Primera crónica de la Cumbre Mundial de la Hepatitis 2017 en São Paulo, Brasil

Durante los próximos días, publicaremos en nuestra web una serie de artículos con los datos y las sesiones más destacados de la Cumbre Mundial de la Hepatitis 2017, que tuvo lugar del 1 al 3 de noviembre en São Paulo, Brasil. La autora de estas crónicas es Teresa Casanovas, hepatóloga y presidenta de ASSCAT, quien ha asistido a la Cumbre y nos explica de primera mano todas las novedades en el ámbito de las hepatitis.

Esta reunión que se ha celebrado en São Paulo del 1 al 3 de noviembre de 2017, ha sido organizada por la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la WHA (Alianza Mundial frente a las Hepatitis) y ha contado con numerosos sponsors, entre ellos, el gobierno de Brasil y los responsables políticos de São Paulo. La Cumbre Mundial de la Hepatitis no es un congreso médico, sino de políticas públicas en salud para la eliminación de las hepatitis a nivel mundial. 

Los temas discutidos se centraron en las direcciones estratégicas que han marcado la OMS conjuntamente con la WHA, así como las organizaciones que trabajan en políticas de salud, las cuales han diseñado un programa muy importante. Brasil ha sido el país anfitrión y recibió con honor la “Cumbre Mundial de la Hepatitis 2017”, que ha sido un ejemplo de organización y planificación para el éxito del evento.

Durante estos tres días, más de 900 delegados de 110 países participaron activamente en las actividades para compartir las experiencias y ser conscientes de lo mucho que falta para la eliminación global de las hepatitis víricas. En cada una de las sesiones, se pudo palpar la realidad de cada país y los esfuerzos e innovaciones aportadas por los diferentes países fueron muy comentadas.

Eran sesiones en las que hubo una gran participación de la audiencia, muy enriquecedora, considerando que en la reunión había representaciones diversas, ya que además de los políticos asistían economistas de la salud, epidemiólogos, especialistas de salud pública, asociaciones de pacientes (sociedad civil), médicos clínicos, equipos sociosanitarios, agencias de información sanitaria, etc. de todo el mundo.

Una presentación que, en mi opinión, permite hacerse una idea de la gran labor sanitaria, social y de investigación que se realiza en Brasil fue el proyecto que tienen para luchar frente a la hepatitis D en la Amazonia.

En la sesión del acceso a la medicación antiviral se habló de un tema de impacto como es la dispensación para la equidad. Se trata de un tema político y económico y, aunque el acceso a las medicinas es fundamental, es sólo una parte del problema. En cualquier sistema político, la voz de los pacientes que tienen hepatitis, pide que se aplique una estrategia para llegar a todos los afectados, con vinculación al cuidado y a la curación y con el seguimiento según las evidencias científicas. El acceso a los medicamentos se ha de integrar en programas específicos, y los pacientes deberían recibir los tratamientos lo antes posible para cortar el riesgo de transmisión. Para ello, entre otros requisitos, se ha de disponer de formas de financiación sostenibles.

En 2015, según estimaciones de la OMS, 325 millones de personas tenían hepatitis crónica y 1,34 millones de personas fallecieron a causa de esta enfermedad. Al tratarse de un grave problema de salud pública global, se discutió la preocupación por la falta de progreso en su prevención y control en algunos países en desarrollo, en especial en África, debido a la falta de un abordaje integrado de las medidas de prevención y control, así como un acceso no adecuado ni programado a los tratamientos y cuidados.

En 2016, 1,5 millones de personas que tenían hepatitis C se han curado, 350.000 han fallecido por causas relacionadas con el virus C y portadores del virus C fallecieron por causas no directamente relacionadas. La prevalencia del virus C va disminuyendo, gracias al tratamiento y medidas preventivas, pero ello no ocurre en todos los países. Se ha objetivado que en Rusia la prevalencia ha aumentado un 4%, en España ha disminuido un 9%, en Egipto se ha reducido en un 11%, en Australia ha disminuido un 13%, en Brasil ha bajado un 4%, pero en la mayoría de los países de Asia y África ha aumentado. Además, en 2016 también se ha visto un aumento de casos nuevos especialmente en Sudamérica.

