Tratar el VHC en población reclusa: el desafío continúa

30/08/2018 | Artículos, Noticias de prensa, Sin categorizar

El valor potencial que puede obtenerse intensificando las pruebas de detección y el tratamiento de las enfermedades infecciosas en la población reclusa ha cobrado especial importancia tras el compromiso de la Unión Europea de erradicar el virus de la hepatitis C.

El consumo de drogas por vía parenteral es la principal forma de transmisión de esta infección. Ahora se dispone de nuevos tratamientos eficaces, pero sigue siendo un desafío garantizar que los pacientes infectados tengan acceso a ellos”. Así lo asegura el Informe Europeo sobre Drogas 2018, publicado por la Comisión Europea.

Según este documento, “puede lograrse un cuantioso beneficio para la comunidad si se evalúa a los consumidores de drogas y se abordan sus necesidades sanitarias y sociales antes de su excarcelación”. Por este motivo, el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA, en sus siglas en inglés) tiene previsto apoyar una nueva iniciativa para aumentar la concienciación y fomentar el acceso a las pruebas de detección y el tratamiento de la hepatitis C en la población reclusa.

El consumo de drogas ilegales es un factor reconocido que contribuye a la carga de morbimortalidad global. Entre los problemas crónicos asociados a su consumo se encuentran la dependencia y la aparición de enfermedades infecciosas relacionadas con las drogas. El Informe Europeo sobre Drogas 2018 actualiza el estado de situación con las más importantes y, en el caso de la hepatitis C, constata grandes diferencias entre países en términos de prevalencia.

Hepatitis C: diferencias entre países

Las hepatitis víricas en general, y en particular la causada por el virus de la hepatitis C, tienen una elevada prevalencia entre los consumidores de drogas por vía parenteral en Europa. Por cada 100 personas con infección por VHC, de 75 a 80 desarrollarán, según el informe, una infección crónica. Este dato tiene, según sus autores, importantes consecuencias a largo plazo, ya que la infección crónica por el VHC, que a menudo empeora por el consumo excesivo de alcohol, provocará más muertes y casos de hepatopatías graves, como cirrosis y cáncer, entre los consumidores de edad más avanzada de drogas de alto riesgo.

En 2015-2016, la prevalencia de anticuerpos del VHC, indicativos de infección presente o pasada, en las muestras nacionales de consumidores de drogas por vía parenteral varió entre el 15% y el 82%, aunque seis de los 13 países que disponían de datos nacionales notificaron niveles superiores al 50%. Entre los países que disponían de datos de tendencias nacionales durante el período 2010-2016, se observó una disminución de la prevalencia del VHC entre los consumidores de drogas por vía parenteral en cuatro países, mientras que en otros dos se apreció un aumento.

VIH: descenso y diagnóstico tardío

La actualización 2018 del Informe Europeo sobre Drogas  señala que las conductas de riesgo relativas a la administración de drogas por vía parenteral continúa desempeñando un papel esencial en la transmisión, no sólo del virus de la hepatitis C, sino también del virus del VIH. En 2016, se notificaron en la UE 1.027 diagnósticos nuevos de VIH en personas infectadas por consumo de drogas por vía parenteral, lo que supone el 5% de todos los diagnósticos de VIH en los que se conoce la vía de transmisión. Se trata de un porcentaje que se ha mantenido bajo y estable en la última década en la mayor parte de los países europeos, registrándose un descenso general del 51% entre 2007 y 2016.

Sin embargo, la administración de drogas por vía parenteral continúa desempeñando un papel esencial en la transmisión de infecciones en algunos países: en 2016, según los datos comunicados al Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades, más de una cuarta parte de los nuevos diagnósticos de VIH fueron atribuidos al consumo de drogas por vía parenteral en Lituania (47%), Luxemburgo (29%) y Letonia (27%).

Cuando hubo datos disponibles, la mitad de los nuevos diagnósticos de VIH atribuidos al consumo de drogas por vía parenteral en la Unión Europea en 2016 se diagnosticaron tarde, es decir, cuando el virus ya había comenzado a dañar el sistema inmunitario. En Grecia y Rumanía, alrededor de 2 de cada 3 nuevos casos se diagnosticaron tarde. El diagnóstico tardío del VIH, resalta el informe, se asocia a retrasos en el comienzo del tratamiento antirretrovírico y a una mayor morbimortalidad. En cambio, añaden sus autores, el diagnóstico precoz y el inicio del tratamiento antirretrovírico proporcionan a las personas infectadas una esperanza de vida normal.

 

Fuente: elglobal.net

30/08/2018

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