¿Tienes el hígado graso? Estas verduras pueden ayudarte a combatirlo

19/02/2020 | Noticias de prensa

La enfermedad del hígado graso no alcohólico se produce cuando se acumula un exceso de grasa en las células hepáticas. Cada vez es más común en las sociedades occidentales y de hecho se calcula que puede padecerlo un tercio de la población adulta.

Si no se trata de forma adecuada, puede terminar derivando en una cirrosis o un cáncer de hígado, con graves complicaciones para la salud.

Un nuevo estudio llevado a cabo en Texas muestra cómo un compuesto natural que se encuentra en muchos vegetales ampliamente puede resultar muy útil para combatir la enfermedad. El compuesto se llama indol y  se encuentra en las bacterias intestinales y en vegetales crucíferos como el repollo, la col rizada, la coliflor y las coles de Bruselas.

El hígado graso es de siete a diez veces más común en personas con obesidad que en la población general. Además, la obesidad causa inflamación en el cuerpo. Los macrófagos son los tipos de glóbulos blancos que normalmente luchan contra las infecciones y esta inflamación aumenta el daño en el hígado en las personas con enfermedad hepática.

La investigación

El estudio examinó el efecto de las concentraciones de indol en las personas, los animales y las células individuales para ayudar a determinar su efecto sobre la inflamación del hígado y sus posibles beneficios para los enfermos con la enfermedad del hígado graso no alcohólico. El ensayo se realizó en 137 personas.

Previamente, el equipo de investigación descubrió que las personas con un índice de masa corporal más alto tienden a tener niveles más bajos de indol en la sangre. Además, los niveles de indol en aquellos que eran clínicamente obesos eran significativamente más bajos que los que se consideraban delgados. Y en aquellos con niveles más bajos de indol, también hubo una mayor cantidad de grasa en las células hepáticas.

Para determinar aún más el impacto del indol, el equipo de investigación utilizó animales alimentados con una dieta baja en grasas en un grupo de control y otro con una alta en grasas, para simular los efectos de enfermedad del hígado graso. Pues bien, el tratamiento con indol disminuyó significativamente la acumulación de grasa y la inflamación en el hígado. El equipo de investigación también estudió cómo el indol afecta las células individuales y concluyó que actúa también sobre las células del intestino, que envían señales moleculares que amortiguan la inflamación.

La investigación demuestra un vínculo entre el intestino y el hígado, por eso los expertos creen que deberían proseguir este tipo de estudios para establecer una serie de pautas que hagan hincapié en la prevención. Estas pautas tienen que ver con enfoques nutricionales para garantizar que los microbios intestinales permitan que el indol y otros metabolitos funcionen de manera efectiva en el organismo.

 

Fuente: elnacional.cat

19/02/2020

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