por Comunicació ASSCAT | 15/05/2023
Las enfermedades hepáticas en general son prácticamente asintomáticas hasta un estadio muy avanzado, y eso dificulta la identificación de los casos precoces.
Por este motivo puede ser una amenaza muy importante para el Sistema Nacional de Salud, porque desgraciadamente las cifras actuales de sobrepeso y obesidad son de alrededor del 40% en menores de 18 años, y la incidencia de diabetes cada año es mayor.
En esta entrevista, el Dr. José Luis Calleja, jefe de Servicio de Gastroenterología y Hepatología en el Hospital Universitario Puerta del Hierro (Madrid) y Catedrático de Medicina (UAM), nos explica qué es la esteatohepatitis no alcohólica (hígado graso).
Pregunta.- ¿En qué consiste la esteatohepatitis no alcohólica?
Respuesta.- La esteatohepatitis no alcohólica, o más comúnmente conocida como hígado graso, consiste básicamente en la infiltración de grasa en el hígado. Es una patología que afecta aproximadamente al 25% de la población general, y su incidencia es creciente porque está muy ligada a la obesidad, a la diabetes y al síndrome metabólico (síndrome que incluye hipertensión arterial, aumento de colesterol, aumento de ácido úrico, etc.).
En Estados Unidos, que es un país que va por delante con la epidemia de obesidad y de diabetes, ya es la principal causa de enfermedad crónica en el hígado y de cirrosis hepática, es decir, de presencia de grasa en el hígado. En la mayor parte de los casos es una enfermedad de pronóstico excelente, pero hay un subgrupo de pacientes en los que la grasa en el hígado va acompañada de inflamación, que al mantenerse durante un periodo largo de tiempo genera fibrosis y cirrosis. Estamos hablando de un número absoluto de pacientes importante.
P.- ¿Cómo impacta la enfermedad en los pacientes? ¿Y en el sistema sanitario?
R.- Las enfermedades hepáticas en general son prácticamente asintomáticas hasta un estadio muy avanzado, y eso dificulta la identificación de los casos precoces. Creemos que es una amenaza muy importante para el Sistema Nacional de Salud, porque desgraciadamente las cifras actuales de sobrepeso y obesidad son de alrededor del 40% en menores de 18 años, y la incidencia de diabetes cada año es mayor. Dentro de unos años, la enfermedad hepática por hígado graso va a ser una enfermedad muy prevalente en España, porque hay mucho más sedentarismo y peor alimentación. Por tanto, pensamos que es absolutamente imprescindible introducir en la agenda escolar educación sobre hábitos de vida saludable: en los últimos años, el porcentaje de sedentarismo de nuestra juventud está subiendo de manera alarmante, lo que tiene mucho que ver con la forma actual de ocio. Además, debería existir también una mayor protección, incluso fiscal, de la alimentación saludable: no puede ser que cueste más barata una hamburguesa que una ensalada, porque en momentos de crisis económica, como los actuales, las familias pobres se convierten también en familias enfermas.
P.- ¿Qué especialidades son las que están involucradas en el abordaje de la enfermedad? ¿Cuál es el circuito del paciente?
R.- La atención primaria es absolutamente esencial, porque es el primer nivel en el que se ve a la mayor parte de los pacientes. Es importante desarrollar protocolos que permitan hacer un cribado inicial de la enfermedad e identificar aquellos que están en mayor riesgo o ya presentan fibrosis hepática y separarlos de los que va a ser suficiente con indicarles hábitos de vida saludable. Esta enfermedad es especialmente frecuente y grave en personas con diabetes, que representan aproximadamente un 11% de la población española: igual que está estandarizado, que se deben revisar el fondo de ojo, el riñón, etc., tenemos que intentar también que se incluya el estado del hígado. Otra especialidad especialmente involucrada son los endocrinólogos, por ser la diabetes una fuente importante de pacientes.
También estamos trabajando con los especialistas de laboratorio, los bioquímicos clínicos y los jefes de servicio de análisis clínicos: sería fácil automatizar un índice de fibrosis a la vez que se realiza un control de la diabetes, y que el médico disponga automáticamente de esa información. Es decir, aprovechar cualquier actuación de salud para identificar previamente la enfermedad.
Después del cribado en Atención Primaria, el grupo de pacientes que ya ha desarrollado una fibrosis hepática o está en riesgo de desarrollarla son los que tendrían que ser derivados a hepatología.
