Un equipo de la USC descubre un nuevo protector para el hígado graso

11/05/2020 | Noticias de prensa

El hallazgo abre vías terapéuticas para una enfermedad sin fármaco aprobado.

Un equipo del grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición y el Cimus de la USC ha encontrado un modo de que el hígado graso fabrique menos grasa. Se trata del bloqueo del receptor CPR55 que permite alterar el metabolismo de ésta y haciendo que el daño sea menor. El hallazgo abre nuevas vías terapéuticas contra esta enfermedad, que afecta a una de cada cuatro personas en el mundo y para la que todavía no existe ningún fármaco aprobado para su tratamiento.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico o NAFLD (en sus siglas en inglés) comienza como una simple acumulación de grasa. Pero si ésta no se vigila puede progresar a esteatohepatitis no alcohólica (NASH, en sus siglas en inglés), caracterizada por inflamación y fibrosis. La esteatohepatitis no alcohólica es peligrosa. Los pacientes corren el riesgo de desarrollar cirrosis, cáncer y mayor tasa de mortalidad asociada a fallo hepático.

En la investigación se ha demostrado que los pacientes con NAFLD y NASH tienen niveles elevados en sangre de una molécula conocida como lisofosfatidilinositol (LPI). Ésta se une al receptor GPR55. La expresión de este receptor también está aumentada en el hígado de los pacientes con NAFLD y NASH.

Resultados similares se obtuvieron en modelos animales a los que se indujo las enfermedades, y en los que se observó que la inhibición del receptor GPR55 protegía contra NAFLD y NASH. “Al inhibir este receptor en el hígado, podemos alterar el metabolismo de la grasa en el hígado, haciendo que el hígado fabrique menos grasas, y por tanto, el daño sea menor de 175”, indica Marcos Fernández Fondevila, autor principal del estudio.

El investigador señala, además, que “es destacable el hecho de que, para inhibir la fabricación de grasas, el GPR55 bloquea un enzima llamado acetil CoA carboxilasa, y actualmente existen estudios en fase clínica con estos inhibidores para el tratamiento de la enfermedad”.

“Se ha conseguido no sólo reducir la acumulación de grasa, sino también la inflamación y la fibrosis en el hígado cuando inactivamos GPR55, usando una gran variedad de modelos preclínicos”, sostiene Marcos Fernández. Esto ocurre porque la inactivación del GPR55 por un lado puede actuar sobre los hepatocitos, células mayoritarias del hígado, para que acumulen menos grasa, y así exista una menor inflamación y muerte celular. Y por otro, el GPR55 también inhibe mecanismos en otras células localizadas en el hígado llamadas células estelares, que son las responsables de producir fibrosis.

Este trabajo, que ha sido publicado en la revista especializada Hepatology, es fruto de una colaboración dirigida por Rubén Nogueiras Pozo, investigador principal del CIBEROBN, coordinador del grupo de Metabolismo Molecular del CiMUS y también investigador del programa Oportunius de la Xunta. En ella han participado otros equipos de investigación del CIBEROBN de diferentes puntos de España.

 

Fuente: lavozdegalicia.es

11/05/2020

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