Las personas con enfermedad del hígado graso tienen mayor riesgo de padecer cánceres múltiples

19/11/2018 | Artículos, Noticias de prensa

Las personas con enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, en sus siglas en inglés) tuvieron mayores tasas de cáncer, con el mayor aumento observado para los cánceres gastrointestinales, según los hallazgos presentados en el Congreso del Hígado de AASLD 2018 en San Francisco.

Estos hallazgos sugieren que NAFLD puede ser un factor clave para aumentar el riesgo de cáncer asociado con la obesidad.

NAFLD, y su forma más grave, la esteatohepatitis no alcohólica (NASH, en sus siglas en inglés), se refiere a la acumulación excesiva de grasa en el hígado en ausencia de un consumo excesivo de alcohol. La enfermedad del hígado graso, que está asociada con el síndrome metabólico, es una causa creciente de cirrosis, cáncer de hígado y trasplante de hígado a medida que las tasas de obesidad aumentan en todo el mundo.

Sin embargo, las principales causas de muerte en personas con NAFLD son enfermedades cardiovasculares y cánceres no hepáticos, no enfermedades hepáticas avanzadas. En el Reino Unido, la obesidad es la segunda causa de cáncer después de fumar, según Cancer Research UK.

La Dra. Alina Allen de la Clínica Mayo en Rochester y sus colegas realizaron un estudio que comparó las tasas de cáncer entre 4.791 adultos diagnosticados con NAFLD en un condado de Minnesota entre 1997 y 2018 y un grupo de control de la población general de 14.432 personas emparejadas por edad y sexo. Se excluyeron los individuos con hepatitis viral y otras causas de enfermedad hepática.

En la población del estudio completo, poco más de la mitad eran mujeres, la mayoría eran blancas y la edad promedio era de 53 años. Las personas con NAFLD eran más propensas que las del grupo de control a ser obesas (67% frente a 35%), a tener diabetes (56% frente a 26%) y a tener hipertensión (63% frente a 41%). En ambos grupos, el 10% eran fumadores.

Durante un período de seguimiento medio de 8 años, se registraron un total de 672 casos de cáncer en el grupo NAFLD (alrededor del 14%) y 1.570 casos en el grupo control (alrededor del 11%).

En ambos grupos, los tipos más comunes fueron el cáncer de mama (182 y 496 casos, respectivamente) y el cáncer de próstata (138 y 447 casos). Completando los cinco primeros fueron cánceres de colon, pulmón y útero. Los cánceres estomacales, esofágicos, pancreáticos y ováricos ocurrieron con menos frecuencia. El cáncer de hígado ocurrió en 34 y 23 personas, respectivamente.

El riesgo general de cáncer fue un 91% mayor en el grupo NAFLD comparado con el grupo control (riesgo relativo 1,91). No es sorprendente que el cáncer de hígado muestre la mayor disparidad, con aproximadamente tres veces más casos en el grupo NAFLD (riesgo relativo 3,24). Los cánceres de útero, estómago, páncreas y colon fueron aproximadamente dos veces más frecuentes (riesgo relativo 2,39, 2,34, 2,09 y 1,76, respectivamente). Las diferencias en el riesgo no fueron estadísticamente significativas para el cáncer de pulmón o esofágico.

Las mujeres con NAFLD también tuvieron tasas más altas de cáncer de mama y ovario en comparación con las mujeres en el grupo de control, mientras que los hombres con NAFLD tuvieron un mayor riesgo de cáncer de próstata. El aumento del riesgo de cáncer de colon fue impulsado por completo por los hombres, según Allen. El cáncer de páncreas se produjo a una edad más temprana, en promedio, entre mujeres y hombres en el grupo de NAFLD, mientras que el cáncer de colon se produjo a una edad más temprana en hombres solamente.

Los investigadores también preguntaron si la enfermedad del hígado graso está asociada con un mayor riesgo de cáncer que de obesidad en ausencia de NAFLD. Descubrieron que las personas con NAFLD tenían un riesgo significativamente mayor en comparación con las personas obesas en el grupo de control sin NAFLD. De hecho, la obesidad se asoció con un mayor riesgo de cáncer sólo en las personas con NAFLD, no en las que no lo tenían.

“Estos datos proporcionan una importante visión general ‘jerárquica’ de los principales riesgos de malignidad más importantes asociados con NAFLD”, dijo Allen. “El cáncer de hígado tuvo el mayor aumento en el riesgo relativo, y este no fue un hallazgo sorprendente. Sin embargo, el riesgo 2,5 veces mayor de cáncer de estómago y pancreático son datos novedosos que la comunidad médica debe conocer. Los estudios futuros deben examinar esto con más detalle para determinar si los métodos de detección deberían implementarse en esta población”.

 

Fuente: infohep.org

Referencia: Hicks S et al. (Allen A presenting). The incidence of extrahepatic malignancies in nonalcoholic fatty liver disease (NAFLD). AASLD Liver Meeting, San Francisco, abstract 0031, 2018.

Noticia traducida por ASSCAT

19/11/2018

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