Hoy conmemoramos el Día Mundial de la Hepatitis C, una jornada dedicada a celebrar los logros alcanzados en los últimos años en el tratamiento de esta infección viral, y también, a resaltar las necesidades que aún persisten para lograr su eliminación.

La hepatitis C sigue siendo un desafío para la salud pública, afectando a más de 50 millones de personas en todo el mundo, y es una de las principales causas de cirrosis hepática, cáncer de hígado y trasplante hepático en algunos países. Pero, afortunadamente, hace una década, se produjo una auténtica revolución terapéutica con el descubrimiento de los agentes antivirales directos, unos medicamentos que logran tasas de curación superiores al 95%. Estos tratamientos, de breve duración y con mínimos efectos secundarios, han logrado una marcada disminución del número de casos de cirrosis, así como en la necesidad de hospitalización, trasplantes y mortalidad asociada a esta enfermedad.

España ha logrado convertirse en el líder mundial en la eliminación de la hepatitis C. Este indudable logro ha sido posible gracias a la confluencia de una serie de cambios profundos en la política sanitaria, adaptaciones asistenciales que han facilitado el diagnóstico y la vinculación con el tratamiento del VHC y una intensa investigación clínica y de la industria farmacéutica. Además, debemos destacar el papel desempeñado por la sociedad civil, las organizaciones científicas, la atención primaria y, por supuesto, por los pacientes, auténticos protagonistas en este proceso. Uno de los hitos clave en este éxito fue la implementación del Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C en el Sistema Nacional de Salud, que se puso en marcha en 2015. Este plan ha garantizado el acceso universal y gratuito al tratamiento, incluyendo una priorización para los grupos más vulnerables. Desde su entrada en vigor, este plan ha permitido la curación, solo en España, de más de 160.000 personas.

Cantabria no ha sido indiferente a este éxito y, probablemente, es la región más avanzada en la eliminación del VHC en España, convirtiéndose así en líder mundial en la carrera por eliminar este problema de salud pública. Se han tratado más de 2.500 personas con los nuevos fármacos, disminuyendo la prevalencia de la infección en nuestra comunidad del 1% a menos del 0,1%. Y, más importante, hemos logrado una drástica reducción en los casos de cirrosis, cáncer de hígado y trasplante hepático en aquellos que alguna vez estuvieron infectados por el VHC. Estos extraordinarios resultados, han sido posibles gracias a una serie de factores que merecen ser destacados. Nuestros políticos comprendieron la necesidad y urgencia del tratamiento antiviral, y antes del plan nacional, Cantabria se convirtió en pionera al autorizar estos tratamientos en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, siendo el primer hospital español en hacerlo. En abril de 2015, Cantabria se sumó entusiastamente al Plan Estratégico Nacional frente al VHC, lo que facilitó el tratamiento de todos los pacientes infectados por este virus. Unos meses más tarde, conseguimos diagnosticar y tratar a todos los pacientes con hepatitis C internados en la prisión del Dueso. Un hecho disruptivo, dado que conseguimos demostrar que la eliminación del VHC era posible en centros penitenciarios. Pero a pesar de un panorama optimista, quedaban algunos desafíos por resolver, especialmente el que una parte de las personas infectadas no sabían que lo estaban. En marzo del año 2019, se elaboró una Estrategia para la Eliminación de la Hepatitis C en Cantabria. Un ambicioso plan dividido en dos programas, uno dirigido a la realización de una prueba frente al VHC a todos los residentes de Cantabria de entre 40 y 70 años y un segundo programa, denominado de micro-eliminación, para detectar la hepatitis C en aquellos colectivos más vulnerables. Estrategia que se ha actualizado en marzo de este mismo año

Nos encontramos en la recta final para cumplir con la visión de la OMS de eliminar la hepatitis C para el año 2030, y, de hecho, tenemos la convicción de que lo lograremos antes de esa fecha. Pero no podemos bajar la guardia. Nuestra meta es eliminar por completo esta enfermedad y, ahora, nuestros esfuerzos deben enfocarse ahora en aquellas personas que aún desconocen que están infectadas. Necesitamos contar con la ayuda del Gobierno de Cantabria, en particular de la Consejería de Sanidad, para intensificar los programas de diagnóstico de la hepatitis C. Pero, además, necesitamos la ayuda de toda la sociedad civil, de cada individuo. Tu ayuda es fundamental y muy sencilla: hazte una prueba de hepatitis C al menos una vez en tu vida. Tu participación puede marcar la diferencia en el camino hacia la eliminación de esta enfermedad y en la protección de la salud de toda la comunidad. Juntos alcanzaremos un futuro libre de hepatitis C. Sintámonos orgullosos de nuestra Comunidad y, entre todos, logremos ser la primera región del mundo en eliminar la hepatitis C.

 

Autores: Javier Crespo y Joaquín Cabezas.

Médicos del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla.

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