Vinculación de obesidad con COVID-19 grave, sobre todo en menores de 60 años

27/05/2020 | Noticias de prensa

Cada vez resulta más claro que la obesidad es uno de los principales factores de riesgo para COVID-19 grave, sobre todo en pacientes más jóvenes.

Datos recién publicados en Nueva York muestran que entre los menores de 60 años la obesidad tuvo el doble de probabilidades de dar lugar a hospitalización por COVID-19, y también aumentó significativamente la probabilidad de que una persona terminara en cuidados intensivos.

“Al parecer la obesidad en personas menores de 60 años es un factor de riesgo de hospitalización y necesidad de cuidados intensivos que no se había reconocido. Esto tiene implicaciones importantes y prácticas si se considera que casi el 40% de los adultos en Estados Unidos presenta obesidad y tiene un índice de masa corporal ≥30”, escribieron la Dra. Jennifer Lighter, de NYU School of Medicine/NYU Langone Health, y sus colaboradores, en su carta de investigación publicada el 9 de abril en la versión online de Clinical Infectious Diseases.

Hallazgos similares en una publicación preimpresa, que aún no ha sido revisada por pares, de otro hospital de Nueva York muestran que con excepción de la edad avanzada, la obesidad (IMC >40 kg/m2) tuvo la asociación más fuerte con la hospitalización por COVID-19, aumentando el riesgo más de seis tantos.

Mientras tanto, un nuevo estudio francés muestra alta frecuencia de obesidad entre pacientes ingresados en una unidad de cuidados intensivos por COVID-19; además, la gravedad de la enfermedad aumentó conforme se incrementaba el índice de masa corporal.

Uno de los autores manifestó a Medscape Noticias Médicas que muchos pacientes eran más jóvenes, y que la obesidad era su único factor de riesgo.

“Los pacientes con obesidad deben evitar cualquier contaminación con el virus de COVID-19, reforzando todas las medidas de prevención durante la pandemia actual”, indicaron los autores, dirigidos por el Dr. Arthur Simonnet, del Centre Hospitalier Universitaire de Lille, en Francia.

También resaltaron que a los pacientes con COVID-19 que tienen obesidad grave se les debe vigilar de manera más estrecha.

Las personas con obesidad son jóvenes y se agravan con gran rapidez

El coautor del artículo francés publicado el 9 de abril en la versión online de Obesity, el Dr. François Pattou, Ph. D., comentó a Medscape Noticias Médicas que cuando los pacientes con COVID-19 comenzaron a llegar a su unidad de cuidados intensivos en Lille, había pacientes jóvenes que no tenían ninguna otra comorbilidad.

“Simplemente tenían obesidad”, observó, añadiendo que parecían tener una enfermedad muy específica, algo diferente de lo observado antes, y se agravaban con gran rapidez.

En su estudio analizaron 124 pacientes consecutivos ingresados en la unidad de cuidados intensivos con COVID-19 entre el 25 de febrero y el 5 de abril de 2020, y los compararon con un grupo de control histórico de 306 pacientes que en 2019 fueron ingresados en la unidad de cuidados intensivos del mismo hospital por enfermedades respiratorias agudas graves no relacionadas con COVID-19.

Hacia el 6 de abril, 60 pacientes con COVID-19 se habían dado de alta de cuidados intensivos, 18 habían fallecido, y 46 permanecían en la unidad. La mayoría de ellos (73%) constituida por hombres, con una media de edad de 60 años.

La obesidad y la obesidad grave eran más prevalentes de manera estadísticamente significativa entre los pacientes con COVID-19: 47,6% y 28,2% frente a 25,2% y 10,8% entre controles históricos (p <0,001 para la tendencia).

Un hallazgo clave consistió en que los pacientes con índice de masa corporal >35 kg/m2 tuvieron un incremento de más de siete tantos en el riesgo de requerir ventilación mecánica (odds ratio [OR]: 7,36; p = 0,021), en comparación con aquellos con índice de masa corporal <25 kg/m2, aun después del ajuste con respecto a edad, diabetes e hipertensión.

La obesidad en menores de 60 años duplica por lo menos el riesgo de hospitalización en Estados Unidos

Los estudios provenientes de Nueva York, uno del cual fue estratificado según edad, ofrecen un panorama similar.

