el 43,2% de los internos presentaban hipertensión arterial y dislipidemia, respectivamente. El diagnóstico de infección por VIH se estableció en el 6,1% de los internos, y 67 (10,3%) tenían anticuerpos contra el VHC.    

En cuanto a los parámetros hepáticos, los valores medios de ALT y AST fueron de 22 U/L y 24 U/L, respectivamente. La prevalencia de MASLD fue del 33,9%. El resultado del Fibroscan® medio fue de 6,5 kPa, y 106 (16,4%) reclusos presentaban un Fibroscan®  ≥ 8 kPa. 

Al comparar los reclusos con y sin MASLD, los reclusos con MASLD eran mayores (49,5 frente a 47,3 años), presentaban mayores tasas de obesidad (57,1% frente a 36,1%), T2D (28,8% frente a 18,0%), SMet (44,0% frente a 25,6%) y VIH (9,2% frente a 4,5%). Los valores de ALT, AST y GGT fueron superiores entre los sujetos con MASLD, al igual que los valores medios del Fibroscan® (7,9 frente a 5,6 kPa) y FLI (71 frente a 54) (Tabla 1).

La tabla suplementaria S1 muestra las características de los reclusos con SMet según la presencia de MASLD. 

3.3. Distribución de la fibrosis hepática y relación con el MASLD 

La prevalencia de fibrosis significativa estimada mediante el Fibroscan® en toda la cohorte fue del 16,4%, mientras que la proporción de pacientes con fibrosis significativa debida a MASLD fue del 9,4% (61/646). 

3.4. Predictores de MASLD y fibrosis hepática asociada a MASLD entre la población reclusa  

En el análisis estadístico, los trastornos metabólicos (T2D y valores más elevados de la

circunferencia de la cintura), se analizaran por separado o dentro del síndrome metabólico, se identificaron se identificaron como factores de riesgo independientes tanto para MASLD como para la fibrosis asociados a MASLD, junto con los valores de ALT.

3.5. Análisis genético de los polimorfismos genéticos 

De los 79 (12,2%) internos estudiados, 34 (43%) y 8 (10,1%) presentaban alelos de alto riesgo para PNPLA3 y TM6SF2, mientras que 4 internos (5,1%) presentaban alelos de alto riesgo para ambos genes. Cabe destacar que la prevalencia de VIH fue superior entre los pacientes con alelos de alto riesgo para PNAPL3 y TM6SF2. Por último, no se observaron diferencias estadísticas entre los grupos en cuanto al origen, la presencia de trastornos metabólicos o MASLD, la media de los valores del Fibroscan® o los valores de las pruebas no invasivas en sangre. 

  1. Discusión 

En el presente estudio se investiga la existencia de MASLD y su asociación con la fibrosis hepática en reclusos con trastornos metabólicos en Cataluña. Se encontró que una proporción elevada de reclusos tenían sospecha de MASLD y fibrosis significativa (34% y 16%, respectivamente). Los trastornos metabólicos, como la T2D o la obesidad (estimada por la circunferencia de la cintura), y los valores más altos de ALT se identificaron como factores de riesgo independientes para MASLD y fibrosis significativa asociada a MASLD entre la población reclusa. 

Históricamente, las enfermedades infecciosas han causado la mayor parte de la morbilidad hepática y extrahepática en el medio penitenciario, especialmente la hepatitis vírica y el VIH [18-20]. Sin embargo, en los últimos años, las enfermedades crónicas no transmisibles se han convertido en la principal causa de muerte en las prisiones, impulsadas principalmente por los eventos cardiovasculares y metabólicos, que son significativamente más frecuentes en pacientes con enfermedad hepática avanzada concomitante debida a MASLD [35]. Estos resultados confirmaron el impacto de los trastornos metabólicos en la población penitenciaria [36], poniendo de relieve la necesidad de programas de cribado e intervenciones terapéuticas específicas y reforzando el papel de la circunferencia abdominal en lugar del índice de masa corporal como marcador de adiposidad [37]. 

A pesar de la creciente concienciación y de la importante carga sanitaria que supone el MASLD, hasta donde sabemos, éste es el primer estudio que aborda específicamente esta enfermedad en la población penitenciaria. Un tercio de los reclusos presentaban MASLD, y la obesidad como etiología era progresivamente más prominente a medida que aumentaba la fibrosis. En esta cohorte, se descubrió que hasta el 70% de los pacientes con sospecha de enfermedad hepática crónica presentaban MASLD. En conjunto, estos resultados subrayan el impacto de los trastornos metabólicos en la aparición y progresión de la MASLD y ponen de relieve el papel de la MASLD como causa principal de fibrosis hepática entre la población penitenciaria. Además, merece la pena destacar que, a pesar de las advertencias relativas al menor rendimiento del Fibroscan® en individuos obesos, los modelos de predicción basados en el Fibroscan® para eventos relacionados con el hígado se han validado recientemente en pacientes con MASLD, incluidos aquellos con obesidad, con una precisión adecuada [38].

Más allá del impacto directo del VIH en el estado de salud de los reclusos, se encontró una mayor prevalencia del VIH en los reclusos con MASLD y en aquellos pacientes con fibrosis significativa estimada, aunque sin ninguna asociación estadística. Esta cuestión podría explicarse en parte por el número relativamente bajo de sujetos con VIH y la edad media de la cohorte. Debe tenerse en cuenta que el MASLD evoluciona lentamente y que la fibrosis significativa suele aparecer en pacientes mayores de 50 años. En cualquier caso, estos resultados coinciden con hallazgos previos, que sugieren una estrecha relación entre el VIH, la MASLD y la enfermedad hepática crónica [39-41]. 

Se necesitan estudios epidemiológicos amplios con un mayor rango de edades para confirmar el papel del VIH en la población penitenciaria con enfermedad hepática no vírica. En el campo de la MASLD y la fibrosis hepática, el perfeccionamiento y la validación de las vías diagnósticas basadas en análisis de sangre es uno de los retos contemporáneos más importantes, especialmente en el ámbito no hospitalario, como las prisiones, donde la disponibilidad de Fibroscan® es limitada [13,42,43]. En esta cohorte, el rendimiento del índice FIB-4 fue subóptimo, probablemente debido a la distribución por edades. Por el contrario, los biomarcadores basados en parámetros metabólicos (es decir, el FLI) u otros como el ELF, podrían ser adecuados para el cribado de la fibrosis [11,33]. Se requieren estudios adicionales para evaluar la capacidad pronóstica de las pruebas de diagnóstico no invasivo, así como el papel de la genética y la epigenética en el diseño del algoritmo diagnóstico óptimo en esta población específica de alto riesgo.

Las principales fortalezas del estudio son el gran tamaño muestral analizado, el número de pruebas realizadas y la mayor diversidad étnica y geográfica de la cohorte en comparación con la población general de España. Es importante subrayar que este estudio fue diseñado y realizado durante la pandemia de COVID-19 y representa un esfuerzo en la evaluación del SMet, MASLD y fibrosis asociada a MASLD en población penitenciaria hasta la fecha. Además, se proporcionan análisis complementarios de las pruebas de diagnóstico no invasivo en sangre, que son las primeras herramientas diagnósticas utilizadas para el cribado de MASLD y de la fibrosis en la práctica clínica. 

