América se queda atrás en los esfuerzos de eliminación de la hepatitis

En 2017, Estados Unidos lanzó su Estrategia Nacional para la Eliminación de la Hepatitis B y C. Si bien Estados Unidos tiene un plan para eliminar la hepatitis viral, actualmente no cuenta con fondos asignados, a pesar del aumento continuo de las tasas de infección.

En respuesta a esto, más de 60 organizaciones escribieron una carta abierta al Presidente de Estados Unidos para instar a la Administración de Trump a tomar medidas y financiar el Plan de Acción de Hepatitis Viral del país. La carta abierta dice: “Hace mucho tiempo que la Administración y el Congreso deben invertir en el Plan de Acción Viral para la Hepatitis del Departamento de Salud y Servicios Humanos”.

Estamos encantados de ver que tantas organizaciones se unen para defender a la comunidad de hepatitis e intentan dirigir al gobierno de Estados Unidos en la dirección correcta.

A continuación, os reproducimos la carta enviada por estas 60 organizaciones al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuyo título era: “América se queda atrás en los esfuerzos de eliminación de la hepatitis”.

Querido Señor Presidente,

En noviembre de 2017, casi 1.000 personas, incluyendo ministros de salud, investigadores, médicos, defensores de pacientes y personas afectadas por el virus de la hepatitis B (VHB) y el virus de la hepatitis C (VHC) de todo el mundo se reunieron en São Paulo, Brasil, en la Cumbre Mundial de la Hepatitis. El objetivo de la Cumbre era eliminar la hepatitis en todo el mundo para el año 2030, una meta establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los asistentes norteamericanos ese mostraron decepcionados porque Estados Unidos no estuviera representado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos, nuestro ministerio de salud nacional, en dicha Cumbre.

A lo largo de la reunión, ministros de salud de alto nivel de Brasil, China, Egipto, Georgia, Lesotho, Malta, Mongolia, Pakistán, Sudán, Siria y Uganda presentaron sus éxitos en la implementación de iniciativas para ayudar a alcanzar los objetivos de eliminación del VHB y el VHC para 2030. La representación de EEUU sólo incluyó los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés). La ausencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos fue una gran oportunidad perdida en el escenario mundial para resaltar que Estados Unidos tienen un Plan de Acción de Hepatitis Viral.

En la Cumbre se anunció que nueve países (Australia, Brasil, Egipto, Georgia, Islandia, Japón, los Países Bajos y Qatar) están en camino de alcanzar los objetivos de eliminación de la OMS para el 2030. Desafortunadamente, Estados Unidos no es uno de ellos. También se anunció que sólo un tercio de los países con planes nacionales de hepatitis invierten fondos en su plan. Vergonzosamente, Estados Unidos, uno de los países más ricos del mundo, tampoco son uno de ellos.

Hace mucho tiempo que la Administración y el Congreso deben invertir en el Plan de Acción Viral para la Hepatitis del Departamento de Salud y Servicios Humanos y comprometerse con palabras y medidas para la eliminación del VHB y el VHC en Estados Unidos para el año 2030.

En marzo de 2017, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina publicaron “Una estrategia nacional para la eliminación de las hepatitis B y C”, que proporcionó una hoja de ruta para lograr la eliminación del VHB y el VHC en Estados Unidos. A pesar de esta hoja de ruta, no se han proporcionado nuevos recursos a nivel federal para abordar estas epidemias. Tenemos las herramientas para eliminar el VHB y el VHC, pero esta eliminación no es prioritaria para Estados Unidos. Debemos cambiar esto. La eliminación es posible, pero requerirá de considerable voluntad política y de recursos adicionales para lograr este objetivo.

El progreso hacia la eliminación en Estados Unidos es pobre. Según el informe de los CDC sobre este progreso hacia la eliminación de la hepatitis viral en Estados Unidos:

  • Más de una cuarta parte de todos los recién nacidos no reciben la vacuna contra el VHB dentro de los 3 días posteriores al nacimiento, lo que deja a los niños innecesariamente vulnerables a la infección y enfermedad por el VHB.
  • La epidemia de opioides (y la inyección de otras sustancias) es en gran parte responsable de los aumentos en las tasas de incidencia de VHB y VHC. Las tendencias reflejan un acceso inadecuado a estrategias de prevención eficaces, incluidos los programas de servicios de jeringuillas, la vacunación contra el VHB y las pruebas y el tratamiento para las personas infectadas con el VHB o el VHC.
  • Después de décadas de aumentos anuales en la mortalidad relacionada con el VHC, las tasas de mortalidad disminuyeron levemente en 2015. A pesar de este cambio, el número de muertes relacionadas con el VHC continúa excediendo las muertes por todas las demás enfermedades infecciosas notificables en Estados Unidos.

En Estados Unidos se proyecta que el 75% de los aproximadamente 5,3 millones de estadounidenses que viven con el VHB y el VHC no están diagnosticados. A pesar de esta alarmante estadística, la División de Hepatitis Virales de los CDC, el único programa nacional dedicado a la prevención y control de las epidemias de hepatitis viral, lamentablemente no cuenta con suficientes fondos. La División de Hepatitis Virales está actualmente financiada por sólo 34 millones de dólares, muy por debajo de los 308 millones de dólares para el año fiscal de 2018 y los 3,9 mil millones de dólares durante los diez años recomendados por los CDC en un reciente informe presupuestario.

