Tratamiento de la Hepatitis C

El objetivo del tratamiento para la Hepatitis C es llegar a la curación de la enfermedad, lo que se conoce como conseguir la respuesta viral sostenida (RVS). Esta respuesta sostenida en la cual la carga viral permanece indetectable se da por conseguida si a las 24 semanas después de finalizar el tratamiento con carga vírica indetectable , ésta continua igual.

Los hepatólogos y los pacientes hemos  pasado de disponer durante años de un arsenal terapéutico escaso, basado en interferón pegilado y ribavirina, con una eficacia que apenas sobrepasaba el 50% , a disponer de los antivirales de acción directa (AAD) capaces de eliminar de forma sostenida la replicación viral entre el 85 y el 100% de los casos, según el grado de enfermedad del paciente y su genotipo. Estos regímenes terapéuticos causan escasos efectos adversos, permiten tratamientos de duración mucho más breve y apenas requieren monitorización.

Este espectacular y rápido progreso es debido al esfuerzo de la investigación básica y en último término de la industria farmacéutica, que ha proporcionado moléculas que interfieren específicamente en la replicación del virus de la hepatitis C (VHC) y consiguen su eliminación. Este evidente continuo avance, ha determinado que para un mismo paciente existan varias posibilidades de tratamiento y el paciente debe confiar en su médico en la elección del tratamiento más adecuado para él,  en función de  su situación clínica y del genotipo del virus. 

Los datos epidemiológicos y de la historia natural de la enfermedad sugieren claramente que todos los pacientes deberían ser tratados  ya que por una parte se reduciría notablemente el reservorio de virus, foco a partir del cual se producen nuevas infecciones, y por tanto es el único sistema que permitiría considerar la posibilidad de erradicar esta infección. Además un tratamiento con resultado de curación eliminaría la necesidad de atención médica de estas personas, con el ahorro que esto comportaría. Finalmente porque un tratamiento eficaz eliminaría la carga de angustia que padecen los pacientes, incluso los afectados por formas menos graves de enfermedad, al ser conocedores de que la infección puede poner algún día en riesgo su vida. Por este motivo es muy importante que desde la administración sanitaria se apliquen programas de cribado para que las personas que tienen hepatitis C y no lo saben sean diagnosticadas y puedan curarse.

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Última actualización: 7/03/18