Las principales limitaciones son una baja proporción de mujeres, que es común en la población penitenciaria, como se ha demostrado sistemáticamente en informes anteriores en este entorno [28,29]. Además, el número de participantes no caucásicos fue inferior al esperado, aunque su representación superó notablemente la de la población general de España [10], lo que limitó el análisis del impacto étnico de los polimorfismos genéticos en la cohorte. Estos factores podrían restringir la aplicabilidad de los hallazgos, lo que subraya la necesidad de seguir investigando en poblaciones étnicamente diversas. 

Además, cabe señalar que las estimaciones de la fibrosis y la causalidad MASLD no se sometieron a pruebas histológicas retrospectivas, y que los resultados de las pruebas de diagnóstico no invasivo y de los polimorfismos genéticos basados en suero deben interpretarse con cautela, ya que los análisis genéticos y de la puntuación ELF se realizaron en un número relativamente bajo de sujetos. La atribución etiológica realizada en este estudio fue imperfecta, especialmente en el grupo no MASLD, ya que se carecía de datos histológicos. Además, no se realizaron pruebas biológicas para confirmar la abstinencia de alcohol, y no se excluyeron de forma rutinaria las enfermedades hepáticas de base genética o las anormalidades hereditarias del metabolismo, aunque la prevalencia estimada es de menos del 2% en la población general. Por último, no se recogieron datos sobre trastornos metabólicos o medicación para el VIH, lo que impide analizar el impacto de los antivirales o los fármacos para adelgazar en la MASLD y la MASLD-fibrosis. 

En conclusión, la población penitenciaria parece tener una alta prevalencia de trastornos metabólicos incluyendo MASLD. La Diabetes T2D, la obesidad, el SMet y el aumento de los valores de ALT se asociaron de forma independiente con la MASLD y la fibrosis hepática asociada a la MASLD. 

El presente estudio podría servir como punto de referencia para desarrollar estrategias de cribado metabólico y MASLD a medida, utilizando pruebas de diagnóstico no invasivo, basadas en suero para identificar pacientes de riesgo en ausencia de Fibroscan® dentro de la población penitenciaria.

Creemos que este estudio allana el camino para futuras investigaciones longitudinales que abordarían específicamente los grupos de alto riesgo, como las mujeres, los reclusos que viven con el VIH y los pacientes que desarrollan MASLD tras la curación o el control de una hepatitis viral previa, proporcionando información sobre la historia natural y la progresión de esta enfermedad hepática solapada. Por último, estos hallazgos tienen implicaciones significativas para el diseño e implantación de intervenciones dirigidas a mitigar la carga de enfermedad asociada a complicaciones metabólicas, cardiovasculares y/o hepáticas entre los reclusos. Dichas intervenciones podrían abarcar modificaciones integrales del estilo de vida y la dieta, contribuyendo así a mejorar los resultados de salud y la calidad de vida de la población reclusa.

 

Referencia: 

Jesús Rivera-Esteban , Alba Jiménez-Masip, Sergio Muñoz-Martínez et al. on behalf of the PRISONAFLD 

Study Group Collaborators. Prevalence and Risk Factors of MASLD and Liver Fibrosis amongst the 

Penitentiary Population in Catalonia: The PRISONAFLD Study. J. Clin. Med. 2023, 12, 7276. https://doi.org/10.3390/jcm12237276

 

Artículo traducido y adaptado por ASSCAT

Integrar el diagnóstico y tratamiento de las hepatitis virales a través del servicio de urgencias: un paso más hacia la eliminación de las hepatitis víricas

Integrar el diagnóstico y tratamiento de las hepatitis virales a través del servicio de urgencias: un paso más hacia la eliminación de las hepatitis víricas

Antecedentes y objetivos

Muchas personas con infección por VHC y VHB desconocen su infección, en particular si pertenecen a poblaciones con factores de riesgo y que además pueden tener barreras para las pruebas de detección, vinculación a la atención y al tratamiento. Los departamentos de urgencias suelen ser su único punto de contacto con el sistema de salud.

 

Métodos

Estudio prospectivo que investiga las pruebas de diagnóstico del VHB y del VHC (HBsAg y anti-VHC), y en caso de tener un resultado positivo se hacen pruebas reflejas para anti-VHD y ARN del VHC, en adultos que acuden a un servicio de urgencias y requieren un análisis de sangre. Los casos positivos detectados se remitieron a realzar un seguimiento y tratamiento si indicado. Se realizó un análisis de costo-efectividad.

 

Resultados

Desde febrero de 2020 a febrero de 2022, se realizaron cribados a 17.560 personas. Se detectó HBsAg en 91 (0,5%), el ARN del VHC se detectó en 128 (0,7%) y anti-VHD en 2 (0,01%). Casi el 40% de los casos positivos desconocían su condición. La vinculación con la atención se logró en 42 de 56 participantes con HBsAg positivo y en 45 de 69 participantes con ARN del VHC positivo que eran candidatos para la derivación. El cribado del VHC y el VHB frente a ningún cribado produjo 1,06 y 0,42 años de vida adicionales ajustados por calidad, respectivamente, con una relación coste-utilidad incremental de 7.629€ y -147€ por AVAC ganado, y demostró ser aún más rentable en pacientes con hepatitis C de 40 años a 70 años.

 

Conclusiones

En el cribado de hepatitis B, C y D en urgencias de Barcelona, la prevalencia de HBsAg fue del 0,5% y del ARN del VHC del 0,7%, aproximadamente tres veces mayor que la observada en la población general. Esta estrategia diagnosticó a pacientes con infección activa por VHC y sin factores de riesgo, que no habrían sido examinados según las recomendaciones actuales. En este contexto, la detección y la vinculación con la atención de las hepatitis víricas son rentables.

 

Financiación

Programa FOCUS de Gilead Sciences.

 

Impacto e implicaciones

Se evaluó la realización y la rentabilidad de un programa de detección de hepatitis viral en un departamento de urgencias, cuyo objetivo fue identificar y vincular con la atención a las personas que viven con hepatitis B y C.

Los hallazgos revelan una prevalencia de hepatitis B y C tres veces mayor que en la población general española, posiblemente atribuible al papel del servicio de urgencias como principal puerta de entrada de atención sanitaria para las poblaciones vulnerables, que tienen una mayor prevalencia de hepatitis viral.

No se pudieron identificar factores de riesgo de hepatitis viral en la mayoría de las personas que viven con hepatitis B y C que acuden al servicio de urgencias; por lo tanto, en las estrategias de detección de hepatitis se debe considerar la detección más allá de los factores de riesgo.

El cribado en urgencias es coste-efectivo para la hepatitis C y supone una estrategia de ahorro para la hepatitis B en nuestro medio. Estos datos deberían informar futuras actualizaciones de las guías clínicas.

 

Resumen principal

El cribado de infección por hepatitis vírica en urgencias reveló que el 0,7% tenía infección activa por VHC y el 0,5% por VHB, cifra casi tres veces mayor que en la población general. Casi la mitad de los pacientes con VHC o VHB desconocían su infección y muchos no cumplían con los criterios de detección actuales. En este contexto, la práctica del cribado de VHC y VHB en el servicio de urgencias permitió tratar y vincular a la atención a un número significativo de pacientes y resultó rentable.

 

Puntos destacados

 

  • La prevalencia de VHC/VHB en el servicio de urgencias es tres veces mayor que en la población general.
  • El 40% de las personas que viven con el VHC o el VHB no sabían que estaban infectados.
  • No se identificaron factores de riesgo de hepatitis viral en el 60% (VHC) y el 92% (VHB).
  • La detección del VHC y del VHB en el servicio de urgencias es rentable.

