Realización de pruebas de hepatitis C y reducción del consumo de opioides

El virus de la hepatitis C (VHC) puede transmitirse con facilidad a través del uso compartido de agujas y las personas usuarias de drogas intravenosas presentan unas elevadas tasas de incidencia del VHC (nuevas infecciones) y prevalencia (total de infecciones existentes).

La prevención y el tratamiento del VHC en el caso de los usuarios de drogas (en activo o que las consumieron en el pasado) constituyó un tema central en el Congreso de la Asociación Americana para el Estudio del Hígado (AASLD, en sus siglas en inglés), que tuvo lugar del 20 al 24 de octubre en Washington DC (EEUU), especialmente en el contexto del crecimiento de las epidemias de consumo de opioides en América del Norte y en otros lugares del mundo.

Hacerse la prueba del virus de la hepatitis C (VHC) se asoció con una reducción en el consumo de drogas. Así, someterse a una prueba del VHC se relacionó con una reducción del consumo de drogas, sobre todo en el caso de las personas que dieron un resultado positivo. Sin embargo, también se observó cierta reducción incluso entre las personas que dieron negativo en la prueba, según los resultados del estudio presentados en ‘The Liver Meeting 2017’.

“El simple acto de hacerse la prueba puede tener un efecto importante sobre el comportamiento de riesgo”, explicó Hooman Farhang Zangneh, del Hospital General de Toronto (Canadá), en una conferencia de prensa de la AASLD.

El VHC se transmite fácilmente a través de agujas compartidas y las personas que se inyectan drogas tienen altas tasas de incidencia de VHC (nuevas infecciones) y prevalencia (infecciones totales existentes).

Las personas usuarias de drogas intravenosas conforman una importante proporción del total de personas que viven con hepatitis C (y, en consecuencia, de aquellas que necesitarán recibir tratamiento para poder eliminar la amenaza para la salud pública que supone el VHC). Sin embargo, muchas de estas personas no se han sometido a una prueba y desconocen si tienen el VHC. Los programas de tratamiento de adicciones (como aquellos que brindan terapia de sustitución de opioides con metadona o buprenorfina) ofrecen un posible punto de acceso a los servicios de atención de la hepatitis C.

Zangneh y sus colegas realizaron un análisis retrospectivo para evaluar el efecto del diagnóstico de VHC sobre el comportamiento del uso de sustancias, utilizando registros electrónicos de salud de una red de 47 clínicas de tratamiento de adicciones en Ontario de 2007 a 2013. Ontario tiene más de 50.000 personas que reciben terapias de sustitución de opioides (OST, en sus siglas en inglés), con una prevalencia de VHC cercana al 65% entre los que se inyectan opiáceos, señaló Zangneh como antecedentes.

Los investigadores identificaron a 2.406 personas que se sometieron a pruebas de detección de infección por el VHC durante el período de estudio y tuvieron resultados de pruebas de orina disponibles para monitorear el uso de drogas. Poco más del 60% eran hombres y la edad promedio fue de aproximadamente 40 años. Un 85% residía en ciudades y alrededor del 15% en áreas rurales. Entre los participantes seleccionados, 527 (22%) dieron positivo en anticuerpos contra el VHC.

El equipo de Zangneh analizó la proporción de muestras de orina con resultados positivos para el consumo de drogas en el año posterior a la prueba del VHC en comparación con el año anterior a la prueba. Los participantes del estudio diagnosticados con el VHC tuvieron una reducción estadísticamente significativa del 8,1% en las muestras de orina que mostraron el uso de opioides sin receta. Los que resultaron ser VHC-negativos tuvieron una disminución más pequeña pero aún significativa del 6,7%.

El análisis multivariable, en el que se tuvieron en cuenta diversos factores, reflejó que las personas que dieron positivo al VHC fueron un 33% más propensas a reducir el consumo de opioides sin receta, en comparación con las que dieron negativo en la prueba diagnóstica de la hepatitis C. Las personas diagnosticadas del VHC también fueron aproximadamente un 50% más propensas a reducir su consumo de benzodiacepinas y cocaína.

“Los pacientes diagnosticados con el VHC redujeron su consumo de drogas sin receta, incluidas las benzodiacepinas y la cocaína, en el año siguiente al diagnóstico”, concluyeron los investigadores. “Esto resalta la importancia de evaluar a los individuos en terapia de sustitución de opioides para el VHC, ya que esto sólo puede tener un impacto positivo en su actividad de consumo de drogas”.

Ampliar la realización de pruebas del VHC en personas que se inyectan drogas “puede reducir las consecuencias para la salud del individuo y reducir la transmisión en la comunidad”, afirmó Zangneh a los periodistas. En este sentido, sugirió que se realice más investigación para ver si el efecto de las pruebas sobre el comportamiento del consumo de drogas se extiende a otras enfermedades infecciosas.

Referencia

Zangneh FH et al. The impact of hepatitis C diagnosis on substance-use behaviors in patients engaged in opioid substitution therapy. The Liver Meeting, abstract 125, 2017.

 

Fuente: infohep.org (25/10/17)

Artículo traducido por ASSCAT

Última actualización: 22/11/17