P.- ¿Qué tratamientos hay disponibles en la actualidad?
R.- Hoy en día el tratamiento más eficaz es la combinación de dieta y ejercicio físico que, si se cumple, el 90% de los pacientes se curan; pero desgraciadamente, por la idiosincrasia del propio tratamiento, sólo un 10% de los pacientes lo mantienen a largo plazo. El hígado es un órgano muy agradecido: si somos capaces de parar o de prevenir la causa que lo está dañando, se recupera. Pero hay un punto de no retorno, que afortunadamente es muy avanzado, en el que el paciente ha desarrollado un cáncer hepático o una fibrosis descompensada, y ahí la capacidad de actuación es mucho menor. Para estos casos, actualmente existen a nivel mundial más de cuarenta o cincuenta ensayos clínicos diferentes, con diferentes moléculas.
P.- ¿Existe suficiente concienciación sobre la NASH?
R.- No, hay un desconocimiento completo de la enfermedad y además entre los profesionales a veces se da cierta banalización porque, aunque que la mayor parte de los pacientes evolucionan bien, hay otro pequeño grupo que no, por eso no podemos decir que es una enfermedad completamente benigna.
P.- Recientemente, se ha presentado el informe “La esteatohepatitis no alcohólica (NASH): situación actual y retos asistenciales” elaborada en coordinación con EY y con la colaboración institucional de Advanz Pharma, y que ha contado con su participación como experto. ¿Cuál es el objetivo del informe y qué puntos clave se recogen en el mismo?
R.- Este informe está dedicado a plantear políticas generales para intentar identificar precozmente los pacientes con riesgo de sufrir la patología, y definir actuaciones y medidas de prevención que podemos llevar a cabo para evitar la progresión de la enfermedad.
P.- En el 48º Congreso anual de la Asociación Española para el Estudio del Hígado, ¿qué aspectos relativos a esta enfermedad se trataron?
R.- Se han presentado resultados preliminares de algunos fármacos dirigidos contra la obesidad que nos van a ayudar en los pacientes que no pueden perder peso sólo con dieta. También se han presentado algunos resultados de terapias no farmacológicas como son las endoscópicas que permiten una restricción gástrica, o incluso cirugía de la obesidad que, en algunos casos extremos, puede ayudar a que el paciente pierda peso y, por lo tanto, mejore su hígado.
Fuente: okdiario.com
por Comunicació ASSCAT | 27/03/2023
El presidente de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), José Luis Calleja, ha advertido que entre el 20% y el 25% de la población española tiene hígado graso, una patología que constituye la tercera causa de cáncer de hígado; si bien considera probable que sea la primera en una década, dado el avance de su prevalencia.
Así lo expresó el especialista en el marco de la presentación del 48º Congreso de la AEEH, donde se abordaron los principales retos en relación con las patologías del hígado, como es el caso del hígado graso. “Esta enfermedad está muy ligada a la epidemia de obesidad y de diabetes que hay en la población, aunque afortunadamente sólo una pequeña parte de estos pacientes hacen un cuadro hepático más importante”, aclaró el experto, para añadir que, inicialmente, la enfermedad aparece acompañada de una inflamación que luego desemboca en cirrosis.
Según el experto, este aumento de enfermedad hepática metabólica tiene mucho que ver con los hábitos de consumo actuales, que favorecen el consumo de alimentos ultraprocesados en detrimento de la dieta mediterránea. “Necesitamos leyes que favorezcan no tanto la penalización de la comida ultraprocesada, sino favorecer la dieta mediterránea”, incidió Calleja.
Por todo ello, Calleja advirtió que ha cambiado el perfil de paciente con enfermedad hepática avanzada. “Antes era un paciente de mediana edad que tenía infección por hepatitis C. Ahora, es un paciente de más edad con síndrome metabólico y, en ese contexto, ha desarrollado cirrosis”, comentó el presidente de la AEEH.
Otro de los factores de riesgo para la aparición del hígado graso y de la enfermedad hepática en general es el consumo de alcohol. De hecho, el 50% de los pacientes ingresados en digestivo lo están por problemas de alcohol. “El mensaje de consumo moderado de alcohol hay que cambiarlo. Queremos promover que, en cualquier paciente con enfermedad hepática, su consumo de alcohol debe ser cero”, reclamó Calleja.