 

Resumen gráfico

Integrando el tratamiento de las hepatitis virales en el servicio de urgencias

17.560 participantes cribados entre 2020 y 2022

La prevalencia de hepatitis B y C en los servicios de urgencias es tres veces mayor que en la población general. La detección de hepatitis viral en los servicios de urgencias es un paso más para la eliminación de la hepatitis.

 

Introducción

La hepatitis causada por la infección crónica por el virus de la hepatitis C (VHC) y el virus de la hepatitis B (VHB) es la principal causa de cáncer de hígado en todo el mundo. Se estima que 1,1 millones de muertes en 2019 estuvieron relacionadas con complicaciones de la hepatitis viral.

En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desarrolló la Estrategia Global del Sector Salud para eliminar la hepatitis viral. Los principales objetivos de esta iniciativa son una reducción del 90% en la incidencia de hepatitis B y C, y un 65% reducción de la mortalidad asociada para 2030. Los modelos matemáticos sugieren que sólo 11 países de altos ingresos (Australia, Canadá, Dinamarca, Egipto, Finlandia, Francia, Georgia, Japón, Noruega, España y el Reino Unido) están en camino de eliminar la hepatitis C para 2030, mientras que se espera que ninguno de los países participantes elimine la hepatitis B para ese año (Observatorio Polaris, AASLD 2022). Para lograr el objetivo de la OMS son esenciales mejores estrategias para identificar casos no diagnosticados y garantizar un seguimiento adecuado. En varios países se han implantado enfoques de microeliminación para grupos vulnerables en riesgo (por ejemplo, personas que se inyectan drogas, inmigrantes, prisioneros) como parte de un plan integral para reducir el número de personas que viven con infección por VHC y VHB y aumentar los nuevos diagnósticos. Sin embargo, muchos de estos grupos tienen problemas para acceder a la atención sanitaria dentro de los circuitos convencionales y desconocen que padecen hepatitis viral. Además, la coinfección con el virus de la hepatitis D (VHD) en el portador del VHB acelera la progresión de la enfermedad; por lo tanto, la detección del VHD podría ser beneficiosa en todos los pacientes con VHB positivo.

Muchos países cuentan con una estrategia de detección de hepatitis viral basada en factores de riesgo, pero la interacción con los centros de atención de salud es limitada en las poblaciones vulnerables. Las prisiones, los centros de reducción de daños, los refugios para migrantes y los departamentos de urgencias son a menudo su único punto de contacto con el sistema de salud. En esta línea, los Servicios de Urgencias (SU) han sido propuestos como un entorno eficaz para el cribado de virus de transmisión sanguínea y su posterior vinculación con la atención. El objetivo de este estudio fue establecer un programa de cribado y vinculación de la atención desde los SU para las hepatitis virales (B, C y D) y evaluar la rentabilidad de esta iniciativa.

 

Pacientes y métodos

Se trata de un estudio prospectivo realizado en el servicio de urgencias del Hospital Universitari Vall d’Hebron, un hospital de referencia del área sanitaria norte de Barcelona con una población de 450.000 habitantes. El estudio se realizó entre febrero de 2020 y febrero de 2022. Se les ofrecieron pruebas de hepatitis B y C. a las personas ≥18 años que acudieron al servicio de urgencias por una afección médica que requería un análisis de sangre. Se analizaron los anticuerpos contra el VHC (anti-VHC) y el antígeno de superficie del VHB (HBsAg) en la misma muestra de sangre del servicio de urgencias en todos aquellos a quienes no se les habían realizado pruebas para detectar estos marcadores en los 3 meses anteriores. La prueba refleja de ARN del VHC se realizó automáticamente en individuos anti-VHC positivos, y la prueba refleja de ADN del VHB y anticuerpos VHD (anti-VHD) a las personas que tenían un resultado positivo para HBsAg. Se obtuvo el consentimiento oral antes de la prueba.

Los resultados obtenidos fueron cifrados y enviados periódicamente al coordinador del estudio, encargado de la revisión y validación. El coordinador, hepatólogo de la Unidad de Hígado del hospital, fue el responsable de la derivación a la atención médica especializada. Se evaluaron los registros médicos de los participantes con ARN del VHC o HBsAg detectables para determinar su estado clínico, social y funcional. Después de la evaluación de cada caso, el coordinador del estudio decidió qué pacientes eran candidatos a una consulta ambulatoria para evaluar la terapia y el seguimiento del VHB y el VHC. Al momento de la derivación, la fibrosis hepática se evaluó mediante FIB-4, con fibrosis avanzada definida por una puntuación FIB-4 >3,25. Los pacientes con criterios de tratamiento comenzaron la terapia en la primera visita al especialista para minimizar la posibilidad de pérdida durante el seguimiento.

 

Discusión

Este estudio prospectivo describe un programa integrado de detección de hepatitis viral y vinculación con la atención para personas que acuden a un servicio de urgencias de un hospital de referencia y que requieren un análisis de sangre. La prevalencia de hepatitis B y C en este entorno fue tres veces mayor que en la población general española. Además, el 60% de las personas con hepatitis C y el 92% con hepatitis B no reconocieron tener ningún factor de riesgo de hepatitis viral, lo que indica que el cribado de esta enfermedad basado en factores de riesgo podría pasar por alto a un gran porcentaje de personas con estas infecciones. Se detectaron anticuerpos anti-VHD en sólo 2 pacientes HBsAg positivos, lo que resultó en una prevalencia del VHD del 2,2%, un valor inferior al informado anteriormente, pero en línea con estimaciones más recientes.

Los exámenes hospitalarios permiten la recuperación de registros médicos para ayudar a determinar si los pacientes deben ser remitidos a un especialista, y los hospitales tienen los recursos para contactar y vincular a los pacientes con la atención adecuada. Entre 69 candidatos VHC positivos para derivación, 45 (65%) fueron atendidos por un hepatólogo e iniciaron el tratamiento. Los 45 participantes completaron el tratamiento y se sabe que 42 (93%) lograron una RVS. En vista de la alta eficacia del tratamiento actual contra el VHC, es razonable suponer que los tres pacientes perdidos durante el seguimiento también alcanzaron una RVS. Además de mejorar la detección de la hepatitis crónica, los análisis de rentabilidad indicaron que este enfoque de detección en los servicios de urgencias podría ser una estrategia eficaz que se podría incorporar al sistema nacional de salud de España.

Es importante recordar que el 60% de los participantes positivos al VHC en este estudio carecían de factores de riesgo asociados. Según las recomendaciones del Ministerio de Sanidad español, estos pacientes no habrían sido examinados ni diagnosticados. El porcentaje era aún mayor en personas con infección por VHB: el 92% carecía de algún factor de riesgo conocido. Esto podría estar relacionado con el estigma asociado a los factores de riesgo y la renuencia a informarlos, o con el largo intervalo entre la adquisición y el diagnóstico de la infección, que complica su identificación. Estos resultados sugieren que el cribado del VHC y del VHB basado en factores de riesgo podrían dificultar el diagnóstico de estos pacientes.

