Día de la Mujer, es tiempo para nosotras: Èrica LLenas

Me dirijo a todas y todos vosotros como mujer primero, y como diagnosticada de Hepatitis C, segundo.

8-de-marzoHoy, día 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Inicialmente Día Internacional de la Mujer Trabajadora; lo cambiaron porque se darían cuenta de que todas las mujeres somos trabajadoras (¡digo yo!): fuera de casa, dentro de casa, o ambos, la mayoría.

Pues bien, me diagnosticaron VHC allá por el año 88, cuando todavía la llamaban No-A, No-B. De momento asintomática, salvo algunos días en los que, sin motivo aparente, me encuentro muy cansada; y esperando que nuestros representantes políticos resuelvan los problemas de financiación y poder recibir tratamiento que pueda curarme. Y remarco lo de asintomática porqué aún así, hay que estar atent@, ya que esta enfermedad, cuando da la cara, puede ser demasiado tarde.

Durante todos estos años, no he recibido ningún tipo de información sobre mi enfermedad por parte de las Instituciones Sanitarias de este país. Y ya puesta, denuncio que sigan sin realizar ningún tipo de campaña informativa al respecto.

Por lo anterior, yo no sabía si, en caso de embarazo, podía transmitir el virus al feto, o infectar a mi pareja: yo no tuve hijos. La falta de información, sobre la evolución y transmisión de esta enfermedad ha tenido consecuencias nefastas a nivel social. Cuando iba al dentista me daba miedo comentarlo. El miedo al rechazo me persiguió durante muchos años. Y ¿cómo no?: también la angustia que genera el desconocer qué tipo de daños podía causar el virus en mi hígado ¿Qué es lo que iba a ocurrir? Esto, porque lo he vivido, puede llegar a paralizar.

En aquella época (1988) yo era muy joven, tenía 24 años y daba mucho vértigo mirar al futuro teniendo una enfermedad crónica. Por deciros algo más al respecto, el miedo al rechazo a nivel de pareja afectó en el tipo de relaciones que mantuve durante esa época: aceptando cosas que no tenía porqué aceptar para que a mí me aceptaran. No es fácil explicar todo esto, pero así es como fue.

Ahora, afortunadamente, las cosas han cambiado. Ya no me siento distinta; en este mundo cabemos TODAS y TODOS, y yo no tengo ningún problema en aceptar las diferencias, el que tiene un problema es el que no las acepta. (Eso es algo que me ha enseñado mi enfermedad).

Me cuido, me quiero, me mimo y me acepto. Y animo a todas vosotras a hacerlo. Las mujeres siempre hemos sido las cuidadoras incondicionales e incansables de nuestro entorno familiar, pero ahora toca pensar en nosotras mismas. Somos fuertes, luchadoras y valientes. Y os animo a todas a continuar siendo positivas y con la esperanza puesta en los nuevos tratamientos. (¡ Por supuesto a vosotros también!! Pero hoy es NUESTRO día).

La información y el apoyo que tenemos actualmente desde Asociaciones como ASSCAT, es importantísima y valiosísima para saber exactamente cómo debemos actuar.

Un saludo

Èrica LLenas

Última actualización: 9/03/15