Artículo de Tatjana Reic, expresidenta y miembro de ELPA: “Eliminar la hepatitis: una oportunidad única que no debe perderse”

07/12/2018 | Artículos, Noticias de prensa

La hepatitis C (VHC) es un problema urgente de salud pública para la Unión Europea, donde aproximadamente 3,2 millones de personas están infectadas crónicamente con el VHC.

Sin embargo, este es un problema que se puede resolver, gracias a la disponibilidad de un tratamiento altamente efectivo que cura casi todos los casos.

En 2016, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió su primera estrategia mundial del sector de la salud contra la hepatitis viral, solicitando su eliminación como amenaza para la salud pública para 2030. Basándose en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, esta estrategia estableció objetivos ambiciosos pero factibles para 2030, incluido el logro de una reducción del 90% en la incidencia del VHC y una reducción del 65% en la mortalidad por el VHC, así como el aumento del número promedio de agujas y jeringas estériles disponibles para las personas que se inyectan drogas cada año hasta 300.

Los Estados miembros de la UE se comprometieron con estos objetivos en la Asamblea Mundial de la Salud del 2016. Sin embargo, sólo seis están en camino de alcanzar el objetivo de eliminación para 2030: Francia, Islandia, Italia, los Países Bajos, España y el Reino Unido.

Para remediar esta mala presentación, los países de la UE deben dejar de restringir el acceso al tratamiento sólo a aquellos con enfermedad hepática avanzada, ya que el acceso reducido contribuye a la propagación del VHC.

La mayoría de los europeos tampoco son conscientes de su infección y hay poco esfuerzo sistemático para identificar a los pacientes. Los enfoques prometedores, como la microeliminación, deben explorarse más a fondo.

La microeliminación busca eliminar el VHC en poblaciones objetivo particulares, permitiendo una acción rápida y enfocada. También puede abordar las inequidades en la prestación de servicios al concentrar la atención del sistema de salud en grupos estigmatizados.

Las iniciativas dirigidas a grupos de riesgo específicos, como los hombres que tienen sexo con hombres, los migrantes y los usuarios de drogas, ya existen para el VIH en las llamadas ciudades de “vía rápida”, como Ámsterdam y Madrid, y deben adaptarse para incluir la hepatitis.

Además, se deben hacer mayores esfuerzos para localizar a las personas infectadas mediante donaciones de sangre no probadas, en particular antes de 1990, a las personas que han sido tatuadas con equipos no esterilizados. Además, la identificación de profesionales de la salud infectados con hepatitis viral para permitir que se tomen precauciones para evitar la transmisión a las personas a su cargo.

La Comisión Europea ha financiado varias iniciativas que abordan la prevención, el tratamiento y la atención de la hepatitis C, como HepCare Europe y dos acciones conjuntas: HA-REACT e INTEGRATE. Estas iniciativas se han complementado con una reciente expansión del mandato del Foro de la Sociedad Civil sobre el VIH/sida de la UE y el Think Tank sobre el VIH/sida, para abordar la hepatitis viral y la tuberculosis.

Si bien todas estas iniciativas son encomiables y ayudan a identificar buenas prácticas y cultivar la cooperación técnica, no pueden ocultar el hecho de que la voluntad política para eliminar la hepatitis viral está muy ausente. El documento de trabajo de los funcionarios de la Comisión de julio de 2018 destacó que la falta de datos epidemiológicos dificulta la evaluación del progreso de los Estados miembros en el cumplimiento de los objetivos de la OMS.

El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) ha lanzado recientemente un marco para ayudar a los países a monitorear la implementación de los programas de prevención y pruebas de hepatitis B y C. Si se implementa en la UE, este sistema proporcionará una actualización muy necesaria sobre el estado del VHC en toda Europa. Sin embargo, el éxito de esta iniciativa depende del compromiso de los gobiernos nacionales de la UE para aplicar el marco de monitoreo del ECDC.

En principio, la Comisión y los Estados miembros asumieron este compromiso cuando adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2015 y la Estrategia Mundial de la OMS para el Sector de la Salud contra la Hepatitis Viral en 2016, pero actualmente no hay indicios de que estén cumpliendo plenamente su compromiso.

En su resolución de julio de 2017, el Parlamento Europeo reconoció la importancia de la voluntad política en la lucha contra la hepatitis y solicitó el desarrollo de un marco político global de la UE para abordar el VIH, la tuberculosis y la hepatitis viral.

La resolución también pedía un fuerte papel del Consejo Europeo para ayudar a los países vecinos a combatir estas enfermedades; así como la posible expansión de la Declaración de Dublín de 2004 sobre el VIH/sida para abordar la hepatitis viral y la tuberculosis en condiciones de igualdad junto con el VIH en el futuro.

Como Dublín fue un hito político en la lucha contra el VIH, es un interesante modelo a seguir. Los responsables políticos de la UE, ya sean representantes del Consejo, la Comisión o el Parlamento, deben a los ciudadanos de Europa tomar las medidas necesarias para hacer de la hepatitis una cosa del pasado antes de 2030.

Los pacientes con VHC, cuya propia vida y la de sus familiares y amigos se han visto gravemente afectados por la enfermedad durante décadas, tienen la certeza de que los demás no deben pasar por la misma experiencia que tienen.

Finalmente, deseo agradecer al profesor Jeffrey Lazarus, del Instituto ISGlobal de Barcelona, ​​por su inestimable contribución a este artículo.

 

Fuente: theparliamentmagazine.eu

Autora: Tatjana Reic, European Patients’ Liver Association (ELPA)

Artículo de opinión traducido por ASSCAT

07/12/2018

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