Aprobado en Cataluña el Programa de prevención, control y atención al VIH, las ETS y las hepatitis víricas

El Gobierno de la Generalitat de Catalunya aprobó el pasado 3 de agosto el Programa de prevención, control y atención al virus de inmunodeficiencia humana, las enfermedades de transmisión sexual y las hepatitis víricas 2016-2020 por el Acuerdo GOV/15/2017, de 21 de febrero, con el objetivo de mejorar la situación actual en Cataluña de las personas afectadas por estas enfermedades y facilitar la adopción y la implementación de las medidas necesarias para reduir su incidencia en el conjunt de la población, así como mejorar el acceso al tratamiento y la calidad de vida de las personas infectadas, reducir la estigmatización social que representan estas patologías, mediante la acción comunitaria, y favorecer la inclusión social de las personas afectadas.

Reflexiones de ASSCAT ante la aprobación de este Programa

El pasado 3 de agosto, se publicó en el Diario Oficial de la Generalitat de Catalunya la Orden SLT/192/2017, para la que se crea el Programa de prevención, control y atención en el virus de inmunodeficiencia humana, las infecciones de transmisión sexual y las hepatitis víricas. Esta Orden entró en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Generalitat de Catalunya.

Desde ASSCAT, consideramos que esta ley será muy importante para poder ofrecer un mejor control y tratamiento a las personas que tienen o han tenido hepatitis víricas. Por primera vez, las hepatitis víricas son tenidas en consideración y entran en un programa que hasta ahora sólo hablaba del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) como la sífilis, la gonorrea o la clamidia, entre otras.

En ASSCAT celebramos que haya un programa que permita consensuar, coordinar y actualizar todo aquello referente a la asistencia e información a las personas que tienen o piensan que pueden tener hepatitis para conseguir entre todos la eliminación de las hepatitis víricas de nuestro entorno.

Vale la pena leer el documento para conocer de dónde procede y que el programa lo lidera el departamento de Salud Pública de la Generalitat de Catalunya. Cada vez más, los temas que afectan a la Salud Pública han de añadirse a la Medicina Primaria y en el caso concreto de los pacientes con hepatitis víricas también a otros sistemas asistenciales especializados como: hepatología, medicina interna, urgencias, etc.

Leyendo esta Orden vemos que el programa para las hepatitis víricas se integra en un programa de enfermedades infecciosas. Las hepatitis víricas son enfermedades transmisibles y es necesario trabajar en todos los aspectos de prevención, información y control para evitar nuevos casos, pero su tratamiento ha de ser integral y, para ello, es necesario un entorno con equipos que superen los casos puramente agudos. Así, vemos que la estructura del programa, aunque es muy complicada (está formada por un Comité Estratégico, un Comité Operativo y una Dirección Ejecutiva), no habla de los “pacientes hepáticos”. En otros países, hay programas específicos para afrontar y coordinar la asistencia de las hepatitis víricas (HV), aunque también en otros lugares las HV se ven integradas en programas para el VIH y las ETS.

En el programa publicado en el DOG el 3 de agosto de 2017, en la página 1, se presenta una síntesis muy resumida de la problemática de las hepatitis víricas (HV) en Cataluña. En un solo párrafo se habla de las vacunas para las hepatitis A y B y de la hepatitis C: “La introducción de la vacunación universal contra los virus de las hepatitis A i B en el calendario de vacunaciones sistemáticas ha posibilitado que en Cataluña estas infecciones no representan actualmente un problema de salud pública, pero es importante continuar monitoreando la cobertura de la vacunación en poblaciones clave”.

En referencia a la hepatitis por VHB, como voluntarios de ASSCAT, podemos decir, por el número de consultas recibidas en la Asociación, que la hepatitis B sigue siendo un problema de salud importante en nuestro entorno. Muchas personas no han recibido la vacuna y tenemos colectivos de personas inmigrantes que proceden de entornos donde la prevalencia es elevada. 

