En Hepatitis B y C, frenemos las muertes evitables ya!

Pinamar, Buenos Aires – Tal vez las personas que estamos afectadas por una enfermedad crónica, aun cuando nos agrupamos en ONG´s para hacernos escuchar , reclamar nuestros derechos, y buscar prevención para quienes están sanos, no conseguimos hacer comprender la totalidad de nuestro mensaje, la dimensión del problema, la urgencia de una solución.

No me caben dudas que para conseguir el objetivo falta que se sumen a esta tarea muchas personas que hoy no tienen ningún problema de salud, pero si, un corazón que les permite apoyar a personas u ONG´s para poner freno a lo evitable. Como sociedad en conjunto debemos actuar contra las hepatitis virales, como lo hicimos y hacemos contra el VIH Sida, el Dengue, el mal de Chagas, etc.

Formar un sistema de salud preventivo, moderno y actualizado, cercano a la persona enferma pero también cercano a la persona presumiblemente sana, no es algo que sea difícil de comprender, sin embargo el hecho de no estar acostumbrados a hablar con naturalidad sobre salud y enfermedad, sobre enfermedad y muerte, nos pone un filtro que crea “tapones en los oídos”. Algunas veces o en algunos sitios hablar sobre prevención para una buena salud es cantar la canción que nadie quiere escuchar.

Hoy ha muerto alguien que conozco hace muchos años, que conocemos hace muchos años, alguien que luchó paso a paso contra una hepatitis C diagnosticada en forma tardía y que lo acosó durante décadas, sin que él lo supiera. Con la impecabilidad de un guerrero y acompañado por excelentes profesionales de la salud transitó el camino que tenemos hoy para combatir a este virus, tuvo el apoyo de su pareja y amigos/as, fue necesario un trasplante, el hígado se hizo esperar más de lo que quisimos todos, tiempos que se hicieron muy largos y deterioraron aún más su salud, finalmente llegó y fue una esperanza de vida, lo vimos bien, reponiéndose, luego comenzaron inconvenientes, la esperanza se apagó, una herida más en el corazón de tantos que lo queremos.

Nadie se va sin dejar algo, y creo que Jorge hoy representa a muchas personas que aunque no conozcamos tan de cerca les sucede o les sucedió lo mismo. El me dejó unas fuerzas impresionantes para continuar con este camino de ponerle un freno a las hepatitis B y C. Más que nunca quiero que todos, y especialmente las personas afectadas directa o indirectamente por esta enfermedad demos un empujón firme a los temas que faltan para lograr ese ansiado freno a estos virus. Se puede y se debe hacer.

Tal vez escribiendo con esa bronca que algunas veces da la muerte no consiga hacerme entender en pocas palabras, sepan disculparme.

Hay mucho camino por recorrer y la mayor parte es fácil y está la solución a mano, entre tantas cosas que hay que hacer, acortemos los tiempos burocráticos, consigamos mayor disponibilidad de órganos para trasplantes, basta de falta de detección temprana de Hepatitis B y C, si estimamos un 2,5% de la población argentina esta afectada por estos virus, más de 800 mil personas, que esperamos para detectarlos?, cuantas personas no detectadas siguen viviendo su vida de forma normal y avanzando poco a poco hacia la cirrosis, el cáncer hepático, un trasplante o el final de su vida sin saber y sin poder evitarlo, cuando podrían hacerlo?

No hay médicos en todo el país que sepan que es la hepatitis B y la Hepatitis C, no los hay en todas partes, y como no los hay no se diagnostica, como no se diagnostica no se trata, como no se trata se llega a la cirrosis y necesidad de trasplante, en muchos casos lo que llega es la muerte… y sigue una cadena de hechos absolutamente evitables, es decir, hay muchas cosas que se solucionan simplemente trabajando, en forma efectiva y con rapidez.

Hoy tenemos una situación excepcional para detectar y tratar las hepatitis en Argentina, entre otros avances esta en marcha el Programa Nacional de Control de las Hepatitis; muchos trabajamos duro los últimos años para lograr esto, los pacientes y grupos de pacientes necesitamos que estos buenos impulsos prosperen, quien no esté de acuerdo y no agilice este camino solo apostará al daño o a la muerte, y estaremos ahí para enfrentar la situación, para eso estamos los grupos de pacientes, para apoyar todo lo que proponga vida, allí nos encontrarán siempre.

Hoy no quiero despedirme de Jorge, no me importa lo que diga la muerte, esa renovación de fuerzas que seguramente yo necesitaba me las dejó hoy él, así sigue vivo en actos de vida, un gran abrazo Jorge.

Eduardo Pérez Pegué – Director ejecutivo de Hepatitis 2000 y HCV Sin Fronteras – Buenos Aires 17 de enero de 2013 – Permitida su reproducción citando la fuente

Última actualización: 20/01/13