La infección por VHC se había registrado en el historial médico del 23% de los participantes con ARN del VHC detectable, pero desconocían su condición. Se observaron resultados similares para el VHB: el 35% ya habían sido diagnosticados antes del presente cribado y se perdieron durante el seguimiento. Estos resultados sobre la falta de concienciación y la baja vinculación a la atención en los casos con infección por hepatitis B coinciden con los hallazgos de un estudio de detección en el servicio de urgencias que fue publicado en Australia. Es de destacar que la mitad de las personas con infección activa por el VHC y el 18% de los casos HBsAg positivos en España, tenía signos de fibrosis avanzada en el momento del diagnóstico, lo que destaca la necesidad de una vinculación adecuada con la atención.

No todos los participantes diagnosticados en el servicio de urgencias eran candidatos para la terapia. Sólo la mitad de las personas con infección activa por VHC fueron remitidas a un especialista. Esto se debe en parte a que una gran parte eran pacientes de edad avanzada con comorbilidades y una esperanza de vida corta. Además, el 35% de los que tenían VHC activo y derivación a especialista no acudieron al seguimiento. Se trataba principalmente de personas con problemas sociales importantes, lo que respalda los datos sobre la dificultad de proporcionar tratamiento contra el VHC a determinadas poblaciones. Cuarenta y dos de los 45 pacientes tratados (93%) alcanzaron una RVS. En el grupo que tenía HBsAg positivo, el 75% de los que no tuvieron seguimiento especializado lograron vincularse con éxito a la atención. Esto concuerda con los resultados del estudio de Jacob et al, en el que más del 87% de los pacientes estaban vinculados a la atención. Creemos que la figura del hepatólogo actuando como coordinador del screening fue un factor clave para facilitar una vinculación rápida y sencilla a la atención y reduciendo el tiempo desde el diagnóstico hasta el tratamiento. Puede valer la pena considerar este enfoque para aumentar la probabilidad de vinculación con especialistas desde el servicio de urgencias.

El análisis de rentabilidad mostró que la detección del VHB y el VHC en el servicio de urgencias es eficiente. En comparación con ningún cribado, la ICUR estuvo por debajo de la DAP en España para el VHC y fue una estrategia dominante para el VHB. Hasta donde sabemos, estos son los primeros datos que muestran que la detección de hepatitis viral en urgencias en España es rentable y consistente con los resultados de estudios en el Reino Unido y Francia. El análisis de sensibilidad mostró que la detección del VHC en pacientes de 40 años a 70 años (recomendado por las sociedades científicas nacionales) fue aún más rentable, arrojando una ICUR más baja en el escenario ajustado por cohorte de edad, como se ha descrito en estudios previos. Por el contrario, el análisis de sensibilidad de la población VHB no vacunada (edad 50-80 años) mostró una ICUR más alta, pero aún muy rentable, para la detección del servicio de urgencias.

Es probable que las pruebas de urgencias para detectar el VHC y el VHB sean rentables en muchas otras áreas geográficas, dependiendo de la prevalencia de estas infecciones. Otros estudios que evalúen las pruebas del servicio de urgencias en diferentes regiones serán de ayuda para informar las pautas de prueba.

Conclusiones

La detección de infección por hepatitis viral en los asistentes al servicio de urgencias que requerían un análisis de sangre mostró una prevalencia del 0,7% de infección activa por VHC y una prevalencia de VHB casi tres veces mayor que en la población general, a pesar de un programa de vacunación establecido. El cuarenta por ciento de los pacientes con infección por VHC o VHB desconocían su estado y un gran porcentaje no cumplía con los criterios de detección de VHC/VHB según las recomendaciones actuales. La detección del VHC/VHB en el servicio de urgencias y la vinculación con la atención son rentables.

Fuente: jhep-reports.eu

Artículo original: https://www.jhep-reports.eu/article/S2589-5559(23)00263-X/pdf

Referencia: Llaneras J, Ruiz-Cobo JC, Rando-Segura A, Barreira-Díaz A, Domínguez- Hernández R, Rodríguez-Frías F, Campins M, Colom J, Casado MA, Blanco-Grau A, Bañares J, Monforte A, Falcó A, Ruíz L, Meza B, Pumarola T, Riveiro-Barciela M, Esteban R, Buti M, Integrating viral hepatitis management into the emergency department: A further step towards viral hepatitis elimination, JHEP Reports (2023), doi: https://doi.org/10.1016/j.jhepr.2023.100932

 

Artículo traducido y adaptado por ASSCAT

Nueva interpretación de posibles causas de la hepatitis aguda infantil de origen desconocido que creó una alarma hace 2 años

Nueva interpretación de posibles causas de la hepatitis aguda infantil de origen desconocido que creó una alarma hace 2 años

Esta hepatitis grave podría ser debida a una comprensión insuficiente de la patogenicidad de los adenovirus.

Hace 2 años, la hepatitis infantil de origen desconocido llamó la atención en todo el mundo sin quedar del todo aclarado su origen. Hasta el 12 de mayo de 2022, se han notificado 492 casos de hepatitis aguda, incluidas 12 muertes, en niños de 16 años o menos.[1] Estos casos mostraron síntomas iniciales de gastroenteritis seguidos de ictericia y hepatitis aguda. Se descartaron los virus de las hepatitis A-E. Además, la mayoría de los pacientes no tenían fiebre y tenían menos de 5 años de edad.[1] Los estudios específicos para el diagnóstico de virus revelaron que en el 59,6% (90/151 casos analizados) fueron positivos para adenovirus (AdV) y el 11,6% (20/173 casos analizados por PCR) fueron positivos para el virus del síndrome respiratorio agudo grave (SARS)‐coronavirus 2 (CoV‐2), con 19 casos de coinfección.

En una publicación reciente se planteó la hipótesis de que esta hepatitis en niños se podría deber a la coexistencia los dos virus, el AdV y el SARS-CoV-2, lo que produciría una elevada necrosis de hepatocitos.[2]

Según la evidencia disponible, la infección por AdV es sin duda la causa directa y principal, puesto que el AdV puede causar síntomas gastrointestinales incluso cuando la afectación principal se halla en el tracto respiratorio, particularmente en niños pequeños,[3] y las infecciones por afinidad gastrointestinal AdV-40 y AdV-41 muestran síntomas de gastroenteritis o diarrea y/o complicaciones raras, colitis hemorrágica, hepatitis , colecistitis o pancreatitis.[3] Esto es totalmente consistente con los síntomas observados en los casos con una alta tasa de AdV positivos y también explica por qué se identificaron otros tipos de AdV. Además, debido a la falta de inmunidad humoral, aí en más del 80% de las infecciones por AdV diagnosticadas, los niños eran menores de 4 años,[3] lo que es consistente con las edades predominantes de 3 a 5 años, en los niños con hepatitis aguda.

Los autores proponen que la hepatitis grave causada por AdV en humanos puede haber estado circulando durante mucho tiempo. Cabría preguntarse por qué no se hizo antes un seguimiento de esta enfermedad. En primer lugar, los médicos generalmente ignoraban si el AdV causaba hepatitis. Anteriormente existía una baja incidencia de hepatitis grave de origen desconocido en niños pequeños, pero las causas carecieron de investigaciones en profundidad después de descartar los virus de la hepatitis A-E.

En segundo lugar, en algunos casos se detectó coinfección por SARS‐COV‐2 y AdV, y esto puede haber agravado la hepatitis causada por AdV, como ha ocurrido en la hepatitis causada por el virus de la hepatitis B. El papel de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) aquí ha sido aumentar el número de casos de hepatitis grave detectados.