Seguimos con la información relativa a la hepatitis C: “Aunque actualmente tiene un tratamiento efectivo, como patología continúa teniendo una alta carga de enfermedad relacionada tanto con la calidad y la expectativa de vida de las personas afectadas como con los altos costes sanitarios asociados. Por ello, en ausencia de una vacuna y teniendo en cuenta que se estima que hay más de un 50% de casos no identificados, las actuaciones de prevención y control en relación a la hepatitis C son prioritarias”. Por parte de ASSCAT, estamos de acuerdo con esta afirmación, aunque creemos que las palabras son demasiado “suaves” para hablar de una causa importante de muerte en nuestro entorno.

La realidad actual es que tenemos un tratamiento para poder curar el VHC. Los pacientes mejoran en supervivencia y calidad de vida. Por tanto, será muy importante poder detectar tanto los casos nuevos de hepatitis aguda (es el apartado donde el programa se enfoca más), como los casos de los portadores aún no diagnosticados, algunos de ellos con enfermedad hepática avanzada (incluso con hepatocarcinoma), ya que la persona puede permanecer durante muchos años asintomática.

En la sede de ASSCAT recibimos consultas de pacientes muy recientemente diagnosticados y de pacientes a quienes les cuesta mucho acceder al tratamiento. La disminución del retraso del diagnóstico es uno de los objetivos del programa. En cuanto a la persona afectada y su entorno, conocer el diagnóstico lo más pronto posible permitirá hacer el seguimiento médico, el tratamiento, mejorar la calidad de vida, protegerse y evitar la transmisión a otras personas.

En el programa publicado, leemos: “En este contexto es imprescindible diseñar una respuesta institucional transversal que disponga del apoyo y la participación activa de todos los agentes implicados en la prevención y el manejo de estas infecciones. Esta respuesta organizada, en general, ha de estar basada en la evidencia científica, ha de ser consensuada, coherente, efectiva, dotada de suficientes recursos, inspirada en las recomendaciones internacionales y alineada con la estrategia del Acuerdo nacional para afrontar la epidemia del virus de la inmunodeficiencia humana en Cataluña y luchar contra el estigma relacionado con este virus. En particular, la vigilancia epidemiológica, el monitoreo y la evaluación, la prevención y el control, la detección y el tratamiento precoces, así como la lucha contra el estigma y la discriminación, han de ser elementos clave e imprescindibles de esta respuesta transversal y coordinada entre todos los agentes implicados”. Desde ASSCAT, firmamos esta afirmación, añadiendo, por supuesto, a las personas con hepatitis víricas. Las personas coinfectadas con VIH y VHC representan entre el 20% y el 30%.

En Cataluña, desde hace más de 20 años, hay políticas sanitarias y sociales para el tratamiento y el control de las personas con VIH, así, ya hay numerosas asociaciones y entidades que dan apoyo a las personas con VIH. También consta que 128 farmacias en todo el territorio pueden ofrecer pruebas diagnósticas con lectura rápida.

Actualmente, y ante la evidencia de que el programa para las HV representa un coste-benefici y conlleva un ahorro a largo plazo, se pone en marcha el programa al que le damos la bienvenida y quedamos a la espera de ver sus resultados. Se deberán afrontar y solucionar algunas situaciones creadas por la inercia y la inactividad del pasado: el hecho de que hasta ahora se han aplicado políticas muy restrictivas, el estigma asociado, la falta de conocimientos actualizados sobre el tema, el acceso coordinado y sostenible a los servicios, etc.

Pero tenemos la ventaja de que durante muchos años se ha ido trabajando y se han ido creando estructuras en relación a la atención del VIH y las ETS. Por ejemplo, el establecimiento del Plan Interdepartamental de Salud Pública de Cataluña (PINSAP) que quiere vincular todos los departamentos de Gobierno y que promueve la salud en todas las políticas, consiguiendo mejoras en la salud de los ciudadanos a través de un enfoque transversal desde todos los departamentos de Gobierno y también desde los ayuntamientos.

Un instrumento clave del departamento de Salud es el Plan de Acción contra el VIH y otras ETS, 2016-2020, aprobado recientemente por la Comisión Interdepartamental del sida en Cataluña, liderada por el Departamento de Salud.

