Las células madre del hígado intervienen en el desarrollo de tumores

24/04/2017 | Noticias de prensa

Las células madre hepáticas dan lugar principalmente a tumores benignos, pero a veces son el origen de carcinomas agresivos, según un estudio.

La transformación maligna de los hepatocitos (un tipo de célula presente en el tejido hepático) es el origen de la mayor parte de los hepatocarcinomas, un tumor de hígado agresivo con altas tasas de mortalidad. Pero estas células no actúan solas. Un trabajo desarrollado por científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) muestra cómo los hepatocitos “reclutan” e “instruyen” a las células madre o progenitoras del hígado que contribuyen así a la progresión de las lesiones.

“Las células que originan el cáncer de hígado, así como el origen de su heterogeneidad, no están claros aún y podrían depender del contexto”, escriben los autores en Cell Reports. Hasta ahora, los hepatocitos se han considerado el principal origen de los hepatocarcinomas pero los resultados de esta investigación aportan varios matices.

“Lo que demostramos aquí es que las células progenitoras se expanden durante el desarrollo de los tumores y en un momento dado se transforman debido a la interacción con los hepatocitos oncogénicos, que las reclutan para participar en este proceso”, explica Nabil Djouder, jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del CNIO y principal autor de la investigación.

Gracias a un modelo animal, creado por Djouder y su equipo, que reproduce con bastante precisión el proceso de formación de tumores en el hígado humano, y a diversos experimentos genéticos, los autores han tratado de definir la histopatología de los diferentes tumores que se desarrollan en este órgano, tanto benignos (nódulos regenerativos, adenomas) como malignos (hepatocarcinoma o HCC).

“Esto es lo que hemos observado: los hepatocitos oncogénicos dan lugar a carcinoma hepatocelular pero, en este modelo que simula la hepatocarcinogénesis humana, las células progenitoras también participan. Lo hacen originando principalmente tumores benignos pero, a veces, carcinomas agresivos”, señala Djouder. Es decir, las células progenitoras se convierten en oncogénicas a pesar de que en los primeros compases del desarrollo de un tumor no se hayan transformado.

Los hepatocitos malignos interactúan e instruyen a las células progenitoras vecinas para activarlas y mantenerlas en un estado indiferenciado mientras proliferan y se expanden, lo que las convierte en oncogénicas y contribuye a la progresión de las lesiones. Esta activación ocurre, tal y como muestra este trabajo, cuando los hepatocitos secretan dos moléculas (alfa-ketoglutarato y galectina-3) que transforman a las células progenitoras.

“Bloqueando la galectina-3 fuimos capaces de inhibir la interacción entre estas células y observamos una reducción en la formación de tumores”, un hallazgo que podría tener implicaciones terapéuticas.

 

Fuente: consalud.es 

24/04/2017

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