El cáncer hepático escapa de los programas de detección precoz

11/07/2017 | Noticias de prensa

Más del 50% de los carcinomas hepatocelulares se diagnostican fuera de los sistemas de cribado, según un estudio publicado en Medicina Clínica. La consecuencia es una menor supervivencia.

El carcinoma hepatocelular (CHC) es la sexta neoplasia más frecuente en el mundo y la segunda en cuanto a mortalidad por cáncer. La causa más habitual en el conjunto del planeta es el virus de la hepatitis B (VHB), pero en los países occidentales predomina la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) y el consumo crónico de alcohol. Con un diagnóstico precoz y un tratamiento en estadios iniciales, la supervivencia puede alcanzar el 70 por ciento a cinco años, pero en fases avanzadas y sin tratamiento específico desciende a menos de un año.

Un estudio que se publica en el número de julio de Medicina Clínica analiza las características de este tipo de cáncer de hígado en España. María Varela, de la Sección de Hepatología del Hospital Universitario Central de Asturias, en Oviedo, ha coordinado un registro retrospectivo en 73 centros asistenciales españoles de segundo y tercer nivel del 1 de octubre de 2014 al 31 de enero de 2015. Se registraron las características basales y el primer tratamiento de los tumores primarios hepáticos durante ese tiempo, que ascendieron a 720 (686 hepatocarcinomas).

Oportunidades perdidas

Los autores de este estudio, que conforman el Grupo de Estudio de Cáncer Hepático (GECH), realizaron un análisis prácticamente idéntico en el periodo 2008-2009. Desde entonces se han producido algunos cambios, pero lo fundamental no se ha modificado: la mayoría de los casos siguen emergiendo fuera de los programas de detección precoz. En ambos registros se diagnosticó al 53 por ciento de los pacientes fuera de cribado. Por lo tanto, se están perdiendo oportunidades de tratamiento temprano, que es el único que puede ser curativo.

“Los casos debidos a la enfermedad por hígado graso se han triplicado en los últimos años”.

En el primer estudio, la principal causa del CHC fue la infección crónica por VHC, mientras que en el nuevo análisis es el alcohol (35% de los casos), seguido del VHC (30%) y la combinación de VHC y alcohol (15%).

La enfermedad hepática por depósito de grasa no alcohólica (EHGNA) está detrás del 6% de estos tumores, una cifra baja en comparación con la que se registra en países como Estados Unidos, pero casi tres veces superior a la del periodo 2008-2009.

El perfil típico sería el de un hombre que consume alcohol de forma abusiva y no sabe que padece cirrosis. Acude al médico por algún síntoma y se le detecta una enfermedad tumoral hepática en fase avanzada.

Existe consenso sobre la técnica más adecuada de cribado en pacientes con cirrosis: la ecografía abdominal semestral. Esta herramienta no está plenamente establecida, fundamentalmente por limitaciones de aplicación en determinadas áreas geográficas.

El problema es el propio sistema sanitario

No obstante, en buena parte de los casos el problema no está en el acceso al cribado, sino al propio sistema sanitario. “Muchos pacientes no van nunca al médico porque no se sienten enfermos”, explica Varela. La solución pasa por el fomento de programas educativos y la implicación de los médicos de primaria. “Para detectar precozmente la enfermedad renal crónica, los laboratorios pueden analizar el filtrado glomerular a partir de un simple análisis de sangre”, indica la experta. “En el caso de la enfermedad hepática, se podrían emplear herramientas como el índice APRI, un modelo bioquímico no invasivo a partir de las cifras de plaquetas y aspartato amino transferasa (AST) para la predicción de fibrosis hepática”.

Jorge Aparicio, portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y jefe de Sección del Servicio de Oncología del Hospital La Fe, de Valencia, subraya que es preciso “concienciar a la población sobre los daños que causa el alcohol”.

También recalca que todos los tumores se tratan mejor cuando se detectan precozmente. “Si hablamos del hepatocarcinoma, en estadios iniciales hay posibilidades de aplicar terapias curativa, como la cirugía, el trasplante hepático o técnicas locales como la quimio o la radioembolización”. En fases avanzadas, “hoy por hoy son incurables”, aunque se han producido avances relevantes: “Antes sólo contábamos con la quimioterapia, que era poco eficaz, pero han aparecido fármacos biológicos que mejoran el pronóstico”.

 

Fuente: correofarmaceutico.com

11/07/2017

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