En tercer lugar, durante la pandemia, los organismos de salud pública aumentaron su vigilancia de las enfermedades infecciosas, lo que condujo finalmente al descubrimiento y la atención mundial de este tipo de hepatitis. En un caso se informó por primera vez el hallazgo de hepatitis por AdV en un adulto inmunocompetente en los Estados Unidos lo cual descarta que el AdV sea la causa hepatitis grave solo en pacientes inmunocomprometidos.[4] Los mecanismos de defensa inmune, pueden ser responsables del desarrollo de toxicidad hepática aguda mediada por el virus de la hepatitis AdV a través de la interferencia entre citocinas y quimiocinas.[5]

Se han identificado más de 100 tipos de AdV, y están surgiendo tipos novedosos y recombinantes; la mayoría de estos tipos no han sido suficientemente investigados, en especial su patogénesis en niños. Sin embargo, sugieren realizar estudios retrospectivos en aquellos casos de hepatitis no causada por los virus de las hepatitis A-E, conjuntamente con los tipos emergentes de AdV.

Referencias:

  1. European Centre for Disease Prevention and Control . Communicable disease threats reports, 8–14 May, 2020 Week 19. 2022 [cited 2022 May 17]. Availabe from: https://www.ecdc.europa.eu/en/publications‐data/communicable‐disease‐threats‐report‐8‐14‐may‐2022‐week‐19
  2. Brodin P, Arditi M. Severe acute hepatitis in children: investigate SARS‐CoV‐2 superantigens. Lancet Gastroenterol Hepatol. 2022. https://doi.org/10.1016/S2468‐1253(22)00166‐2
  3. Lynch JP 3rd, Kajon AE. Adenovirus: epidemiology, global spread of novel serotypes, and advances in treatment and prevention. Semin Respir Crit Care Med. 2016;37(4):586–602.
  4. Khalifa A, Andreias L, Velpari S. Adenovirus hepatitis in immunocompetent adults. J Investig Med High Impact Case Rep. 2022;10:23247096221079192. https://doi.org/10.1177/23247096221079192
  5. Ajuebor MN, Jin Y, Gremillion GL, Strieter RM, Chen Q, Adegboyega PA. GammadeltaT cells initiate acute inflammation and injury in adenovirus‐infected liver via cytokine‐chemokine cross talk. J Virol. 2008;82(19):9564–76.

 

Fuente: journals.lww.com

Artículo traducido y adaptado por ASSCAT

Declaración conjunta del Grupo Europeo sobre Obesidad Infantil (ECOG), la Coalición Europea para las Personas que Viven con Obesidad (ECPO), la Asociación Internacional de Pediatría (IPA), la Obesity-Canada, la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad, el Grupo de Trabajo sobre Obesidad Infantil (EASO-COTF), la Coalición de Acción contra la Obesidad (OAC), la Sociedad de Obesidad (TOS) y la Federación Mundial de Obesidad (WOF), instan a utilizar en las personas con sobrepeso u obesidad y en particular en la edad infantil, un lenguaje que evite el estigma relacionado con el peso

Declaración conjunta del Grupo Europeo sobre Obesidad Infantil (ECOG), la Coalición Europea para las Personas que Viven con Obesidad (ECPO), la Asociación Internacional de Pediatría (IPA), la Obesity-Canada, la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad, el Grupo de Trabajo sobre Obesidad Infantil (EASO-COTF), la Coalición de Acción contra la Obesidad (OAC), la Sociedad de Obesidad (TOS) y la Federación Mundial de Obesidad (WOF), instan a utilizar en las personas con sobrepeso u obesidad y en particular en la edad infantil, un lenguaje que evite el estigma relacionado con el peso

Voces líderes en el campo de la investigación y de la práctica clínica en la obesidad han pedido el uso de un lenguaje que priorice a la persona y al paciente en la práctica clínica, la investigación, la educación y las comunicaciones en la información sobre sobrepeso y obesidad.

Si bien éste ha sido un mensaje claro y consistente en el contexto de la obesidad adulta, el objetivo del presente documento es resaltar la importancia del lenguaje centrado en las personas en la obesidad infantil.

La obesidad es una enfermedad neurometabólica crónica y compleja en la que una acumulación anormal o excesiva de grasa corporal supone un riesgo para la salud. La terminología que prioriza a las personas reconoce apropiadamente a los individuos primero y evita definirlos por su enfermedad, por ejemplo, utilizando el término “personas con obesidad” en lugar de “personas obesas”. Por extensión, la comunicación respetuosa que prioriza a la persona utiliza términos centrados en el paciente en lugar de términos eufemísticos o etiquetas emocionales que sugieren victimización o impotencia. En contraste, el lenguaje que prioriza la identidad o la enfermedad coloca la enfermedad o discapacidad antes del sustantivo que se refiere a la persona.

El uso de lenguaje e imágenes centrados en el paciente se considera una estrategia crucial para abordar conceptos como el exceso de peso y el estigma relacionados con la obesidad. Sobre el exceso de peso existen sesgos, estereotipos, actitudes y creencias negativos sobre una persona en función de su peso o tamaño corporal. Los sesgos se basan en gran medida en conceptos erróneos considerando que la obesidad es el resultado de la debilidad individual y, en consecuencia, es responsabilidad de cada individuo abordarla, no se basan en los conceptos más actualizados de que la obesidad es una enfermedad con factores biológicos, genéticos, psicosociales y ambientales complejos.

Los sesgos en el peso se manifiestan en acciones y comportamientos, como la estigmatización, las burlas, el acoso, el rechazo social y la discriminación relacionados con el peso en la educación, el empleo y la atención sanitaria. El sesgo, el estigma y la discriminación basados en el peso crean problemas de salud, sociales y sociales y las desigualdades económicas y, por lo tanto, se debe dar prioridad a la prevención de los prejuicios y el estigma.

Si bien hoy en día todos los individuos son propensos a sufrir prejuicios sobre el peso, los niños están particularmente predispuestos. Las percepciones de discriminación de los niños pueden desarrollarse temprano en la vida, y algunos autores identifican expresiones de estigma y prejuicios sobre el peso a partir de los 3 años. Independientemente del tiempo de exposición al estigma durante la vida del niño, su impacto tiene consecuencias graves y para toda la vida, incluyendo angustia psicológica, peores resultados sociales y académicos y consecuencias físicas adversas que afectan el desarrollo de la personalidad, la autoimagen, la autoestima y la confianza, y la calidad de vida en general.

Los niños pueden sufrir el lenguaje y comportamientos estigmatizantes en una variedad de entornos, desde compañeros y educadores en el entorno escolar hasta padres y familiares en el hogar. Las plataformas de redes sociales y las películas y programas de televisión dirigidos a niños a menudo refuerzan los sesgos sobre el peso. El lenguaje y las conductas estigmatizantes no se limitan a los ámbitos sociales, sino que también se han documentado ampliamente en entornos de atención médica y entre el personal en el manejo clínico de la obesidad. Un estudio encontró que entre los adolescentes que viven con obesidad, el uso de lenguaje estigmatizante provocaba respuestas de tristeza o vergüenza. Los padres y los niños que experimentan estigma sobre el peso en los entornos de atención médica pueden retrasar o evitar las visitas, lo que puede tener graves consecuencias para su salud y bienestar. El estigma sobre el peso se ha demostrado que se asocia con una peor salud ya que tienen menos probabilidades de acceder a la atención o cumplir con el tratamiento. El uso de un lenguaje respetuoso y no estigmatizante es importante para la prevención, el tratamiento y el manejo eficaces de la obesidad.