Por tanto, es urgente que exista un abordaje global para eliminar las hepatitis víricas como un problema de salud pública a través de integrar una mayor información a la ciudadanía, la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y vigilancia y control de todas las formas de virus de las hepatitis, especialmente en las hepatitis crónicas B y C, que tienen las mayores tasas de morbilidad y mortalidad.

 También fue discutida la necesidad de que los países adopten la estrategia del sector de salud mundial sobre hepatitis víricas 2016-2021, adoptada por la resolución de la WHA 69.22, así como las resoluciones de la Asamblea Mundial de la Salud WHA 45.17, WHA 63.18, WHA 67.6 y WHA 69.11, y la Declaración de la primera Cumbre Mundial de la Hepatitis que tuvo lugar en Glasgow en 2015. Las directrices ya existen, ahora es el momento de que cada país pueda y quiera ejecutarlas.

 El mundo debe reconocer que la introducción de nuevos productos farmacéuticos innovadores para las hepatitis B y C, ha conseguido en los últimos años la curación de la hepatitis C y la mejora de los tratamientos para la hepatitis B. Además, con la vacuna anti-hepatitis B se ha logrado eliminar dicha hepatitis en zonas donde era endémica, como en Alaska, donde ninguna persona menor de 25 años tiene ya hepatitis B gracias al programa activo de prevención y vacunación.

Finalmente, después de discutir, debatir y formular soluciones, la Cumbre Mundial de la Hepatitis 2017 llegó a su fin con la firma de la Declaración de São Paulo sobre Hepatitis Víricas en la que más de 250 organizaciones de la sociedad civil se unieron para pedir a los representantes de los gobiernos que aseguren las necesidades de las personas que viven con la enfermedad

La Declaración de São Paulo sobre Hepatitis Víricas, liderada por la Alianza Mundial contra la Hepatitis (WHA), exige que los gobiernos otorguen a las hepatitis víricas la misma prioridad que tienen el VIH/SIDA, la malaria y la tisis, que el estigma y la discriminación sean adecuadamente abordados y que los gobiernos cumplan los compromisos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para que “nadie sea dejado atrás”.

La Declaración de São Paulo no es sólo un trozo de papel, es una cuestión de vida y muerte para más de 300 millones de personas en todo el mundo. 

 

Fuente: ASSCAT (06/11/17)

Puedes leer esta Declaración a continuación:

Declaración de São Paulo sobre Hepatitis (Cumbre Mundial de la Hepatitis 2017)

Nosotros, los representantes de alto nivel de los gobiernos que se reunieron en la Cumbre Mundial de la Hepatitis en São Paulo, Brasil, del 1 al 3 de noviembre de 2017:

1.- Tenemos en cuenta, con profunda preocupación, que 325 millones de personas vivían con infecciones de hepatitis crónicas en todo el mundo y 1,34 millones de personas murieron de hepatitis viral en 20151.

2.- Consideramos que la hepatitis viral es un grave problema de salud pública mundial y expresamos nuestra preocupación por la falta de progreso en su prevención y control en los países en desarrollo, principalmente debido a la falta de un enfoque integrado de las medidas de prevención y control, así como al acceso inadecuado a un tratamiento y cuidado asequible y apropiado.

3.- Tenemos en cuenta que las hepatitis A y B pueden prevenirse mediante vacunación y que existe una cura para la hepatitis C y el tratamiento de la hepatitis B, al tiempo que se reconoce que la hepatitis C aún no se puede prevenir mediante la vacunación.

