El médico de familia ante la asistencia compartida en los pacientes con enfermedad hepática

27/08/2019 | Artículos, Artículos científicos

La asistencia compartida es un nuevo modelo de asistencia que se propone contra lo que durante mucho tiempo ha sido el método habitual de la derivación entre niveles de asistencia, ya que en ningún momento a este sistema lo podemos denominar coordinación.

Lorenzo Armenteros del Olmo. Metge de Família

C.S. Illas Canarias. Lugo. Servizo Galego de Saúde

La asistencia compartida es un nuevo modelo de asistencia que se propone contra lo que durante mucho tiempo ha sido el método habitual de la derivación entre niveles de asistencia, ya que en ningún momento a este sistema lo podemos denominar coordinación. El modelo que persiste en la mayoría de los servicios de salud es el modelo de derivación a través de una asistencia diferida. El médico de atención primaria (MAP) deriva a un paciente solicitando una interconsulta con el especialista hospitalario (EH). Este paciente entra en una lista de espera, fuera de control del MAP y del propio EH. Cuando el paciente es atendido en el hospital se hace sin ningún tipo de contacto con el médico de familia (MF), se atiende la patología concreta del paciente, pero con escasa interacción con el médico que realizó la interconsulta; por tanto, no hay posibilidad de comunicación y si la hay es muy escasa, no pasando de la mera comunicación escrita en la historia clínica del paciente para que en algún momento casual pueda ser leída.

Se propone un nuevo modelo de asistencia compartida que en el proceso asistencial de la Hepatitis C puede aportar grandes beneficios al paciente, al mejorar la interacción entre profesionales implicados teniendo al paciente como eje a través del que giran los profesionales.

Asimismo, la asistencia compartida agiliza la atención médica del paciente, ya que permite crear agendas ad hoc para cualquier patología. Por otra parte, el abordaje simultáneo permite corresponsabilizarse de la asistencia, aportando un valor añadido a la interconsulta clásica, suponiendo un ahorro de trámites administrativos y de tiempo, por lo que resulta económicamente rentable.

Si hasta ahora hemos hablado de lo que supone desde el punto de vista de la gestión, para el paciente la consulta compartida ofrece lo mejor de los dos niveles asistenciales: el de atención primaria y el de atención hospitalaria. De este modo, se obtiene un beneficio para el paciente, objetivo principal de la asistencia sanitaria de calidad. Aunque en este caso nos referimos a la atención médica, se trata de un proceso colaborativo donde pueden participar todos los profesionales de la salud. En este caso, el relato se orienta de una forma concreta con el fin de definir una actitud ante una situación concreta, pero desde ningún punto de vista pretende ser exclusiva.

Esta fórmula de asistencia compartida se pretende implantar en los hospitales, siendo los especialistas de Medicina Interna y su sociedad quienes lo defienden y lo fomentan, pero no es una fórmula exclusiva ni excluyente. La asistencia compartida tiene su futuro en la atención primaria para eliminar las distancias, no sólo físicas, que existen entre la atención primaria y el hospital. Si Medicina Interna lidera la asistencia compartida desde dentro del hospital, la Atención Primaria deberá hacerlo desde fuera del hospital: hacia el hospital y con el hospital. Con la tecnología actual resulta aún más sencillo poner en marcha esta propuesta de asistencia que sólo aporta ventajas para todos los actores implicados. Cuando hablamos de asistencia compartida, nos referimos a consultas, interconsultas (con y sin la presencia del paciente), asesoría, valoración de pruebas y/o estudios complementarios, así como cualquier otro modo de interacción entre ambos niveles que podamos desarrollar en el futuro.

Si impulsamos este modelo para el caso de la Hepatitis C, desde la Atención Primaria y a través del cribado poblacional, podemos hacer visible ese porcentaje de pacientes aún no diagnosticados al permanecer asintomáticos y también de aquellos pacientes diagnosticados, pero que por motivos diversos aún no han recibido tratamiento. La accesibilidad del nivel de AP y la confianza médico-paciente hace que la receptividad aumente y que el paciente no dude en someterse a las pruebas diagnósticas. La experiencia actual nos lo corrobora. Así, los centros de salud con gran implicación en la eliminación de la Hepatitis C están consiguiendo tasas muy altas de colaboración por parte de los pacientes.

El diagnóstico en un solo paso haría que el paciente con enfermedad activa acuda a la consulta en el hospital de una forma precoz, eliminando de entrada, una primera consulta de los servicios hospitalarios específicos, que de no haber realizado el diagnóstico en un solo paso sería meramente diagnóstica, y permitiendo que esa primera consulta sea para la planificación de tratamiento, acelerando los tiempos. La existencia de una consulta compartida permitiría al paciente (y por extensión también a su familia y allegados), bien en la consulta del centro de salud o en la consulta hospitalaria y mediante una comunicación entre los profesionales, ser conocedor de las opciones terapéuticas y participar de la decisión de las mismas con toda la información del hepatólogo/a, con el apoyo de su médico de familia. Con esto se le otorga al paciente corresponsabilización y participación en la gestión de su enfermedad.

Establecido e iniciado el tratamiento se deben programar consultas compartidas en agendas comunes de ambos niveles asistenciales para la valoración de la evolución y seguimiento de la tolerancia al tratamiento, posibles efectos secundarios, dudas, incertidumbres, etc., que puedan surgir a lo largo del mismo.

Una vez conseguida la eliminación, se inicia un proceso de seguimiento del paciente y sus comorbilidades si existen y, sobre todo, se trabaja activamente para evitar la reinfección. Por consiguiente, se hace énfasis en las medidas de prevención debido a la importancia que tienen en un paciente que ya padeció la enfermedad. En este sentido, es esencial informar al paciente para que conozca las vías de transmisión de la enfermedad y, sobre todo, para que ponga en práctica las medidas preventivas indicadas. De esta forma, se quiere evitar una enfermedad que sigue siendo muy grave, no sólo por sí misma, sino también por sus consecuencias.

En conclusión, el desarrollo de nuevos métodos de asistencia y la implicación mayoritaria de todos los profesionales de la salud, permitirán una mejor actuación sobre la Hepatitis C, elevando los estándares de calidad de la atención a esta enfermedad, ya muy altos en nuestro país. Con ésta y otras aportaciones, podemos contribuir desde el nivel de Atención Primaria de una forma decidida, a la eliminación de la Hepatitis C a través de asistencia compartida.

Asistencia compartida en hepatitis C (o enfermedad hepática)

*Gráfica de elaboración propia.

 

Fuente: asscatinform@ nº22

27/08/2019

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