La Academia Estadounidense de Pediatría y la Sociedad de Obesidad han publicado una declaración de política sobre el “estigma experimentado por niños y adolescentes con obesidad” y las Guías de Práctica Clínica Canadienses sobre Obesidad recomiendan que los servicios de atención médica eviten el uso de palabras, imágenes y prácticas críticas cuando atiendan a pacientes que viven con obesidad.

Sin embargo, a pesar de los múltiples advertencias a instituciones académicas, autoridades de salud pública, organizaciones de profesionales sanitarios, medios de comunicación, servicios de salud pública y órganos responsables de la enseñanza, para que adopten un lenguaje sobre la obesidad infantil que refleje el conocimiento científico actual de la enfermedad, el progreso sigue siendo lento. De hecho, un estudio publicado recientemente encontró una adherencia muy baja al lenguaje centrado en el paciente en publicaciones científicas relacionadas con la obesidad infantil publicadas entre 2018 y 2020 y disponibles en PubMed, y la mayoría de los artículos incluían etiquetas estigmatizantes no centradas en el paciente. Sin embargo, entre los artículos sobre obesidad pediátrica indexados en PubMed durante los últimos 20 años, se observa una fuerte disminución en el uso de lenguaje no centrado en el paciente en los títulos de artículos revisados desde 2014 en adelante. Curiosamente, en 2019 un mayor número de publicaciones utilizaron un lenguaje centrado en las personas en sus títulos que aquellas que no lo hicieron.

Estas tendencias alentadoras podrían atribuirse a las decisiones de las principales revistas sobre obesidad de imponer en sus políticas editoriales el uso de un lenguaje centrado en las personas, junto con la intensa campaña que aboga por su uso por parte de las principales organizaciones y sociedades internacionales.

Si bien la mayoría de las revistas orientadas a la obesidad tienen políticas lingüísticas que dan prioridad a la persona, esto no se extiende a todas las revistas. Todavía hay un número sustancial de revistas que publican artículos que no utilizan el lenguaje centrado en las personas en estudios de niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad. Por ejemplo, el 4 de julio de 2022 se publicaron 32 artículos en PubMed que no utilizaban un lenguaje centrado en las personas en su título y/o resumen. Además, la implementación de estas políticas es inconsistente entre las revistas.

De hecho, todas las revistas científicas que publican sobre la prevención, el tratamiento o la atención de la obesidad deben adoptar y hacer cumplir políticas lingüísticas que prioricen a las personas al publicar sobre pacientes con cualquier enfermedad, incluida la obesidad. Este uso del lenguaje centrado en las personas también debería aplicarse a cualquier presentación o conferencia, conversación hablada, artículos en los medios o entrevistas (entre otros ámbitos y contextos) para evitar la percepción de discriminación antes citada y potencialmente aumentar la estigmatización, reduciendo el impacto positivo y la eficacia de las acciones educativas, científicas o clínicas.

Un análisis reciente del impacto del enfoque estratégico de Obesity Canada (OC) para reducir el sesgo de asociado al peso y el estigma de la obesidad mediante la adopción de una política para mejorar el idioma en sus conferencias sobre obesidad, mostró que con el tiempo, los resúmenes de las investigaciones tenían más menciones al sesgo de peso. También demostraron que adoptar un lenguaje que priorice a las personas como una práctica estándar lleva tiempo y que comunicar claramente y hacer cumplir los cambios en las políticas lingüísticas es imperativo para una adopción generalizada.

Es de vital importancia continuar interactuando con niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad, para garantizar el uso del lenguaje centrado en la persona y que el marco lingüístico de su condición refleje su preferencia. A nivel individual, el lenguaje de las personas primero es una discusión delicada. Las personas que viven con obesidad pueden tener sus propias preferencias sobre los términos o el lenguaje que preferirían usar cuando hablan sobre la obesidad con su equipo médico. Puhl y sus colegas realizaron recientemente una gran encuesta online entre padres y adolescentes estadounidenses y resaltaron la diversidad de preferencias de los jóvenes y la necesidad de enfoques individualizados que apoyen una comunicación efectiva entre padres y jóvenes mediante el uso de sus términos preferidos al discutir el peso.

Sin embargo, en documentos y presentaciones de investigación, educación, clínica y política/promoción relacionados con la prevención y el manejo de la obesidad, el lenguaje centrado en las personas debe ser una práctica estándar. Además, en las presentaciones, documentos o conversaciones entre los profesionales responsables de la atención médica y los pacientes en relación con la obesidad, también es importante ser preciso con las definiciones, los términos y el lenguaje utilizados. Por ejemplo, el término obesidad y no “peso” o “índice de masa corporal” (que son indicadores utilizados para la detección y el diagnóstico), sólo deben usarse al describir la enfermedad de la obesidad pero no son adecuados en una consulta o bien para informar al paciente.

Es muy necesaria una educación amplia y continua de todas las personas que interactúan con niños y adolescentes con obesidad en múltiples entornos, para minimizar los prejuicios y el estigma en sus interacciones. Estas personas incluyen personal sanitario, cuidadores, profesores, entrenadores, compañeros, hermanos, padres y familias, pues pueden, ya sea directamente o no, contribuir a la estigmatización. En muchos casos, la toma de decisiones sobre alimentos, actividades, rutinas diarias o interacciones sociales la toman los padres, los representantes legales u otros adultos; por lo tanto, apoyar a los jóvenes con sobrepeso u obesidad debe involucrar a múltiples personas que tengan una correcta información sobre cómo es más conveniente interactuar. Se debe educar a los profesionales de la salud, los cuidadores y los maestros sobre la mejor manera de apoyar a los niños con obesidad a nivel individual y grupal.

Las escuelas deberían perseguir y evitar las burlas basadas en el peso, las cuales deben ser reconocidas en sus políticas contra el acoso escolar. Los profesores también deben garantizar que todos los niños puedan ser incluidos y bienvenidos en las actividades escolares. Esto es particularmente cierto para los profesores de educación física y los instructores y entrenadores de deportes/ocio, cuyas clases pueden crear inadvertidamente situaciones estigmatizantes.

Tales situaciones pueden incluir centrarse en los niños con sobrepeso y obesidad pidiéndoles que realicen ejercicios o tareas apropiados, asimismo se aconseja la exclusión de niños que tengan barreras físicas, sociales y/o psicológicas para participar en determinadas actividades de educación física o deportivas, selección sesgada de compañeros de equipo por parte de sus compañeros o burlas y victimización basadas en el peso, la apariencia o el desempeño. También se debe proporcionar a los padres, hermanos y familias las habilidades necesarias para apoyar a los jóvenes de una manera que sea respetuosa (no sólo en relación con el peso, también por la raza, etnia, identidad de género, edad, religión, etc.) para conseguir que sean inclusivas y no estigmatizantes.

De acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, los niños y jóvenes no deben sufrir prejuicios o “discriminación de ningún tipo, independientemente de la raza, color, sexo del niño o de sus padres o tutor legal, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional, étnico o social, propiedad, discapacidad, nacimiento u otra condición”.

