La ‘carrera’ por aprobar la primera vacuna de la COVID puede comprometer la protección

16/09/2020 | Noticias de prensa

La premura por obtener una vacuna anticovídica puede estar espoleada por cuestiones extracientíficas, pero los expertos advierten del efecto nocivo de esa aceleración.

“Warp Speed” es la propulsión de las naves especiales de Star Trek y ahora también el nombre que recibe el plan lanzado por el gobierno de Donald Trump para que la población estadounidense tenga cuanto antes una vacuna de la COVID-19. En el otro lado del mundo, Rusia bautiza a la vacuna que está desarrollando como “Sputnik V”. Muchos países trabajan en sus propias aproximaciones y se asume abiertamente que hay una “carrera” por lograr la primera vacuna anticovídica.

La premura por poner fin a la pandemia con una inmunización universal se respira por todas partes, pero en los últimos días parece acusarse más entre los responsables estadounidenses. Al fin y al cabo, es año de elecciones presidenciales y Trump tiene una cita con las urnas en noviembre.

Hace poco, la agencia reguladora FDA emitió una autorización de emergencia para emplear plasma de convalecientes en pacientes con COVID-19 ingresados; la decisión ha desencadenado el rechazo de algunos expertos por considerarla precipitada. Incluso los propios investigadores de esta estrategia terapéutica consideran que aún no tiene base científica sólida, como ha expuesto recientemente una de las científicas implicadas en estos ensayos en España.

Tras el plasma hiperinmune, se especula con que el presidente Trump ha puesto sus ojos en la vacuna que desarrollan la Universidad de Oxford y AstraZeneca. En una rueda de prensa, Trump se congratuló de la aprobación de emergencia del uso del plasma y, sin mencionar expresamente la vacuna, dijo que estamos años por delante en aprobaciones de lo que estaríamos si el ritmo fuera el de administraciones pasadas.

La fórmula de aprobación de emergencia se recoge en la sección 564 la Ley Federal sobre Alimentos, Medicamentos y Productos Cosméticos y permite que la agencia autorice el uso de medicamentos o usos no aprobados en situaciones de emergencia para diagnosticar, tratar o prevenir enfermedades graves o que comprometan la supervivencia cuando no hay alternativas adecuadas disponibles o aprobadas.

Disponer de una vacuna antes de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos ofrecería argumentos al presidente Trump en contra de las críticas de la oposición a su gestión de una pandemia por la que han fallecido ya más de 180.000 estadounidenses.

En el caso de la vacuna de AstraZeneca es el periódico británico Financial Times (FT) el que recoge que se estaría estudiando la posibilidad de una citada aprobación de emergencia basada en los resultados de un estudio relativamente pequeño que se está llevando a cabo en el Reino Unido si sus conclusiones son satisfactorias. Este estudio se está realizando en 10.000 voluntarios, aunque las autoridades científicas estadounidenses han señalado que la eventual vacuna deberá ensayarse en una muestra de 30.000 personas para recibir la aprobación definitiva. AstraZeneca está también realizando un estudio más grande, con 30.000 voluntarios, pero los resultados de este último serán posteriores a los del estudio con 10.000, según el citado periódico británico.

 

Fuente: diariomedico.com

16/09/2020

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