Hígado graso en niños
Por su parte, la secretaria de la AEEH, Sabela Lens, lanzó la advertencia de que el hígado graso ya constituye una de las principales consultas en Pediatría: “Además, los pediatras ven un patrón más agresivo asociado a la corta edad, y este inicio temprano de la enfermedad hace prever que, en las próximas décadas, la gente joven tendrá enfermedad hepática avanzada”, aseguró.
Tal y como recordaron ambos expertos, el tratamiento del hígado graso se basa en dieta y ejercicio físico. “Si un paciente baja un 10% de su peso, desaparece prácticamente la totalidad del hígado graso. Es decir, haciendo ejercicio físico y con una dieta hipocalórica, la enfermedad revierte y desaparece”, reiteró Calleja, si bien aclaró que “pocos pacientes lo consiguen”.
“El 90% de los pacientes de nuestras consultas fracasan en la dieta a largo plazo, y lo hacen porque no tenemos los medios suficientes para hacer un seguimiento”, lamentó el presidente de la AEEH. “Estas personas necesitan apoyo, seguimiento, intervención psicológica, consejo nutricional y tiempo de profesionales para que el paciente entienda por qué tiene que hacer la dieta”, argumentó.
En este punto, Calleja anunció que la AEEH está elaborando un consenso con la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y con las sociedades de médicos de familia, a saber, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) para abordar este aspecto de manera global y hacer este tipo de recomendaciones.
Plan Nacional de Prevención de Enfermedades Hepáticas
Por todo ello, la AEEH está desarrollando un Plan Nacional de Prevención de Enfermedades Hepáticas que prevé presentar ante el Ministerio de Sanidad y las CCAA después del verano o, al menos, en el último trimestre del año.
“La enfermedad hepática es asintomática hasta la fase final. Los esfuerzos que promovemos como sociedad es que sabemos que, a día de hoy, la mayoría de las enfermedades hepáticas son prevenibles”, incidió Calleja. “Necesitamos un Plan que aborde la enfermedad hepática no desde el punto de vista del tratamiento, para el que llegamos muy tarde, sino de la prevención de que el paciente lo pueda desarrollar”, comentó.
Un total de 50 profesionales están trabajando en él, centrándose en áreas como el cáncer de hígado, la hepatitis, el hígado graso, el alcohol y las enfermedades raras. “Estos expertos van a diseñar acciones para la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento de las enfermedades, y no sólo las van a enumerar, sino que también las van a priorizar, con el objetivo de poner el hígado en la agenda de la legislación”, apostilló Calleja.
Cáncer de hígado
Si los expertos prevén que el hígado graso va a convertirse en la principal causa de cáncer de hígado en menos de una década es porque la presencia de cáncer de hígado en pacientes con hígado graso en España se ha triplicado en la última década.
El cáncer de hígado es el segundo tipo de cáncer que más años de vida resta a la población y cada año se diagnostican en España 6.600 nuevos casos de cáncer de hígado, la mitad ya en estadios avanzados, lo que reduce cinco veces sus posibilidades de supervivencia.
Representa el 2,3% de todos los tumores y el sexto en orden de frecuencia, pero el temor de los especialistas es que su prevalencia crezca si no se frena la epidemia de hígado graso ligada a obesidad y diabetes. El hepatocarcinoma es el tumor primario del hígado más frecuente, suponiendo entre el 80-90% de los casos de esta patología, seguido del colangiocarcinoma.
Para el presidente de la AEEH, el principal problema de este cáncer es que es su estigma, ya que se asocia al alcohol y las drogas. “Ha costado mucho visibilizar que le puede ocurrir a personas que no presentan factores de riesgo”, comentó.
En ese punto, tanto el presidente como la secretaria de la AEEH mencionaron el problema en el acceso a la innovación para terapias de este tipo de cáncer. Así, Calleja criticó que España haya denegado fármacos en segunda línea tras haber sido aprobados por la Agencia Europea del Medicamento (EMA).
Lo mismo ocurre con un tratamiento para la Hepatitis Delta, la forma más agresiva de hepatitis viral y huérfana de tratamiento. Afecta al 5% de las personas con hepatitis D y hay más de 200 pacientes infectados en España. En 2020, la EMA aprobó el primer fármaco, pero en España aún no está aprobado, si bien se han tratado a 9 pacientes a través de uso compasivo.
Fuente: infosalus.com
por Comunicació ASSCAT | 20/03/2023
El hígado graso es una de las mayores preocupaciones de los hepatólogos actualmente, que advierten que en 10 años será la principal causa del cáncer de hígado.
