Un estudio descarta que el virus de la hepatitis C favorezca la osteoporosis

13/03/2019 | Artículos, Noticias de prensa

Las personas con infección crónica por virus de la hepatitis C no tienen por qué tener más osteoporosis y fracturas óseas, según sugiere un estudio sobre población coinfectada por el VIH y el VHC.

Desde hace años se sabe que la cirrosis hepática predispone para desarrollar osteoporosis. Sin embargo, no se tiene la certeza de si la infección crónica por el virus de la hepatitis C (VHC) por sí misma favorece la osteoporosis. En algunos estudios retrospectivos se ha observado que las personas coinfectadas por el VIH y el VHC tienen más riesgo de osteoporosis y de fracturas que las personas infectadas únicamente por el VIH.

Un trabajo llevado a cabo por investigadores del Grupo de Estudio de Sida de la Seimc (Gesida), cuyos resultados se acaban de presentar en la Conference of Retrovirus and Opportunistic Infections (CROI), en Seattle, ha evaluado los efectos de la cura del VHC sobre la densidad mineral ósea en personas coinfectadas con VIH/VHC, con la finalidad de investigar el posible papel que pudiera tener la propia infección por VHC en la densidad mineral ósea en este grupo de población.

Como expone uno de los principales investigadores del trabajo, Juan Berenguer, del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, en Madrid, “los resultados muestran que, al menos a medio plazo, la erradicación del VHC después del tratamiento no se asoció con cambios significativos en la densidad mineral ósea en personas coinfectadas con VIH/VHC. Estos hallazgos sugieren que el exceso de osteoporosis y de fracturas encontrado en pacientes coinfectados por VIH/VHC en comparación con pacientes infectados únicamente por VIH se deban probablemente a diferencias en hábitos de vida y factores nutricionales entre ambas poblaciones y no a un efecto directo del propio VHC sobre el hueso”.

Para esta investigación se reclutaron pacientes coinfectados por VIH/VHC que iniciaron un tratamiento frente al VHC en 13 centros de diferentes puntos de España entre 2012 y 2014. El estudio prospectivo, se determinó la densidad mineral ósea de la columna lumbar y del cuello femoral de los pacientes en dos momentos: inmediatamente antes de comenzar el tratamiento de la hepatitis C y a los dos años del inicio de este. También se recogió información completa sobre aspectos demográficos, peso, talla, índice de masa corporal, variables relacionadas con la infección por VIH y con la infección por VHC, hábitos como tabaquismo, consumo de alcohol y de drogas; y parámetros de laboratorio y medición de la fibrosis hepática mediante elastografía de transición con FibroScan.

En total se incluyeron 160 pacientes, mayoritariamente de sexo masculino (74%), con una edad media de 49 años, de los cuales el 74% refería haber consumido drogas inyectadas en algún momento de su vida. El 46% tenía cirrosis hepática, el 68% eran fumadores y sólo el 3% refería un consumo elevado de alcohol en el momento de ser incluidos en el estudio. El tratamiento de la hepatitis C se basó en pautas con interferón en el 79% y pautas con fármacos orales libres de interferón en el 21%. Un total de 102 pacientes (64%) lograron una respuesta viral sostenida (RVS) equivalente a la curación de la hepatitis C.

“Al comienzo del tratamiento de la hepatitis C no se encontraron diferencias entre respondedores y no respondedores en ninguna característica sociodemográfica, peso, tabaquismo o consumo de sustancias y tampoco en la densidad mineral ósea de la columna lumbar o cuello femoral ni en la distribución de las diferentes categorías (normal, osteopenia, osteoporosis). Tampoco se encontraron diferencias en los cambios de densidad mineral ósea desde el inicio del tratamiento hasta el segundo año de iniciado éste ni en la columna lumbar ni en el cuello femoral entre respondedores y no respondedores. Finalmente, no hubo diferencias en la proporción de pacientes con cambios en las categorías de densidad mineral ósea (normal, osteopenia, osteoporosis) desde el inicio del tratamiento hasta el segundo año después de su inicio ni en la columna lumbar ni en el cuello femoral”.

Resultados en vida real con elbasvir/grazoprevir para la hepatitis C

Juan Berenguer es también, junto con Juan González-García, del Hospital Universitario La Paz, investigador principal de otro estudio presentado en el CROI sobre los datos en vida real del tratamiento con elbasvir/grazoprevir (EBV/GZR). Esta combinación de dosis fija de dos medicamentos que contiene 50 mg de EBV y 100 mg de GZR en una sola tableta. Está aprobado en Europa para el tratamiento de la infección crónica por hepatitis C en pacientes con o sin cirrosis compensada infectados con los genotipos 1a, 1b y 4 del VHC. Sin embargo, hay pocos datos del mundo real sobre la efectividad del EBV/GZR en la hepatitis C crónica, de ahí que un grupo colaborativo de facultativos del Servicio Madrileño de Salud (Sermas) lo investigaran.

Para ello, emplearon el Registro de Utilización de Agentes Antivirales para el Virus de la Hepatitis C (RUA-VHC) del Sermas en donde se recoge, de forma prospectiva, toda la información clínica y los resultados del tratamiento de pacientes que reciben tratamiento frente al VHC con AADs en los hospitales madrileños.  Es uno de los registros más grandes del mundo de tratamiento con AADs en condiciones de vida real.

Tras analizar a un total de 1.620 pacientes con hepatitis C tratados con EBV/GZR, de los que 134 estaban a su vez infectados por el VIH, Berenguer concluye que “la efectividad y seguridad del tratamiento con EBV/GZR es similar a lo encontrado en los ensayos clínicos de registro. Los resultados con este régimen terapéutico son particularmente buenos en pacientes con hepatitis C infectados por genotipo 1b y sin cirrosis, independientemente de que estén o no estén coinfectados por el VIH, afirma Berenguer.

 

Fuente: diariomedico.com

13/03/2019

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