Para alcanzar los objetivos establecidos por el Plan de Acción de Hepatitis Viral, los CDC necesitan un aumento significativo de los recursos para coordinar los esfuerzos de prevención a nivel federal y brindar apoyo a las iniciativas estatales y locales. Los responsables de formular políticas y las agencias de salud pública a nivel federal, estatal y local deben priorizar los esfuerzos de eliminación de la hepatitis.

El aumento de fondos para la División de Hepatitis Virales y los recursos dedicados para tratar la hepatitis en otras agencias federales ayudarán a los CDC, los departamentos de salud estatales y locales, y otras partes interesadas clave para construir la infraestructura necesaria para proporcionar servicios básicos de salud pública y así combatir los virus B y C de la hepatitis al aumentar los esfuerzos de vigilancia, pruebas y educación en todo el país.

Para eliminar el VHB y el VHC en Estados Unidos, el gobierno federal debe:

1.- Establecer un esfuerzo coordinado de eliminación del VHB y el VHC en los niveles más altos del gobierno federal.

2.- Aumentar los fondos para la División de Hepatitis Virales de los CDC a 134 millones de dólares al año para apoyar los esfuerzos de los CDC en la reducción de la incidencia y prevalencia del VHB y el VHC, así como para abordar otros problemas de salud pública relacionados con la crisis de opiáceos (por ejemplo, sobredosis, VIH, ETS). Este financiamiento respaldaría una serie de actividades, incluidas inversiones estratégicas para mejorar:

  • El acceso a la prevención del VHB y el VHC (incluido el acceso a jeringas y el tratamiento asistido por medicamentos para trastornos por uso de opioides y la vacunación contra el VHB), pruebas y vinculación a servicios de atención para comunidades subatendidas y personas que se inyectan drogas, incluido el apoyo para organizaciones comunitarias para llegar a las comunidades más impactadas.
  • El desarrollo de la fuerza laboral y la cobertura de seguro mejorada para el cuidado de la hepatitis para los médicos que brindan servicios de atención primaria.
  • Los esfuerzos específicos para llegar a las comunidades que soportan la mayor carga de VHB y VHC, en particular los esfuerzos para tratar la hepatitis B entre personas de ascendencia asiática e isleña del Pacífico e inmigrantes africanos, y esfuerzos para abordar la hepatitis C entre afroamericanos, nativos americanos, las personas que se inyectan drogas y los Baby Boomers (personas nacidas entre 1945 y 1965).
  • El desarrollo de un sistema nacional de vigilancia de hepatitis viral para detectar nuevos casos, brotes y esfuerzos de prevención en los lugares que más los necesitan.

3.- Invertir en la implementación del Plan de Acción Nacional contra la Hepatitis Viral del Departamento de Salud y Servicios Humanos en todas las agencias federales.

4.- Preservar y respaldar las disposiciones de la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud a Bajo Precio para garantizar que las personas en riesgo y que viven con el VHB y el VHC tengan acceso a servicios preventivos y atención médica.

5.- Incluir información sobre el VHB y el VHC en comunicaciones estratégicas de entidades federales sobre la crisis de opiáceos en Estados Unidos.

6.- Utilizar enfoques de salud pública compasivos y basados en la evidencia para el uso de drogas y la crisis de opiáceos, incluyendo un examen cuidadoso de la despenalización de drogas, tomando en consideración los grandes logros de salud pública logrados por Portugal cuando se despenalizaron las drogas en ese país, y se puso un mayor énfasis y se invirtieron recursos en esfuerzos de salud pública y tratamiento de drogas.

7.- Promulgar políticas que mejoren la asequibilidad y la accesibilidad de los medicamentos recetados, en particular los medicamentos que curan el VHC y tratan el VHB (muchos medicamentos para el VHB son genéricos, pero aún caros).

8.- Aumentar la investigación de los Institutos Nacionales de la Salud sobre el VHB para el desarrollo de terapias curativas.

9.- Aumentar el conocimiento y los recursos para la vacuna contra el virus de la hepatitis A (especialmente los brotes recientes) y la vacunación contra el VHB para adultos y poblaciones en riesgo.

10.- Utilizar las lecciones aprendidas del esfuerzo exitoso en la Administración de Veteranos para probar y curar el VHC para mejorar las pruebas del VHC y el acceso a tratamientos curativos para todos los estadounidenses afectados por el virus.

11.- Priorizar el objetivo alcanzable de prevenir la transmisión perinatal del VHB, que todavía ocurre en 1.000 recién nacidos en EEUU al año, en gran parte debido a la vacuna del VHB incompleta en el momento del nacimiento.

12.- Crear medidas del National Quality Forum (NQF) para la detección y atención del VHB y mejorar las medidas del NQF para el VHC, porque la inclusión en los programas nacionales de atención de calidad será fundamental para lograr el progreso nacional y disminuir las tasas de cáncer de hígado.

Nuestra nación tiene una oportunidad única para no sólo eliminar una amenaza seria de salud pública a nivel nacional, sino también para convertirse en un líder a nivel mundial. Le debemos la eliminación del VHB y el VHC a las personas que se han visto afectadas por estas enfermedades en todo el país. La demora en la acción dará como resultado tasas altas y continuas de cáncer de hígado y que las generaciones futuras se infecten innecesariamente con estas afecciones potencialmente mortales.

 

Fuente: nohep.com (enero 2018)

Artículo traducido por ASSCAT

Última actualización: 30/01/18