4.- Reconocemos la necesidad de un enfoque global para eliminar la hepatitis viral como un problema de salud pública mediante la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la vigilancia de todas las formas de hepatitis viral, con especial énfasis en las hepatitis virales B y C, que tienen las mayores tasas de morbilidad y mortalidad.

5.- Expresamos nuestra profunda preocupación por la salud pública, el impacto económico y social de la hepatitis viral y la respuesta inadecuada a nivel mundial hasta la fecha.

6.- Reafirmamos la estrategia del sector sanitario global sobre hepatitis viral 2016-2021 adoptada por la Resolución WHA 69.22 y las Resoluciones de la Asamblea Mundial de la Salud WHA 45.17, WHA 63.18, WHA 67.6 y WHA 69.11 y recordando la Declaración de Glasgow de 2015 sobre la hepatitis.

7.- Enfatizamos la importancia de un enfoque integral, integrado y multisectorial que incluya la implementación de medidas de prevención y control de la hepatitis viral de alto impacto, tal y como se describe en la Estrategia global del sector de la salud para la hepatitis viral 2016-2021.

8.- Reconocemos los objetivos de los países para alcanzar la cobertura sanitaria universal y la importancia del fortalecimiento de los sistemas de salud a este respecto, incluidos la provisión y el acceso a servicios comunitarios completos y para la prevención y el control de la hepatitis viral, prestando especial atención a las poblaciones más afectadas y en riesgo, y que cada país debería definir las poblaciones específicas dentro de su país que están más afectadas por las epidemias de hepatitis viral y la respuesta debe basarse en el contexto epidemiológico y social.

9.- Reconocemos, además, la necesidad de fortalecer los sistemas de salud y los enfoques integrados de colaboración y las sinergias entre las medidas de prevención y control de la hepatitis viral y las enfermedades infecciosas como el VIH y otras infecciones transmitidas sexualmente y transmitidas por la sangre, las enfermedades transmisibles de madre a hijo y los de cáncer y otras enfermedades no transmisibles.

10.- Reconocemos la importancia de contar con sistemas de información sanitaria estratégicos sólidos e integrados que puedan proporcionar información pública a la vez que garanticen la protección de los datos personales, incluidos los sistemas de vigilancia epidemiológica para informar mejor a los tomadores de decisiones, enfocar y mejorar la planificación nacional, establecer objetivos y monitorear respuesta nacional y global.

11.- Resaltamos la necesidad de movilizar recursos adecuados y predecibles para la respuesta a la hepatitis viral, especialmente en países de ingresos bajos y medianos, y mejorar el acceso equitativo y la disponibilidad de diagnósticos, vacunas, servicios y tratamientos de calidad, efectivos y seguros y hacerlos asequibles a nivel de país para combatir la hepatitis y eliminar la hepatitis viral como amenaza para la salud pública para 2030.

12.- Reconocemos con aprecio la introducción de nuevos productos farmacéuticos basados ​​en la inversión en innovación para la hepatitis B y C en los últimos años, y observar con gran preocupación el costo creciente para los sistemas de salud y los pacientes y también reconocer la necesidad de abordar esta situación, incluso promover sinergias en este contexto.

13.- Recordamos que la apropiación nacional y un enfoque integral son elementos clave para el éxito de la respuesta a la hepatitis viral, así como la disponibilidad de recursos financieros adecuados y sostenidos y recursos humanos capacitados, complementados con recursos internacionales y asistencia técnica cuando sea necesario.

14.- Solicitamos a los gobiernos que incluyan vacunas contra la hepatitis B en los programas nacionales de inmunización, incluidos los trabajadores de salud según sea necesario, factible y apropiado, con respecto a la situación epidemiológica nacional, y expresando preocupación porque actualmente se estima que la cobertura global de vacuna contra la hepatitis B para lactantes es del 84% y por lo tanto está por debajo del 90% del objetivo mundial, y preocupada porque la cobertura mundial actual de la dosis de la vacuna contra la hepatitis B para prevenir la transmisión de madre a hijo es solo del 39%2, inferior al objetivo mundial del 50% para 2020 y el objetivo del 90% para 2030.

