Patrones de consumo de alcohol y riesgo de cirrosis hepática: análisis del estudio prospectivo ‘Million Women Study’ en mujeres inglesas

07/02/2019 | Artículos, Artículos científicos

El alcohol es una causa conocida de cirrosis hepática y su incidencia es mayor en relación con la cantidad de alcohol consumido.

Se sabe poco sobre si el riesgo de cirrosis se afecta según hábitos de consumo de alcohol, como por ejemplo si el alcohol se bebe o no con las comidas, todos los días o con menos frecuencia, o por el tipo de alcohol consumido.

Beber con las comidas y la frecuencia de su consumo se relacionan con la ingesta total de alcohol, por lo que se necesita un gran número de participantes en un determinado estudio para examinar de manera fiable los efectos de diferentes prácticas de consumo de alcohol.

El ‘Million Women Study’ incluye a una de cada cuatro mujeres nacidas en el Reino Unido entre 1935 y 1950. Este estudio prospectivo, ha demostrado que la cantidad semanal de alcohol consumida es un predictor de la incidencia de cirrosis, incluso con niveles moderados de consumo de alcohol típicos de las mujeres del Reino Unido de esta generación. En este estudio también se recopiló información sobre otros hábitos de consumo.

El objetivo fue investigar la asociación entre el riesgo de cirrosis hepática y el consumo de alcohol con las comidas, cuántos días a la semana se consumía alcohol y el tipo de bebida que se tomaba, teniendo en cuenta la ingesta total de alcohol y otros hábitos relacionados con la bebida que podrían ser posibles factores de confusión.

Resumen

Contexto

El alcohol es una causa conocida de cirrosis, pero no está claro si el riesgo asociado varía según el consumo de alcohol en las comidas o la frecuencia o el tipo de alcohol consumido. Se pretende investigar las asociaciones entre el consumo de alcohol con las comidas, la frecuencia diaria de consumo y la cirrosis hepática.

Métodos

El estudio ‘Million Women Study’ es un estudio prospectivo que incluye a una de cada cuatro mujeres nacidas en el Reino Unido entre 1935 y 1950, reclutadas entre 1996 y 2001. En 2001 (IQR 2000-03), las participantes informaron sobre su consumo de alcohol, ya sea un consumo en general con las comidas, y cuántos días a la semana se consumió. El análisis estadístico mostró los riesgos relativos de incidencia de cirrosis, identificada por el seguimiento a través de un enlace electrónico para ingresos en un hospital nacional recogido de forma rutinaria y las bases de datos sobre los fallecimientos.

Hallazgos

Durante una media de 15 años de seguimiento de 401.806 mujeres con una edad media de 60 años, sin cirrosis ni hepatitis previas, y que informaron haber tomado al menos una bebida alcohólica por semana, 1.560 tuvieron un ingreso hospitalario con cirrosis (n = 1.518) o fallecieron a causa de la enfermedad (n = 42). La incidencia de cirrosis aumentó con la cantidad de alcohol consumido (≥15 bebidas [con una media de 220 g de alcohol] frente a una o dos bebidas [con una media de 30 g de alcohol] por semana.

Alrededor de la mitad de las participantes (203.564 de 401.806) informaron que generalmente bebían con las comidas y, después de ajustar la cantidad consumida, la incidencia de cirrosis fue menor para las personas que bebían con las comidas; y si sólo eran bebedoras vino en comparación con las demás bebedoras.

Entre 175.618 mujeres que consumieron siete o más bebidas por semana, la incidencia de cirrosis fue mayor si el consumo era diario que si no era diario. El consumo diario, junto con no beber con las comidas, se asoció con más del doble de la incidencia de cirrosis.

Interpretación

En las mujeres de mediana edad, la incidencia de cirrosis aumenta con la ingesta total de alcohol, incluso en niveles moderados de consumo. Para un consumo semanal dado de alcohol, este exceso de incidencia de cirrosis es mayor si el consumo es sin comidas o con un consumo diario.

Figura 3. El riesgo relativo de sufrir cirrosis hepática se relaciona con la cantidad de alcohol consumido y si se bebe con las comidas. Se compara un consumo de una a dos bebidas (media 31 g de alcohol) por semana y con comidas, ajustadas por el índice de masa corporal, tabaquismo, uso de anticonceptivos orales y/o tratamientos hormonales y se clasifican según el año de nacimiento y el año en que se completó el cuestionario de referencia. Los riesgos corresponden a las categorías de uno o dos, de tres a seis, de siete a 14 y de 15 o más bebidas por semana, en comparación con los promedios en cada categoría (consumo de alcohol con comidas 31, 62, 121 y 216 g/semana, respectivamente; y sin comidas 27, 61, 120, y 215 g/semana, respectivamente).

Contexto de esta investigación y evidencias del estudio

Se investigó si existían estudios previos con las palabras clave (“alcohol”, “alcoholes”, “etanol”, “consumo de alcohol” o “bebidas alcohólicas”) y “cirrosis hepática” o “hígado cirrosis”), si existían metanálisis o estudios prospectivos previos con más de 100 casos de cirrosis en seres humanos desde 1946 hasta el 20 de enero de 2018. Debido a la pequeña cantidad de estudios prospectivos con resultados relevantes sobre los hábitos de consumo de alcohol con las comidas y la frecuencia de consumo, se amplió la búsqueda a cualquier estudio y se realizaron búsquedas adicionales. Muchos estudios prospectivos y dos metanálisis de 2004 y 2010 informaron del aumento del riesgo de cirrosis por los niveles crecientes de consumo de alcohol en los últimos años. Sin embargo, hubo poca información publicada sobre las asociaciones con los hábitos de las comidas o la frecuencia de consumo.

Valor añadido de este estudio

Este amplio estudio prospectivo con un largo seguimiento permitió un examen detallado del riesgo de cirrosis en relación con la cantidad de alcohol consumido, el consumo con las comidas y la frecuencia de consumo, ajustada a los patrones de consumo y a otros posibles factores de confusión. Durante una media de 15 años de seguimiento de 401.806 mujeres del Reino Unido que consumieron alcohol, 1.560 desarrollaron o murieron de cirrosis. Como era de esperar, el riesgo de cirrosis aumentó con la cantidad de alcohol consumido. Después de estimar la cantidad consumida, el riesgo excesivo de cirrosis fue consistentemente menor entre las que usualmente bebían alcohol con las comidas, tanto en general como en las mujeres que bebían sólo vino comparando con todas las demás bebedoras. Entre las mujeres que bebieron siete o más bebidas alcohólicas por semana, el riesgo excesivo de cirrosis fue mayor con el consumo diario que con el consumo menos frecuente. Beber diariamente y no con las comidas se asoció con una duplicación del riesgo de cirrosis.

Implicaciones de la evidencia disponible

Este estudio confirma que incluso con niveles moderados de consumo de alcohol aumenta el riesgo de cirrosis. También muestra que, después de ajustar la cantidad de alcohol consumido, el exceso de incidencia de cirrosis es mayor si el consumo se realiza sin comidas o con un consumo diario.

 

Fuente: Lancet Public Health

Referencia: Rachel F Simpson, Carol Hermon, Bette Liu, Jane Green, Gillian K Reeves, Valerie Beral, Sarah Floud, for the Million Women Study Collaborators. Lancet Public Health 2019; 4: e41–48.

Artículo traducido y adaptado por ASSCAT

07/02/2019

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