Para lograr la eliminación de la hepatitis C en todo el mundo para el 2030, los gobiernos, los donantes y el sector privado deberán gastar 51 mil millones de dólares, pero la eliminación de la hepatitis C generará un beneficio económico de 19 mil millones de dólares para el 2030, según un modelo publicado en el Congreso Internacional del Hígado celebrado en Viena entre el 10 y el 14 de abril.

La hepatitis C causa alrededor de 400.000 muertes cada año en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció objetivos para la eliminación de la hepatitis C en 2015, y pidió a los países que diagnostiquen el 90% de los casos y traten al 80% de las personas diagnosticadas con hepatitis C para 2030.

La inversión en la eliminación de la hepatitis C todavía es limitada y, sin un gran aumento en la financiación, es poco probable que se cumplan los objetivos de eliminación. Sólo 12 países están en vías de cumplir los objetivos para 2030.

Para investigar qué combinación de intervenciones serán necesarias para lograr la eliminación de la hepatitis C y cuánto podrían costar, la profesora Margaret Hellard, del Burnet Institute, Melbourne, e investigadores de Barcelona, Boston, Glasgow y Lisboa modelaron los costes y los beneficios económicos y de salud de ampliación del diagnóstico y tratamiento entre 2018 y 2030.

Descubrieron que ampliar los servicios de reducción de daños, capacitar a los trabajadores de la salud, maximizar la detección y el tratamiento universal de la hepatitis C costaría 51 mil millones de dólares entre 2018 y 2030. Si la expansión comenzara de inmediato, el gasto alcanzaría un máximo de 5,7 mil millones de dólares en 2021.

El gasto a este nivel evitaría 12 millones de nuevas infecciones por hepatitis C y evitaría 2,1 millones de muertes para 2030.

Este nivel de gasto se compara con los 343 mil millones de dólares que se prevé gastar durante el mismo período en el tratamiento del VIH, la tuberculosis y la malaria. Mientras que gran parte de la carga de estas tres enfermedades recae en los países más pobres del mundo, la carga de la hepatitis C se extiende más ampliamente. Doce millones de los 71 millones de personas con hepatitis C viven en el Medio Oriente y el norte de África y otros 12 millones en el sudeste asiático, lo que sugiere que las finanzas internas para la eliminación de la hepatitis C pueden ser más viables si los costes de los medicamentos son asequibles.

Los investigadores también observaron el beneficio económico neto de prevenir infecciones y muertes, tanto en forma de costes de salud evitados como de productividad adicional como resultado de evitar una infección o la muerte. Encontraron que la máxima inversión en la eliminación comenzaría a ahorrar costes alrededor de 2027, de modo que para 2030, los países habrían ahorrado 19 mil millones de dólares. La cantidad de dinero ahorrado se aceleraría considerablemente después de 2030, de modo que para 2042 los países habrían ganado 150 mil millones de dólares en productividad y otros beneficios económicos, más que compensando el coste total de la eliminación.

Un progreso más lento hacia la eliminación (diagnosticar el 45% de las personas con hepatitis C para 2030) disminuiría los beneficios económicos, pero incluso si no se alcanzan los objetivos de eliminación en 2030, el modelo proyecta que los países comenzarán a experimentar ganancias en la productividad como resultado de inversiones posteriores a 2030.

Entre los beneficios económicos se encontraría una reducción en los costes de salud catastróficos, donde los hogares se desestabilizan por facturas médicas que no se pueden pagar, lo que lleva a la ruptura, la migración y la indigencia de los hogares.

 

Fuente: infohep.org

Referencia: Hellard M et al.The global investment case for hepatitis C elimination. The International Liver Congress, Vienna, abstract PS-065, 2019.

Noticia traducida por ASSCAT

24/04/2019

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