Crónica de la reunión “Elimination Leaders. Connect to eliminate HCV”

19/06/2019 | Activismo

Los días 14 y 15 de junio tuvo lugar en Barcelona la reunión “Elimination Leaders. Connect to Eliminate HCV” organizada por el laboratorio AbbVie.

Esta reunión contó con expertos procedentes de todo el mundo. Dirigieron la reunión los especialistas Homie Razavi y Jean-Michel Pawlotsky. La audiencia estaba formada por profesionales que trabajan en proyectos de eliminación de la hepatitis C procedentes de diversos países y de equipos multidisciplinares, así como por representantes de asociaciones de pacientes.

El formato del evento fue muy participativo, con programas en los que se alternaron la exposición de temas y contribuciones de los oradores con la participación de la audiencia de manera interactiva y mediante votaciones. La reunión se basó en deliberar y reflexionar sobre las cuestiones básicas del diagnóstico y del tratamiento ya conocidos, los resultados obtenidos, las barreras que faltaría superar y las posibles acciones para solucionar los problemas actuales. El procedimiento seguido fue analizar las posibles barreras detectadas junto a las soluciones potenciales orientándolas al diseño de un plan de acción. La reunión fue útil para una revisión actualizada de lo que se está consiguiendo con los programas de eliminación.

En primer lugar, ¿por qué es necesaria la eliminación? La prevalencia de la hepatitis C a nivel global es elevada. Se habla de 71 millones de personas afectadas por el VHC a nivel mundial según la OMS, lo que comporta el desarrollo de complicaciones graves como cirrosis, hepatocarcinoma y necesidad de trasplante hepático, con sentimientos de estigmatización y percepción de disminución de su calidad de vida por parte de los afectados.

Uno de los temas fundamentales en la actualidad es que quedan por identificar miles de pacientes con hepatitis por VHC y aún no han sido diagnosticados. Es de destacar que el diagnóstico y el tratamiento, así como certificar la curación hoy en día, es muy sencillo y en la mayoría de países no existen restricciones para recibir el tratamiento curativo. No obstante, se detecta en general una relativa falta de participación de los médicos de cabecera y de los equipos de medicina primaria, en los que, salvo excepciones, se observa la necesidad de formación y actualización en todo lo referente a las hepatitis. Esto no es fácil, se deberían diseñar programas que se fueran actualizando y que los equipos estuviesen en contacto constante con los especialistas para facilitar y coordinar la asistencia. Ello se enmarca en proyectos para descentralizar la asistencia de las hepatitis de los hospitales y que las personas con enfermedad leve puedan ser atendidas en centros cercanos a sus domicilios.

La enfermedad por virus C se ha de reconocer que tiene un impacto en la persona y en la sociedad y además afecta la economía. Los países han de dedicar una parte de presupuesto a su tratamiento y atención. Pero el coste económico de la atención al paciente con VHC repercute en ahorros sanitarios futuros y en la disminución del riesgo de transmisión al ir disminuyendo el reservorio. Se ha concluido que si no se hace nada, situación que se vive en algunos países, los costes aún serán mayores en el futuro.

Es destacable el impacto a nivel social, pues existe riesgo de transmisión, no se dispone de vacuna frente al VHC. Realizar el tratamiento es el mejor modo de prevención. La curación del VHC mejora la salud tanto física como mental de los pacientes y también de los que presentan complicaciones asociadas. Además, se ha estudiado que el nivel de salud percibido por las personas que se curan mejora. La curación se asocia a una mayor actividad física, a un mayor bienestar y a un aumento de la productividad en general.

En las medidas planteadas para simplificar y descentralizar el diagnóstico se observó que es importante que al realizar el screening del VHC también se debería analizar la existencia de VIH y VHB. Se comentó el avance que ha representado en algunos países que la prescripción la puedan realizar profesionales no especialistas, como médicos generales, enfermería, etc. Con ello se ha facilitado el acceso al tratamiento a un mayor número de personas y se va descentralizando el tratamiento.

En Francia, se ha aprobado recientemente que los médicos de familia puedan prescribir y tratar las hepatitis C (aunque no todos están obligados, sólo los que lo deseen). Es importante establecer en qué fase de la enfermedad está el paciente, esto se hace mediante análisis o con FibroScan. Se ha de conocer si la persona tiene cirrosis, puesto que en este subgrupo se precisará control en el hospital o bien su seguimiento compartido hospital-primaria, para asegurar que el screening de un posible carcinoma hepatocelular con ecografías, se realice cada 6 meses.