Siguiendo las declaraciones ya iniciadas en relación a la población adulta, y ante la urgente necesidad de acabar con el estigma que rodea a la obesidad, particularmente entre niños y adolescentes, el Grupo Europeo de Obesidad Infantil (ECOG), como única sociedad internacional íntegramente dedicada a la Obesidad Pediátrica, invitó a la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad, al Grupo de Trabajo sobre Obesidad Infantil, a la Asociación Internacional de Pediatría (IPA), a la Obesity Canada, a la Coalición de Acción contra la Obesidad (OAC), a la Sociedad de Obesidad (TOS) y la Federación Mundial de Obesidad (WOF)—para unirnos en su llamado para el uso de un lenguaje y acciones que prioricen a la persona y a las personas para minimizar el sesgo por el peso, el estigma y la discriminación por parte de todas las personas directa o indirectamente involucradas con niños y adolescentes con obesidad.

La obesidad es una enfermedad compleja, sistémica y crónica con recaídas, con muchos factores contribuyentes y que están más allá del control individual. Creemos colectivamente que poner fin a la expresión del prejuicio sobre el peso y el estigma en forma de lenguaje peyorativo, junto con acciones positivas, contribuirá al diseño, ejecución y eficacia de las intervenciones y el manejo de la obesidad y mejorará los resultados sociales para todos los niños, independientemente de su peso o estado de enfermedad, al tiempo que mejorará su salud y bienestar, crecimiento y calidad de vida.

 

Referencia: https://doi.org/10.1111/ijpo.13024

Fuente: onlinelibrary.wiley.com

Artículo traducido y adaptado por ASSCAT

La interacción bidireccional negativa entre el cambio climático y la prevalencia y el cuidado de la enfermedad hepática: un comentario conjunto de la BSG (British Society of Gastroenterology), la BASL (British Association for the Study of the Liver), la EASL (European Association for the Study of the Liver) y la AASLD (American Association for the Study of the Liver)

La interacción bidireccional negativa entre el cambio climático y la prevalencia y el cuidado de la enfermedad hepática: un comentario conjunto de la BSG (British Society of Gastroenterology), la BASL (British Association for the Study of the Liver), la EASL (European Association for the Study of the Liver) y la AASLD (American Association for the Study of the Liver)

El impacto de la crisis climática en la salud: de lo global a lo específico del hígado

Se está reconociendo que la crisis climática es una de las mayores amenazas para la salud mundial del siglo XXI, porque el cambio climático se asocia a enfermedades.

Ya estamos viendo el impacto negativo en la salud mundial debido al aumento de la temperatura y la contaminación del aire. Un episodio notable fue la ola de calor extremo en Europa en el verano de 2003, que produjo un exceso de fallecimientos. Se estima que fueron 70.000 muertes de más en toda Europa, de las cuales el 20% en Londres y el 70% en París, atribuidas al cambio climático inducido por el hombre o antropogénico.

El cambio climático también afecta los determinantes sociales y ambientales de la salud, como el agua y la seguridad alimentaria, el estado mental y un fácil acceso a la atención médica asequible, el ejercicio y otras actividades físicas, la falta de los cuales se asocian a cambios negativos que tienen efectos nocivos en la salud a nivel mundial.

En particular y desde la perspectiva de la hepatología, la enfermedad hepática causa aproximadamente 2 millones de muertes por año en todo el mundo, y esta cifra de pacientes de enfermedad hepática continúa creciendo. Los factores que causan el cambio climático y el deterioro de la salud mundial en general también pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de una serie de enfermedades hepáticas, la mayoría de las cuales (quizás todas) son prevenibles. Esta explicación puede contribuir a la observación de que, entre 1990 y 2017, casi todos los países del mundo informaron del aumento en la prevalencia de la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés). Ésta es una enfermedad hepática que tiene efectos climáticos y ecológicos adversos.

Aunque se requiere más investigación para comprender la conexión entre el cambio climático y la enfermedad hepática, este comentario se enfoca en dos puntos: 1) el efecto del cambio climático en la enfermedad hepática y viceversa, y 2) cómo idear soluciones desde la hepatología sostenibles que puedan abordar los retos planteados. Ésta es una estrategia global considerando las especialidades relacionadas con la hepatología: gastroenterología y endoscopia así como una perspectiva global de los sistemas de salud.

Reflexiones sobre posibles soluciones de Hepatología Sostenible frente al reto de las interacciones recíprocas entre el cambio climático y la enfermedad hepática

Vemos una clara necesidad de educarnos a nosotros mismos, a nuestros pacientes, al público y a las autoridades sanitarias sobre la relación entre el cambio climático y la prevalencia y la atención a la enfermedad hepática. Debemos avanzar urgentemente hacia un modelo de atención más sostenible en la enfermedad hepática, destacando sus beneficios potenciales para los pacientes y los sistemas de atención médica, tanto en relación con las finanzas individuales como institucionales, y no menos importante para la salud del planeta.

Como enfoque general, se puede razonar que las mismas intervenciones podrían mejorar tanto el cambio climático como la enfermedad hepática, por ejemplo, fomentando la actividad física, como caminar e ir en bicicleta en lugar del transporte motorizado. Aunque es intuitivo que existe un impacto de la práctica de la hepatología clínica en el medio ambiente y una asociación entre la enfermedad hepática y el clima.

Al mismo tiempo y junto con la hepatología, se desarrolla el concepto de un futuro más sostenible para la endoscopia, el cual ha sido bien promovido por el “Grupo de Endoscopia Verde”, motivado por la observación negativa de que la endoscopia es la tercera fuente de desperdicio en un hospital típico.

Aquí se presentan algunas soluciones que podrían reducir tanto el cambio climático como las enfermedades hepáticas.

1) Guía para la Hepatología Sostenible

El abordaje de los factores que se sabe favorecen el cambio climático, es vital para restaurar y mantener la salud del hígado humano y un medio ambiente saludable. Por ejemplo, las dietas basadas en plantas (a diferencia de la carne roja y los alimentos ultraprocesados) tienen una huella de carbono más baja que una dieta occidental típica, y se estima que están asociadas con una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de hasta un 84% y un menor riesgo de NAFLD.

El ejercicio regular reduce la incidencia de hígado graso y, por lo tanto, debe promoverse para reducir la obesidad. Ello se relaciona con la dependencia del transporte motorizado. Si la persona cambiara un viaje al día en coche por uno en bicicleta, esto reduciría la huella de carbono de esa persona en aproximadamente 0,5 toneladas durante un año. Necesitamos reformular la obesidad y la NAFLD como problemas sociales, en lugar de centrarnos únicamente en la responsabilidad individual; necesitamos hacer campaña para instaurar medidas públicas (promoción de viajes activos, reducción de la contaminación del aire y dietas más saludables) que beneficiarán a nuestros pacientes, y a todos y también al medio ambiente.

2) Servicios de hepatología sostenibles

La práctica clínica sostenible se han de aplicar a todas las especialidades médicas y no son específicas de la hepatología, sino que deben adaptarse para satisfacer las circunstancias de cada especialidad. La industria de la salud es una fuente importante de gases de efecto invernadero a nivel mundial; en los Estados Unidos, por ejemplo, el sector de la salud representa aproximadamente el 8,5% de las emisiones nacionales de carbono. El coste estimado de los desechos en el sistema de atención de la salud de los EEUU es aproximadamente el 25% del gasto total en atención de la salud. El sector asistencial debe responsabilizarse de su contribución al cambio climático y prestar urgentemente servicios sostenibles, incluida la atención responsable a pacientes con enfermedades hepáticas. Los objetivos de la atención médica sostenible son la prevención, el empoderamiento y el autocuidado del paciente, la prestación de servicios eficientes y la provisión de alternativas bajas en carbono.