El crecimiento de esta enfermedad hepática lleva a los especialistas a advertir de la necesidad de prevenirla desde la atención primaria siempre que tengan un paciente que reúna uno o más factores de riesgo: diabetes, hipertensión y obesidad. “Prácticamente un 70% de los diabéticos de más de 50 años tienen hígado graso. Se les hace seguimiento de la vista, del riñón y de los pies para prevenir daños que pueda provocar la diabetes, pero el hígado no se mira”, ha advertido el Dr. José Luis Calleja, presidente de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH).
Para revertir esta falta de atención sobre el hígado en pacientes que manifiestan un síndrome metabólico sistémico, que conlleva obesidad, diabetes e hipertensión, la AEEH trabaja ya con las tres sociedades científicas de medicina de familia y la de Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición en el desarrollo de un consenso para que el hígado también sea objeto de revisión en estos pacientes. “Necesitamos un abordaje global. En España este abordaje no se incluye todavía en las guías de práctica clínica, pero la sociedad americana ya incluye el hígado como un target específico en la diabetes”, apunta el Dr. Calleja, que ejerce como jefe del Servicio de Gastroenterología y Hepatología, Hospital Universitario Puerta del Hierro.
Los hepatólogos destacan que es la manera de tener un diagnóstico precoz del hígado graso, que puede hacerse mediante una analítica y una ecografía abdominal. “Un reciente estudio sobre más de 17.000 personas indica que si existe al menos un factor de riesgo, tres de cada cuatro personas pueden tener una hepatopatía crónica”, ha señalado la Dra. Sabela Lens, hepatóloga del Hospital Clínic de Barcelona. La enfermedad ya afecta a más de 10 millones de personas en España.
Cerca del 20% de estos pacientes pueden presentar esteatohepatitis y, de ellos, 400.000 presentarían ya una cirrosis hepática. No se sabe con certeza la cifra porque mucha gente desconoce que tiene esta enfermedad. “Las patologías del hígado son silentes, apenas generan síntomas específicos, por lo que se diagnostican en fases avanzadas, cuando han progresado a fibrosis o, en el peor de los casos, a cirrosis, lo que dificulta la reversión del daño hepático”, ha lamentado el Dr. Calleja.
Por eso la AEEH está inmersa en el desarrollo de un plan de prevención que quiere presentar al Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas antes de que finalice el año. Señalan que España carece de un plan nacional sobre patologías del hígado y consideran que su puesta en marcha es fundamental. El especialista destaca que son enfermedades “muy prevenibles” ya que, si el paciente pierde peso, deja de beber alcohol, se cura la hepatitis C o cesa en cualquier factor de riesgo de enfermedades del hígado, este órgano “es muy agradecido y recupera su función de manera muy frecuente”.
“Más de 50 profesionales están trabajando en un documento que va a diseñar qué acciones se pueden hacer a nivel social, desde el sistema sanitario y los profesionales y desde la Administración para la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento de la enfermedad hepática”, ha detallado el presidente de la AEEH, que confía que este borrador sea el germen del plan nacional sobre patologías del hígado. “Es urgente desarrollarlo y aprobarlo”, ha afirmado el especialista.
La preocupación sobre el hígado graso es doble por su impacto en adolescentes y jóvenes, segmento en el que estudios recientes han estimado que hasta ocho de cada diez personas con sobrepeso presentan ya hígado graso, y se encuentran en riesgo de desarrollar una cirrosis a edades tempranas. El consumo de alcohol en los más jóvenes preocupa a los hepatólogos, que advierten de la falta de sensibilización en la sociedad sobre los riesgos de consumirlo. “El 50% de los ingresados en una planta de digestivo de los hospitales en España están ahí por un problema de alcohol”, ha avisado el presidente de la AEEH.
Por otra parte, la presencia de cáncer de hígado en pacientes con hígado graso en España se ha triplicado en la última década. En España se diagnostican 6.600 nuevos casos de cáncer de hígado cada año, la mitad ya en estadios avanzados, lo que reduce cinco veces sus posibilidades de supervivencia. De nuevo el Dr. Calleja señala la importancia de la prevención. “A los pacientes diagnosticados con hígado graso los metemos en un programa de cribado de cáncer con ecografías semestrales. El diagnóstico precoz es muy importante, porque la diferencia entre encontrar un pequeño tumor de 1,5 centímetros o uno de seis centímetros, avanzado, es vivir o morir”.
Fuente: isanidad.com