Los casos de hepatitis alcohólica se dispararon un 50% durante la pandemia del COVID

Los casos de hepatitis alcohólica se dispararon un 50% durante la pandemia del COVID

El aumento del consumo de alcohol durante la pandemia ha provocado el aumento de los casos y de la mortalidad de los enfermos.

Las consecuencias de la pandemia del coronavirus todavía se arrastran cuando justo se celebran 3 años de la declaración del estado de la alarma. Aunque, el impacto del COVID en la sociedad, y en especial, en la salud de la gente, se tardará mucho en determinar el daño real del COVID, se investigan diversas cosas. Ahora, un grupo de especialistas ha revelado que los casos de hepatitis provocada por el alcohol se dispararon un 50% después del estallido de la pandemia. Según los expertos, estos datos son una muestra de las graves consecuencias que provocaron los confinamientos, la saturación del sistema sanitario y la soledad que vivieron algunas personas.

Una de las autoras del estudio, Elisa Pose, hepatóloga del Hospital Clínic de Barcelona, ha explicado que “este tipo de hepatitis es la forma más grave de presentación clínica de la enfermedad hepática por alcohol y está asociada a una elevada mortalidad. La desarrollan personas con un consumo de alcohol crónico, intenso y que, además, ya suelen tener una enfermedad hepática de base”.

50% más casos después del confinamiento

El estudio realizado a partir de los datos del Registro Español de Enfermedad Hepática por Alcohol (REHALC), la fuente de información más importante de España sobre esta tipología de enfermedades, ya que, monitoriza la actividad de 30 hospitales grandes y medios de todo el Estado. Estos centros sanitarios atienden un 22% de la población española, es decir, cerca de 10 millones de personas. Para extraer estos resultados se han analizado todos los casos de hepatitis alcohólica que se atendieron en los 30 hospitales entre 2015 y 2021. El total de los casos los han dividido en dos grupos: los que se atendieron antes y después de la pandemia. Los resultados revelan que, en los años anteriores a la pandemia del COVID, los hospitales atendían una media de 14 casos en el mes, mientras que después se dispararon hasta 21, y a partir de aquí la tendencia va en aumento. El estudio muestra que desde marzo de 2020 hasta diciembre de 2021, los centros atendieron a 460 personas con esta enfermedad.

Los datos del estudio no sólo demuestran el aumento de los casos, sino también la gravedad de ellos y la mortalidad que provocaron, un hecho que se relaciona con el aumento del consumo, el desbordamiento del sistema sanitario. Así pues, del total de casos atendidos antes de la pandemia, un 26% murió 1 año después de ser diagnosticados, mientras que después de la pandemia se disparó hasta el 31%. La investigación se presentó en el congreso de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH).

Factores del aumento de casos

Los investigadores señalan como principal factor del crecimiento de los casos con el aumento del consumo de alcohol. En el estudio también se ha incluido una investigación elaborada en los Estados Unidos que revela que las ventas de bebidas alcohólicas aumentaron casi un 20% a partir del 20 de marzo de 2020, y se ha mantenido durante los 2 años posterior. “En algunos grupos, como personas más jóvenes y que acostumbran a beber solo en un contexto social, el consumo en general descendió por el confinamiento. Pero en grupos con un consumo crónico y antecedentes de abuso hubo un incremento muy importante, el mayor que se ha producido en mucho tiempo”, ha explicado al mismo diario el coordinador del Centro de Salud Mental del distrito Centro de Madrid, David Fraguas.

Los expertos aseguran que la pandemia fue todavía peor para los colectivos más vulnerables, personas con más problemas de salud mental, menos recursos, más aisladas socialmente y con antecedentes de abuso de alcohol, precisamente aquellas que más ayuda necesitaban para hacer frente a las consecuencias de la crisis sanitaria, se vieron privadas de un día para otro de muchas redes de apoyo.

