Alcohol, tabaco y drogas

Con el fin de prevenir el empeoramiento de la enfermedad hepática y ganar en calidad de vida, a las personas que viven con hepatitis C crónica se les recomienda realizar una serie de cambios en los hábitos de su estilo de vida.

Entre ellos se incluyen seguir una dieta sana y variada, practicar ejercicio físico de manera regular, pero sobre todo, se insiste en la importancia de abandonar el consumo de alcohol ya que las personas con hepatitis C que beben alcohol aunque sea de forma moderada, tienen mayor riesgo de progresar a cirrosis y, además, de hacerlo en menor tiempo y también tiene mayor riesgo de padecer cáncer de hígado. Numerosos estudios científicos avalan esta información.

Sin embargo y pese a que la abstinencia de alcohol es el cambio más obvio que puede influir positivamente en la salud del enfermo de hepatitis también se recomienda dejar de fumar aunque la mayoría de personas desconocen el papel que tiene el consumo de tabaco sobre la hepatitis.

Debido a que el humo del cigarrillo contiene muchas toxinas y carcinógenos conocidos, se ha aconsejado desde siempre que las personas con hepatitis C dejen de fumar. No se tenían sin embargo datos que avalasen el daño directo del tabaco sobre el hígado. Varios estudios han examinado la relación entre la hepatitis C y el tabaquismo, concluyendo que el tabaco también puede acelerar la progresión de la enfermedad. Según la revista Clinical Gastroenterology & Hepatology “Una persona con hepatitis C que fuma tiene una posibilidad radicalmente mayor de contraer cáncer de hígado que aquella que no fuma” en concreto, los individuos con hepatitis crónica que fuman más de un paquete de tabaco al día durante 10 años tienen mucho más riesgo de tener un cáncer de hígado que los no fumadores.

Además en la misma revista apuntan que “los fumadores con hepatitis C crónica pueden ser más propensos que los no fumadores a desarrollar fibrosis hepática” y que “el tabaquismo, independientemente  de alcohol, podría agravar la actividad histológica de la hepatitis C crónica”.

En otro estudio publicado en octubre de 2008 en el International Journal of Cancer, se llevó a cabo una investigación con hombres y mujeres afectados por hepatitis C crónica con el fin de conocer los factores de riesgo en esta población para el desarrollo de Hepatocarcinoma (cáncer de hígado).Los investigadores encontraron diferencias entre hombres y mujeres fumadores con hepatitis C a la hora de desarrollar cáncer de hígado; “Los hombres con hepatitis C que fuman tienen más de 136 veces mayor riesgo de carcinoma hepatocelular que las mujeres” ”Las mujeres con hepatitis C que consumen grandes cantidades de alcohol tienen más de 13 veces mayor riesgo de hepatocarcinoma.”

Por otro lado es interesante recordar que la mayor parte de la nicotina es metabolizada por el hígado, produciendo un metabolito llamado cotinina, el cual se mantiene en la sangre durante unas 48 horas. Solo entre el 10% y el 15% de la nicotina se elimina directamente mediante la orina.

Es necesario disponer de esta información para poder reflexionar y plantearnos que son pocas las cosas que podemos hacer para controlar el desarrollo de la enfermedad, en nuestras manos no está generalmente el que el tratamiento funcione o no si se cumple con el grado de adherencia óptimo. Sin embargo instaurar o modificar ciertas conductas que son perjudiciales para nuestra salud si depende de nosotros. El paciente debería hacerse la siguiente pregunta ¿Qué puedo hacer yo ,como paciente, para poder vivir más y mejor con mi enfermedad? Una de las acciones que seguro son positivas es dejar de fumar.

 

 

 

Última actualización: 4/11/13