Esteatosis hepática

La esteatohepatitis no-alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés), es la forma más severa de la enfermedad del hígado graso no-alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés). Se define histológicamente por la presencia de grasa hepática (esteatosis) con inflamación y daño hepático. La NASH es una enfermedad progresiva que puede evolucionar a mayor daño hepático, fibrosis avanzada, cirrosis y cáncer de hígado.

La esteatosis hepática es una acumulación de triglicéridos en los hepatocitos.

La enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA, por sus siglas en castellano) es la causa más frecuente de alteración de la función hepática en los Estados Unidos, con un incremento paralelo al de la obesidad y la diabetes mellitus. Su historia natural no está claramente definida, pero su progresión a cirrosis y al estadio hepático terminal está bien reconocida en algunos pacientes.

Patogenia multifactorial de la esteatosis hepática

Se estima que cerca del 25% de la población mundial cursa con esteatohepatitis relacionada a la presencia de al menos uno de los factores de síndrome metábolico: diabetes, sobrepeso, hipertrigliceridemia, hipercolesterolemia, hipertensión. Una pequeña proporción de estos casos de esteatosis (menor al 10%) puede estar complicada por necrosis e inflamación (EHGNA), fibrosis con riesgo de progresión a cirrosis y cáncer hepático.

En el desarrollo de la esteatosis el principal determinante es la resistencia a la insulina, mientras que en las causas del daño hepatocelular se incluyen factores como el exceso de ácidos grasos libres, la disfunción mitocondrial, el estrés oxidativo, las citoquinas, la sobrecarga de hierro, el sobrecrecimiento bacteriano y la predisposición genética.

La esteatosis metabólica es actualmente la causa más común de anomalía en el estándar del funcionamiento hepático (transaminasas y GGT).

Las estrategias terapéuticas orientadas a modular la resistencia a la insulina, normalizar el metabolismo lipoproteico y controlar los marcadores inflamatorios con probióticos son el futuro en el tratamiento de la esteatohepatitis no alcohólica.

 

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Última actualización: 24/02/17