15.- Reafirmamos también los derechos de los gobiernos al uso pleno de las flexibilidades del Acuerdo de la OMC (Organización Mundial del Comercio) sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) para aumentar el acceso a medicamentos asequibles, seguros, efectivos y de calidad, y tomar nota de que, entre otros, los derechos de propiedad intelectual son un incentivo importante en el desarrollo de nuevos productos de salud.

16.- Reconocemos la necesidad de nuevos modelos de prestación de servicios centrados en las personas, incluso para el diagnóstico precoz, si queremos lograr objetivos globales de hepatitis viral de acuerdo con los objetivos y prioridades establecidos a nivel nacional para lograr la Cobertura Universal de Salud.

17.- Reafirmamos el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental y resolvemos cumplir nuestras obligaciones y compromisos internacionales en este sentido y, en el contexto de la hepatitis viral, con especial atención a las poblaciones más afectadas y la mayoría en riesgo y que cada país debería definir las poblaciones específicas dentro de su país que son las más afectadas por las epidemias de hepatitis viral y la respuesta debe basarse en el contexto epidemiológico y social.

18.- Implementaremos plenamente la estrategia del sector de la salud mundial sobre la hepatitis viral 2016-2021, adaptada a las prioridades nacionales, la legislación y los contextos específicos, y reafirmaremos sus cinco direcciones estratégicas: información para una acción centrada; intervenciones para el impacto; lucha por la equidad; financiamiento para la sostenibilidad; e innovación para la aceleración, hacia el objetivo de eliminar la hepatitis viral como amenaza para la salud pública para el año 2030.

19.- Vamos a acelerar la implementación de las intervenciones básicas esbozadas en la estrategia del sector de salud mundial sobre hepatitis viral 2016-2021, adaptada a las prioridades nacionales, la legislación y contextos específicos: vacunación contra la hepatitis B; prevención de la transmisión de la hepatitis B de madre a hijo; seguridad de la sangre; seguridad de las inyecciones; reducción de daños; servicios de prueba y tratamiento.

20.- Vamos a acelerar la implementación de las acciones prioritarias según se describe en cada una de las cinco direcciones estratégicas de la estrategia del sector sanitario mundial sobre hepatitis viral 2016-2021, adaptadas a la legislación nacional, las prioridades y los contextos.

21.- Seguiremos fortaleciendo la cooperación internacional para alcanzar los objetivos de la estrategia del sector sanitario mundial sobre la hepatitis viral 2016-2021, incluida la mejora de la capacidad de fabricación sostenible, nacional y regional para vacunas y tecnologías de calidad, seguras, eficaces y asequibles mediante la colaboración y el intercambio, según sea apropiado.

22.- Desarrollaremos y aplicaremos, según proceda, programas y planes nacionales de hepatitis financiados en colaboración con la OMS y otras partes interesadas para obtener resultados efectivos y sostenibles.

23.- Continuaremos mejorando la movilización de recursos adecuados y predecibles para la respuesta a la hepatitis viral, especialmente en países de ingresos bajos y medianos, y promoviendo el acceso equitativo y la disponibilidad de diagnósticos, vacunas, servicios y tratamientos de calidad, efectivos y seguros, y haciéndolos asequibles a nivel de país.

24.- Hacemos un llamamiento a la OMS para que proporcione apoyo técnico y asistencia a fin de acelerar la aplicación de la estrategia del sector de la salud mundial sobre la hepatitis viral 2016-2021 hacia la eliminación de la hepatitis como una amenaza para la salud pública.

25.- Agradecemos al Gobierno de Brasil por patrocinar y apoyar esta Cumbre Mundial de la Hepatitis.

 
Última actualización: 6/11/17