Al simplificar la práctica clínica, como repetición de pruebas y visitas clínicas innecesarias, esperaríamos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que resultan de la eliminación de materiales desechables utilizados y del transporte motorizado no necesario, mejorando así la salud del planeta. Se deben idear soluciones creativas que minimicen los costes relacionados con los desechos y los impactos ambientales negativos al mismo tiempo que se preservan la atención al paciente y los avances científicos. En este contexto, debemos desarrollar pautas y criterios para determinar si el seguimiento de los pacientes debe ser presencial o en determinados casos mediante alguna forma de contacto remoto, y con qué frecuencia. De manera similar, necesitamos datos sobre el valor de las pruebas no invasivas para evaluar la progresión de la enfermedad e indicar la necesidad de pruebas invasivas.

3) Se debe enfatizar la prevención primaria en Hepatología

Prevenir en lugar de curar es un tema clave de sostenibilidad descrito por el Centro para la Atención de la Salud Sostenible del Reino Unido, que también fue abordado recientemente por la Comisión EASL-Lancet. En el último comentario no se discutió específicamente un vínculo con el cambio climático, quizás destacando un falta de conciencia en la comunidad de hepatología. La Comisión EASL-Lancet, que se centró en proteger a la próxima generación de las complicaciones y la mortalidad prematura por enfermedad hepática, ha propuesto enfocar la prevención y el diagnóstico precoz en el tratamiento de las enfermedades hepáticas, objetivos fundamentales de la Hepatología para el futuro próximo. Este cambio conceptual también podría reducir el impacto climático negativo del sector salud.

4) Ejemplos de servicios sostenibles en Hepatología (es decir, prestación de servicios y alternativas bajas en carbono)

La pandemia de COVID-19 ha precipitado una reevaluación de la prestación de servicios médicos. Incluso antes de la pandemia de COVID-19, se habló sobre una mayor prestación de servicios sostenibles dentro de la Hepatología. Ha habido un movimiento hacia la reducción del uso de pruebas invasivas mediante el uso de biomarcadores serológicos y algoritmos para diagnóstico diferencial clínico y bioquímico. Una endoscopia ambulatoria, sin sedación, se puede realizar durante una visita clínica de rutina, ahorrando un viaje adicional del paciente para la endoscopia y la necesidad de acompañamiento, y además los materiales desechables utilizados para la sedación. Se habían informado avances con la telemedicina antes de que este servicio se generalizara, y fue adoptado, por ejemplo, en la entrega de tratamiento de la hepatitis C a los reclusos encarcelados en prisiones del Reino Unido.

La era de la COVID-19 ha obligado a los equipos de Hepatología de todo el mundo a explorar diferentes formas de trabajar; muchas de estas vías novedosas cumplen los criterios para una atención sanitaria sostenible. En una unidad de trasplante de hígado del Reino Unido, se adoptó una vía de evaluación de trasplante virtual, lo que resultó en una reducción significativa de los viajes de pacientes. Las consultas por teléfono y vídeo (“virtuales”) se han adoptado ampliamente y podrían suponer ahorros significativos de carbono (principalmente al evitar los viajes de los pacientes). Los datos de hepatología ambulatoria del Royal Cornwall Hospital en el Reino Unido demuestran que desde el comienzo de la pandemia, se han ahorrado más de 120.000 millas de pacientes, gracias a las consultas virtuales, con un ahorro de emisiones de CO2 equivalente a 97 viajes en avión de Londres a Nueva York (W Stableforth, comunicación personal, enero de 2022). Sin embargo, el entusiasmo por la telemedicina debe acogerse con cautela porque falta más información. La Hepatología ambulatoria virtual es atractiva, pero puede no ser necesariamente la panacea para un servicio de Hepatología Sostenible.

La mejora de los servicios de Hepatología con una calidad sostenible será obligatoria en la práctica clínica habitual, incluida la reducción de los residuos y las visitas no necesarias al hospital en un amplio espectro de enfermedades hepáticas, como en pacientes estables y bien compensados con cirrosis, hepatitis autoinmune, colangitis biliar primaria, y NAFLD, para quienes las pruebas no invasivas, la telemedicina y la detección de varices pueden ser suficientes.

Una llamada a la acción a actualizarse

La acción decisiva dentro de la comunidad de Hepatología con respecto a la crisis climática está atrasada; y no se puede continuar con “como siempre”. Las sociedades de especialistas en hepatología, junto con la ciudadanía, los pacientes, los políticos y los investigadores (que representan tanto a la ciencia como a la industria) deben trabajar juntos para abordar las amenazas vinculadas con el cambio climático y la enfermedad hepática. Aquellas personas que son conscientes de estas conexiones clima-hepatología deben estar a la vanguardia para trabajar en estos conceptos dentro de sus organizaciones. Uno de los objetivos del comentario actual es crear conciencia dentro de los ámbitos de la hepatología sobre el vínculo entre el cambio climático y la enfermedad hepática. Las medidas prácticas deben ser tomadas por médicos individuales, departamentos, organizaciones de atención médica y sociedades profesionales. En consecuencia, los objetivos más amplios de los hepatólogos han de ser:

  • Crear conciencia sobre el vínculo recíproco entre el cambio climático y la enfermedad hepática, que incluye la formación pre-graduada en la facultad de medicina y la formación especializada.
  • Facilitar la investigación sobre el impacto del clima en el hígado y la atención médica relacionada con el hígado.
  • Promover la conciencia de cómo las formas de vida pueden tener un impacto positivo en la prevención de enfermedades hepáticas y la crisis climática, y abogar por tales cambios de comportamiento y estilo de vida.
  • Reducir los contactos de atención médica de bajo valor en Hepatología, por ejemplo, reducir las visitas y procedimientos presenciales que no sean necesarios.
  • Promover servicios de hepatología sostenibles y buenas prácticas entre colegas, principalmente a través de conferencias virtuales, simposios y reuniones interactivas de grupos pequeños intercaladas con reuniones sociales, educativas y presenciales.
  • Desarrollar conjuntos estandarizados de métricas (protocolos) de sostenibilidad específicas para Hepatología.
  • Abogar por inversiones gubernamentales, por ejemplo, políticas para reducir el impacto nocivo del alcohol, prohibir la comercialización de comida basura, promover alimentos saludables y hacer que el ejercicio sea gratuito y accesible para todos.

Resumen

Debe reconocerse la asociación entre el cambio climático y la salud y la enfermedad hepática y la necesidad de Servicios de Hepatología Sostenibles. Como dijo el presidente Barack Obama en la Cumbre sobre el Cambio Climático de la ONU en 2014: “Somos la primera generación en sentir el impacto del cambio climático y la última generación que puede hacer algo al respecto”. Como hepatólogos, ahora hemos de tener en cuenta este mensaje y trabajar juntos por la salud de nuestros pacientes y del planeta proporcionando una Hepatología Sostenible desde el punto de vista medioambiental.

 

Fuente: journal-of-hepatology.eu

Referencia: https://doi.org/10.1016/j.jhep.2022.02.012

Artículo traducido y adaptado por ASSCAT