Cuando menos te lo esperas

La hepatitis C y yo, como sucede con la mayoría de personas, no sé cuando empezamos a ir juntas. Podría ser desde el nacimiento de mi hija pequeña; como consecuencia de un parto prematuro a las dos nos tuvieron que hacer transfusiones de sangre, pero esto sólo son suposiciones, nunca lo sabremos a ciencia cierta. Como todo el mundo, a lo largo de la vida he tenido momentos buenos y malos.

Me casé con el amor de mi juventud, formamos un hogar bendecido con dos hijas que han sido nuestro motor. Los años han pasado y la familia ha crecido: un yerno y dos nietos, nuestra alegría. Pero cuando menos lo esperas, con doce días, la vida se lleva la persona que ha compartido todos tus momentos: el amigo, marido, amante, compañero; quieres ir con él, pero no puede ser, tengo fe y una familia que quiero.

A pesar de la ausencia, el vacío duro y tremendo de perder una parte de nuestra vida, con el paso del tiempo te das cuenta que aún tienes fuerzas para ver la otra cara de la vida, que hay que vivir, ver salir el Sol y disfrutar de lo que nos queda. Después de más de seis años de la pérdida de mi querido esposo, de jubilarme y de iniciar estudios en La Universidad de la Experiencia, había conseguido la paz interior.

De pronto, un nuevo cambio en mi vida. A finales del año 2013 en un análisis rutinario, pedido por el médico de cabecera, se detectó que algo no
iba bien en mi hígado. En un segundo análisis, se diagnosticó que estaba infectada del virus de la hepatitis vírica tipo C crónica. En un primer momento no le di mucha importancia, ya que me encontraba bien. En aquel momento tenía 66 años y hacía 37 del nacimiento de mi hija.

Cuando fui derivada al departamento de gastroenterología del hospital de mi zona después  de las pruebas de ecografía abdominal y elastografía
hepática mediante Fibroscan, el diagnóstico fue Hepatitis C en grado F3 ( 14,5 Kp); teniendo en cuenta que a partir de 14,6 pasas a F4 o cirrosis, fue en ese momento cuando fui consciente de la gravedad de la enfermedad.

En julio de 2014 la doctora que hace el seguimiento, dado mi buen estado general, me propone hacer tratamiento contra el VHC. Yo acepto y queda concertada la visita para iniciarlo a principios de septiembre. Durante el verano me sigo informando sobre las consecuencias, los tratamientos y las novedades de nuevos medicamentos contra el virus que son menos agresivos y con menos efectos secundarios.

Llega septiembre y el doctor en jefe del departamento me informa que espere más adelante ya que en los próximos años llegarán nuevos medicamentos que tendrán menos efectos secundarios y programa una nueva visita para el mes de enero de 2015. Le manifiesto mi disconformidad dado que yo estaba mentalizada para comenzar el tratamiento en septiembre. Le hago saber que aunque en próximos años irán apareciendo nuevos productos, tal y como van las cosas y con los precios tan elevados que tienen estos fármacos, probablemente a mí no me servirán de nada.

Van pasando los días y mi preocupación aumenta, intento una segunda opinión en otro hospital, pido visita presentando el informe del médico de cabecera. Hasta la fecha no he recibido ninguna respuesta. Ya no sé qué hacer.

Buscando en Internet encuentro ASSCAT (Asociación Catalana de Enfermos de Hepatitis), leo toda la información y envío un correo explicando de forma breve mi caso; muy amablemente, Pepita me informa que llame o vaya a la sede de la asociación donde contacto personalmente con Pedro, más adelante también conoceré a Pepita.

A partir de entonces sé que no estoy sola, que muchas personas han pasado y siguen pasando por mi problema, que ASSCAT es una asociación formada por un grupo de personas que de forma voluntaria dedican una parte de su tiempo a ayudar a los demás, que puedo asistir a presentaciones de nuevos avances y recibir más información a través de páginas web, además de la revista impresa y online que de forma periódica edita la asociación.

No paro de buscar información en medios cercanos y pido opiniones de cuatro expertos en medicina, entre ellos dos hepatólogos, todos consideran que en mis condiciones debería empezar el tratamiento de forma inmediata, pero ninguno de ellos puede hacer nada.

Inesperadamente, desde el hospital a principios de diciembre me avisan para comenzar el tratamiento: 12 semanas con simeprevir, interferón y ribavirina y 12 más con  solo interferón y ribavirina. Acepto el tratamiento y empiezo un nuevo camino.

Sabía dónde me ponía, era muy consciente de lo que me esperaba. Estaba informada de todos los efectos secundarios del tratamiento, creo que los he sufrido todos, pero no tenía otra opción; o tratamiento con interferón o seguir esperando. A pesar de la falta de energía y el mal estado general de mi cuerpo, llegan buenas noticias, a las doce semanas el resultado del virus fue INDETECTABLE; la medicación funcionaba y este hecho me dio fuerza para seguir. Seguí tomando la medicación durante tres meses más y cuando acabé el VHC seguía indetectable. Pero no podía decir aún que estaba curada. Debía esperar 3 meses a realizar otra analítica.

Soy consciente que periódicamente debo hacer las revisiones oportunas, que tengo que cuidar la alimentación que requiere el buen funcionamiento del hígado y sobre todo no probar nada de alcohol.  Creo que el esfuerzo de todo el tiempo de tratamiento valío la pena : me siento una persona muy afortunada, creo que la ayuda de Dios y de los que me han precedido me dieron la fuerza para seguir, que tengo la suerte de tener una buena familia que me ayuda a salir adelante, amigos y personas de la asociación ASSCAT que en todo momento me han apoyado.

Por fin, a finales de agosto, llegó el día de realizar la analítica para comprobar si se había producido la Respuesta Viral Sostenida a los tres meses de dejar la medicación. El día 10 de setiembre tuve la visita con mi hepatóloga y la carga viral del VHC CONTINUA INDETECTABLE!!!! ¡¡¡Esto significa que estoy CURADA!!!!. Llovía a cántaros pero para mí fue un día luminoso. !!Vuelvo a tener la vitalidad y la energía que creí haber perdido!!

Rosa María  (Barcelona).  20 de setiembre de 2015

Última actualización: 21/09/15