“Las cifras de preobesidad (sobrepeso) y obesidad siguen siendo alarmantes en España, afectando ya a más de la mitad de la población”.

Este es la principal conclusión que se desprende de la nueva encuesta realizada por la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) según comentó la Dra. María del Mar Malagón, presidenta de esta sociedad y subdirectora científica del Instituto Maimónedes de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC).

Los resultados de esta encuesta, que se presentaron en el marco del Día Mundial contra la Obesidad (4 de marzo), están en línea con otros datos, encuestas y posicionamientos llevados a cabo por otras sociedades y entidades en el contexto de esta efeméride.

La Dra. Malagón explicó a Medscape que esta actualización de la SEEDO (la encuesta anterior es de 2020) se basa en un procedimiento de entrevistas en línea realizadas a un total de 1.000 individuos, manteniendo un equilibrio respecto al sexo, edad (mayores de 18 años), comunidad autónoma y tamaño de hábitat. “En esta población, los datos recogidos muestran que el 53,8% de los entrevistados padecían exceso de peso: 36,6% tenía sobrepeso y 17,2% presentaba obesidad”.

Los datos también reflejan que el índice de masa corporal (IMC) medio de la población encuestada se sitúa en 25,97, mostrando que las mujeres y las cohortes de personas más jóvenes registran un índice de masa corporal más bajo (las mujeres son también las que documentan tasas más elevadas de bajo peso).

“Estos resultados son comparables con los últimos datos presentados por el Observatorio de la Nutrición y de Estudio de la Obesidad (NAOS), basados en la Encuesta Europea de Salud en España (EESE) de 2020 sobre una población mayor, y que establecían una prevalencia del sobrepeso de 37,6% y 16% de obesidad. Estamos, por tanto, en la media europea de población con exceso de peso, ya que esta se sitúa en 53%, según los datos de Eurostat en 2019. No obstante, y aunque ciertamente hay países europeos con tasas más elevadas (Croacia, Malta), nos situamos considerablemente por encima de países de nuestro entorno, como Italia o Francia, que presentan las tasas más bajas de Europa (46% y 47%, respectivamente)”, comentó la presidenta de SEEDO.

El sedentarismo (por delante de la dieta) como agente causal

Para los especialistas de la SEEDO, la encuesta pone de manifiesto que tanto el sobrepeso como la obesidad se asocian a una menor actividad física y práctica de ejercicio en relación a lo que se observa en la población general, de ahí que con base en las respuestas de los encuestados, el ranking de factores causales de estas cifras de exceso de peso estaría encabezado por los hábitos relacionados con el ejercicio (primer lugar), la alimentación (segundo lugar) y la gestión emocional o psicológica (tercer lugar).

En opinión de los autores, estos datos reflejan claramente una relajación o descuido de los buenos hábitos de vida elementales, principalmente la actividad física: casi la mitad de los encuestados (42,6%) reconoce que no realiza ningún tipo de ejercicio o dedica a esta actividad menos de una hora a la semana. En la misma línea están las cifras de sedentarismo, “preocupantes” según estos especialistas: 47,2% indica que se pasa entre 1 a 5 horas sentado, tumbado o inactivo (sin contar las horas de sueño); 31% sitúa su sedentarismo en una media de 5 a 8 horas diarias y 16% reconoce pasar más de 8 horas al día de actitud sedentaria.

Entre las medidas a adoptar para solucionar esta situación, los expertos pusieron el foco en la necesidad de prescribir ejercicio físico adecuado y óptimo para cada persona, de forma individualizada, y potenciar una mayor formación de los médicos en este ámbito.

Asimismo, los responsables de la encuesta vincularon estos datos al impacto de la pandemia. “La implantación del teletrabajo (más horas sentados delante del ordenador y cerca de la cocina), el estrés, las limitaciones para acudir a los centros deportivos y el miedo a salir a la calle en las personas de mayor edad han contribuido sin duda a que en la actualidad más de la mitad de la población deba preocuparse por las consecuencias negativas para su salud que ocasiona el exceso de peso”, explicó el Dr. Albert Lecube, vicepresidente de SEEDO y jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitari Arnau de Vilanova en Lérida, España.

Mayor autopercepción y permanencia del estigma

En cuanto a las valoraciones subjetivas de este problema, la Dra. Malagón apuntó que “la encuesta ha revelado otros datos significativos, como que más de la mitad de los encuestados considera que tiene exceso de peso, y a más de un 70,9% les gustaría estar más delgados, lo que pone en evidencia que sí existe conciencia sobre la obesidad como un problema”.