En palabras del Consejero de Sanidad de la Generalitat de Catalunya, Toni Comín, el día 1 de diciembre de 2016, con motivo del Día Mundial del Sida: “Para dar respuesta actualizada a los retos del VIH, ETS y HV, el departamento de Salud impulsa la creación del Programa que se comenta, responsable de implementar políticas dirigidas a abordar estos problemas de salud y planificar, impulsar, coordinar y evaluar las actuaciones que se llevan a cabo en Cataluña con el despliegue de un plan de choque que tiene por objetivo disminuir la incidencia de estas infecciones y mejorar la atención a las personas afectadas”. Y añadió: “Hay un compromiso inequívoco del Gobierno catalán en la lucha contra el sida”.

Sólo queremos añadir que ASSCAT seguirá colaborando como hasta ahora en todas las actividades a las que siempre nos han invitado, siempre buscando la mejora de la situación de las personas con hepatitis.

El objetivo de ASSCAT, desde sus inicios en 2006, es ayudar a las personas con hepatitis. Ello incluye a las que ya han sido diagnosticadas (aquellas curadas y aquellas que, por diferentes causas, aún no han recibido el tratamiento), y también comprende a las que aún no conocen su diagnóstico, las que creen que podrían tener hepatitis pero no lo saben o no se atreven a buscar los medios para obtener un diagnóstico seguro y eventualmente un tratamiento y los que están en riesgo, a quienes se ha de informar y poner los medios para que no se infecten.

En ASSCAT vamos a tener presentes a todas las personas afectadas, así como a sus familiares y contactos cercanos que han tenido y tienen riesgos de haber contraído hepatitis, ya que, como seres que sufren, tienen el derecho de ser informados correctamente, de disponer de los medios preventivos, de sentirse apoyados, de recibir un diagnóstico precoz y el tratamiento más adecuado y, después del tratamiento, certificar su curación y que se les faciliten los controles y las exploraciones necesarias según las guías clínicas actualizadas.

Cada vez más, las hepatitis víricas dejan de ser enfermedades puramente médicas para pasar a ocurrir en determinados entornos sociales y culturales. Así, en las nuevas infecciones por VHC (incidencia), detectadas en los últimos 10-20 años, se han diagnosticado, en 9 de cada 10 nuevos casos, entre las personas que se inyectan drogas, mientras que en los años previos a 1990 el modo primario de transmisión se asociaba a una transmisión iatrogénica (transfusiones, intervenciones quirúrgicas, etc.). Por ello, un Programa para planificación asistencial y terapéutica de las hepatitis víricas se ha de enmarcar en un entorno de Salud Pública con la coordinación de todos los responsables y actores implicados: epidemiólogos, médicos, farmacéuticos, psicólogos, asociaciones de pacientes y entidades que trabajen en el campo de la educación social.

ASSCAT comparte la visión de la OMS para conseguir la eliminación de la hepatitis viral en 2030 como amenaza para la Salud Pública con: “Un mundo donde se anule la transmisión de la hepatitis viral y todos los que viven con hepatitis viral tienen acceso a servicios seguros, asequibles y efectivos de prevención, atención y tratamiento”. Por la oportunidad actual de disponer de potentes medicamentos antivirales, la eliminación de la infección salvará la vida de muchas personas que, de otro modo, morirían a una edad temprana y, además, podrán mejorar su calidad de vida.

Conclusión final

Un programa bien coordinado y financiado podría reducir significativamente la progresión de las hepatitis víricas (inicialmente asintomáticas, posiblemente durante décadas), a cirrosis, al riesgo de descompensación de la cirrosis y/o al desarrollo de cáncer de hígado. A largo plazo, el tratamiento anti-VHC, aunque relativamente caro actualmente, será rentable al reducir los costes de los tratamientos y hospitalizaciones asociados a la atención de la cirrosis hepática descompensada, del hepatocarcinoma (HCC), además de disminuir el número de trasplantes hepáticos necesarios y hoy en día asociados al VHC.

Teresa Casanovas, hepatóloga y presidenta de ASSCAT

Última actualización: 30/08/17