 

Fuente: elnacional.cat

Sólo nueve de 200 pacientes con hepatitis delta han accedido al fármaco bulevirtide mediante uso compasivo

Sólo nueve de 200 pacientes con hepatitis delta han accedido al fármaco bulevirtide mediante uso compasivo

Los hepatólogos lamentan la “inequidad” entre comunidades autónomas, ya que algunas no autorizan el uso compasivo del medicamento, que no está aprobado en España.

Las dificultades para acceder en España a tratamientos innovadores en todo tipo de patologías es una queja habitual de médicos y pacientes. Y algunas enfermedades minoritarias tampoco escapan a estos obstáculos. De los más de 200 pacientes con hepatitis delta (VHD) registrados, solamente nueve han podido acceder al tratamiento con bulevirtide, el fármaco aprobado por la EMA en 2020 y que no está disponible bajo precio-reembolso en España. La única forma de acceder es mediante el mecanismo de uso compasivo, que es el que ha permitido a los nueve pacientes tratarse, pero tampoco está disponible en todas las comunidades autónomas.

Así lo ha explicado la Dra. Sabela Lens, especialista en Gastroenterología y Hepatología en el Hospital Clínic, en el comienzo del 48 Congreso Anual de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH). La mayoría de los pacientes afectados por hepatitis delta “son muy jóvenes” y ante la falta de tratamiento, “la última alternativa que les queda es el trasplante de hígado”, ha señalado. Este tipo de hepatitis afecta a un 5% de las personas con hepatitis B. Se debe al VHD, un pequeño virus que para poder replicarse necesita de la presencia del virus de la hepatitis B. La hepatitis delta se considera “la forma más agresiva de hepatitis viral”, ha apuntado la Dra. Lens.

El primer fármaco específico para este tipo de hepatitis aprobado por la EMA es bulevirtide. Se trata de un inhibidor de entrada del virus a las células. El fármaco se une al receptor que el VHB necesita para entrar en las células hepáticas, por tanto evita que el VHD pueda replicarse. Sus ensayos clínicos, que mostraron su capacidad para suprimir el VHD y la cura funcional del VHB en personas con ambos virus, en combinación con interferón.

Este medicamento no está aprobado en España. Pero, en teoría, los pacientes pueden acceder a fármacos que sí estén autorizados por la EMA a partir del mecanismo de uso compasivo. Sin embargo, los hepatólogos de la AEEH, denuncian la “falta de equidad” entre comunidades autónomas en el uso de este mecanismo. “Hay comunidades que han denegado el uso compasivo de este fármaco en pacientes con hepatitis delta. No en todas las comunidades se aprueba el uso compasivo, lamentaba la Dra. Lens.

“El acceso a la innovación es un problema en España, pero no sólo en hepatología, en todo”, ha afirmado el Dr. José Luis Calleja, presidente de la AEEH. En el caso concreto del cáncer de hígado, señala que hasta ahora, “había muy pocas opciones terapéuticas”. Una de las razones de esa falta de arsenal es la “estigmatización” de este tipo de tumores respecto a otros, por estar provocado en muchas ocasiones por cirrosis y hepatitis, enfermedades vinculadas en algunos casos al consumo de alcohol y drogas.

El especialista ha lamentado que Sanidad “ha denegado la aprobación de cualquier fármaco para el tratamiento del cáncer de hígado en segunda línea”. “Esto es algo insólito porque se han aprobado fármacos hasta en quinta línea en cáncer de mama, colon o pulmón”, ha afirmado. El pasado mes de mayo Sanidad aprobó la combinación de anticuerpos monoclonales atezolizumab y bvacizumab como tratamiento de primera línea para el hepatocarcinoma y está pendiente la aprobación de durvalumab en combinación con tremelimumab.

Hasta su aprobación, algunas comunidades autónomas han recurrido al uso compasivo o al uso fuera de indicación, ya que son fármacos aprobados para otros tipos de cáncer. Pero, de nuevo, el Dr. Calleja lamenta que “no ha sido posible su uso en todos los sitios porque la regulación en las comunidades autónomas no es homogénea. Eso genera inequidad.

 

Fuente: isanidad.com

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