Es en la franja de edad a partir de los 35 años donde esta autopercepción del sobrepeso se ve más definida. Otro dato de interés en este sentido es que las mujeres son las que declaran en mayor medida haber intentado perder peso en algún momento de su vida (78,2% frente a 67,2% de los hombres).

“Aunque sobre la base de los datos de la encuesta no se puede discriminar ciertamente si esa percepción es debida a motivos de salud o estéticos, podemos tener esperanza en que las campañas que se están realizando, y especialmente las actividades desarrolladas en torno al Día Mundial contra esta enfermedad, son importantes para consolidar la idea de que la obesidad es una patología crónica y que debe ser tratada como tal”, dijo la Dra. Malagón.

“Un aspecto importante a destacar, y que hemos detectado también en la encuesta, es la percepción real del estigma social que acompaña a las personas que viven con obesidad”, añadió la Dra. Malagón. “De hecho, prácticamente la mitad de las personas entrevistadas que creen que tienen exceso de peso (43,9%) se han sentido acomplejadas por ello, siendo mayor esta sensación entre las mujeres (54,5%) y 14,1% de las personas encuestadas se han sentido rechazadas por su peso en alguna ocasión”.

Estas conclusiones coinciden en gran medida con las de la Encuesta sobre la percepción de la obesidad en España, realizada por la Asociación Bariátrica Híspalis Nacional, Asociación de Pacientes Bariátricos y Obesidad (ABH), en colaboración con Novo Nordisk, que refleja que 82% cree que las personas con obesidad no son tratadas con respeto e incluso 79% admite referirse despectivamente a ellas como “gordos(as)”, frente a 68% que los denomina “obesos(as)”.

Asimismo, 91% de los encuestados considera que la obesidad afecta psicológicamente a quienes la padecen; la mayoría (59%) piensa que lo hace por igual a hombres y mujeres, si bien hasta 38% opina que éstas son las más afectadas. Del sondeo se desprende que 8 de cada 10 personas percibe que las personas con obesidad ven mermada su vida laboral y social, en mayor medida en el caso de las mujeres (47%) que a los hombres.

Según el Dr. Eduardo Domínguez, jefe de la Unidad de Cirugía Esófago-Gástrica y Bariátrica del Hospital Universitario Virgen Macarena, de Sevilla y asesor científico de ABH, esta situación de estigmatización se podría reducir ofreciendo información rigurosa a la población, “recurriendo a estrategias que han funcionado en otras enfermedades que, en principio se percibían como problemas generados por falta de voluntad del individuo, como el consumo en exceso de alcohol, y que ahora son consideradas realmente como lo que son y lo que es la obesidad: una enfermedad compleja y multifactorial”.

El reto de un abordaje desde el enfoque de la cronicidad

Un punto en el que coincidieron unánimemente todas las declaraciones realizadas en el marco del Día Mundial contra esta enfermedad fue la necesidad de conseguir que la obesidad sea reconocida y, por tanto, diagnosticada y tratada como una patología crónica que requiere un abordaje profesional y multidisciplinar.

Así, y según se recoge de forma explícita en el comunicado de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), esta enfermedad tiene poco reconocimiento, tanto por parte de la sociedad como del sistema sanitario. “Los datos del estudio mundial Action-IO (Concienciación, Cuidado y Tratamiento en el Manejo de la Obesidad. Una observación Internacional) referentes a España reflejan que solo 59% de las personas con obesidad reconoce que este problema se trata de una enfermedad crónica, y 80% destaca que la responsabilidad del tratamiento es únicamente suya. Por este motivo, las personas con obesidad tardan una media de 6 años en consultar con el profesional sanitario, lo que provoca una peor evolución de su enfermedad”, manifestaron los expertos de la SEEN.

“A pesar de que 93% de los profesionales de la salud consideran la obesidad como una enfermedad crónica, solo 44% de los pacientes con obesidad reciben el diagnóstico de esta enfermedad por parte de su médico, y apenas 24% son citados a visita de seguimiento”, continúan los especialistas, para quienes esta menor atención responde a múltiples factores, como la estigmatización, que culpabiliza al paciente por no tener hábitos saludables; a la escasa disponibilidad de recursos para abordarla; a que su tratamiento farmacológico no está cubierto por la financiación pública, como sí ocurre con otras enfermedades crónicas; y a que a las listas de espera para el tratamiento quirúrgico son largas y restrictivas.