En el programa diagnóstico de la hepatitis C, en la actualidad se ha eliminado la necesidad de estudiar el genotipo antes del tratamiento. Este punto fue objeto de deliberación por la audiencia. Se acepta que se puede evitar realizar genotipo, no es obligatorio puesto que disponemos de regímenes pangenotípicos, y no haría falta a la hora de tomar decisiones; no obstante, aún habrá un pequeño porcentaje de casos que no van a tener RVS, y por ello en algunos centros se guardan muestras de suero de estos pacientes para analítica ulterior si se precisa. Otros argumentos a favor del genotipado fueron que se necesita para estudios epidemiológicos y poblacionales, y dependiendo de la situación local. Por ejemplo, en África, donde se han detectado genotipos y subgenotipos no habituales y que pueden tener una repercusión en los resultados al tener una respuesta subóptima con los tratamientos actuales.

Fue muy comentada la presentación del Programa de Eliminación del VHC en Cantabria (España), pasando de la macroeliminación a la microeliminación. En relación a la macro, se ha puesto en marcha un screening a toda la población de 40 a 70 años, que se hará en 3 años. El ejemplo de microeliminación es el proyecto ya realizado que ha conseguido la eliminación de la hepatitis C de la cárcel de El Dueso, con la estrategia de diagnosticar y tratar a todos. Este proyecto ha tenido una continuidad con un modelo asistencial de teleasistencia, con el que se consigue abaratar los costes derivados de las visitas presenciales, ello unido a la satisfacción de los usuarios, por la seguridad y confidencialidad. Entre otras actividades que se llevan a cabo en Cantabria, cabe destacar su trabajo con la población inmigrante y la labor en el propio Hospital de Valdecilla, integrando y coordinando todas las especialidades para que de una manera paulatina sea un hospital hepatitis-free.

En Francia hace tiempo que se trabaja en la eliminación de las hepatitis en diversas poblaciones y también en la población general. Los programas se centran en la prevención y en la formación de los médicos de cabecera. Han lanzado campañas informativas masivas subvencionadas por las compañías farmacéuticas con el apoyo de los especialistas de la Asociación Francesa para el Estudio del Hígado, con información animando a los pacientes para que vayan a su médico y soliciten el diagnóstico y el tratamiento. Han planeado tener áreas geográficas, libres de hepatitis, trabajando en tres focos: los casos diagnosticados previamente y perdidos de seguimiento, las personas usuarias de drogas y la población en general, que es la más difícil de evaluar. En ocasiones han encontrado resistencias a recibir tratamiento por parte de pacientes diagnosticados. En estos casos les ha sido útil la colaboración de las asociaciones de pacientes mediante programas liderados por personas que tenían hepatitis C y ya se han curado.

En el segundo día se hizo un repaso de las conclusiones previas y los pasos para conseguir la eliminación global del VHC, la ruta actual simplificada para los pacientes y los diferentes modelos asistenciales.

Muchos países tienen proyectos y se está avanzando, pero en otros no se podrá alcanzar la eliminación si siguen al ritmo actual. Con la base teórica del día anterior, se han ido desgranando los puntos para las acciones concretas que se deberían implantar, teniendo en cuenta la gran heterogeneidad de los países y de los sistemas sanitarios. Durante la discusión, que fue muy activa y con numerosas intervenciones, destacaron algunas ideas: recordar que estamos frente a una enfermedad que se puede curar y que si se trata en las fases iniciales se puede prevenir el cáncer. Está claro que se ha de ampliar el conocimiento de las enfermedades hepáticas y que se ha de contar con la participación de los médicos y equipos de primaria.

La eliminación de la hepatitis C se podría interpretar como la desaparición total de la hepatitis C, pero sabemos que esto no será factible, lo que se ha de conseguir es la disminución máxima de su incidencia y evitar la reinfección de las personas ya curadas. Para llegar a la disminución de la incidencia y de la mortalidad causada por la hepatitis C, los objetivos que marca la OMS para 2030, son una disminución del 90% de nuevas infecciones y una disminución del 65% en la mortalidad. Para ello hace falta voluntad política, financiación específica, mayor conocimiento de los riesgos de transmisión, vinculación al cuidado, tratamiento, etc. Los programas de eliminación están en marcha, se dispone de todos los medios necesarios para el diagnóstico, para el tratamiento y para el seguimiento y control.

Se ha comentado el interés de la labor de las asociaciones de pacientes para informar y apoyar a los pacientes, animarlos a que reciban el tratamiento, aumentar la visibilización y concienciación sobre las hepatitis e influir en los responsables de los planes de salud.

Hemos de ser realistas, el avance puede ser lento pero se irá progresando en la ruta hacia la eliminación.

 

Fuente: ASSCAT

19/06/2019

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