Un programa de detección de hepatitis C trabajará con 1.600 personas vulnerables en Málaga

20/01/2020 | Noticias de prensa

El proyecto está liderado por profesionales del Hospital Clínico junto con el Centro Provincial de Drogodependencia de Málaga y el centro de acogida de Cruz Roja, y tendrá una duración de dos años.

Un equipo multidisciplinar del Clínico pondrá en marcha a partir de febrero un proyecto para diagnosticar y eliminar la hepatitis C entre la población más vulnerable de Málaga. A través de una sola gota de sangre y un protocolo de actuación que sintetiza en una consulta todos los pasos a seguir, se estima que en los próximos meses hasta 1.600 personas se sometan al cribado pertinente para comprobar si son portadores del virus.

Al frente de este programa está la especialista en aparato digestivo del Clínico, Miren García, quien trabajará en este proyecto los próximos dos años gracias a una beca obtenida por Gilead, una compañía de investigación biofarmacéutica. En el programa participarán cinco facultativos del aparato digestivo, dos especialistas en microbiología y colaborarán el Centro Provincial de Drogodependencia de Málaga y el centro de acogida de Cruz Roja, que facilitarán a los especialistas los usuarios que deberán someterse a las pruebas.

La hepatitis C es una infección crónica que se adquiere por vía sanguínea y produce inflamación crónica del hígado que con los años puede derivar en cirrosis o cáncer de hígado. Sin embargo, la doctora García aseguró que uno de los principales problemas es que suele ser asintomática hasta llegado a un estado muy avanzado. Se estima que en España haya 22.000 personas con hepatitis C que no sepan que tienen el virus.

A pesar de tener cura y un tratamiento sencillo que se basa en la toma de pastillas durante un tiempo establecido, siempre que no haya ido a más el virus, la coordinadora del proyecto asegura que la hepatitis C está asociada a diversas enfermedades fuera del hígado e incrementa el riesgo de padecer diabetes, enfermedades vasculares o linfomas, además de estar ligado a la depresión, la ansiedad o el cansancio.

“En España la población con mayor prevalencia es la que es mayor de 50 años, ya que antiguamente se realizaban transfusiones o pinchazos sin agujas desechables y pueden portar la enfermedad”, matizó. Sin embargo, el proyecto está enfocado en la población más vulnerable y para ello cuentan con la colaboración del Centro de Drogodependencia y el de acogida de Cruz Roja. “Son pacientes con características determinadas y les cuesta llegar al diagnóstico. Nosotros queremos facilitarlo”, sentenció.

En la actualidad, esta población tendría que ser vista primero por el médico del centro al que acude, concretar una visita con el médico de familia, pasar por el hospital y después por la consulta del especialista e incluso regresar para conocer el estado del virus, si ha dado positivo, poner tratamiento y realizar revisiones. Unas seis consultas esparcidas en el tiempo que este perfil de paciente no suelen cumplir y quedan en el limbo.

El proyecto de la doctora Miren García propone que el enfermero acuda al centro, una vez reclutado un número determinado de usuarios por parte de los centros con los que colaboran, y con un solo pinchazo se estudie en el hospital si el virus está presente o no. En caso afirmativo, se cita al paciente un solo día en el centro hospitalario, donde se le realizan todas las pruebas diagnósticas pertinentes para conocer el estado de la enfermedad y posibles daños fuera del hígado y sale de la consulta con el tratamiento ya puesto en marcha. “Con este proyecto de microeliminación acortamos tiempo, visitas y recursos, sentenció la doctora. Los problemas asociados que haya podido desarrollar, tendrán que tratarlos.

El 40% de los afectados no sabe cómo cogió el virus

Entre la población diagnosticada y tratada por hepatitis C, el 40% desconoce dónde pudo infectarse, según informó la doctora Miren García. Y es que, a pesar de ser una enfermedad que se adquiere por vía sanguínea, entre los afectados no sólo se encuentran las personas con drogodependencia. La falta de material desechable en décadas pasadas está detrás de la expansión de esta enfermedad que concentra su grueso en la población de más de 50 años.

Desde que se puso en marcha el plan nacional contra la hepatitis C en 2015 hasta julio de 2019, más de 132.000 personas han sido tratadas con una tasa de curación que supera el 95%. Con estos datos sobre la mesa, se estima que hasta el 0,4% de la población tenga este virus y muchos de ellos viven ajeno a ello. Por ello, a nivel nacional diversos grupos trabajan en proyectos de microeliminación de esta enfermedad que hoy en día cuenta con unos antivirales de muy fácil toma y sin apenas efectos secundarios, frente a otras terapias más antiguas. La especialista Miren García aseguró que los dos tratamientos posibles se basan en una pastilla al día durante doce semanas o tres pastillas diarias entre ocho o doce semana, en función de las características de la enfermedad.

Algunas comunidades están más avanzadas como es el caso de Cantabria que cuenta con un programa de cribado. A este proyecto que inician los profesionales del Clínico en febrero se suman otras iniciativas como impartir charlas en Atención Primaria para recordar factores de riesgo y cómo actuar. Los internos en prisiones, drogodependientes, familiares de afectados o hijos de madre con la enfermedad, son población susceptible de las pruebas de hepatitis C. También buscan por cuenta propia a aquellos pacientes que están en el limbo y que no han llegado a su consulta para realizar las pruebas necesarias e ir tratando a la población que desconoce que tiene el virus.

 

Fuente: laopiniondemalaga.es

20/01/2020

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