En este sentido, durante la presentación de la encuesta de la SEEDO, el Dr. Lecube hizo hincapié en la importancia de una adecuada formación de todos los profesionales sanitarios que tienen contacto con los pacientes obesos: “Es algo totalmente necesario si consideramos que solamente 51% de las personas encuestadas había recibido en alguna ocasión previa consejos para reducir el exceso de peso, por lo que todavía queda mucho trabajo por hacer en este sentido”.

Lesiones y discapacidad: otro “daño colateral” al alza

Otro de los aspectos puestos de relieve por la encuesta de la SEEDO es la mayor presencia entre las personas con sobrepeso y obesidad de lesiones asociadas a la cadena posterior: espalda (lumbalgias), caderas, rodillas o tobillos. Así, 54,4% de los encuestados constataron una lesión de este tipo en el último año (frente a 47,6% de la población general) que los especialistas relacionan con la desviación del centro de gravedad, el exceso de grasa y los desequilibrios biomecánicos que produce el sobrepeso.

En la misma línea, desde la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) se ha alertado de que las consultas médicas de rehabilitación atienden cada vez a más personas con discapacidad asociada a patologías provocadas por el exceso de peso. “El sobrepeso y la obesidad, en sus diferentes grados de afectación, se acompañan de discapacidad, por lo que el aumento en su prevalencia implica a su vez un incremento de la discapacidad y los costes asociados”, explicó la Dra. Marta Supervía, portavoz de la SERMEF.

La Dra. Supervía también aludió al impacto que ha tenido en este sentido la COVID-19, concretamente el efecto tanto de las restricciones de movilidad como de la limitación de las actividades sociales en las cifras de sobrepeso y la obesidad, y su nexo con el aumento de la prevalecía de lesiones.

Para hacer frente a esta realidad, la SERMEF ha creado un área específica, el Grupo de Trabajo de Obesidad, con la intención, como explicó la Dra. Supervía, “de dar respuesta efectiva y segura a las necesidades de atención rehabilitadora a las personas que padecen sobrepeso y obesidad en las diferentes áreas de rehabilitación, para obtener los mejores resultados en la recuperación y mejora de la función”. Entre las acciones que este grupo tiene previsto llevar a cabo están: analizar la evolución de la nueva realidad epidemiológica de los pacientes de los servicios de rehabilitación con respecto a la obesidad, evaluar la concienciación de los profesionales sanitarios respecto a la obesidad como patología y estudiar el impacto funcional en cada uno de los perfiles de los pacientes con obesidad atendidos en las diferentes unidades de los servicios de rehabilitación (cardiovasculares, respiratorios, con funcionalidad motora disminuida…).

Cirugía bariátrica: retraso preocupante

También fue recurrente en estos foros la referencia a la situación actual existente respecto a los pacientes candidatos a una intervención quirúrgica para solucionar su obesidad. “La cirugía bariátrica no se considera prioritaria en España, y esta circunstancia se agravó durante la pandemia de la COVID-19, ya que se cancelaron hasta el 60% de los procedimientos bariátricos previstos”, manifestó el Dr. Manuel Vilches, cirujano digestivo y director médico de Johnson & Johnson Medical Devices, quien puso de relieve los riesgos asociados al retraso de este tipo de intervenciones: “Su aplazamiento conlleva importantes implicaciones en la calidad de vida y la supervivencia del paciente. Sin embargo, en España no es sencillo tener datos de lista de espera real. Algunos estudios evidencian que un 68% de los pacientes tienen que esperar un mínimo de 6 meses para acceder a la cirugía bariátrica e incluso, en algunos casos, se prolonga hasta más de cuatro años”.

Según comentó el Dr. Vilches, aunque anualmente se realizan alrededor de 10.000 intervenciones bariátricas en España, se trata de una cifra muy reducida en relación con la población diana con un índice de masa corporal >40, así como en proporción a otros países europeos.

“Si bien pudiera parecer que este tipo de cirugía supone un coste para el sistema sanitario, en realidad se trata de una inversión que implica un ahorro a largo plazo, ya que los pacientes con sobrepeso consumen más recursos sanitarios, se someten a más intervenciones quirúrgicas y duplican el gasto en prescripciones respecto a las personas con un IMC <25 kg/m2, y con la cirugía bariátrica conseguimos disminuir o eliminar las comorbilidades asociadas a la obesidad, además de mejorar las expectativas y la calidad de vida de los pacientes”, concluyó el Dr. Vilches.

 

Fuente: espanol.medscape.com

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