La Dra. Lighter y sus colaboradores encontraron que de los 3.615 individuos que resultaron positivos en las pruebas para COVID-19 en su serie, 775 (21%) tenían índice de masa corporal de 30-34 kg/m2, y 595 (16%) tenían índice de masa corporal ≥35 kg/m2.

La obesidad no fue un factor predictor de ingreso al hospital o a la unidad de cuidados intensivos en los mayores de 60 años, pero sí en menores de esa edad.

Las personas menores de 60 años con índice de masa corporal de 30-34 kg/m2 tuvieron el doble de probabilidades de ser hospitalizadas (hazard ratio [HR]: 2,0; p <0,0001), e ingresadas en cuidados intensivos (HR: 1,8; p = 0,006), en comparación con las menores de 60 con índice de masa corporal <30 kg/m2.

Asimismo, los individuos menores de 60 años con índice de masa corporal ≥35 kg/m2 tuvieron 2,2 (p <0,0001), y 3,6 (p <0,0001) más probabilidades de ser ingresados en cuidados agudos e intensivos.

“Lamentablemente, la obesidad en personas de menos de 60 años es un factor de riesgo epidemiológico recién identificado que puede contribuir a incrementar las tasas de morbilidad con COVID-19 que se presentan en Estados Unidos”, concluyeron.

Y en el otro estudio estadounidense, el Dr. Christopher M. Petrilli, de la NYU Grossman School of Medicine, y sus colaboradores, analizaron a 4.103 pacientes con COVID-19 tratados entre el 1 de marzo y el 2 de abril de 2020, y que fueron objeto de seguimiento hasta el 7 de abril.

Poco menos de la mitad de los pacientes (48,7%) fue hospitalizado y de ellos, 22,3% requirieron ventilación mecánica, y 14,6% falleció o fue dado de alta a un hospicio. La investigación fue preimpresa el 11 de abril en medRxiv.

Demostró que además de la edad, los predictores más potentes de hospitalización fueron índice de masa corporal >40 kg/m2 (OR: 6,2), e insuficiencia cardíaca (OR: 4,3).

“Es notable que el trastorno crónico que tuvo la asociación más potente con la enfermedad grave fuera la obesidad, con un odds ratio sustancialmente mayor que cualquier enfermedad cardiovascular o pulmonar”, señalaron.

¿Es la inflamación la causa?

El Dr. Pattou consideró que la causa del aumento del riesgo de gravedad de la enfermedad observada en pacientes con obesidad con COVID-19 es la inflamación, mediada por depósitos de fibrina en la circulación, que sus colegas han observado en las necropsias, y que “obstruyen el paso de oxígeno a través de la sangre”.

Esto puede ayudar a explicar por qué la ventilación mecánica puede tener menos éxito en esos pacientes.

“La respuesta es eliminar esta inflamación”, observó el Dr. Pattou.

El Dr. Petrilli y sus colaboradores también observaron que la obesidad “es bien reconocida como un trastorno proinflamatorio”.

Y sus hallazgos muestran “la importancia de los marcadores inflamatorios para distinguir enfermedades graves de no graves en el futuro”, añadieron, señalando que entre estos marcadores las elevaciones tempranas de la proteína C reactiva y el dímero D tuvieron la asociación más potente con la ventilación mecánica o la mortalidad.

El Dr. Livio Luzi, de IRCCS MultiMedica, en Milán, Italia, previamente ha escrito sobre la relación entre influenza y obesidad, y comentó a Medscape Noticias Médicas las enseñanzas potenciales para la pandemia de COVID-19.

“La obesidad se caracteriza por una alteración de la respuesta inmunitaria y por una inflamación crónica leve. Además, los individuos con obesidad tienen una alteración en la dinámica de la ventilación pulmonar, con una reducción de la excursión diafragmática”, añadió el Dr. Luzi.

Esos factores, aunados a otros, “pueden ayudar a explicar” los resultados actuales, y resaltan la importancia de la vigilancia estrecha de los pacientes con obesidad y COVID-19, concluyó.

 

Fuente: medscape.com

27/05/2020

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